METACINE
Se trata de una palabra bastante utilizada por los cinéfilos de hoy en día y se refiere a aquellas películas en las que aparece el mundo del cine de algún modo: el cine dentro del cine. Claro, la gente que amamos el cine disfrutamos especialmente viendo este tipo de películas porque es muy emocionante conocer los problemas que tiene un director para rodar un film o nos hace mucha ilusión que en una película citen o veamos un trocito de otra que tanto nos gusta. ¡Es cine elevado al cuadrado!
Seguramente todos hemos parado alguna vez un film para reconocer la escena que están viendo los protagonistas en la televisión mientras están tumbados cómodamente en la cama de un hotel, o para leer el cartel publicitario pegado en una pared mientras pasean por la calle, o cuando salen del cine, intentar saber qué película acaban de ver. Incluso, si somos adictos a la lectura también (lo que es muy común pues la literatura es la hermana mayor del cine) lo hayamos hecho para saber qué libro están leyendo. Muchas veces hacerlo nos ayuda a saber lo que ronda por la mente de algún personaje y anticipar lo que va a ocurrir o simplemente el director, que también tiene sus gustos, claro, quiere rendir homenaje a quien él piensa que lo merece.
Me gustaría hablar ahora de algunas películas en la que aparece este mundo del metacine, pero antes de nada, quisiera dividirlas en dos grandes grupos:
1. Uno primero en el que incluiríamos aquellas obras que nos muestran cómo se hace una película y los problemas que pueden surgir para finalizarla que no son pocos. Es como si abriéramos un reloj y así poder ver los engranajes que lo hacen funcionar. Aquí podemos encontrar joyas del calibre de:
“Cautivos del mal” (1952) de Vincente Minnelli. Toda una historia de superación, de cómo hay que partir de lo más bajo para poder llegar a lo más alto a base de trabajo, talento y alguna que otra jugarreta. Conoció una secuela también con el mismo director no tan buena pero sí bastante interesante: “Dos semanas en otra ciudad” (1962).
“El crepúsculo de los dioses” (1950) de Billy Wilder. ¿Cómo olvidar los problemas a los que tiene que enfrentarse William Holden para hacer algo decente con la historia de Gloria Swanson? Es sin duda una de las mejores películas de la historia, y quizá esté a caballo entre los dos grupos de metacine. El genio de Wilder volvió a poner a Holden en problemas para crear una película en “Fedora” (1978), que sin dejar de ser una buena obra, se queda muy lejos del nivel de Sunset Blvd.
“Cantando bajo la lluvia” (1952) de Stanley Donen y Gene Kelly. Claro ejemplo de que los Oscar no son justos la mayoría de las veces (sólo dos nominaciones infructuosas). Para mí, el gran acierto de esta película fue dotar de un buen argumento a un musical (lo que no ocurre a menudo) amén de unos actores en estado de gracia y unos números inolvidables. Gracias a ella nunca olvidaremos lo que supuso el paso del cine mudo al sonoro.
“La noche americana” (1973) de François Truffaut. Por esta película los que soñamos con ser directores alguna vez cambiamos de idea... y es que ¡Cuántos problemas tiene Truffaut para poder acabar su película! Aunque bien merecen la pena si puedes trabajar con una Jacqueline Bisset absolutamente espectacular. Muy buen título pero le falta la magia que pueden tener las anteriores.
Para acabar, nombrar algunas películas que también podríamos incluir aquí como “El último magnate” (1976), “Cazador blanco, corazón negro” (1990) y “Un final made in Hollywood” (2002).
