Sueño y casualidad
...El metro ha parado ya de moverse, pero para Dani sigue dando vueltas. No intenta levantarse, lo le gustaría descubrir que la falta una pierna. Aunque si duele, piensa, debería estar ahí. El revisor, los niños, la chica, todos han desaparecido: no hay nada. Sólo siente un considerable peso en el pecho y, parece que se ha mordido la lengua. Mueve las manos (bien, las tengo en el sitio), los ojos, empieza a distinguir figuras, a darse cuenta de que está respirando polvo.
No tiene fuerzas para levantarse, ni tampoco ganas. Parece estar muy a gusto ahí, sin luz ni gente, esperando que lo recojan, o no, qué más da. Dejadme en paz, dormir un rato, que piense en lo que he de hacer y luego ya veremos… Lo único que le estorba es el peso en el pecho, que amenaza con romperle las costillas. Intenta quitárselo de encima, y al tocarlo, encuentra el tacto blando, de carne resbaladiza....
Por Adrián García Planells
A la memoria de Paqui Planells Almenar.
(Fragmento del cuento "Sueño y casualidad")
No tiene fuerzas para levantarse, ni tampoco ganas. Parece estar muy a gusto ahí, sin luz ni gente, esperando que lo recojan, o no, qué más da. Dejadme en paz, dormir un rato, que piense en lo que he de hacer y luego ya veremos… Lo único que le estorba es el peso en el pecho, que amenaza con romperle las costillas. Intenta quitárselo de encima, y al tocarlo, encuentra el tacto blando, de carne resbaladiza....
Por Adrián García Planells
A la memoria de Paqui Planells Almenar.
(Fragmento del cuento "Sueño y casualidad")





