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Cuaderno de ELEKTRA
Todo sobre el arte que DEBES comprar y sobre el que NO DEBES comprar...
Acerca de
Elektra ___________________ Aborrezco a Sorolla y a Fortuny, entre otros... Y me pirro por un Lucio Fontana o un Yves Klein. Pero esto puede cambiar...
Sindicación
 
Liam Gillick - McNamara Motel

"Es que es arte conceptual; el arte conceptual es así"...

No basta con el disgusto de ver la exposición de Liam Gillick y quedarse a dos velas; encima hay que soportar ese tipo de sentencias en medio del cátering de inauguración de boca nada menos que de una comisaria de exposiciones. En mi opinión el término comisario siempre ha ido un poco desajustado a su función. Podría interpretarse que esa figura tiene la misión de vigilarlo todo, incluso los posibles desmanes del artista.

Al menos un comisario debe tenerlo todo controlado.



Liam Gillick, un ser extraño que se deleita inverosímilmente con el fútbol a mansalva, ha seleccionado arbitrariamente frases y frasecillas de algún guión que nunca llego a ser película -McNamara Motel- y las ha esparcido simpáticamente por las diáfanas paredes de la sala central del centro de arte.

Liam reconoce que estas frases no guardan relación, que la intención es imposible de vislumbrar. Pretende que nos sentemos en unas bancadas circulares instaladas al efecto y nos dediquemos a buscar sus frasecillas entre las obras completas. Nadie lo hará. Nadie en su sano juicio, quiero decir.

Han pegado letras de vinilo sobre el blanco muro, quieren que nos sintamos como dentro de un libro. Yo sólo siento que faltan cosas... He visto otras actuaciones de Liam Gillick en libros, por ahí, menos conceptuales... Siento decir que en este caso más me parece que ha faltado presupuesto, que no había para cortar al agua sentencias de aluminio, por ejemplo, y suspenderlas del techo. Habría estado más mono, eso seguro, más agradable de ver.

Yo entiendo que todo esto tiene que ver con un tipo de arte autorreferencial, vamos, que alude al ombliguismo:

"Soy una obra de arte porque tengo conciencia de serlo, no pretendan que mi discurso se encuentre fuera, en la linde, ni en el argumento -tan etéreo, tan disipado, tan inexistente-, por surrealista que parezca. Mi discurso está en mi misma presencia, molestándole a usted con mi austeridad fría y rácana. Usted piensa que mi esencia inmaterial -apenas un archivo word que manosean y reenvían de un lado a otro-, tímidamente plasmada sobre el plástico adhesivo final, no puede ser tomada como presencia artística. Piense lo que quiera. Me ha hecho un señor muy honorable desde que alguien en los premios Turner le acusó de ser una mierda. Formo parte de la gran incongruencia británica, ensalzada por Saatchi y mil acólitos. Presumo de incoherencia y antidiscurso, ¿qué más se me ha de exigir?"

Pueden ver la obra de Liam Gillick en Cacmálaga hasta el 6 de noviembre de 2005. Que les aproveche...

No