2.En el segundo grupo, mucho más amplio, entraría cualquiera que hiciera referencia al mundo del cine, ya sea entrando en una sala, charlando sobre él en la cola del supermercado, que la profesión del protagonista se actor o guionista.. etc. Destaquemos las siguientes:
“Cinema Paradiso” (1989) de Giuseppe Tornatore. Una obra maestra en la que el mundo del cine aparece por los cuatro costados. Ya sea cuando el cura censura las escenas con besos, cuando Alfredo y Salvatore proyectan juntos las películas o cuando este último graba a su amada Elena. También vemos retratado algo que nos duele a los cinéfilos últimamente, y es ver como cierran un cine en el que hemos pasado tantos ratos inolvidables.
“Los Viajes de Sullivan” (1941) de Preston Sturges. Obra cumbre de la Screwball Comedy en la que Joel Mccrea es un director cansado de hacer películas sin mensaje pero con cierto éxito en taquilla que decide cambiar de estilo para acercarse a lo que podríamos llamar neorrealismo. Para ello se mezcla con la gente pobre, intentando meterse en su piel, y así poder hacer una mejor película sobre ellos. La moraleja final de la película es maravillosa pues Sullivan se da cuenta que la mejor forma de ayudar a los pobres no es hacer películas sobre ellos, sino crear mundos en los que ellos se diviertan, rían, canten... durante dos horas olvidando así sus penurias diarias. Es la magia del cine.
“Soñadores” (2003) de Bernardo Bertolucci. Quizá sea el más claro ejemplo de cinefilia en una pantalla, y todos nos podemos ver reflejados en la vida que llevan los tres jóvenes protagonistas. Incluso hemos practicado sus mismos juegos con nuestros amigos (ejem, hablo de los adivinar películas, no los otros... aunque dicen que la realidad supera siempre a la ficción...).
“En un lugar solitario” (1950) de Nicholas Ray. La mejor película de este genio junto a Johnny Guitar. Bogart hace de un violento guionista que lleva tiempo sin tener un éxito y que se ve envuelto en un asesinato. Menos mal que Gloria Grahame aparece para ayudarlo (que por cierto, estaba casada con el Nicholas Ray por aquel entonces). Una joya de película.
“Woody Allen”. Es sin duda el director que más metacinea en sus películas. Por ejemplo, en “Manhattan” (1979), su obra más redonda, lleva continuamente a su sobrina al cine (yo lo haré con mis hijos, espero algún día...) y nos cuenta su pasión por W C Fields. También inolvidable el final de “La rosa púrpura de El Cairo” (1985), que no contaré para no hacer un spoiler pero es el más claro ejemplo de cómo el cine lo puede todo. En definitiva, en muchas de sus películas encontramos alguna referencia, lo que las hace todavía más atractivas de lo que ya son.
Dentro de este segundo grupo también se pueden encontrar aquellas en las que algún personaje se gana la vida de actor (“La semilla del diablo” –1968-), lo fue (“¿Qué fue de Baby Jane?” –1962-) o quiere serlo (“Match Point” –2005-). Todos grandes títulos.
Otro subgrupo sería serían las obras que muestran un destello de otra película, como los carteles de Gilda que tiene que pegar el protagonista de “Ladrón de bicicletas” (1948), el pasaje de Siempre hace buen tiempo en el que Jean Reno ve bailar a Gene Kelly con patines en “León” (1994), la fascinación que el vengador siente por El Conde de Montecristo con Robert Donat en la estupenda "V de Vendetta" (2005), las citas clandestinas de Celia Jonson y Trevor Howard en el cine en “Breve Encuentro” (1945). Incluso, todas las referencias que se hacen en “Shrek 2” (2004) o hasta en los inmortales “The Simpson”.
Seguro que me he dejado cientos de películas que muestran este mundo del metacine, pero he querido mostrar las que más me gustan de las que he visto. También espero que hagan muchas más y que a Woody Allen le queden muchos más años de vida, pues cuando se vaya nos daremos realmente cuenta de la suerte que tenemos.
