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EL HAITIANO EN CUBA
LLEGADA Y ASENTAMIENTO DE ESTA ETNIA EN LA MAYOR DE LAS ANTILLAS
Acerca de
ESTE ES UN TRABAJO CONFECCIONADO POR UN GRUPO DE REALIZADORES, DESCENDIENTES DE HAITIANOS Y OTROS, DEDICADOS A MOSTRAR LA VERDADERA TRASCENDENCIA DE LA PRESENCIA DEL HAITIANO EN LA HISTORIA, CULTURA Y SOCIEDAD EN GENERAL CUBANAS. INTEGRAN, HASTA AHORA, ESTE GRUPO: RAIMUNDO GOMEZ NAVIA, (EN LA FOTO Y JEFE DEL GRUPO), NOELIA LOIZAGA (ESPAÑA), CONSUELO DORIS, ROSITA JEAN, WILSON ACAO, CELINA CONTRERAS, GONZALO ARTIDO Y ANTONIO RAMIREZ (TODOS DESCENDIENTES DE HAITIANOS) Y SE ENCUENTRA ABIERTO A OTROS COLABORADORES DEL PAIS O DEL EXTRANJERO
Sindicación
 
HAITIANOS ABORIGENES
“Haitianos” llegaron a Cuba desde las primeras migraciones de aborígenes antes del arribo de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo.

Efectivamente, los primeros pobladores de Cuba los indios guanajatebeyes, taínos y siboneyes llegaron a ella procedentes de Sudamérica, utilizando como puente a las Antillas, o provenientes de la Florida, en América del Norte. Se dice que a la llegada de los españoles habìa unos 112 000 aborìgenes habitando en ella.

Una de las islas de la Antillas era denominada Haití, que en lengua aborigen de los taìnos y arawak significaba “tierras de altas montañas”.

Contra la explotación y el exterminio de los españoles se rebelaron los aborígenes, sobre todo los aguerridos caribeños. Uno de ellos, oriundo de Haití, se trasladó a Cuba para encausar la lucha contra los invasores: el cacique Hatuey.

Hatuey devino en el precedente histórico de la afluencia y protagonismo de los haitianos en Cuba, en ejemplo de los valores de lucha y dignidad revolucionarias, en un mártir de la lucha contra la invasión extranjera.

Guamá, otro invicto aborígen, luchó contra los invasores desde 1522 hasta 1533 en las montañas de Baracoa, en el oriente cubano.
 
PROTAGONISMO DEL HAITIANO EN CUBA
Por coincidencias históricas, las revoluciones de Haití y de Cuba triunfaron un primero de enero: la haitiana en 1804, la cubana en 1959.

Ambas sentaron un precedente en el hemisferio occidental: la haitiana, la primera revolución triunfante de esclavos negros, la cubana, la primera en convertir en libre su territorio en América Latina e iniciar la construcción de una sociedad socialista.

La presencia del haitiano en Cuba no ha sido todo lo pasiva que regularmente se tiende a pensar. Ha tenido, y tiene, un papel activo dentro de la formación de la nación cubana y su ulterior desarrollo.

La idiosincrasia, las creencias y conductas sociales, económicas, religiosas, culturales, artísticas, hábitos alimentarios, remedios para la salud y otras del haitiano se han engarzado en el entramado de esta nación antillana.

Numerosos hijos de aquel país y sus descendientes ofrendaron sus vidas en las gestas libertarias cubanas o alcanzaron lugares cimeros en la Guerra de Independencia, así como en los posteriores años de lucha contra regímenes dictatoriales.

Un ejemplo de esta afirmación lo es también Emilio Bárcena Pier, descendiente de haitiano, que se incorporó a la lucha guerrillera contra la tiranía de Batista y, junto con el Ejército Rebelde creado por la vanguardia que asaltó al cuartel Moncada, luchó bravamente. El perteneció a las tropas del querido y legendario comandante Ernesto Che Guevara, hasta caer heroicamente en combate.

Sangre de sus descendientes se derramó también, junto con la cubana, en las acciones internacionalistas en África y en otras regiones, en aras de la libertad de aquellos pueblos. Las filas de combatientes cubanos del Che en el Congo, en el año 1965, contaron con un haitiano (Adrien Sansaricq) y no pocos descendientes de esta etnia.

