Tony Blair, Brown y el sistema electoral británico
El primer ministro británico, Tony Blair, presentó al actual ministro de economía y posible sustituto, Gordon Brown como “un hombre extraordinario al servicio de su país” al cual agradece su importante contribución desde sus comienzos como premier en 1997, hasta la que es actualmente su tercera legislatura al frente del Gobierno.
En menos de 12 meses, Tony Blair cederá el liderazgo del Partido Laborista Brown el cual no ha tardado en situar su vivienda en el número 10 de la famosa Downing Street, y teniendo en cuenta que la familia Blair reside en el 11, ésta “casualidad” puede entenderse como algo que resulta premonitorio de lo que probablemente suceda en las próximas elecciones.
Por otro lado, cabe destacar que los principales partidos que pretenden el poder suelen ser el Partido Conservador (Tories) y el Partido Laborista. Está claro que el sistema electoral no beneficia en absoluto a los pequeños partidos políticos, ya que el partido que gana por mayoría simple en un distrito eliminará automáticamente los votos de todos sus rivales, sea cual sea la diferencia de apoyo ciudadano.
Con esto, la mejor “estrategia” no es la captación de votos a lo largo del país, sino el lograr una mejor distribución territorial de sus votos, con el fin de conseguir, por lo menos, un apoyo más en cada uno de los condados. No hay más que ver que el Partido Laborista controla la mayoría absoluta del parlamento con poco más de un tercio de los votos, algo impensable en otros países como España en el que salvo que un partido obtenga una mayoría absoluta, éste se vería destinado a pactar con otras fuerzas políticas con el fin de gobernar.
En menos de 12 meses, Tony Blair cederá el liderazgo del Partido Laborista Brown el cual no ha tardado en situar su vivienda en el número 10 de la famosa Downing Street, y teniendo en cuenta que la familia Blair reside en el 11, ésta “casualidad” puede entenderse como algo que resulta premonitorio de lo que probablemente suceda en las próximas elecciones.
Por otro lado, cabe destacar que los principales partidos que pretenden el poder suelen ser el Partido Conservador (Tories) y el Partido Laborista. Está claro que el sistema electoral no beneficia en absoluto a los pequeños partidos políticos, ya que el partido que gana por mayoría simple en un distrito eliminará automáticamente los votos de todos sus rivales, sea cual sea la diferencia de apoyo ciudadano.
Con esto, la mejor “estrategia” no es la captación de votos a lo largo del país, sino el lograr una mejor distribución territorial de sus votos, con el fin de conseguir, por lo menos, un apoyo más en cada uno de los condados. No hay más que ver que el Partido Laborista controla la mayoría absoluta del parlamento con poco más de un tercio de los votos, algo impensable en otros países como España en el que salvo que un partido obtenga una mayoría absoluta, éste se vería destinado a pactar con otras fuerzas políticas con el fin de gobernar.





