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para abrirte el corazón
Trocitos de mí mismo, jirones de lo que llevo dentro.
Acerca de
Hoy no hace ni frío ni calor, no corre fuerte el viento, no hay nada especial que me haga reintentar esta aventura, sólo el deseo de volcarme... y cada verso es un jirón de piel.
Sindicación
 
Inspiración
Hace mucho, demasiado, tiempo que no escribo nada. Cuando empecé el blog me dejé claro que no era un diario, que no quería contar lo que me pasaba cada día, aunque lo haya hecho en muchas ocasiones. Pero antes mis días eran turbulentos, con emociones efervescentes, buscando un sitio que no llegaba, o que una vez acariciado se disipaba. Entonces me merecía la pena escribir, porque hacerlo era un exorcismo. Quizá el tono melancólico estuviera siempre presente porque he tenido necesidad de algo más que no llegaba nunca. Pero de un tiempo para acá siento que las musas me han abandonado, que no tenía nada que decir, y ante eso (ojalá muchos se aplicaran el cuento) lo mejor es callar.

Me ha faltado inspiración, y no porque no haya visto películas que me hayan dejado boquiabierto, y no porque todo en este tiempo haya estado todo bien. No, simplemente porque no me apetecía contar. A veces he tenido la página abierta, los dedos sobre las teclas, pero no la motivación suficiente. He tenido una crisis de palabras, una más de estos tiempos críticos que corren.

Convocaré a las musas, las llamaré a gritos. Pediré a los santos la inspiración necesaria. Me siento un poco como el Hank Moody de Californication, incapaz de teclear, con un estreñemiento literario. ¿Cómo superar la falta de inspiración? ¿Cómo dejar de tenerle miedo a las palabras?

Cuando empecé a escribir el blog no buscaba que nadie me leyera, sino volcarme en la escritura (por otra parte un acto de exhibicionismo tremendo), pero luego se estableció una comunicación. Lo importante es contar, aunque no siempre se digan cosas inteligentes, y a veces uno cuenta mucho ahorrándose las palabras.