Y así fue cuando Cuba ayudó al pueblo angolano a defender su libertad de los intentos coloniales sudafricanos, o en muchos otros lugares combatiendo al enemigo colonialista e imperialista, o brindando el apoyo a la educación, a la salud, a las construcciones, al desarrollo económico de naciones hermanas del llamado Tercer Mundo.

Al igual que el resto del pueblo, están librando las batallas actuales de Cuba por la defensa y e triunfo definitivo de la justicia y de la razón.
 
INMIGRACION HAITIANA EN CUBA. SIGLO XX Y...
Transcurridos los años seguirían, en menor medida, otros tránsitos y arribos de haitianos a Cuba -incluidos los perseguidos políticos y de otra naturaleza escapados del régimen de terror que implantó Francoise Duvalier en Haití-, con lo cual se iría conformando una masa de residentes haitianos y sus
descendientes en las más precarias condiciones de vida y de presión social, condicionante de la percepción y del trato otorgado a los antillanos y a sus "pichones".

La situación de esta etnia la ubicaba en el escalón social más bajo, sujeta a los disímiles prejuicios por su condición económica, por el color de su piel, por el no dominio completo del español y por otros factores vinculados a las zonas donde se radicaron (oriente y sur del país, fundamentalmente, en áreas cañeras, cafetaleras y otras).

La Revolución triunfante del Primero de enero del 1959 vino a detener circunstancialmente esta emigración y -cambiar radicalmente- el panorama del haitiano y sus descendientes en Cuba, conjuntamente con las transformaciones políticas, económicas y sociales que propició la llegada al poder del movimiento revolucionario encabezado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Los haitianos y sus descendientes han recibido los mismos derechos y participan en el cumplimiento de las responsabilidades igual que el resto de los cubanos.

Han accedido a la educación y se han formado en numerosas profesiones y especialidades; han tenido la protección a su salud y a sus vidas; han recibido la oportunidad a un trabajo decoroso, a obtener sus honrados ingresos; han participado en las elecciones y han resultado elegidos; se han destacado en el deporte, en las ciencias, en la cultura y las artes, en la economía, en la defensa y en múltiples esferas.

La Revolución hizo hombres libres e iguales a todos los trabajadores del país, a los 26 000 braceros de origen antillano (jamaicanos, haitianos y otros), que durante años laboraron en cañaverales y cafetales en condiciones de explotación, cuando se promulgó en octubre de 1967 la Resolución 202 que les ofrecía una prestación a largo plazo no menor de 40.00 pesos, y que a partir del 1 de enero de 1969 se elevó a 60.00 pesos.

Tras la caída de la dictadura de los Duvalier se han producido éxodos hacia otros países, a veces de familias enteras, ante la precaria situación económica y social que vive Haití que han llegado a Cuba.

El mal tiempo y las no adecuadas condiciones de las embarcaciones han provocado recalas en las costas cubanas en solicitud de auxilio en provisiones y medicamentos

La Cruz Roja Cubana estableció en Maisí, en el oriente cubano, un campamento para la atención de estos casos. Por este concepto, por ejemplo, en el año 2001 recalaron en costas cubanas y arribaron al país 877 haitianos, de ellos 69 niños, 160 mujeres y 648 Hombres y se repatriaron 110, que de forma voluntaria solicitaron regresar a su país.
 
CHICHO CUBA, DIRIGENTE SINDICAL DE ORIGEN HAITIANO
Un ejemplo de la participación haitiana en las luchas obreras cubanas lo constituyó Chicho Cuba, un descendiente de haitiano y gran dirigente sindical de los trabajadores agrícolas en la colonia Egipto, en el central Ermita (Costa Rica), del hoy municipio El Salvador, en la provincia de Guantánamo.

Nació en la década de 1920 en la colonia Egipto. Su padres, haitianos, habían llegado a Cuba en 1919 para trabajar, ganar algún dinero y regresar a su país. Pero el poco ingreso logrado les hizo permanecer más tiempo del concebido. Tenían un cuarto en el batey en Egipto y con el tiempo hicieron una casa más amplia.

Aún siendo un muchacho mostraba una atracción muy grande por el país donde había nacido. “Cuba, Cuba, Cuba” siempre le oyeron mencionar, por lo que contemporáneos de él le empezaron a llamar Chicho Cuba.

