Sonetos
I
Amar no es cosa bien sabida y encontrada
hasta topar con quien te conociera
que no es amor sino sólo endulzada
el caminar sin ti por esta carretera.
Te quiero hasta el final, mi vida amada,
te quiero hasta el final, mi vida entera,
que de no conocerte te quisiera
pues en mis sueños tu estarías clavada.
Amarte fue para mí un encontrarte
como si de otra vida ya te conociera
y al verte sólo pude estremecerme,
sentirte, llorarte y adorarte
ya que el destino así lo decidiera.
II
Si de otra vida yo te conociera
Quererte más pudiera en la postrera
Pero es en el presente donde al verte
Mi corazón te grita, se estremece,
Quererte es poca cosa, vida mía,
Ya que sólo por verte eso merece
Llorarte y sonreírte, mi alegría,
Y adorarte por y para siempre.
Sé que nací sólo para quererte,
Sé que tu estás sólo para ser libre
Pero si te enamoras y me eliges,
De amor te colmaré sólo por verte
De amor te colmaré, de pasión brillen
Mis ojos hasta el día de mi muerte.
III
El hilo que nos une es el destino
Y estando tan solito proclamaba
Andando por mi senda solitaria
Que de amar otra vez fuese con tino.
El caso es que al principio lo sabía
Y fue tan atractiva tu mirada
Que de profunda mi alma atravesaba
Como el rocío se extingue al mediodía.
Decirlo con palabras no es quererte
Ni un ápice de lo que tu mereces,
Y me hierve la sangre sólo al verte,
Pues con tanto en la vida de memeces
Mi corazón a ti te pertenece
Porque nací sólo para quererte.
IV
De amor no sé más que lo necesario
Que solamente es mío lo que siento
Que ella es mía y no mía al mismo tiempo
Y que soy suyo yo, por el contrario.
De amor yo sé sin más lo más liviano
Que es mucho más amar que ser amado,
Que es mucho más querer que ser querido,
Y que el ser feliz se logra dando.
De amor es puro fuego tu mirada,
Tu contorno, el beso penetrante
Que tiene a mi alma ahogada
En un mar de placer burbujeante
Que es pura ambrosía o que no es nada.
V
Nena, tu sexo excita mis papilas
Y es río el que me cae por los labios
Mientras mi lengua baila tú te excitas
Y como agua salada sin agravio.
Me encanta deslizarme entre tus pechos,
Me encanta deslizarme entre tus piernas
Comerte esos pezones siempre tiernos
Y probarte el sabor de la entrepierna.
Y si te penetrara y jadearas,
Jadearas a mi oído siempre atento
Que a mí en ese momento me grabaras
Tu nombre siempre a fuego en mi cerebro
Pues si de puro gozo tu gritaras
Sería de puro gozo mi contento.
VI
De dedos enlutados y fervientes
A ti mi compañera quiero verte
Resbalar por la amplia catarata
Que derrama al usarlo el bajo vientre.
Será resbaladizo, penitente,
El penetrar oscuro hasta tu fuente
Fuente de los aromas adornada
Con una almendra esclava, encapuchada,
Que cuando llora grita desgarrada,
Aumenta el fluir de tu corriente,
Y te sale un quejío de tus entrañas.
Gritas de puro amor, de pura garra,
Y de placer te suda hasta la frente,
Mientras tiembla la tierra, tierra llana.
VI
De amor no se más que lo necesario
Que solamente es mío lo que siento
Que ella es mía y no mía al mismo tiempo
Y que soy suyo yo, por el contrario.
De amor no sé sin más lo más liviano
Que es mucho más amar que ser amado,
Que es mucho mas querer que ser querido,
Y que el ser feliz se logra dando.
De amor es puro fuego tu mirada,
Tu contorno, el beso penetrante
Que tiene a mi alma ahogada
En un mar de papel burbujeante
Que es de pura ambrosía o que no es nada
VII
Sé de verdad que siempre que te quise
Fue desde lo más hondo de mi sentir
Sagrado, místico y pagano; latir
Latirte, ver y verte en lo que viese
Sentirte siempre fuerte en lo que fuese
Mi deambular mundano y mi trajín
Que no es sino volver a verte, venir,
Venir, sólo venir donde estuvieses.
Yo por quererte beso las esquinas,
Las farolas, y si pido limosna
Es sólo por tus besos: mi sustento,
Es sólo por tu abrazo: mi contento,
Que de querer te quiero, perla fina,
Coral de los corales, mi amapola.
VII
Sé que de amarte aún no podría quererte
Ni una mota de polvo polvoriento
De lo que tú mereces que es más fuerte
Que la cima de un gran volcán hambriento
Sé que de amarte aún no podría sentirte
Sino como mereces tras el viento
Que ondula junto al mar a tus cabellos
Hasta morir tan sólo de vivirte.
Te quiero hasta lo hondo de mi vientre
Que grita de un quejío abandonado
Que grita de un quejío cierres
La soledad que llama hasta mi prado
De verde por tus ojos alumbrado
IX
Sé que de verte sólo se me siente
Se me enciende, al verte susurrante
Figura traslocada, insinuante,
Que con palabras vivas de amor miente.
Como un ajo crudo el amor duele
Cuando es sólo bandido y muy tunante
Y se anda con remiendos, susurrante
En los cafés oscuros tras pasteles.
Te quiero, vida mía, te quiero
Hasta la muerte, hasta la vida
Y sorbo tras sorbo yo te bebo
Deseando no se acabe esta comida
Hasta que en los rejones yo te tengo
Y al albero no encuentras la salida.
X
Sonète à deux
Serán de torpes ágiles, veloces,
Vuestros labios tan frágiles, feroces,
Que claman besos en la madrugada
Y sueltan alaridos como espada
Que blande el penitente encapuchado,
Con la del arcoiris colorada,
Vibrante de cariño, almibarada,
De puro amor sincero y encontrado.
Serán de negras azabache puro
Sus miradas de amantes penetrantes
Que clavan de viveza jadeantes
Amor profundo puro y puro
Ante la intolerancia y la ignorancia
Del hombre medio urbano, el paseante.





