<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0"><channel><title><![CDATA[Habia una vez un faro]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elfarodelfindelmundo/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Pequeñas paranoias cotidianas.]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[Montaña.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elfarodelfindelmundo/c_2.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/elfarodelfindelmundo/http://blogs.ya.com/elfarodelfindelmundo/files/pedra_petit_2.jpg" alt="" border="0" width="800" height="600"/><br/><br/>Caminando entre valles al pie de la montaña, me perdia intencionadamente por rincones que no estaban en el mapa. Veia una era, con la mies recogida, formando rodillas, a lo lejos, parecian ovejas, grandecitas, eso si. Poca gente, mucho calor en el campo. Me refugié en una umbria junto a un arroyo abundante de agua fresca. La sensación era agradabilisima. Allí estabamos yo y mi circunstancia disfrutando de la jornad. <br/>Mi ojo se disparaba a través de la cámara. Queria probarla y probarme a mi. Hay tanta belleza en la vida. Sólo hay que saber mirar.<br/>Y el Pedraforca, desde arriba, dominandolo todo, ajeno a todo, por encima de todo, con su piedra blanca y su tartera por donde han bajado todo tipo de gente. Y sigue entera, sin gastarse, haciendo disfrutar a la gente que sube agotada y maldiciendo y se extasia cuando llega a la cumbre y observa los valles. Magnifica vista.<br/>Años atrás varias veces la disfruté yo, ahora me conformo con estar a su alrededor, con que me tenga en su falda, como una abuela cariñosa, disfrutando en el refugio de la gente cansada, alegre, sudada, que buscan cobijo en su interior. Niños y adolescentes que empiezan a admirarla. Adultos como yo, que la queremos con devoción.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(il_guardiano)]]></author></item><item><title><![CDATA[Pequeño cuento de amor.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elfarodelfindelmundo/c_1.htm]]></link><description><![CDATA[Ella le hablaba siempre en verso, él le contestaba en prosa. La distancia los separaba y eso les unia. El soñarse y no tenerse, alzar los brazos y no tocarse, como seres puramente etéreos jugaban a buscarse. Ella le proponia un jeroglifico, él soltaba un paradigma. Corria detr´s de su ventana cuando sabia que no estaba. Ella, escondida detrás del matorral, soñaba con despertar.<br/>A través de sueños y espacios inventaron seres y batracios. Grabaron sus nombres en las alas de las golondrinas y volando van y vienen y sueñan y se quieren.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(il_guardiano)]]></author></item></channel></rss>
