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El punto negro y la esperanza
Amor, traición, dolor, recuperación, esperanza
Acerca de
Soy una persona sencilla, romántica, sincera. Sin embargo, ninguna de estas cualidades me ha librado de la dura batalla que es la vida y las relaciones sociales, sobre todo las sentimentales. Crecí creyendo que si eras buena persona y practicabas la honestidad con los demás la respuesta sería positiva, pero no sólo no es tan sencillo, sino que a veces puede llegar a ser contraproducente. He tenido suerte en el trabajo, media en la salud y pésima en el amor. Se lo que es el amor pero me ha salido muy caro no sólo porque me han traicionado sino porque ha acabado con mi fe en las personas. Quisiera volver a creer, que nazca en mi la luz de la esperanza, quiero leer vuestras historias, compartir vivencias y buscar ese poquito de luz que alumbrará nuestro camino hacia la ilusión. Les espero.
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El dolor de la traición
Toda mi vida he soñado con encontrar el amor verdadero.
He tenido sólo dos relaciones adultas, la primera con el ser más egoista que me pude tropezar y aguanté hasta que me dejó. Duró dos años. La segunda duró cinco y fue con la personas de la que realmente me enamoré y la que más me ha hecho sufrir en toda mi vida.

En mis relaciones he dado todo de mi: tiempo, entusiasmo, paciencia, comprensión, ilusión, apoyo, complicidad.... he aguantado lo que me gustaba y lo que no. He intentado adaptarme a sus ideales, formas de ser, ritmos de vida, y me olvidé de mi, hasta tal punto que te conviertes en un utensilio en sus vdas que una vez la tienen resulta o ven otra opción tiran como colilla quemada.

Y así fue en esta última de cinco años, yo trabajo desde hace muchos años y estudio, él también, pero tenía que pagar sus estudios así que nuestra capacidad para hacer era muy justa. Además, tiene una familia muy marental, así que lo tenían todo el día como un quinceañero, se metían todo el tiempo, iban con nosotros de vacaciones, de viaje, al cine, a la playa, de paseo....pero ponían las condiciones, 30 años y como adolescentes, pero no le exigía que cambiase nada porque no quería cargarle con más presiones.

Cinco años aguantando, sin fines de semana o festivos, luchando por su profesión con toda la ilusión del mundo, lo acompañaba, lo motivava, lo animaba, me enfadaba cuando le hacían mal. El núcleo de mi existencia era verle feliz y realizado. Todo ello a pesar de estar completamente sola, no tenía a nadie de mi familia conmigo, trabajo y estudios eran mi ocupación cuando no estaba con él.
Al final de esos cinco años la presión pudo con nuestro estado de ánimo, su familia no dejaba de intervenir, directa o indirectamente, y al final el día de mi cumpleaños me dió su regalo y me dijo que se iba para no volver.

No reaccioné, lloré delante de él, se marchó y no lloré más. No pude reaccionar, me bloqueé por completo.

Nunca dejó de llamarme, de preocuparse por mi, incluso hizo ademán de volver, pero estaba tan dolida que no reaccionaba. Ya no era lo mismo, se había atrevido a dejarlo sólo porque tuvimos una crisis. Sólo pensaba que ¿dónde quedó el amor que sentíamos?

Después de cinco meses veo un bloc con mensajes, fotos y dedicatorias de él con otra chica. Me había estado engañando mucho tiempo antes de dejarme. No me lo podía creer.

Me desequilibré por completo y perdí la fe en las personas.
No podía comer, dormir, trabajar. Todo mi mundo se vino abajo. Nunca creí que pudiese doler tanto.
El ha seguido negándolo a pesar de la evidencia.
Ahora me pregunto ¿cómo puedo recuperar la fe, la ilusión, la esperanza de saber que el amor existe para mi, y que es incapaz de mentir?