logotipo

img_google
Diario de una joven maniática: II parte
¿Quieres venir conmigo al paraíso?
Acerca de
Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía. Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: Déjame que me calle con el silencio tuyo. Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Enlaces
ADICCIONES TOTALMENTE INSUSTITUIBLES POR NINGÚN OTRO VICIO :)
SERÁ POR ADDICIONES... :)
TAMBIÉN ESTOY ENGANCHADA A...
Espacio para chistes...
- ¿Qué le dice un jaguar a otro? - Jaguar yu?
Sindicación
Dime, cuando lo sepas, si te quedas conmigo...
 
Dame el tiempo que no te haga falta y prometo invertirlo en caricias en tu espalda... Esta mañana recuerdo que estaba mejor: como almohada tu pecho desnudo en la cara...
Cuando vi (y os conté) a mi padre orientándose por la capital del reino con una brújula cual miembro de los Boys Scouts, pensé que mi familia estaba obsoleta y que daba igual que tuviéramos WIFI por toda la casa o persianas motorizadas: no éramos modernos.

Ni siquiera los intentos de mi hermana por vestir a lo gótico o su decisión de ser vegetariana me hicieron pensar lo contrario. Tampoco los comentarios de mi madre en plena cena familiar sobre el anillo de Durex que le había regalado a su compañera de trabajo, ni los últimos deseos confesables de mi padre: "Quiero un descapotableeeee, ¿pero por qué no te parece bien, cariño?, le decía a mi madre. ¿¿¿Es que acaso me estás llamando viejo???

No. Nada sucedía, nada pasaba para que yo pensara que mi familia era "in", pertenecía al tipo de cosas "que se llevan" o estaban en la onda "de lo que mola". Hasta anoche, claro.

Y es que tenemos algo que nos ha cambiado la vida por completo: LAS PASTILLAS ROSAS.

-Laura, Laura, me dice mi madre. ¿Dónde vas?
-Pues... en pijama, con cara de sueño, y tras el beso de buenas noches, yo qué sé... ¿¿¿a pescar???
-Vamos a comprobar si te has lavado bien los dientes.
-¿? Mamá, ¿te tengo que echar el aliento como cuando la engendro llega de fiesta?
-No, no. Mira. Mastica esta pastilla y lleva la saliva que genere por toda tu boca.
-Mamá... ¿¿mamá?? ¿¿¿Qué te he dicho sobre el mendigo de la esquina??? ¡NO ESTÁ SANO MENTALMENTEEEEE! Dale dinero si quieres, ¡pero no le compres mercancía!

Y es que resulta que mi madre ha comprado unas pastillas que tienes que chupar después de lavarte los dientes y pasear por toda la boca. Si hay zonas que no has limpiado bien, la pastilla las teñirá de color rosa. Se trata de volver a cepillarte (los dientes) hasta que esas manchitas desaparezcan, señal de que tus dientes están perfectos.

Pues bien, a mí la dichosa pastillita me tiñó la dentadura completa de rosa.
-Mamáááááá, ¡¡¡dime que esto se vaaaaaaaa!!!
-¡¡¡LAURAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!! ¡¡¡PERO QUÉ MAL TE LAVAS LOS DIENTEEEEES!!! Te das cuenta, ¿no? Tú te paseas el cepillo pero se ve que la mierda no la quitas.

Y HASTA AQUÍ PODÍAMOS LLEGAR. Veintidós años que tengo. Y JAMÁS, ¿me oís? JAMÁS he tenido una caries. No sé lo que es un empaste. No sé lo que es sufrir en el dentista (ahora, claro, porque en la adolescencia el trauma "llevo aparato y parezco un pato" ya lo pasé) Es más, yo sonrío en una habitación oscura y la ilumino, vamos :p

Pero nada, ahora es o esmerarnos más en la limpieza bucal o salir de casa con los dientes rosas. Y vale que me encanta el rosa, pero... creo que no hace juego con mi nueva chaqueta :p

Chaqueta que por cierto, según compañero de clase...
-Laura, con esa chaqueta pareces... ¡¡¡UN GÁNGSTER!!!