No pudo acudir permanentemente a la escuela. Asistió poco tiempo a una situada en la colonia Corralillo del propio central Ermita. Pero su tenaz decisión por aprender todo lo más que podía le hizo que leyera mucho, y su inteligencia innata le permitió conocer bastante sobre las matemáticas, el español y otras materias.

A pesar de su ascendencia y hablar el creole en su hogar haitiano, aprendió y pronunció muy bien el idioma español, sin que se le notara el acento extranjero.

La situación económica de su familia le hizo abandonar la escuela y dedicarse al único trabajo asequible entonces: el corte de caña.

En las faenas del corte recorrió prácticamente todas las zonas del central Ermita: lo hizo cercano al chucho del propio Egipto, en el Cuatro y Medio, Corralillo, La Doña, Puriales, Ojo de Agua, Santa Rita y otros cañaverales de esas colonias.

Era negro, de mediana estatura y de fuerte complexión; de carácter alegre y muy popular; noble y tranquilo con los amigos pero muy enérgico, activo y agresivo en el hablar con los que no lo eran.

Demostró con su valiente actitud, que los braceros haitianos no eran gentes que acataran dócilmente las arbitrariedades que se cometían contra ellos.

El Sindicato fue organizado en el central Ermita en el año 1940 para encausar las inquietudes y reclamos obreros y enfrentar las pésimas condiciones de trabajo y de vida a las que estaban sometidos ellos y sus familias.

La tonelada de caña se pagaba muy barata: 15 centavos en 1933, después 25 y llegó hasta 47 entre 1939 y 1940. Los cortadores pedían constantemente que se mejorara esta situación.

En la colonia Egipto se concentraban los elementos más combativos del central, y Chicho Cuba fue elegido como el Secretario General del sindicato allí, porque –al decir de trabajadores de aquel entonces- para ser dirigente de los obreros agrícolas tenía que ser guapo hasta más no decir.

Chicho Cuba se reunía con los obreros y analizaban la situación imperante, planteando lo que debían exigir a los patronos.

En el año 1944 los cortadores de caña no resistieron más el bajo nivel de pago por su trabajo y las condiciones de vida a que estaban sometidos.

El día 6 de abril unos 800 macheteros que cortaban en Arroyo Manteca y otros lugares se organizaron en una marcha desde los campos de caña hacia las oficinas del central Ermita para exigir un aumento.

Al frente de ellos marchaba Chicho Cuba.

Los mayorales dieron el aviso a la oficina del central exagerando la situación: advirtieron que los obreros tenían intención de incendiar el ingenio.

Fue llamado entonces el Escuadrón 12 de Cuneira, cuyos efectivos tomaron posesión de los caminos Quita Calzones y otros por donde se dirigían los manifestantes.

Al aparecer estos empezaron a disparar contra ellos: primero al aire y después fueron bajando el nivel de dirección de sus fusiles hasta hacerlo contra los trabajadores.

En las zonas de la cañada de Hongolo Songo cayó abatido Chicho Cuba. Murió al instante, con sus brazos levantados cuando alentaba a sus compañeros.

Fue sepultado en el cementerio La Viuda, en el propio central Ermita.

Como él se encuentran otros haitianos, jamaicanos y sus descendientes que participaron, codo con codo, con los trabajadores cubanos en sus luchas sindicales.


 
JUAN TEODORO FLORENTINO DESTACADO COREOGRAFO
Con un cuarto de siglo a su haber como trabajador en la enseñanza artística como profesor y músico, Juan Teodoro Florentino alcanzó la categoría de primer nivel en coreografía en la manifestación de danza folklórica, en la ciudad de Santiago de Cuba.

Natural de Ojo de Agua, colonia del antiguo central Ermita (hoy Costa Rica), provincia Guantánamo, Juan Teodoro es descendiente de una familia haitiana asentada en nuestro país desde el siglo pasado y ha cultivado las manifestaciones de la cultura de esta etnia por largo tiempo.

Su contribución a la enseñanza artística se materializó en la confección del programa de estudios del folklore original, impartido en las escuelas de enseñanza media, en la Escuela Nacional de Danza y las de Instructores de Arte.

“Me gusta siempre realizar una recreación artística del hecho folklórico, manteniendo la autenticidad de nuestro acervo cultural. Me sustento en el patrimonio nacional de nuestras raíces y teniendo presente en todo momento la identidad de nuestro folklore”, ha declarado.

