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para abrirte el corazón
Trocitos de mí mismo, jirones de lo que llevo dentro.
Acerca de
Hoy no hace ni frío ni calor, no corre fuerte el viento, no hay nada especial que me haga reintentar esta aventura, sólo el deseo de volcarme... y cada verso es un jirón de piel.
Sindicación
 
Dios
Si Dios me hizo a su imagen y semejanza, por narices Dios es un poco marica, y cuando Jesús dijo eso de "amaos los unos a los otros", no específicó, usó el neutro, y tampoco dijo de que forma. Y a mí, que llevo yendo a catequesis desde que tengo uso de razón (lo mismo es que nunca he llegado a usarla) siempre me han dicho que Dios nos quiere a todos, que si Dios es amor, que si Dios por aqui, que si Dios por allá, pero la letra pequeña, como siempre, se lee de pasada, si es que se lee.

Ahora resulta que a Dios le molesto, que Dios no me quiere porque para Dios es más importante saber con quien me meto en la cama que la de miserias reales que hay en este mundo. Y mi madre me enseñó, que el que no te quiere no te merece, y que el que se enfada dos caminos tiene, y para mí sólo hay un camino, ser un poquito feliz, que otro gallo cantaría si en lugar de haber crecido con el "marica es malo" lo hubiese hecho con el "ama y haz lo que debas", que era de San Agustín, pues mira, no tendría que estar yendo a la psicóloga de la seguridad social, que es como Rosa Villacastín pero en maja.

Y yo he tenido suerte, papá, mamá y seis hermanos, y no somos del Opus (menos mal), sólo que en ella época nada más que había la primera cadena y la segunda, y claro... Pero, ¿y si me hubiera criado con una madre soltera?, ¿si madre fuera lesbiana, que a lo mejor lo es, vete tú a saber? A mí esto de la familia Telerín me parece un invento de Disney que no de Dios (o de Escrivá de Balaguer, que si está en el cielo, por favor me pido el infierno), y es que uno que es maestro y ve las cosas que ve en las familias, pues se te cae el alma a los pies cuando intentan imponerte una visión de la realidad, sólo una, no vaya a ser que pienses, y el nacionalcatolicismo se les vaya al traste.

Y el papa (con minúsculas, por supuesto) se va a Valencia, y no precisamente a la ruta del bakalao, que sería más provechoso, viene a España a recordarnos que somos la fortaleza del catolicismo más rancio y añejo de Europa, último reducto de un olor a podrido que tira para atrás. Pues yo no le espero, a mí me la sudan sus gritos, porque no estaban cuando la invasión de Irak, porque son voces manipuladas, porque pareciera que decidieron dejar de pensar al entrar en la parte oscura de la Iglesia.

Yo soy marica, me masturbo, me acuesto con quien me da la gana cuando me la gana, y cuando hay oportunidad, claro, pero no deforesto el Amazonas, no soy un empresario que sólo contrata a sin papeles, procuro no ser un hipócrita, y por eso, yo no le espero.

Y que conste que no comulgo con ruedas de molino, y lo del orgullo gay me toca la moral también, pero de esa otra secta hablamos otros día. Sólo decir, que si Dios nos hizo a su imagen y semejanza, va a ser que pudo haberse equivocado.

 
Convencional
No asoma el sol por mi ventana. Debería. Son las 7.30 de la mañana y junio brilla en todo su esplendor. Se ve que una nube se ha plantado delante, y el bochorno que nos espera es de padre y muy señor mío. Siento que se me relentiza el razonamiento, tardo algo más en afeitarme, me recreo bajo el agua caliente, y en lugar de cinco galletas me como siete, una breve concesión a la obesidad. Ya salgo tarde, lo estoy viendo, pierdo el tren. Hoy no tiene pinta de ser un día al uso. Demasiado calor. El maquinista es un tío simpático y el tren llega tarde, eso sí, como si fueramos camino de un campo de concentración, y bien concentrado a lo suyo un amante esporádico se pierde contando los árboles de la Casa de Campo. Me ve. Él también llega tarde. Lo normal hubiera sido no encontrármelo, pero hoy no es una jornada normal.

14. 30 y llego justo. Apearse del metro en Cuatro Caminos, y ya sí que llego tarde. Bueno, no soy el único, así que me toca esperar. Hoy yo invito a comer, una socorrida ensalada y un plato descongelado de mamá. ¡Horror!, en la cocina hay.... ¡un pintor! Nos colocamos convenientemente con la peste a pintura, y nos vamos a comer fuera. Un silbido nos reclama, nos piden empujar una furgoneta: al volante un señor bien castizo, que se cree que todo en Madrid está cerca, por la parte trasera-izquierda, un suramericano todo dientes él, y a la derecha una señora de avanzada edad que miente tanto como respira. La calle Huesca, señora, no está ahí, o sí, ahí y tres manzanas más. Bye.

Después de comer, café..., y cama..., momento siesta sin dormir, de las que molan. Una nueva cita, y llegamos tarde. Apeénse del metro en Iglesia (maldita Línea 1!!). Vamos a comprar un regalo a una librería, son casi las nueve, y la librera nos regala su pase a la zona vip a la fiesta de presentación de la peli de maricas del momento. Organiza la revista Zero. ¿Pero si hoy es miércoles? La noche es joven. La zona vip vergonzosa: un refresco 9 euros, ja! Mucho famosillo de medio pelo y lleno de caspa. Huímos.

Cibeles. 1,00 de la mañana, o más. "Yo no puedo ofrecerte un amor convencional". Maldita sea la gana de un amor al uso, ni siquiera de un amor. Si se te ocurre decirme que me quieres móntate en el primer autobús. Nos tomamos una copa, y nos puede la urgencia. Cogemos un taxi para llegar cuanto antes. Una última sacudida pone fin a este día extraño.

Es divertida tu falta de convencionalidad, que no se molesta en ofrecer amores ni tardes de siesta para dormir. Destroza mis convencionalismos. ¡Fóllame la mente y déjame disfrutar!
 
Hacer
Las cosas no son ni buenas ni malas. Ésto que parece una perogrullada es algo que se me olvida fácilmente. Las cosas no son buenas ni malas, pero hay cosas que a mí me duelen con fuerza, de tal forma y manera que en muchas ocasiones se me convulsiona la vida por dentro de la piel. Las cosas son como son, pero no puedo negar que aquello que me hace sentir es lo que domina mi tiempo. No sé que filósofo lo dijo, o igual lo escuché vete a saber donde: "en la vida del ser humano, lo afectivo es lo efectivo".

Por todo ello hay veces que no sé hacer bien las cosas, porque me paso más tiempo calibrando y valorando los efectos colaterales que los inmediatos, porque sé que nada es afirmativo o negativo, blanco o negro, bueno o malo. Hacerlo mal o hacerlo bien es cuestión de oportunidad, de estar justo donde tienes que estar, ni cinco minutos antes, ni un rato después.

Borré tu teléfono y me cruzaré de acera para sobrevivir, ¿lo estoy haciendo bien?, seguro que lo hago mal. Me niego a ser el perro que se abastece de las migajas que caen del mantel, y a la vez pienso que esos míseros trozos de pan también son alimento. ¿Hago bien en decir no?, ¿Sería más acertado decir sí? Lo que me niego es a plantarme ante el espejo y no poder enfrentar mi mirada, y sé que me pongo entre tu espada y mi pared, y como cantaba Miguel Bosé, "hacerlo mal o hacerlo bien, hacer para después deshacer. Nunca hacer por hacer."