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para abrirte el corazón
Trocitos de mí mismo, jirones de lo que llevo dentro.
Acerca de
Hoy no hace ni frío ni calor, no corre fuerte el viento, no hay nada especial que me haga reintentar esta aventura, sólo el deseo de volcarme... y cada verso es un jirón de piel.
Sindicación
 
Raíz
El puente de San Agustín, sobre la vía de Alta Velocidad, divide mi pequeña ciudad en dos. Por suerte, para algunos por desgracia, me tocó nacer y crecer en la parte mala, en el lado oscuro. El barrio de Las Mercedes, de calles empinadas que se van quedando solas a los píes de los cerros, se convirtió en un terreno desconocido para la gran mayoría de los ciudadanos; demasiados gitanos, demasiada droga, demasiada ignorancia. A mí los gitanos nunca me hicieron nada que no me hubiese podido hacer un payo, y la droga siempre la compraban los niños bien de más allá del puente.

Jugué a la revolotera en la puerta de mi casa, y a la hora de encenderse las luces de la calle había que recogerse. Crecí nombrando a las personas con el artículo determinado, vicio lingüístico que me vuelve nada más entrar por las jambas de mi casa. No me gustaba besar a las vecinas ni a mis tías, "huelen a viejo", con su maldita manía de sacarme la color en los carrillos.

Crecí en una casa con huerto, sótano, cuadras y gallinas, en una ciudad minera, industrial y contaminada. Mi pequeño barrio salvaguardaba la esencia de La Mancha profunda, la de los velatorios en las casas, la de salir descalzos con velas en la procesión de la Virgen de Gracia, de los repetitivos besos en las mejillas, la del respeto al padre, que se pasaba el día entero chinchorreando (palabra muy manchega) en la esquina de la calle, mientras mi madre acicalaba la casa, quitando polvo a tanto y tanto recuerdo que nosotros le traíamos en los viajes del colegio, aquellos que hacíamos fuera de La Mancha.

He crecido en un pueblo de dos mentiras, una ciudad de la que poca gente es, porque todos venían de fuera, trayendo su trocito de La Mancha a una ciudad collage, mosaico, puzzle. Huí de una ciudad cerrada, a pesar de ser la más abierta de la provincia, con diecisieteaños, sorprendido por la magnitud de la gran urbe, en esa en la que mi madre cree que anidan todos los peligros, como los niños bien pensaban de mi barrio.

Mi madre nació en la calles a las que Almodóvar ha vuelto, jugó con él de chica, y le caía mal, por eso no le gustan sus historias. Pongo un píe fuera de la estación del tren, y siento todo el peso de mi pasado. Deseo volver, y a la vez salir huyendo. En La Mancha nunca habrá un estatuto, ni autodeterminación, sí mucho aceite, mucho tocino, y toda mi infancia, toda mi raíz, como esas encinas milenarias y enormes, esos olivos que se retuercen. En La Mancha siempre tendré un sitio donde volver.
 
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sin duda siempre tendrás ese sitio y yo siempre tendré q volver aquí para leerte y emocionarme como ahora.. besos
 
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Mi amiga y compañera de piso que tú conoces (Moni) me dijo hace poco que "es de bien nacidos ser agradecidos". Lo decía en referencia al lugar donde hemos nacido. Estoy totalmente de acuerdo con ella. Mi siento tremendamente orgulloso de ser de Aluche, de la periferia de Madrid, de haber crecido en un barrio donde los vecinos me conocían, donde pasábamos las horas en la calle y donde he sido muy muy feliz.
Un abrazo guapo.
 
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Un abrazo muy fuerte.
 
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Hola Luar !!!!

Siempre tenemos esos recuerdos que nos unen a donde nacimos, a nuestra infancia...a veces son buenos recuerdos, otros malos...pero especiales ambos.
Yo siempre recuerdo a Suiza, que fue donde naci, espero volver algún día para comparar con mis actuales ojos, las imágenes y sensaciones que tengo guardas con mis ojos de niño.

Abrazos inmensos !!!
 
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Uhmmm!, Ciudad Real en verano, con ese sol dando de lleno..."aroma" que no olvidaré jamás.
Por cierto, creo saber yo también a que pueblo?/ciudad? te refieres. No la conozco, sólo recuerdo que una vez pasé por ella... Pero más de lo mismo, más de Ciudad Real, horizonte a lo lejos y la inmensidad del cielo.
Por cierto, me encantan los olivos :-)

El pasado es parte de nosotros y no nos persigue como suele decirse, es nuestro compañero de por vida, y las raíces, las raíces son eso, nuestra casa :-)
 
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Me identifico contigo porque yo también nací en un pequeño pequeño, lejos de la gran urbe en la que habito ahora. No en La Mancha, pero sí en la misma España profunda. Guardo también muchos recuerdos de una niñez en el campo: los olores, los rostros de mis besuconas tías, las veladas de verano en la calle, las mujeres en los portales remendando las tardes, las palabras que mamé, el acento de la zona, que también vuelve cuando pongo un pie en aquella tierra... En fin, que me has retratado bastante bien en tu relato.
 
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Creo que lo que más me gusta no es tener sitios a los que poder volver (que también los tengo), sino personas a las que volver, aunque hubiera preferido no haberme ido...
¿damos una vuelta este finde?
 
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estás pensando en volver???
 
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Ese deseo de volver y a la vez salir huyendo, lo he sentido muchas veces en mi vida y unido a muchas situaciones.
Las raices son importantes, pero todavía lo son más los recuerdos y hay algunos que quedan plasmados de por vida.
Deseo que estés un poquito mejor, con una pizca más de ánimo.
:-)
Saludos.
 
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Eres manchego??? yo tambien y no sera una gran urbe, ni tendra estatuto, ni otras cosas que tienen otros sitios, pero a mi me encanta, no vivo alli, pero la añoro como solo se puede añorar a la tierra que te vio nacer, la quiero y me ofende mucho cuando se la desprestigia, cada vez que vuelvo, me pierdo en sus paisajes y sus olores, me encanta no lo puedo remediar.
Has conseguido con este post, llenarme de melancolia y de unos deseos irrefrenables de coger carretera y respirar su aire puro, con sus almendros a punto de florecer y... lo voy a dejar, que te voy a hacer un mega comentario.
Por cierto se de que pueblo hablas, a el no llego ningun velero y sus calles empinadas desmienten la segunda parte del nombre.
Mil besos, paisano y perdon por este comentario tan largo, pero es que de verdad, me emocionaste.
 
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Mi abuelo decía que cuando tenemos un sitio a donde volver, lo tenemos todo.

Me encanta, el aroma a aceite, las calles olvidadas, y el alma que se vislumbra entre tus letras.

Un gozo leerte Raúl.;)biko azul
No