La utilización de elementos del desarrollo cotidiano de la vida que a la vez son empleados para las ceremonias o las fiestas, ya sea desde un machete de las plantaciones de esclavos africanos como una escoba rústica para barrer la casa, desde el guiro o chekere hasta un tronco cortado por un leñador para construir el tambor bata, u otros instrumentos de la música folklórica haitiana, caracterizan sus coreografías y, al unísono, trasladan un mensaje al público el cual se ve relacionado con el espectáculo.

“Todos estos elementos son los componentes de la fiesta negra o religiosa que nos dejaron nuestros ancestros, que a la vez lo aprendí por tradición familiar”.

Entre las coreografías que ha montado se encuentran: Asi kan bata, La rumba del escobero, Arara, guiro y orisha, Trilogía africana, Ilu bata, Del tambor a la Tumba Francesa, Rumba de Martí y Moncada, La luz del ban rara.

Ha sido alumno del profesor Ernesto Almiñán Linares, destacada personalidad de la cultura cubana, e intervino en el Primer Encuentro Latinoamericano de Enseñanza Artística.

“He conocido historias, anécdotas, pasajes que me han narrado los haitianos sobre sus vidas, los asuntos internos y características del vudu en Cuba y otros aspectos de esta etnia.

“En estos intercambios recibí la colaboración de Rafael García (Papito), quien estuvo al frente del conjunto Caidije, de Camaguey, la institución folclórica haitiana más antigua, y quien me aportó muchos conocimientos”.

Teodoro Florentino es profesor de folklore graduado en el Centro Nacional de Enseñanza Artística en 1982, e Instructor de Arte, especialidad que alcanzó entre 1977 y 1979 cuando estudió en El Yarey, Jiguaní, provincia Granma.

Participa actualmente como coreógrafo y músico en el Conjunto Folklórico Cutumba, con el cual ha estado en giras por España, Alemania, Islas Canarias, Estados Unidos y Venezuela, así como en el espectáculo Viaje al Caribe, en el cabaret Tropicana, de Santiago de Cuba. Labora como profesor de folklore en la escuela de instructores de arte de Santiago de Cuba.

“Mi familia, oriundos del Norte y del Sur de Haití, trajo sus conocimientos, su base cultural y me influyó poderosamente.

“En mi desarrollo artístico –afirma- he participado en varias ceremonias en barracones haitianos durante la llamada Semana Santa así como he consultado a numerosos haitianos, en especial a Gabriel Expret, que fue la persona que desarrolló las manifestaciones artísticas haitianas en Santiago de Cuba y en la región oriental, tanto en el canto, la música y el baile, como en la construcción de los tambores y otros instrumentos musicales típicos”.

Trabajó como coreógrafo en los conjuntos Danza Guerra o Tracatan, de Ciudad de la Habana, en los carnavales de Santiago de Cuba, en centros nocturnos de Holguín, provincia en la que atiende también a grupos folklóricos de la comunidad haitiana de San Germán.

Ha sido ganador en seis de los festivales de las escuelas de arte y de instructores de arte por la mejor presentación de danza folklórica, y obtenido como coreógrafo el Premio de la ciudad de Holguín en los años 2003 y 2004, con el conjunto folklórico Babul, de Guantánamo, así como reconocimientos otorgados por varias instituciones y personalidades de la cultura, como Alicia Alonso, en 1980, y Fernando Alonso en 1982.

Varias instituciones y personalidades de la cultura, como Alicia Alonso, en 1980, y Fernando Alonso en 1982, han entregado reconocimientos a este destacado coréografo por su labor en las danzas folklóricas.


 
Juan Theodoro Diphi: HAITIANO BENEFICIADO POR LA REFORMA AGRARIA
Uno de los beneficiarios por la ley revolucionaria de la Reforma Agraria, con la entrega del título de propiedad sobre los lotes de terreno que venían ocupando como precaristas, fue el emigrante haitiano Saint-Jean Depilice Medallis (conocido en Cuba como Juan Theodoro Diphi).

Como miles de haitianos, Juan Theodoro llegó varias décadas antes a la Mayor de la Antillas con la esperanza de hacer un poco de dinero y regresar con él a su país.

Por eso, muy joven, se enroló en uno de las decenas de grupos de coterráneos, formados a partir de los cantos de sirena entonados por los individuos que actuaban como contratistas de los cortadores con destino a los campos de caña de centrales azucareros cubanos.

