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para abrirte el corazón
Trocitos de mí mismo, jirones de lo que llevo dentro.
Acerca de
Hoy no hace ni frío ni calor, no corre fuerte el viento, no hay nada especial que me haga reintentar esta aventura, sólo el deseo de volcarme... y cada verso es un jirón de piel.
Sindicación
 
Cabeza
A veces siento que la cabeza me va a estallar, será este invierno que vino frío, que construyó un muro de mucosidad para no dejar que el aire pasara camino de mis pulmones. Los médicos lo llaman sinusitis.

En mi cabeza, en ocasiones, se instalá a vivir un diapasón que se mueve al compás de la sístole y la diástole, que cuando suben los niveles de ansiedad relacionados con la mixtura de sentimientos y con no saber si cogeré el autobús, se pone a latir como un loco, bum-bum, bum-bum, y es entonces cuando creo que ya no hay solución, que mi sesera se va a desperdigar por toda la sala, y luego va a ser horrible recoger (y recomponer) toda esa materia gris y viscosa. Nunca se me dieron bien los puzzles.

Debido a que tengo un duelo a muerte con mi razón, decidí que todo fuera cosa del corazón, a fin de cuentas es más fácil excusarse cuando todo lo haces desde semejante órgano. Y a veces he llegado a pensar que todo se soluciona con querer, hasta el más óscuro rincón del alma se puede iluminar con el amor. Pero resulta ser que no. Así que el corazón se llenó de tinieblas, y con la falta de claridad vinieron las telarañas, y me sentí atrapado.

¿Qué se puede hacer cuando ya no tienes sesos y no hay ni chispita de sol entre tus sentimientos? Se plantea la posibilidad: "ancha es Castilla". Y hago de mi capa un sayo, y me doy a los placeres, es fácil pasar de ser católico penitente a hedonista empedernido.

Yo, que no tengo mesura y mucho menos equilibrio, me pierdo haciendo cuentas contando los días que no llegan. La única solución posible, me dicen mis amigos, es hacer de tripas (mira tú por donde) corazón, recoger en un balde mi sesera y aprender a hacer puzzles. Tendré que usar la cabeza (la mía), para así aprender a abrir las ventanas, ventilar mi vida, y que le entre la luz (y un poquito de calor) a este confuso corazón.

Por cierto, como los reyes magos no existen, ya no hace falta que me traigan el abrazo que pedí.
 
Comentario:
Aunque los reyes magos no existan, y la blogosfera sea tan inhospita, te mando un abrazo enorme desde mi pequeño rincon.
Animo
Bss
No