Claro, que a mí estas cosas me traumatizan y acabo pagándolo con el primero que me encuentro, aunque sea el hombre de las fotocopias:
-Uno con sesenta y cinco. Oye, ¿te quieres registrar en el programa de puntos? Por cada fotocopia que hagas te damos puntos y así cuando llegues a x, tienes fotocopias gratis. Escribe aquí tu correo electrónico.
-Ah, ¿¿¿y me lo dices ahora que estoy terminando la carrera??? ¿¿Ahora que me quedan dos meses?? ¿Tú sabes cuánto dinero me he gastado aquí? ¿Desde cuándo tenéis este programa? Porque me parece muy fuerte que me veas todas las semanas y me lo digas AHORA. Ya ves tú a estas alturas para qué me sirve tu programa de puntos, ¿para que me llenéis el email de spam?
Que yo creo que acojoné al pobre hombre, porque acabó diciendo...
-Bueno hija, no sé, por si te quedas haciendo un Máster el año que viene...

NO ME HE IDO DEL TEMA. SE LLAMA CONEXIÓN DE IDEAS :p
 
Cada beso perfecto aparta el tiempo, le echa atrás, ensancha el mundo breve donde puede besarse todavía...
Cuando anoche me levanté para hacer pipí, la luz de una linterna me alumbró la cara.
-¡¡¡AAAAAAAHHHHHHH!!!

Me subí los pantalones (róbame, caco maldito, pero nada de mirarme con ojos libidinosos) e intenté ver quién se escondía detrás de aquel absurdo momento. Como si yo fuera a defender a la familia de un intruso, vamos (¿yo y cuántas como yo?)

-Pa... pa... ¿¿¿papá????

Efectivamente. Mi protegenitor me miraba fijamente mientras paseaba la luz de la linterna por mi cara. Parecía la jodía esteticien buscando puntos negros.

-¿Qué haces, papá?

-¿Me dejas una sábana?

:S :S :S



-Papá, ¿¿qué dices??

-¿Pero tú quién eres?

:S :S :S



-Papá, soy... tu hija.

-Jejejeje, ¡adiós!

Y se metió en la habitación.

...

Pensé en ti. Pensé que si pudieras entrar en mi blog te hubiera gustado leer algo así, gracioso, risueño, como soy yo. Y por eso lo escribí. Por ti. Quizás si me hubiera dejado llevar por mis impulsos, hubiera escrito algo relativo al fatídico momento que supuso mezclar mi síndrome premenstrual con abrir la puerta de casa y ver que ya no estabas. Pero pensé en ti. Pensé que más que eso, te gustaría saber que me esfuerzo por ser una alumna aplicada y aprender las lecciones de alegría y felicidad que me explicas en tus clases de la vida, porque quiero sacar matrícula de honor para no decepcionarte nunca. Pensé que sólo hay una cosa que pueda compensar toda la confianza que tratas de transmitirme: va-lo-rar-la.

ULTRA SÚPER NOVEDAD. MUY FUERTE, O SEA, VAIS A FLIPAR

No lo iba a contar, pero yo no sé tener la boca cerrada (que cada uno lo interprete como quiera :p)

-Laura, ¡ven un momento!
Y voy a la habitación de mi padre. Y veo, en la pantalla de su portátil, MI BLOG.
-Creo que he encontrado una aguja en un pajar... puede ser que... ¿¿¿esto sea tuyo???

En fin, una que ya se va acostumbrando, contesta con naturalidad:
-Pos mira, sí. Dos años escribiendo ahí que llevo. ¿Qué te parece? ¡Yo me lo paso bomba! Supongo que lo habrás descubierto por casualidad...
-Claro, estaba buscando información sobre una exposición y Google me ha llevado a tu página, y al leerlo he pensado: ¡Cómo se parece la forma de escribir de esta chica a la de mi hija! Hasta que luego he dicho: ¡Coño, si es mi hija! Y he dejado de leer por si te molestaba...

