Las féminas en el trabajo
¿Es difícil llevarse bien con una mujer directiva? Escribe Lucy Kellaway de Financial Times.
Lucy Kellaway / Financial Times. Hace un par de semanas, una joven directiva de Hong Kong me envió el siguiente mensaje: "Como mujer, me he dado cuenta de que es más fácil trabajar para un hombre que para una mujer. Casi todos mis amigos están de acuerdo. ¿Qué opina usted? En general, no es fácil llevarse bien con las mujeres que ocupan puestos directivos, son sensibles, emotivas y se preocupan demasiado por los detalles. Por eso, ¿podría aconsejarme cómo llevarme bien con una mujer directiva?".
Creí que ya se había superado el cliché de "jefa procedente del infierno". Pensaba que el nuevo cliché era más positivo: las mujeres en el trabajo son menos jerárquicas, más educadas y mucho más inteligentes emocionalmente, lo que les convierte en perfectas líderes para las empresas del futuro. Por mi experiencia, aunque nunca he notado que las mujeres directivas con las que he trabajado sean especialmente más educadas, creo que hay tres rasgos comunes entre ellas: son más eficaces que los hombres, trabajan más duro, no se enfadan cuando las reuniones duran más de lo necesario. En otras palabras, no puedo dar ningún consejo a mi lectora de Hong Kong ya que no creo que exista ningún problema con las mujeres directivas.
No obstante, la semana pasada, me enviaron un libro titulado ¡No me puedo creer lo que hizo! Por qué las mujeres se traicionan en el trabajo, por Nan Mooney. Ofrece numerosos ejemplos de mujeres que se portan realmente mal entre ellas.
El libro resulta deprimente precisamente por su veracidad. Según Mooney, el problema de las mujeres es que sentimos el contradictorio deseo de apoyarnos mutuamente y competir. Considera que, como a las mujeres no se nos da bien abordar los problemas, no cogemos al toro por los cuernos y nos convertimos en alimañas. Existen varios puntos a destacar respecto a esto:
¦Síndrome de mujer única: si eres una de las pocas mujeres que trabajan en un departamento y te tratan como a una reina por ello, si llega una nueva compañera, te convertirás en una persona cruel.
¦Envidia de tipo sexual: a las mujeres no les gusta tener compañeras más delgadas, más guapas o más atractivas paseándose por la oficina.
¦Equilibro entre la vida laboral y familiar: las jefas pueden llegar a portarse fatal cuando sus compañeras se van pronto a casa para estar con sus hijos. O bien no tienen hijos o, si los tienen, ellas se sacrifican, por lo tanto, no entienden por qué deben facilitarles las cosas al resto de las mujeres.
¦El hecho de que dos mujeres congenien e intimen rápidamente también puede llegar a ser fuente de conflicto: esta intimidad crece con fuerza cuando las dos se hallan al mismo nivel profesional. Si a una le ascienden, la relación puede llegar a deteriorarse mucho.
Mooney ha hecho bien en escribir un libro sobre un tema tan políticamente incorrecto. Intenta que se acepte al tratar de transmitir un mensaje optimista: todas las mujeres desean resolver los problemas y aprender de ellos.
No veo porqué hay que creer esto. Las niñas, en el colegio, pueden ser muy malvadas y manipuladoras. Las mujeres, en la vida laboral, siguen comportándose de la misma forma. Por eso, no hay ninguna razón para pensar que esto vaya a cambiar en algún momento.
Este libro ha hecho que piense en mi propia actitud y he visto cosas que no me gustan. Prácticamente toda mi competitividad se dirige a las mujeres. Si Financial Times contratara a otra mujer para realizar un trabajo similar al mío, no me gustaría nada. Quizá nos hiciésemos muy amigas pero esperaría que todas y cada una de las palabras que escribiera no valieran nada.
Existen otras cosas que, según mi experiencia, respaldan la idea de que trabajar con una mujer puede ser una pesadilla. Un elevado nivel de inteligencia emocional puede convertirse en una desventaja, ya que se detectan rápidamente los puntos débiles de los demás y se puede atacar directamente a la yugular. Otra cosa es la susceptibilidad a las críticas. Una de las peores cosas consiste en trabajar con una mujer directiva insegura y susceptible.
Muy a mi pesar, voy a tener que darle la razón a mi lectora de Hong Kong. No obstante, para quitar hierro al asunto, existen personas de los ambos sexos con las que me encanta trabajar y otras con las que no
Fuente: www.expansionyempleo.com





