Víctimas
A la hora de escribir lo siguiente parto de una premisa: mi actitud vital, en muchas ocasiones, es victimista, y puesto que no me gusta, que rechazo esa forma de ser en mí, tampoco me gusta la actitud de víctima, en general. No es que esté en contra de las víctimas, más bien me rebelo ante la exhibición de dolor que nos regalan, y cómo en base a su sufrimiento nos hacen (me hacen) comulgar con ruedas de molino.
De muestra un botón. Existe en España la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Yo no estoy a favor del terrorismo, ni del religioso ni del político, pero me no me gusta que me obliguen a pensar como ellos, que intenten hacernos ver que toda la sociedad es víctima de ETA, y que si alguien opina lo contrario, o decide hacer una película en la cual se intente mostrar la realidad de Euskadi (o País Vasco, controversias lingüísticas las mínimas, por favor) desde un punto de vista prismático, en la cual también hablen las madres de los presos, o personas afines a la ideología abertzale (creo que se escribe así), esa película está condenada, y ese director es un simpatizante del horror y un terrorista. Julio Medem y La pelota vasca sufrieron la censura de anular la libertad de expresión que imponen las víctimas. Y más, si bien es verdad que existen las muertes violentas de mujeres a manos de sus parejas (hombres), nadie puede negar que el maltrato y la violencia de género, no es exclusiva de un género, por eso no entiendo que haya mujeres que se crispen cuando alguien plantea la cuestión de que los hombres también sufren esa situación horrenda, y que aboguen por el "nosotras sufrimos más", pensé que hablábamos de seres humanos, no de competiciones de dolor, y que siendo realistas, si una señora se autoagrede y achaca un maltrato (se sabe de casos así, están ahí, en los juzgados), ese señor esa noche duerme en la cárcel, y en el caso contrario, la justicia da tantas vueltas que termina mareada y con ganas de irse a la cama. ¿Las mujeres no son violentas?, ¿no tienen mala leche?, ¿no pierden los estribos?, ¿no tienen miedo?
Iciar Bollaín en su película Te doy mis ojos planteaba el miedo como el desencadenante de la violencia. Evidentemente los golpes se los llevaba ella, pero no se reduce la historia al típico buenos y malos, vemos como el miedo ha hecho un túnel en el corazón de él, y no sabe encauzar su terror. La solución no es levantar la mano y arrear un guantazo, pero tampoco lo es una ley de violencia de género irrisoria, y yo que soy hombre espero no sufrir nunca un maltrato, porque lo llevo crudo para que se me haga caso.
Vemos a la traida y llevada Natasha, y me asombra su actitud. Ella no se considera una víctima, relata lo que le pasó, pero no se recrea en su dolor, ni nos impone la crueldad del pensamiento único. Por eso pensamos que está loca, porque si sus palabras fueran otras, si se comportara como una víctima al uso, la entenderíamos, pero gracias a Dios ella poco tiene que ver con el señor Bush y su país de víctimas, que aterrorizan al mundo por el mero hecho de haber sufrido. También sufrimos en Madrid, y no estamos todo el día regodeándonos en el dolor, porque el fin no justifica los medios (o eso me enseñaron). Supongo que hay demasiados judíos en Estados Unidos, y ellos son especialistas en sufrir más que nadie (y de verdad, que lo del holocausto no es cosa de poco), pero no creo que deben tener carta blanca para hacer lo que les salga de las narices, y encima tomar el nombre de dios en vano y hacer guerras santas para ganar más dinero.
Si por algo me gustó Mi vida sin mí de Isabel Coixet fue porque ante el sufrimiento no existe la víctima. Si te quedan cuatro días de vida vívelos a tope y deja de aguarnos la existencia con tanto llorar. Tendré mala sombra, pero no me gusta la gente que me brinda su dolor en bandeja, y si no lo comparto, soy un insensible. No soy de piedra, y no me gusta que la gente sufra, pero me aburre que las personas utilicen el sufrimiento como arma arrojadiza. A lo mejor un día me tengo que comer todas estas (ya demasiadas) palabras, y mi vocación de víctima me convierte en plañidera. Cuando vi la película de Berlanga lo entendí, las víctimas tantas veces se convierten en verdugos, que me da miedo el efecto pendular, y que de repente, los verdugos sean las víctimas.

De muestra un botón. Existe en España la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Yo no estoy a favor del terrorismo, ni del religioso ni del político, pero me no me gusta que me obliguen a pensar como ellos, que intenten hacernos ver que toda la sociedad es víctima de ETA, y que si alguien opina lo contrario, o decide hacer una película en la cual se intente mostrar la realidad de Euskadi (o País Vasco, controversias lingüísticas las mínimas, por favor) desde un punto de vista prismático, en la cual también hablen las madres de los presos, o personas afines a la ideología abertzale (creo que se escribe así), esa película está condenada, y ese director es un simpatizante del horror y un terrorista. Julio Medem y La pelota vasca sufrieron la censura de anular la libertad de expresión que imponen las víctimas. Y más, si bien es verdad que existen las muertes violentas de mujeres a manos de sus parejas (hombres), nadie puede negar que el maltrato y la violencia de género, no es exclusiva de un género, por eso no entiendo que haya mujeres que se crispen cuando alguien plantea la cuestión de que los hombres también sufren esa situación horrenda, y que aboguen por el "nosotras sufrimos más", pensé que hablábamos de seres humanos, no de competiciones de dolor, y que siendo realistas, si una señora se autoagrede y achaca un maltrato (se sabe de casos así, están ahí, en los juzgados), ese señor esa noche duerme en la cárcel, y en el caso contrario, la justicia da tantas vueltas que termina mareada y con ganas de irse a la cama. ¿Las mujeres no son violentas?, ¿no tienen mala leche?, ¿no pierden los estribos?, ¿no tienen miedo?
