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Diario de una joven maniática
¿Quieres venir conmigo al paraíso?
Acerca de
Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía. Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: Déjame que me calle con el silencio tuyo. Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
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Sindicación
¡Me cambio de casa! http://blogs.ya.com/eldiariodelaura2/
 
Lo prometido es deuda...
así que aquí tenéis el cuento que os dije.

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Camino por mi camino.
Mi camino es una ruta con un solo carril: el mío.
A mi izquierda, un muro eterno separa mi camino del camino de alguien que transita a mi lado, al otro lado del mundo.
De vez en cuando, en este muro encuentro un agujero, una ventana, una hendidura... Y puedo mirar hacia el camino de mi vecino o vecina.
Un día, mientras camino, me parece ver, al otro lado del muro, una figura que transita a mi ritmo, en mi misma dirección.
Miro esa figura: es una mujer. Es hermosa.
Ella también me ve. Me mira.
La vuelvo a mirar.
Le sonrío... me sonríe.
Un momento después, ella sigue su camino y yo apuro el paso porque espero ansiosamente otra oportunidad para cruzarme con esa mujer.
En la siguiente ventana me detengo un minuto.
Cuando ella llega, nos miramos a través de la ventana.
Le digo con señas lo mucho que me gusta.
Me contesta con señas. No sé si significan lo mismo que las mías, pero intuyo que ella entiende lo que quiero decirle.
Siento que me quedaría un largo rato mirándola y dejándome mirar, pero sé que mi camino continua...
Me digo que, quizá, más adelante en el camino habrá seguramente una puerta. Y a lo mejor yo puedo cruzarla para encontrarme con ella.
Nada da más certeza que el deseo, así que me apuro para encontrar la puerta que imagino.
Empiezo a correr con la vista clavada en el muro.
Un poco más adelante, la puerta aparece.
Allí está, al otro lado, mi ahora deseada y amada compañera. Esperando... esperándome...
Le hago un gesto. Ella me devuelve un beso en el aire.
Me hace una seña como llamándome. Es todo lo que necesito. Avanzo contra la puerta para reunirme con ella a su lado del muro.
La puerta es muy estrecha. Paso una mano, paso el hombro, hundo un poco el estómago, me retuerzo un poquito sobre mí mismo, casi consigo pasar mi cabeza...
Pero mi oreja derecha se queda atascada.
Empujo.
No hay forma. No pasa.
Y no puedo usar mi mano para retorcerla, porque no podría poner ni un dedo allí...
No hay espacio suficiente para pasar con mi oreja, así que tomo una decisión... (Porque mi amada está allí, y me espera)
(Porque es la mujer con la que siempre soñé y me está llamando)
Saco una navaja de mi bolsillo y, de un solo tajo rápido, me atrevo a darme un corte en la oreja para que mi cabeza pase por la puerta.
Y lo consigo: mi cabeza consigue pasar.
Pero, después de mi cabeza, veo que es mi hombro el que queda atrapado.
La puerta no tiene la forma de mi cuerpo.
Hago fuerza, pero no hay remedio. Mi mano y mi cuerpo han pasado, pero mi otro hombro y mi otro brazo no pasan...
Ya nada me importa, así que...
Retrocedo, y sin pensar en las consecuencias, tomo impulso y fuerzo mi paso por la puerta.
Al hacerlo, el golpe desarticula mi hombro y el brazo queda colgando, como sin vida. Pero ahora, afortunadamente, en una posición tal que puedo atravesar la puerta...
Ya casi estoy al otro lado.
Justo cuando estoy a punto de terminar de pasar por la hendidura, me doy cuenta de que mi pie derecho se ha quedado enganchado al otro lado.
Por mucho que me esfuerzo y me esfuerzo, no consigo pasar.
No hay forma. La puerta es demasiado angosta para que mi cuerpo entero pase por ella...
Demasiado angosta: no pasan mis dos pies...
No lo dudo. Ya estoy casi al alcance de mi amada.
No puedo echarme atrás... Así que, agarro el hacha y, apretando los dientes, doy el golpe y desprendo la pierna.

