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El paso de la unidad a la decena es uno de los aprendizajes más complicados a los que los niños deben enfrentarse. La base diez explota dentro de las cabezas, y la cantinela y el conteo se atropella y se ve interrumpida. Poner un número delante de otro y que allí haya una nueva realidad es una cosa que cuesta. Al principio no; al principio es divertido, ya tienes diez, entras dentro de otra esfera, un sancta santorum que quedaba vedado a los que nacimos en el último trimestre del año. Ya tienes diez, ya eres mayor.
Dejas de ser adolescente con la llegada del dos (tanto hace ya de eso), y se te hace raro pensar que nunca más habrá un uno. Ves que un tiempo vertiginoso, pero apasionante, se te viene encima, y todo empieza a ir muy deprisa, demasiado.
A partir de hoy agoto el dos. Las cuentas del ábaco pasan y pasan, y pienso todo lo que en estos años he ido consiguiendo, pero se me llenan los ojos de cosas que perdí, y se acumulan en los bordes y a punto están de derramarse. Un día como hoy dentro de un año ya no habrá doses, y no estoy muy seguro de qué sentiré cuando ya no escriba un patito dirigiendo mis años.
Ya se sabe..., tres son multitud.
Dejas de ser adolescente con la llegada del dos (tanto hace ya de eso), y se te hace raro pensar que nunca más habrá un uno. Ves que un tiempo vertiginoso, pero apasionante, se te viene encima, y todo empieza a ir muy deprisa, demasiado.
A partir de hoy agoto el dos. Las cuentas del ábaco pasan y pasan, y pienso todo lo que en estos años he ido consiguiendo, pero se me llenan los ojos de cosas que perdí, y se acumulan en los bordes y a punto están de derramarse. Un día como hoy dentro de un año ya no habrá doses, y no estoy muy seguro de qué sentiré cuando ya no escriba un patito dirigiendo mis años.
Ya se sabe..., tres son multitud.