Juan, como muchos otros, mantenía la esperanza de, en corto tiempo, reunir el suficiente dinero que le permitiera enfrentar las penurias que sufrían él y su familia en su natal Anse-a-Veau, primera Sección rural de Gireaud.

Pagó, como todos los demás, una parte del dinero exigido para el pasaje y quedó debiendo el resto hasta el monto de doscientos dólares exigidos por el contratista. En garantía, él dejó en su país un pedazo de terreno de sus padres: Dupieis Dipiche y Mecilia Medallis.

Al llegar a Cuba enfrentó la triste realidad: el pago por el corte de caña no era el prometido y la ganancia al final de los cortes no alcanzaba para acumular gran cantidad de dinero.

El llamado tiempo muerto interrumpió el entonces seguro trabajo y su deuda crecía con los gastos cotidianos de alimentación y otros. Entonces acudió, como miles de emigrantes haitianos, a laborar en los cafetales orientales. Este último trabajo le ofreció mejores perspectivas y un poco más de estabilidad.

Recogió café en las lomas orientales y consiguió asentarse en un pedazo de terreno en la zona guantanamera de Realengo 18. Conoció a Dolores Florentino, y esa unión le propició formar una familia de varios hijos.

Sufrió la explotación y los vejámenes infligidos por la clase dominante a obreros y campesinos cubanos. Por eso, el entorno social de lucha agraria y revolucionaria no le fue ajeno, a pesar de su origen extranjero.

Participó en las batallas contra los latifundistas y contribuyó en los combates librados por el Ejército Rebelde contra la tiranía de Batista.

El 10 de octubre de 1958 el Alto Mando guerrillero daba a conocer la Ley Extraordinaria número tres. En ella se concedía "la propiedad de la tierra que cultivaban a los poseedores de tierra del Estado, así como a los arrendatarios, subarrendatarios, aparceros, colonos, subcolonos y precaristas que ocupaban lotes de cinco (670 hectáreas) o menos caballerías particulares."

Basada en ella, cientos de campesinos de las zonas liberadas recibieron en propiedad las tierras donde laboraban y vivían.

El dos de diciembre de 1958 Juan Theodoro Diphi recibió, de manos de Raúl Castro Ruz, entonces Comandante en Jefe de las fuerzas rebeldes del Segundo Frente Oriental Frank País, el título de propiedad sobre el lote de terreno que venía ocupando como precarista.

TITULO DE PROPIEDAD DE LA REFORMA AGRARIA

Ejército Rebelde
Comandancia Central
Segundo Frente Oriental
Frank País

TITULO DE PROPIEDAD

Raúl Castro Ruz, Comandante en Jefe de las Fuerzas Rebeldes del Segundo Frente Oriental Frank País, en uso de las facultades de que estoy investido al amparo de la Ley de Reforma Agraria dictada por la Comandancia General de nuestro Ejército y de los principios de justicia y equidad revolucionaria que lo animan.

RESUELVO

Primero: Visto el correspondiente instruido por el Buró Agrario de este Ejército, expido el presente Título de Propiedad a favor del señor Juan Theodoro Diphi, natural de Haití, ciudadano haitiano mayor de edad sí y vecino de Tiguabos sobre el lote de terreno que el mismo venía ocupando en concepto de precario y que tiene la siguiente descripción:

Rústico: Lote de terreno procedente de la Finca Realengo 18 propiedad del Estado situado en el barrio de Tiguabos, Término Municipal de Guantánamo y que mide Cinco caroes, lindando al Norte Arroyo Cacao, al Sur Vereda Cacao, al Este Vereda Cacao, y al Oeste Alfonso Marcelino.

Segundo: El lote de terreno a que este Título se refiere será considerado como patrimonio familiar, contrayendo la obligación su beneficiario de trabajarlo directamente o por medio de sus familiares y se considerará como inembargable, no pudiendo ser enajenado en forma alguna.

Tercero: Este Título será inscribible en el Registro de Propiedad correspondiente, en los libros que al efecto serán habilitados.

Dado en Territorio Libre de Cuba de este Segundo Frente Oriental Frank País, a dos de Diciembre de mil novecientos cincuenta y ocho.

(original firmado)
Raúl Castro Ruz
Comandante en Jefe