Después de todo lo que me ha pasado, lo lógico sería pensar que no va a respetar mi intimidad, que va a seguir leyéndolo aunque yo le haya pedido expresamente que no lo haga, que se siente tan orgulloso que va a querer proclamar a los cuatro vientos que su hija escribe en Internet y para colmo, hay gente que se lo lee... pues por mi padre, aunque suene flower power, pondría la mano en el fuego.
NO ME PREGUNTÉIS POR QUÉ LO SÉ, pero lo sé, tengo la absoluta certeza de que jamás va a volver a entrar en este blog sin mi consentimiento, así que voy a seguir como si nada, lo comprobaréis vosotros mismos, o mejor dicho, lo habéis comprobado en este post. Sin censuras -más de las que tengo... -, sin dejar de contar cosas que no quiero que sepa. Porque como digo, no va a saberlo. Y es esta seguridad la que me hace ser consciente de que quizás el porcentaje que ocupa mi padre como padre se comparta cada vez más con el que va ocupando como amigo.
 
El hueco de tu cuerpo entre mis sábanas, las lunas que he besado yo en tus ojos, la redención que busco entre tus muslos, tu nombre en la cubierta del cuaderno, tu modo de abrigarme el corazón...
Cosas que no hubiera querido escuchar... NUNCA.


Cosa 1. Poniéndome las zapatillas de deporte en los vestuarios del gimnasio para ir a clase de GAP.
-Cariño, ¿has hecho pipí?, le dice una madre a su hijo de dos añitos mientras le viste después de una intensa clase de natación.
-Tíííí mami, he heso pipi en a pitina.

Bien, ya comprendo por qué dejé de ir a nadar...

Cosa 2. Enseñándole a mi madre mis compras tras un ataque consumista a la par que productivo.
-Y por último, este sujetador push up...
-Ah, sí, es muy mono, pero... ¿ahí dentro te caben las tetas?

Bien, nos lo tomaremos como un cumplido...

Cosa 3. En ese maravilloso lugar al que llamamos "trabajo", o lo que es lo mismo, "la esclavitud del siglo XXI".
-Laura, trabajas el Jueves Santo. No te importa, ¿verdad?
-No, qué va, no me importa. Me toca los huevos Perdón :p

Bien, el trabajo dignifica, el trabajo dignifica, el trabajo dignifica, si tanto lo repetía mi profe de filosofía será verdad, el trabajo dignifica, el trabajo dignifica...

Cosa 4. Yendo con mi hermana a buscar a nuestra adorada mamá a su peculiar trabajo.
-Mierda, Cris. Han hecho reformas. Ahora no se dónde está... eso.
-Pues preguntamos al chico de la puerta.
-Sí, claro, ¡qué corte!
-Que noooo, déjame a mí: "Oye, ¿nos llevas a la sala donde se recogen las muestras de semen?"

Bien, mamá, ¿por qué no estudiaste Derecho?

Cosa 5. Vistiéndome en el gimnasio tras una agotadora clase de Abdominales.
-Perdona, ¿tienes un tampón?
Con una voz tan tan tan bajita, como escondiéndose, que sólo se escucha el "dón", así que mi propia versión de los hechos, influenciada por mi estado hormonal alterado, me lleva a oír: perdona, ¿tienes un condón? (sí, Laura está sorda) Naturalidad Laura, para ti esto siempre ha sido algo normal.
-Ehhh... pues... no, jeje. Perooo... mira, saliendo a la derecha hay una farmacia...
-Ya, pero es que lo necesito ahora.
-...
-Bueno, me vale con una compresa..
-Oye, ¿tú qué me has preguntado?
-Jajajajaja, jajajaja
-Jajajaja, jajaja.

Bien, tampón, condón, ¿qué más da? Fonéticamente es inexplicable haberlos confundido, pero al fin y al cabo entran los dos en el mismo sitio, salen manchados, no debemos tirarlos al wc, hay de diferentes formas y tamaños, no se pueden reutilizar, es aconsejable llevar siempre alguno en el bolso y evitan situaciones embarazosas, ¡¡¡son demasiado parecidos como para no confundirme!!!

myspace codes

myspace codes