Seguramente todos hemos parado alguna vez un film para reconocer la escena que están viendo los protagonistas en la televisión mientras están tumbados cómodamente en la cama de un hotel, o para leer el cartel publicitario pegado en una pared mientras pasean por la calle, o cuando salen del cine, intentar saber qué película acaban de ver. Incluso, si somos adictos a la lectura también (lo que es muy común pues la literatura es la hermana mayor del cine) lo hayamos hecho para saber qué libro están leyendo. Muchas veces hacerlo nos ayuda a saber lo que ronda por la mente de algún personaje y anticipar lo que va a ocurrir o simplemente el director, que también tiene sus gustos, claro, quiere rendir homenaje a quien él piensa que lo merece.
Me gustaría hablar ahora de algunas películas en la que aparece este mundo del metacine, pero antes de nada, quisiera dividirlas en dos grandes grupos:
1. Uno primero en el que incluiríamos aquellas obras que nos muestran cómo se hace una película y los problemas que pueden surgir para finalizarla que no son pocos. Es como si abriéramos un reloj y así poder ver los engranajes que lo hacen funcionar. Aquí podemos encontrar joyas del calibre de:
“Cautivos del mal” (1952) de Vincente Minnelli. Toda una historia de superación, de cómo hay que partir de lo más bajo para poder llegar a lo más alto a base de trabajo, talento y alguna que otra jugarreta. Conoció una secuela también con el mismo director no tan buena pero sí bastante interesante: “Dos semanas en otra ciudad” (1962).
“El crepúsculo de los dioses” (1950) de Billy Wilder. ¿Cómo olvidar los problemas a los que tiene que enfrentarse William Holden para hacer algo decente con la historia de Gloria Swanson? Es sin duda una de las mejores películas de la historia, y quizá esté a caballo entre los dos grupos de metacine. El genio de Wilder volvió a poner a Holden en problemas para crear una película en “Fedora” (1978), que sin dejar de ser una buena obra, se queda muy lejos del nivel de Sunset Blvd.
“Cantando bajo la lluvia” (1952) de Stanley Donen y Gene Kelly. Claro ejemplo de que los Oscar no son justos la mayoría de las veces (sólo dos nominaciones infructuosas). Para mí, el gran acierto de esta película fue dotar de un buen argumento a un musical (lo que no ocurre a menudo) amén de unos actores en estado de gracia y unos números inolvidables. Gracias a ella nunca olvidaremos lo que supuso el paso del cine mudo al sonoro.
“La noche americana” (1973) de François Truffaut. Por esta película los que soñamos con ser directores alguna vez cambiamos de idea... y es que ¡Cuántos problemas tiene Truffaut para poder acabar su película! Aunque bien merecen la pena si puedes trabajar con una Jacqueline Bisset absolutamente espectacular. Muy buen título pero le falta la magia que pueden tener las anteriores.
Para acabar, nombrar algunas películas que también podríamos incluir aquí como “El último magnate” (1976), “Cazador blanco, corazón negro” (1990) y “Un final made in Hollywood” (2002).
2.En el segundo grupo, mucho más amplio, entraría cualquiera que hiciera referencia al mundo del cine, ya sea entrando en una sala, charlando sobre él en la cola del supermercado, que la profesión del protagonista se actor o guionista.. etc. Destaquemos las siguientes:
“Cinema Paradiso” (1989) de Giuseppe Tornatore. Una obra maestra en la que el mundo del cine aparece por los cuatro costados. Ya sea cuando el cura censura las escenas con besos, cuando Alfredo y Salvatore proyectan juntos las películas o cuando este último graba a su amada Elena. También vemos retratado algo que nos duele a los cinéfilos últimamente, y es ver como cierran un cine en el que hemos pasado tantos ratos inolvidables.
