S/T
Toda la tarde de galerías. Tras la depresión inevitable -nada que me inquietara lo suficiente- no ha habido más opción que acabar en el supermercado cutre de mi calle, arrasar con el salmón ahumado y el sucedáneo de caviar, hacerme con un biberón de cava brut nature, dejarme caer toda teatro en mi sillón rojo luis XV, descalzarme de las agujas tardogóticas y, finalmente, suspirar rendida.





