Manos
Siempre le llamaron la atención las manos de las personas, más que los ojos. Desde las manos duras y agrietadas de su padre, que se enredaban con las suyas por las noches mientras veían la televisión, que acariciaban a pesar de los callos y las pieles muertas que contaban el drama de un hombre que nunca fue a la escuela, podría contar así la historia de su corazón, desde las manos.
Hubo en su vida manos de joyero, que sabían tocar con precisión y delicadeza las gargantillas y las pulseras que nunca le pertenecerían, que mimaba por un momento, pero que se le escapaban de las manos. Hubo manos mentirosas, demasiado fuertes, grandes, con dedos vigorosos, que desentonaban con su cuerpo enclenque y su alma encogida, manos que apresaron su vida como las jaulas matan el vuelo de los pájaros. Hubo manos con tacto de lija, que en cada caricia levantaban un surco de dolor en la piel, que embelesaban y dolían a partes iguales, que maltrataron su tiempo, esperando mano sobre mano a que volvieran. Hubo manos con olor a tabaco, y una mancha de suciedad en la parte interna de los dedos, del mismo color que el amor que se da sin ser sentido, manos que se aferraron a su cuello, que le impedían el aire, que una vez lejos, en las horas y en los lugares, no son más que humo, producto del tabaco que ellas sostuvieron.
Suelto de la mano, como un niño grande, unas manos le echaron el alto. No eran demasiado grandes, no eran demasiado fuertes, pero no le hirieron. No son demasiado hábiles, pero saben colarse por dentro, por los huecos que se quedaron vacíos. Puede que no sean manos sabias, pero en ellas se encuentra, y es su tacto el que añora su cuerpo, su caricia, la que su alma echa de menos. Son manos que tiemblan, tal vez de miedo, pero su pulso es firme, y en ellas, por ahora, su corazón se siente sujeto. Manos que tranquilizan su ser de hielo.

Hubo en su vida manos de joyero, que sabían tocar con precisión y delicadeza las gargantillas y las pulseras que nunca le pertenecerían, que mimaba por un momento, pero que se le escapaban de las manos. Hubo manos mentirosas, demasiado fuertes, grandes, con dedos vigorosos, que desentonaban con su cuerpo enclenque y su alma encogida, manos que apresaron su vida como las jaulas matan el vuelo de los pájaros. Hubo manos con tacto de lija, que en cada caricia levantaban un surco de dolor en la piel, que embelesaban y dolían a partes iguales, que maltrataron su tiempo, esperando mano sobre mano a que volvieran. Hubo manos con olor a tabaco, y una mancha de suciedad en la parte interna de los dedos, del mismo color que el amor que se da sin ser sentido, manos que se aferraron a su cuello, que le impedían el aire, que una vez lejos, en las horas y en los lugares, no son más que humo, producto del tabaco que ellas sostuvieron.
Suelto de la mano, como un niño grande, unas manos le echaron el alto. No eran demasiado grandes, no eran demasiado fuertes, pero no le hirieron. No son demasiado hábiles, pero saben colarse por dentro, por los huecos que se quedaron vacíos. Puede que no sean manos sabias, pero en ellas se encuentra, y es su tacto el que añora su cuerpo, su caricia, la que su alma echa de menos. Son manos que tiemblan, tal vez de miedo, pero su pulso es firme, y en ellas, por ahora, su corazón se siente sujeto. Manos que tranquilizan su ser de hielo.
Comentario:
"Perdida en el abismo,de unas manos sin final..."
;)
;)
Comentario:
sin duda me gusta verte así... disfruta de esas manos...
Ah, y sí he seguido a mi corazón y esté me ha dicho q no dará amor a quien no le corresponda así q yo me he escurrido entre sus dedos.. pr tengo otras manos q me sujetan fuerte: las mías... gracias guapo.. besos
Ah, y sí he seguido a mi corazón y esté me ha dicho q no dará amor a quien no le corresponda así q yo me he escurrido entre sus dedos.. pr tengo otras manos q me sujetan fuerte: las mías... gracias guapo.. besos
Comentario:
Yo tengo los dedos bastante largos, finos, y deformados (¿o deformes?). No tengo uñas, y tengo veinticinco puntos en la mano izquierda. Además las tengo siempre frías. Una joyita, vamos! Pero están aquí para cuando las necesites (aunque con otras utilidades)
Comentario:
Las manos encierran una historia de vida...de emociones y sensanciones...que aveces se congelan, pero siempre hay calor que lo derrite.
Mil bikos ;)
Mil bikos ;)






