ORIGEN ECONOMICO DE LA INMIGRACION
La guerra de independencia librada por los cubanos contra España, en sus dos fases de 1868 y la iniciada en 1895, llegò hasta un punto en que la metrópolis no pudo sostener esta contingencia.
Fue entonces que los Estados Unidos de Norteamérica intervino en 1898 en la contienda, utilizando como pretexto la extraña voladura de su buque de guerra Maine, anclado en el puerto de La Habana, y le declarò la guerra a España.
Agotada como estaba, España no resistiò el embate de las tropas cubanas, ahora con la intromisión norteamericana, por mar y por tierra, y claudicò. Apartando a los cubanos, Estados Unidos firmò con España la rendición y fin de la guerra en 1898.
Las tropas norteamericanas se posesionaron del territorio y obligaron a las fuerzas cubanas a entregar las armas y desmovilizarse. Se instaurò un gobierno interventor yanqui que rigiò hasta 1902, cuando se declaró por los norteamericanos la escamoteada independencia de Cuba.
Durante y después de la ocupación militar estadounidense, las transnacionales azucareras norteamericanas se posesionaron del país, adquiriendo grandes territorios a bajìsimos precios, o aplicando el desalojo, sobretodo en la parte oriental de la isla, donde era escasa la población.
Los Estados Unidos realizaron fuertes inversiones en la industria azucarera, en especial en la parte oriental del paìs, y sobre bases más ventajosas que las del siglo XIX, le abrieron sus mercados y originaron un acelerado desarrollo a este sector econòmico.
La distorsión demográfica en Cuba, heredada de la colonia, significaba que porciones de las regiones occidental y central, con una superficie menor del 20% del total, concentraban el 60% de la población, mientras que Camaguey y Oriente, con la mayorìa y mejores suelos agrícolas solo contaban con el 11,4% de la población total.
Los productores de azúcar norteamericanos y otros presionaron a los gobiernos de turno para conseguir mano de obra barata y para ello acudieron a las islas cercanas de Haití y Jamaica, para reclutar desocupados a muy bajos salarios.
Un grupo de hacendados organizó, en 1911, la “Asociación de Fomento de la Inmigración”, cuyo objetivo principal fue la importación de braceros haitianos y jamaicanos, a partir de 1912.
La emigración hasta entonces mayoritariamente europea a Cuba comenzó a cambiar a partir de que el presidente José Miguel Gómez (1909-1913) concedió a la compañía Nipe Bay Company, mediante el Decreto Presidencial número 23, del 10 de enero del 1913, el permiso de importar 1 000 braceros antillanos para el central Preston en la provincia Santiago de Cuba.
Fue entonces que los Estados Unidos de Norteamérica intervino en 1898 en la contienda, utilizando como pretexto la extraña voladura de su buque de guerra Maine, anclado en el puerto de La Habana, y le declarò la guerra a España.
Agotada como estaba, España no resistiò el embate de las tropas cubanas, ahora con la intromisión norteamericana, por mar y por tierra, y claudicò. Apartando a los cubanos, Estados Unidos firmò con España la rendición y fin de la guerra en 1898.
Las tropas norteamericanas se posesionaron del territorio y obligaron a las fuerzas cubanas a entregar las armas y desmovilizarse. Se instaurò un gobierno interventor yanqui que rigiò hasta 1902, cuando se declaró por los norteamericanos la escamoteada independencia de Cuba.
Durante y después de la ocupación militar estadounidense, las transnacionales azucareras norteamericanas se posesionaron del país, adquiriendo grandes territorios a bajìsimos precios, o aplicando el desalojo, sobretodo en la parte oriental de la isla, donde era escasa la población.
Los Estados Unidos realizaron fuertes inversiones en la industria azucarera, en especial en la parte oriental del paìs, y sobre bases más ventajosas que las del siglo XIX, le abrieron sus mercados y originaron un acelerado desarrollo a este sector econòmico.
La distorsión demográfica en Cuba, heredada de la colonia, significaba que porciones de las regiones occidental y central, con una superficie menor del 20% del total, concentraban el 60% de la población, mientras que Camaguey y Oriente, con la mayorìa y mejores suelos agrícolas solo contaban con el 11,4% de la población total.
Los productores de azúcar norteamericanos y otros presionaron a los gobiernos de turno para conseguir mano de obra barata y para ello acudieron a las islas cercanas de Haití y Jamaica, para reclutar desocupados a muy bajos salarios.
