Cerillas
En psicología es bueno diferenciar entre sentimientos y emociones, como en economía entre haber y deber, o en música entre silencio y sonido. Hay un estado psicológico que se suele dar bastante en el ser humano, el estado de emoción pura, ese momento en que algo, alguien, una circunstancia, una situación, nos arrebata, nos embarga, nos eleva. La pura emoción nos hace ver la realidad de una forma determinada, con otra dimensión, como si fuera la llama de una cerilla, que prende con velocidad, que de repente todo se ilumina, da calor y nos recreamos en ese momento, intentamos aprehenderlo, quedárnoslo, poseerlo. Pero la llama se extingue, y sólo nos queda un poco de madera, algo de papel, que sostenía el fósforo que ya ha dejado de ser.
Hans Christian Andersen mató a su cerillera malgastando los fósforos que le quedaban, y en cada fósforo una emoción, un recuerdo, una visión. Murió la niña de frío, pero arropada por las emociones puras que quizá sean el único camino válido para ser feliz. Y yo tengo miedo de que tus palabras sean fruto de la llama del momento, que cuando la cerilla se acabe te des cuenta de la realidad y mi cabo de papel termine sepultado en el cubo de la basura, mojando el resto del fósforo bajo el grifo del fregadero para que todo no acabe en una desgracia.
Y tengo miedo, no lo voy a negar, y pienso que ir despacio es de sabios, y siento que he retenido tantas veces mis pasos, que por ir lento no fui feliz, y por ir rápido me encontré muros de silencio. Y recuerdo a la Tita, la protagonista de "Como agua para chocolate", que cocina su pasión como prepara la masa de los fósforos que se tragará para arder por dentro y consumirse, para prenderse fuego. Pero su amor no es una cerilla, es de quinqué de cera, un amor alimentado, cera vertida para que haya luz. Y tengo miedo, después de la llama, ¿seguirá habiendo luz y calor? Tendré que dejarme llevar, pero he preparado una boca de riego en mis ojos para apagar el fuego llegado el caso de que arda mi cerilla y arrase la parcela de bosque en la que vivo.
Ojalá dure mucho tu llama, ojalá tengas reservas de fósforos, y me dejes regalarte cera para alimentar la lámpara que ahora sientes. Aminorar el paso, no malgastar las cerillas, no vivir de una emoción. Como Tita caminaré al borde del deseo, masticaré mi emoción para ver si estallo por dentro.

Hans Christian Andersen mató a su cerillera malgastando los fósforos que le quedaban, y en cada fósforo una emoción, un recuerdo, una visión. Murió la niña de frío, pero arropada por las emociones puras que quizá sean el único camino válido para ser feliz. Y yo tengo miedo de que tus palabras sean fruto de la llama del momento, que cuando la cerilla se acabe te des cuenta de la realidad y mi cabo de papel termine sepultado en el cubo de la basura, mojando el resto del fósforo bajo el grifo del fregadero para que todo no acabe en una desgracia.
Y tengo miedo, no lo voy a negar, y pienso que ir despacio es de sabios, y siento que he retenido tantas veces mis pasos, que por ir lento no fui feliz, y por ir rápido me encontré muros de silencio. Y recuerdo a la Tita, la protagonista de "Como agua para chocolate", que cocina su pasión como prepara la masa de los fósforos que se tragará para arder por dentro y consumirse, para prenderse fuego. Pero su amor no es una cerilla, es de quinqué de cera, un amor alimentado, cera vertida para que haya luz. Y tengo miedo, después de la llama, ¿seguirá habiendo luz y calor? Tendré que dejarme llevar, pero he preparado una boca de riego en mis ojos para apagar el fuego llegado el caso de que arda mi cerilla y arrase la parcela de bosque en la que vivo.
Ojalá dure mucho tu llama, ojalá tengas reservas de fósforos, y me dejes regalarte cera para alimentar la lámpara que ahora sientes. Aminorar el paso, no malgastar las cerillas, no vivir de una emoción. Como Tita caminaré al borde del deseo, masticaré mi emoción para ver si estallo por dentro.

Comentario:
umm, te entiendo tb... Yo tb ando con una cerilla entre los dedos.. intentaré q no se apague demasiado deprisa.. pr por si acaso intentaré disfrutar intensamente de su luz.. besos
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Ójala dure mucho, tú te mereces lo mejor.
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No hay una velocidad adecuada, un ritmo que asegure el éxito en esto tan difícil del amor. Sólo una continua adecuación entre lo que dos personas quieren y desean, una suma de aceleraciones y frenazos para lograr ir en paralelo. No es fácil pero merece la pena intentarlo. Besos
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HERMOSA MANERA DE DISFRUTAR..JUNTO A TUS LETRAS.
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Pufff que recuerdos de ese libro...el elemento necesario para que ardan las cerillas del alma es el amor y el deseo de lograrlo...no importa si es largo o corto el camino...
Un bikiño!!
Un bikiño!!

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Enséñame el camino hacia los sentimientos. Cuéceme a fuego lento. Déjame que te beba en sorbos cortos. Déjame que te beba a morro.
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Reconozco que esa película la confundo con otra,así que,no sé si la he visto...A mí lo que más me gusta de las cerillas es su sonido al encenderse...¿no es genial?
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Disfruta mientras haya luz...
Lo que más me gusta de las cerillas es su olor, me encanta.
Lo que más me gusta de las cerillas es su olor, me encanta.





