Un día con Pablo
10.00 AM, suena el despertador. Un café con leche con un trozo de "panquemao". Mi mochila azul claro y directa a mi nueva casa.
Unos guantes de látex, una rasqueta (o como se llame), música a todo volúmen y unas 3 horas sin parar de limpiar. Buffff... es agotador.
Comida familiar y... una tarde con Pablo. Hemos reido, hemos bailado, hemos hecho el "gelipollas" (como él dice de coña) y tras una meriendacena de McAuto nos hemos despedido soltando las mil y una chorradas.
Ha sido divertido, espero que hayan más tardes como esta.
He logrado hacerle feliz.