Un grupo de hacendados organizó, en 1911, la “Asociación de Fomento de la Inmigración”, cuyo objetivo principal fue la importación de braceros haitianos y jamaicanos, a partir de 1912.
La emigración hasta entonces mayoritariamente europea a Cuba comenzó a cambiar a partir de que el presidente José Miguel Gómez (1909-1913) concedió a la compañía Nipe Bay Company, mediante el Decreto Presidencial número 23, del 10 de enero del 1913, el permiso de importar 1 000 braceros antillanos para el central Preston en la provincia Santiago de Cuba.
MAGELA DUERME CON LA BANDERA HAITIANA DE CABECERA
Los sentimientos míos por Haití, su historia y cercanía a nuestra nación son muy fuertes, declaró Pedro Luis Ramírez García (Ashe) en la apertura de su exposición de pintura Querida Haití, este 18 de mayo, aniversario 202 de la creación de la bandera de ese país, en la sede de su Embajada en Cuba.
Pedro Luis Ramírez es licenciado en Educación Primaria y metodólogo de creación en la Casa de la cultura de Dos Ríos, Palma Soriano. Como miembro de la Asociación Hermanos Saíz ha realizado hasta el momento una veintena de exposiciones personales y más de medio centenar colectivas en Cuba, en 14 galerías de Estados Unidos y Jamaica.
Son tan fuertes los lazos que me unen a la cultura haitiana que mi hija de tres años, Magela, rodeada de este ambiente y por propia decisión, duerme con una banderita de ese país debajo de su almohada.
Ashe es oriundo de Santiago de Cuba donde desde su Palma Soriano de residencia ha dedicado su afición por la pintura a reproducir estampas del pueblo haitiano.
La agonía de los esclavos, la revolución triunfante de Haití en 1804, sus líderes y el devenir de este país constituye el tema central de la obra artística de este artista criado entre una vecindad de haitianos en la zona oriental cubana.
Esa gran artista de dos islas: Martha Jean Claude, ya fallecida, con sus canciones y la evocación a su querida patria que se radiaba y televisaba fue la que me inspiró desde muy pequeño a tomar esta línea en la pintura.
Querida Haiti es una muestra del potencial creador de este pintor Taif con la imagen, tradiciones, pasajes históricos y colorido de la nación caribeña, en el acrílico sobre lienzo y cartulina.
Fiesta de la bandera, Polimitas haitianas, Zimbi, La Citadel, Máscara de carnaval, entre otras, se cuentan entre las catorce pinturas que componen la exposición de artes plásticas cuya apertura contó con la presencia de representantes del Cuerpo Diplomático y de instituciones políticas y sociales cubanas.
Pedro Luis Ramírez es licenciado en Educación Primaria y metodólogo de creación en la Casa de la cultura de Dos Ríos, Palma Soriano. Como miembro de la Asociación Hermanos Saíz ha realizado hasta el momento una veintena de exposiciones personales y más de medio centenar colectivas en Cuba, en 14 galerías de Estados Unidos y Jamaica.
Son tan fuertes los lazos que me unen a la cultura haitiana que mi hija de tres años, Magela, rodeada de este ambiente y por propia decisión, duerme con una banderita de ese país debajo de su almohada.Ashe es oriundo de Santiago de Cuba donde desde su Palma Soriano de residencia ha dedicado su afición por la pintura a reproducir estampas del pueblo haitiano.
La agonía de los esclavos, la revolución triunfante de Haití en 1804, sus líderes y el devenir de este país constituye el tema central de la obra artística de este artista criado entre una vecindad de haitianos en la zona oriental cubana.
Esa gran artista de dos islas: Martha Jean Claude, ya fallecida, con sus canciones y la evocación a su querida patria que se radiaba y televisaba fue la que me inspiró desde muy pequeño a tomar esta línea en la pintura.
Querida Haiti es una muestra del potencial creador de este pintor Taif con la imagen, tradiciones, pasajes históricos y colorido de la nación caribeña, en el acrílico sobre lienzo y cartulina.
Fiesta de la bandera, Polimitas haitianas, Zimbi, La Citadel, Máscara de carnaval, entre otras, se cuentan entre las catorce pinturas que componen la exposición de artes plásticas cuya apertura contó con la presencia de representantes del Cuerpo Diplomático y de instituciones políticas y sociales cubanas.





