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para abrirte el corazón
Trocitos de mí mismo, jirones de lo que llevo dentro.
Acerca de
Hoy no hace ni frío ni calor, no corre fuerte el viento, no hay nada especial que me haga reintentar esta aventura, sólo el deseo de volcarme... y cada verso es un jirón de piel.
Sindicación
 
Invierno
Más allá de los márgenes de su piel los termómetros se atrevían a contabilizar los cuarenta grados. Dentro de sus poros, en el centro del estómago, en la base del alma, se había perfilado una gruta cavernosa con las paredes de hielo. El hielo no le anestesiaba. El hueco crecía y menguaba atendiendo a un capricho azaroso, y las paredes de frío se iban apoderando de su corazón.

Copos duros de nieve mansa, despojados del encanto de las postales, se derramaban sobre su cabeza y su ánimo, abriendo brechas en sus sentimientos. Aquel verano fue largo, y como en la canción de Sabina, no paró de nevar, y la nieve dejó un rastro de barro marrón helado que hacía que le fuera imposible caminar, andando desorientado entre las calles de una ciudad en llamas, mientras un frío siberiano le envolvía en cada paso.

Tenía miedo, tanto, que el terror le imposibilitó dejar crecer un suelo de posibilidades verdes, de esperanzas por las que transitar. El frío y el miedo que siente mientras dibuja una esfera con su cuerpo, las piernas cercanas a su pecho, la cabeza baja, llena de vergüenza, tumbado en su cama, se han afincado en el mismo lugar donde la ausencia duele como un árbol sin hojas en las llanuras que sus ojos vieron desde siempre. Árboles de hoja caduca. Sentimientos obligados a pararse en seco, cuando la inercia sólo pide avanzar.

Ya no podría decir te quiero, y las lagrimás, a pesar de su consistencia salina, no pudieron deshacer el hielo que se le formó alrededor de las plantas de sus pies. Este verano con vocación de invierno le arrancó de cuajo la posibilidad de buscar calor por si el invierno frío.

Y mientras la nieve se vierte sin remedio, quiere molestarse en escuchar en el fondo de su cabeza helada, de su amor congelado, el ruido de una máquina quitanieves. No quiere permitirse el lujo de habitar en el invierno.
 
Comentario:
hola! me encanta como escribes.-!!!!
 
Comentario:
Sin importar el que siempre llega el deshielo, aún en los montes más helado, en los copos más duros. Siempre...no lo dudes se toca fondo y algo se mueve dentro

Un abrazo enorme y una sonrisa cálida para ti. :)
 
Comentario:
Yo te mando desde aquí un pequeño y valioso rayo de sol, a ver si es capaz de, por lo menos, empezar a derretir ese hielo.
No dejes que el corazón se hiele por completo, luego se vuelve duro y es más difícil encontrar la forma de que vuelva a su estado natural.
No