Iciar Bollaín en su película Te doy mis ojos planteaba el miedo como el desencadenante de la violencia. Evidentemente los golpes se los llevaba ella, pero no se reduce la historia al típico buenos y malos, vemos como el miedo ha hecho un túnel en el corazón de él, y no sabe encauzar su terror. La solución no es levantar la mano y arrear un guantazo, pero tampoco lo es una ley de violencia de género irrisoria, y yo que soy hombre espero no sufrir nunca un maltrato, porque lo llevo crudo para que se me haga caso.
Vemos a la traida y llevada Natasha, y me asombra su actitud. Ella no se considera una víctima, relata lo que le pasó, pero no se recrea en su dolor, ni nos impone la crueldad del pensamiento único. Por eso pensamos que está loca, porque si sus palabras fueran otras, si se comportara como una víctima al uso, la entenderíamos, pero gracias a Dios ella poco tiene que ver con el señor Bush y su país de víctimas, que aterrorizan al mundo por el mero hecho de haber sufrido. También sufrimos en Madrid, y no estamos todo el día regodeándonos en el dolor, porque el fin no justifica los medios (o eso me enseñaron). Supongo que hay demasiados judíos en Estados Unidos, y ellos son especialistas en sufrir más que nadie (y de verdad, que lo del holocausto no es cosa de poco), pero no creo que deben tener carta blanca para hacer lo que les salga de las narices, y encima tomar el nombre de dios en vano y hacer guerras santas para ganar más dinero.
Si por algo me gustó Mi vida sin mí de Isabel Coixet fue porque ante el sufrimiento no existe la víctima. Si te quedan cuatro días de vida vívelos a tope y deja de aguarnos la existencia con tanto llorar. Tendré mala sombra, pero no me gusta la gente que me brinda su dolor en bandeja, y si no lo comparto, soy un insensible. No soy de piedra, y no me gusta que la gente sufra, pero me aburre que las personas utilicen el sufrimiento como arma arrojadiza. A lo mejor un día me tengo que comer todas estas (ya demasiadas) palabras, y mi vocación de víctima me convierte en plañidera. Cuando vi la película de Berlanga lo entendí, las víctimas tantas veces se convierten en verdugos, que me da miedo el efecto pendular, y que de repente, los verdugos sean las víctimas.

Comentario:
jo, ya estamos, se ha borrado mi comentario, te decía q entiendo q haya q sacar fuera el dolor y compartirlo pr nunca quedandote de victima pq la victima se resigna a su mala suerte y no sigue luchando por cambiar la situación..
Besos
PD: te llamo mañana
Besos
PD: te llamo mañana
Comentario:
A mi tiende a ponerme nerviosa el victimismo, creo k es una actitud inmovilista xq en lugar d mirar al futuro se recrea en lo k ya paso
Besinos
Besinos
Comentario:
Que interesante forma de expresarte...
Estoy contigo...
Yo tambien a veces me hago " la victima"
Y odio que alguien trate de hacerlo ante mi...
Supongo que hay cosas de nosotros mismos, que debemos cambiar.
Muchos Besos!
Estoy contigo...
Yo tambien a veces me hago " la victima"
Y odio que alguien trate de hacerlo ante mi...
Supongo que hay cosas de nosotros mismos, que debemos cambiar.
Muchos Besos!
Comentario:
Estoy a favor de la compresión, de la justicia y de la muestra de dolor por parte de las víctimas y el respeto que merecen, como cualquier ser humano. Al fin y al cabo, víctima es el que "padece daño por culpa ajena o por causa fortuita", lo cuál siempre es difícil de encajar. Pero, no estoy a favor del victimismo o del aprovecharse de la condición de víctima. Quizás también sea mi carácter vital.
Un besazo guapo.
Un besazo guapo.
Comentario:
Creo que tu comentario es demasiado extremo. Quiza lo que haces es ir a una esquinita del razonamiento para hacer mejor el punto. Yo creo que hay que tratar de comprender a los que exhiben su dolor. Tratar de adivinar qué hay detrás de esa manifestación de su sufrimiento. Y entonces juzgar. Si lo que hay son razones políticas o partidistas, me uno a tu comentario y no me queda mas remedio que criticar ese comportamiento. Pero detrás de la demostración de duelo puede haber razones justificables, incluso nobles. Y como sabes te lo dice alguien que ha sido víctima. Puede que el atacado simplemente comunique su caso en búsqueda de justicia. Si esta es la razón, y la manifestación sirve de algo, yo la justifico. Tú y yo sabemos que la justicia en este país tiene más de aleatorio que de objetivo y ajustado a una realidad legal. Puede que el atacado exhiba su dolor como vía para superarlo. En ese caso, desde mi humilde punto de vista, tampoco es reprobable. Puede haber tantas razones...Y desde fuera es tan difícil evaluarlo, criticarlo...No olvidemos que el punto de partida es alguien que ha sido agredido y que sufre. Esa gente merece todo nuestro respeto y comprensión.
Comentario:
Creo que la exhibición de dolor sin más intención que ésa es una de las cosas que me parece más obscena, y por supuesto, impúdica
Comentario:
Las reacciones ante el dolor son tantas que....sino las canalizamos en algo positivo, nos dañamos nosotros y de paso dañamos al resto de los que nos aman.
Un biko;)
Un biko;)






