Realidad
Dicen los alemanes de la Gestalt que para percibir la realidad que existe fuera de nosotros utilizamos unas leyes que nos hacen apreciar el conjunto. Por eso, en ocasiones es difícil parcelar(nos). El psicoanálisis diría que "divide y vencerás". El relativismo, en todas sus vertientes, dice aquello de que "todo depende del cristal con el que se mira". No digo yo que no. Y muchos otros dicen otras muchas cosas, y no seré yo el que las desmienta.
El caso es que hay ocasiones en que tienes que plantearte hasta que punto vives dentro de la realidad, o en la periferia de la misma. Me pasa a mí a veces, y quiero creer que a mucha gente, que de tanto anhelar te creas ese mundo paralelo en el que la ficción tiene poco de ficticio. Pajas mentales al fin y al cabo.
La (i)realidad muchas veces es de silicona, anatómicamente perfecta, con los rasgos tremendamente logrados; una mera copia, pero un buen sucedáneo, que tapa los miedos y las inseguridades. Yo tengo cierta costumbre de creerme lo que no es, y ver cosas donde no las hay. Mi realidad la diseño a la medida de mis deseos y también de mis frustraciones. Mi realidad, como en la canción de The Cramberries está construida "Just my imagination". Esto no me convierte en un loco, no tengo delirios ni alucinaciones, sino sólo una necesidad imperiosa de redifinir las cosas que me pasan, la vida que me toca. Como Bianca (o el oso de peluche o los transformes) en la película, existen objetos transicionales que nos preparan para afrontar el siguiente paso.
"¿Cómo te diste cuenta de que ya eras un hombre?", pregunta Lars, el prota de la peli. La solución quizá sea fácil, durilla, pero fácil: cuando asumes tu realidad, cuando no la disfrazas ni la maquillas, cuando tiras a la basura tus muletas para enfrentarte al mundo, mucho menos hostil de lo que uno se imagina.
No quiero ver cosas donde no las hay (propósito de todos los años nuevos desde que tengo uso de razón), pero tampoco quiero dejar de ilusionarme. La realidad es arriesgarse. La realidad es saber fracasar. Y los triunfos, también son reales, que si no que vida más perra.
Propósito para este sábado: sé realista, pide lo imposible, y moléstate en esperar.

El caso es que hay ocasiones en que tienes que plantearte hasta que punto vives dentro de la realidad, o en la periferia de la misma. Me pasa a mí a veces, y quiero creer que a mucha gente, que de tanto anhelar te creas ese mundo paralelo en el que la ficción tiene poco de ficticio. Pajas mentales al fin y al cabo.
La (i)realidad muchas veces es de silicona, anatómicamente perfecta, con los rasgos tremendamente logrados; una mera copia, pero un buen sucedáneo, que tapa los miedos y las inseguridades. Yo tengo cierta costumbre de creerme lo que no es, y ver cosas donde no las hay. Mi realidad la diseño a la medida de mis deseos y también de mis frustraciones. Mi realidad, como en la canción de The Cramberries está construida "Just my imagination". Esto no me convierte en un loco, no tengo delirios ni alucinaciones, sino sólo una necesidad imperiosa de redifinir las cosas que me pasan, la vida que me toca. Como Bianca (o el oso de peluche o los transformes) en la película, existen objetos transicionales que nos preparan para afrontar el siguiente paso.
"¿Cómo te diste cuenta de que ya eras un hombre?", pregunta Lars, el prota de la peli. La solución quizá sea fácil, durilla, pero fácil: cuando asumes tu realidad, cuando no la disfrazas ni la maquillas, cuando tiras a la basura tus muletas para enfrentarte al mundo, mucho menos hostil de lo que uno se imagina.
No quiero ver cosas donde no las hay (propósito de todos los años nuevos desde que tengo uso de razón), pero tampoco quiero dejar de ilusionarme. La realidad es arriesgarse. La realidad es saber fracasar. Y los triunfos, también son reales, que si no que vida más perra.
Propósito para este sábado: sé realista, pide lo imposible, y moléstate en esperar.

Comentario:
gracias necesitaba algo como esto. Yo también suelo rediseñar mi realidad.. aunque hace unos días estoy intentando verla como es. Me gusta eso de dices de ver las cosas como son pero sin dejar de ilusionarme.. Aplicaré esta filosofía, a partir de ahora intentaré ilusionarme con cosas reales.. besos grandotes





