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para abrirte el corazón
Trocitos de mí mismo, jirones de lo que llevo dentro.
Acerca de
Hoy no hace ni frío ni calor, no corre fuerte el viento, no hay nada especial que me haga reintentar esta aventura, sólo el deseo de volcarme... y cada verso es un jirón de piel.
Sindicación
 
Expectativas
El primer trabajo que conseguí en mi vida fue por enchufe. En el proceso de selección mi nombre figuraba subrayado, y no tuve ningún problema para empezar a trabajar en aquella horrible cadena de supermercados donde todo estaba sucio. A pesar de las recomendaciones, sólo duré tres meses, no superé el periodo de prueba. Dudo ahora. Tal vez fuera que no cobré alguna que otra bolsa; posiblemente no fui lo suficientemente borde o desagradable con la clientela; puede que no entonara adecuadamente el "¿alguien va a pagar con cinco mil?"; tal vez mis colas en la caja eran demasiado largas, y por más que expliqué que yo prefería cuadrar la caja en aquella tumultuosa época de la transición al euro, no me creyeron. Prescindieron de mí. Yo no cumplí sus expectativas. La razón que me dieron fue: "No eres productivo". ¡Arrea! Al menos hubo una motivo.

Con el tiempo he ido descubriendo lo que es fallar a las expectativas que otros se hacen de ti. A veces que si estas demasiado gordo, otras por ser delgado. Unas por hablar, otras por callar. Mucha gente ha puesto cara de "pues vaya..." cuando me ha visto, y yo he tenido que controlarme para no pegarles una patada en su bajo vientre y echar a correr. No me gusta verme obligado a cumplir las expectativas de otros, no me gusta ver sus caras de chasco, no me gusta que sean condescendientes conmigo y se crean que por enviar un mensaje de texto han sido sinceros. Me niego a vivir mi vida (emocional) como si de un continuo control se tratara; y si van a evaluarme, que me digan qué criterios van a utilizar para ello, porque a lo mejor no me presento al examen.


 
Realidad
Dicen los alemanes de la Gestalt que para percibir la realidad que existe fuera de nosotros utilizamos unas leyes que nos hacen apreciar el conjunto. Por eso, en ocasiones es difícil parcelar(nos). El psicoanálisis diría que "divide y vencerás". El relativismo, en todas sus vertientes, dice aquello de que "todo depende del cristal con el que se mira". No digo yo que no. Y muchos otros dicen otras muchas cosas, y no seré yo el que las desmienta.

El caso es que hay ocasiones en que tienes que plantearte hasta que punto vives dentro de la realidad, o en la periferia de la misma. Me pasa a mí a veces, y quiero creer que a mucha gente, que de tanto anhelar te creas ese mundo paralelo en el que la ficción tiene poco de ficticio. Pajas mentales al fin y al cabo.

La (i)realidad muchas veces es de silicona, anatómicamente perfecta, con los rasgos tremendamente logrados; una mera copia, pero un buen sucedáneo, que tapa los miedos y las inseguridades. Yo tengo cierta costumbre de creerme lo que no es, y ver cosas donde no las hay. Mi realidad la diseño a la medida de mis deseos y también de mis frustraciones. Mi realidad, como en la canción de The Cramberries está construida "Just my imagination". Esto no me convierte en un loco, no tengo delirios ni alucinaciones, sino sólo una necesidad imperiosa de redifinir las cosas que me pasan, la vida que me toca. Como Bianca (o el oso de peluche o los transformes) en la película, existen objetos transicionales que nos preparan para afrontar el siguiente paso.

"¿Cómo te diste cuenta de que ya eras un hombre?", pregunta Lars, el prota de la peli. La solución quizá sea fácil, durilla, pero fácil: cuando asumes tu realidad, cuando no la disfrazas ni la maquillas, cuando tiras a la basura tus muletas para enfrentarte al mundo, mucho menos hostil de lo que uno se imagina.

No quiero ver cosas donde no las hay (propósito de todos los años nuevos desde que tengo uso de razón), pero tampoco quiero dejar de ilusionarme. La realidad es arriesgarse. La realidad es saber fracasar. Y los triunfos, también son reales, que si no que vida más perra.

Propósito para este sábado: sé realista, pide lo imposible, y moléstate en esperar.