“Los Viajes de Sullivan” (1941) de Preston Sturges. Obra cumbre de la Screwball Comedy en la que Joel Mccrea es un director cansado de hacer películas sin mensaje pero con cierto éxito en taquilla que decide cambiar de estilo para acercarse a lo que podríamos llamar neorrealismo. Para ello se mezcla con la gente pobre, intentando meterse en su piel, y así poder hacer una mejor película sobre ellos. La moraleja final de la película es maravillosa pues Sullivan se da cuenta que la mejor forma de ayudar a los pobres no es hacer películas sobre ellos, sino crear mundos en los que ellos se diviertan, rían, canten... durante dos horas olvidando así sus penurias diarias. Es la magia del cine.
“Soñadores” (2003) de Bernardo Bertolucci. Quizá sea el más claro ejemplo de cinefilia en una pantalla, y todos nos podemos ver reflejados en la vida que llevan los tres jóvenes protagonistas. Incluso hemos practicado sus mismos juegos con nuestros amigos (ejem, hablo de los adivinar películas, no los otros... aunque dicen que la realidad supera siempre a la ficción...).
“En un lugar solitario” (1950) de Nicholas Ray. La mejor película de este genio junto a Johnny Guitar. Bogart hace de un violento guionista que lleva tiempo sin tener un éxito y que se ve envuelto en un asesinato. Menos mal que Gloria Grahame aparece para ayudarlo (que por cierto, estaba casada con el Nicholas Ray por aquel entonces). Una joya de película.
“Woody Allen”. Es sin duda el director que más metacinea en sus películas. Por ejemplo, en “Manhattan” (1979), su obra más redonda, lleva continuamente a su sobrina al cine (yo lo haré con mis hijos, espero algún día...) y nos cuenta su pasión por W C Fields. También inolvidable el final de “La rosa púrpura de El Cairo” (1985), que no contaré para no hacer un spoiler pero es el más claro ejemplo de cómo el cine lo puede todo. En definitiva, en muchas de sus películas encontramos alguna referencia, lo que las hace todavía más atractivas de lo que ya son.
Dentro de este segundo grupo también se pueden encontrar aquellas en las que algún personaje se gana la vida de actor (“La semilla del diablo” –1968-), lo fue (“¿Qué fue de Baby Jane?” –1962-) o quiere serlo (“Match Point” –2005-). Todos grandes títulos.
Otro subgrupo sería serían las obras que muestran un destello de otra película, como los carteles de Gilda que tiene que pegar el protagonista de “Ladrón de bicicletas” (1948), el pasaje de Siempre hace buen tiempo en el que Jean Reno ve bailar a Gene Kelly con patines en “León” (1994), la fascinación que el vengador siente por El Conde de Montecristo con Robert Donat en la estupenda "V de Vendetta" (2005), las citas clandestinas de Celia Jonson y Trevor Howard en el cine en “Breve Encuentro” (1945). Incluso, todas las referencias que se hacen en “Shrek 2” (2004) o hasta en los inmortales “The Simpson”.
Seguro que me he dejado cientos de películas que muestran este mundo del metacine, pero he querido mostrar las que más me gustan de las que he visto. También espero que hagan muchas más y que a Woody Allen le queden muchos más años de vida, pues cuando se vaya nos daremos realmente cuenta de la suerte que tenemos.
Comentario:
hola! yo tb soy cinéfilo, y creo que a los cinéfilos intelectuales nos fascina el metacine. Te quiero contar que para mí la película más perfecta de metacine se llama en inglés "The Stunt Man", que en Argentina se conoció como Operación Peligro, y es con el actor de Lawrence de Arabia (no me acuerdo el nombre) que hace de director de cine dentro de la película, y es como Dios, dispone de las vidas de los actores, es absolutamente genial! es de 1984 si no me equivoco, búscala porque es imperdible!
saludos
saludos
Comentario:
Gran reseña, como siempre. Otra película que muestra la voracidad del Hollywood actual es "El juego de Hollywood" ("The player, 1992), de Robert Altman. Y quizá otra categoría sería la de bio-pics de gente del cine. "Ed Wood" (1994), de Tim Burton, muestra cómo no se hace una gran película.





