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EL MARTILLO
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No es fútbol, es pasión
A la tercera fue la vencida para un Atlético de Madrid que derrotó por la mínima a un Osasuna inoperante en ataque y descuidado en defensa. Tras la eliminación de Copa de los madrileños a manos de un buen Osasuna, los pupilos de Javier Aguirre se dispusieron a calentar el encuentro y tratar así de conseguir la ansiada victoria que le diera acceso a los puestos altos de la tabla. Los de Aguirre lograron sumar los tres puntos ante un Osasuna acabó con siete jugadores después de que Lizondo Cortés expulsara poco acertadamente a Cuéllar, Soldado, Ricardo y Raúl García.
El equipo pamplonés salió especialmente dolido por la actuación del árbitro del encuentro, un tal Lizondo Cortés, cuya presencia ningún bien le hace al fútbol y menos si eres un equipo modesto en un campo especialmente ruidoso y violento (entiéndase, verbalmente) en el que además del gran teatro que es el Vicente Calderón, unos actores con camiseta rojiblanca eran capaces de provocar con juego subterráneo y otras malas artes a un conjunto de hombres tan aguerridos que saltan a la mínima.
El partido estaba destinado al 0-0 por el mal juego de ambos equipos, pero en el minuto 77´ de partido, Lizondo decidió inclinar la balanza hacia los del Manzanares y pitó un inexistente penalti de Cuéllar sobre Torres con la consiguiente expulsión, que el "Niño" tiraría fuera. El Osasuna se quedaba con 10 jugadores y se preveía un cuarto de hora de asedio rojiblanco sobre el fortín navarro. No fue así, pero una acción afortunada a balón parado de Zé Castro inauguró un partido que auguraba, ahora sí, un final de infarto.
Era de esperar que ocurriera, el señor Cortés puso de manifiesto el diferente rasero con el que estaba midiendo a los dos equipos y expulsó a Roberto Soldado y Raúl García por lo mismo que estuvieron haciendo los jugadores rojiblancos desde el primer minuto de partido, pero claro, a jugadores como Seitaridis, Luccin, Jurado o Agüero no se les puede sacar tarjeta por agresiones, duras entradas o provocaciones reiteradas, pero a unos casi desconocidos jugadores con un sueldo nada comparable al de éstos es muy fácil expulsarles a la primera. Además, con el partido visto para sentencia y un Osasuna con tan sólo 8 jugadores sobre el campo, un despeje lógico del portero Ricardo recién salido el balón hizo que se fuera a la ducha y David López ocupara su puesto por primera vez en su carrera bajo la portería.
Al final Osasuna acabó con la insólita cifra de siete jugadores sobre el campo, algo que no se producía en un encuentro desde la temporada 92-93 en el Celta-Sevilla, cuando los celestes vieron 4 tarjetas rojas.
La revancha está asegurada. La cita será en la última jornada de Liga. Tengan por seguro que saltarán chispas y más como se jueguen algo.
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