Ensangrentado, a saltos, apoyado en el hacha y con el brazo desarticulado, con una oreja y una pierna menos, me encuentro con mi amada.
-Aquí estoy. Por fin he pasado. Me miraste, te miré, me enamoré. He pagado todos los precios por ti. Todo vale en la guerra y en el amor. No importan los sacrificios. Valían la pena si eran para encontrase contigo, para poder seguir juntos... Juntos para siempre.

Ella me mira mientras se le escapa una mueca.
-Así no, así no quiero... A mí me gustaba cuando estabas entero.

Jorge Bucay, Cuentos para pensar.
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A mi me parece precioso y me hizo reflexionar... sobre las cosas que uno hace por otra persona que en un alarde de egoísmo, ni siquiera lo valora. No sé, me recuerda a las relaciones en las que uno lo da todo y el otro no da nada.
A lo mejor tenéis otro punto de vista o impresión sobre la historia...

Besitos.
 
Comentario:
Yo no lo veo asi. Quizas vemos solo una perspectiva. Pero hay muchas personas que hacen algo, cambian, se destrozan, lo dan todo por otra persona. Sin que esta otra persona lo pidiese. Lo hacen por ellos mismos, creyendo que la otra persona es eso lo que espera de ella, y luego cuando la otra persona dice: No esto no es lo que yo queria de ti, entonces culpamos a esa persona de lo que por propia decision hicimos nosotros.

Desde luego lo que alguien hace lo hace por el mismo por tanto debe ser responsable de que lo hace él y no culpar a nadie de lo que hizo.
 
Comentario:
Yo lo veo de otra manera, quizas entiendo que dos personas se deben amar de una forma igual y sin ser menos que el otro, cuando uno de los dos se arrastra y pierde su propia identidad por la otra parte esta incluso deja de sentir interes pq mira desde arriba, no en paralelo..me gusta tu blog.un beso
 
Comentario:
Bonito cuento, con un triste final, que es lo que lo hace interesante. La verdad es que los padres y las mujeres son mucho más constantes cuando la enfermedad o el destino convierten a sus seres queridos (hijos, esposos) en "tullidos". Sé de lo que hablo, y tengo que admitir que, por desgracia, los hombres suelen huir cuando su pareja sufre una grave enfermedad. Aunque hay excepciones hermosas. Si puedo (hoy estoy de guardia, no sé si tendré tiempo) os contaré la historia de una excepción.
Un beso.
 
Comentario:
Una de las cosas que he aprendido a fuerza de tropezar, (con la misma piedra claro), es que nunca voy a volver a intentar ser quien no soy, por nadie, como dice el cuento, te dejas literalmente la piel por alguien y luego te aparta sin importarle lo más mínimo.

PD:Atenta al mi post de mañana...sigo en mi nube acompañada de él. No acabo de creerme lo que está pasando...

Un besazo guapa!!!
 
Comentario:
Bueno, son cuentos para pensar. Y yo soy un chico. Y los chicos no pensamos :-P

Si, por un error genético, los chicos tuvieramos 2 o mas neuronas, si éstas se comunicaran a traves de sus sinapsis, y llegásemos a que nuestros neurotransmisores consiguieran la función de "pensar"...
Pensaría que es tonto hacerte de menos por complacer a otra persona.
..Claro, que a lo mejor es que no he encontrado a esa otra persona ;-)
 
Comentario:
La maravilla (una de ellas al menos) de la psicologia Gestalt, es que toda interpretacion siempre que sea personal y sincera es buena; y Bucay es un estandarte de este peculiarmente pragmatico modo de pensamiento.

A mi me gusta mucho.
Otros titulos igualmente dignos: "el buscador", "el temido enemigo"... y tantos otros!

Gracias por compartir con nosotros este pedacito de ti Laurita.

Un besito musical!!
 
Comentario:
Además de que sí es verdad que hay muchas personas que o son egoístas o no se quieren dar cuenta que hay una persona que está dando todo por el/ella y exigen más y más porque saben que pueden conseguir cualquier cosa del otro, a mi este cuento (muy relista, triste, pero lindo)me hace acordar a esas personas que te piden que cambies porque sino se termina todo, y uno cambia y luego te dicen que le gustabas más como eras antes y te dejan ahi, como uno no es en realidad, y no puede volver a ser el mismo de antes por culpa de hacerle caso. Y bueno...ahora me siento ambigua...que raro es sentirse ambigua...nos vemos...chauchis!
No