Siesta
A la hora del sopor las voluntades se reblandecen, se pierden entre el calor y la inapetencia. La digestión transforma los cuerpos, volviendo las almas pesadas, con una gravidez exacerbada que pide a gritos una tregua. Las camas se convierten en tierras prometidas, en vergeles abundantes.
A la hora de las noticias las mentes piden un descanso, los pies reclaman enfocar al horizonte, y los brazos se pierden entre los pliegues de las sábanas. La respiración se va haciendo lenta, los ojos pesan como fardos. A esa hora muerta donde la vida se toma un descanso.
Debajo de las sábanas donde se extravían mis manos, los dedos se topan con elementos extraños, que también bucean por el mar de algodón blanco en busca de peces que mueran por la boca. Antes del sueño, el preludio de la siesta, un vaivén de pies que se persiguen, de deseos que se encuentran. La siesta respira con jadeos, con intenciones claras de violentar las horas en que todos los otros descansan, ajenos al movimiento que ha convertido en un terremoto la cama. La humedad impone su ley porque es más fuerte, y el sudor se apodera de mi cuerpo, y los rostros acuchillan la almohada, como a mis oídos tus palabras.
El sueño llegará más tarde, como tu presencia, y mientras tanto repaso cada tarde en que hicimos algo más que la siesta, y mis manos se esconden por mi cuerpo, y mi cabeza te idolatra y te dibuja, y repasa de memoria el sabor de todos tus huecos, y necesitaré una balsa para flotar en este humedal blanco y somnoliento. Y después de ti o de tu recuerdo, mis manos se pegan a la cama, mis ojos al sueño. Durante unos minutos no seremos, adormilados en este siesta, en una competición de besos.
A la hora de las noticias las mentes piden un descanso, los pies reclaman enfocar al horizonte, y los brazos se pierden entre los pliegues de las sábanas. La respiración se va haciendo lenta, los ojos pesan como fardos. A esa hora muerta donde la vida se toma un descanso.
Debajo de las sábanas donde se extravían mis manos, los dedos se topan con elementos extraños, que también bucean por el mar de algodón blanco en busca de peces que mueran por la boca. Antes del sueño, el preludio de la siesta, un vaivén de pies que se persiguen, de deseos que se encuentran. La siesta respira con jadeos, con intenciones claras de violentar las horas en que todos los otros descansan, ajenos al movimiento que ha convertido en un terremoto la cama. La humedad impone su ley porque es más fuerte, y el sudor se apodera de mi cuerpo, y los rostros acuchillan la almohada, como a mis oídos tus palabras.
El sueño llegará más tarde, como tu presencia, y mientras tanto repaso cada tarde en que hicimos algo más que la siesta, y mis manos se esconden por mi cuerpo, y mi cabeza te idolatra y te dibuja, y repasa de memoria el sabor de todos tus huecos, y necesitaré una balsa para flotar en este humedal blanco y somnoliento. Y después de ti o de tu recuerdo, mis manos se pegan a la cama, mis ojos al sueño. Durante unos minutos no seremos, adormilados en este siesta, en una competición de besos.
Comentario:
Holas !!!
Bufff..después de tanto tiempo sin poder pasearme por los blogs...vuelves a impresionarme con tu forma de escribir.
Abrazos !!!
Bufff..después de tanto tiempo sin poder pasearme por los blogs...vuelves a impresionarme con tu forma de escribir.
Abrazos !!!
Comentario:
"Las camas se convierten en tierras prometidas, vergeles abundantes".
Qué bien has descrito lo maravilloso que es tener una cama a mano para echarte una siesta.
Mil abrazos.
(todo bien guapo, ya te cuento).
óscar.
Qué bien has descrito lo maravilloso que es tener una cama a mano para echarte una siesta.
Mil abrazos.
(todo bien guapo, ya te cuento).
óscar.
Comentario:
"Las camas se convierten en tierras prometidas, vergeles abundantes".
Qué bien has descrito lo maravilloso que es tener una cama a mano para echarte una siesta.
Mil abrazos.
(todo bien guapo, ya te cuento).
óscar.
Qué bien has descrito lo maravilloso que es tener una cama a mano para echarte una siesta.
Mil abrazos.
(todo bien guapo, ya te cuento).
óscar.
Comentario:
Ese despertar.. ¿casi mejor que el de la mañana?
Comentario:
Hay siestas que atesoran, nuestra humedad y la insistencia de un aroma en la memoria.
Bikos y buena semana.
Bikos y buena semana.





