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para abrirte el corazón
Trocitos de mí mismo, jirones de lo que llevo dentro.
Acerca de
Hoy no hace ni frío ni calor, no corre fuerte el viento, no hay nada especial que me haga reintentar esta aventura, sólo el deseo de volcarme... y cada verso es un jirón de piel.
Sindicación
 
Olor
Siempre que hace una maleta algo de vital importancia se le olvida. Ha asumido ya su mala cabeza, y procura que lo olvidado no sea necesario, ni lo vaya a requerir con urgencia. Sin embargo, esta vez pensó que todo viajaba en su sitio. La sorpresa fue comprobar que no era así, que se había dejado en el armario de su cuarto de baño la loción para después del afeitado, algo imprescindible para su barba cerrada y para su piel sensible. Buscó en las bolsas de aseo de su hermano alguna crema prestada, pero lo que encontró fue una puerta a la memoria que le hizo tambalearse.

Abrió el bote del after shave con un acusado temblor de manos. Posiblemente le hubieran regalado a su hermano un estuche en el que, además de la loción en crema, se incluía el agua de colonia, pero ya sólo quedaba el denso líquido blanco. Un mundo de esencias se repartieron por la habitación y su cabeza, y un monstruo del pasado le vino a visitar. No debería haber destapado el frasco de Titto Bluni, ni la caja de Pandora, pero el escozor de su piel era superior a sus fuerzas. Se aplicó la pomada en su rostro y en su cuello, intentando no inhalar, procurando no darle importancia a ese aroma que se le quedó anclado en sus fosas nasales y en su hipotálamo. Con el olor de la loción regresaron a su vida días oscuros, y ese apestoso olor a naftalina que habitaba su ropa y su vida, una vida y una indumentaria que siempre le fueron ajenas. El antipolil y Titto Bluni van asociados en un dueto indisociable. Le sobrevino una arcada y ganas de llorar, y se dijo que no, que no merecía la pena, que su vida ya no era un satélite que sólo sabe girar en una órbita inabarcable, inaprensible. Y se dijo que no, que nada significaba aquel olor ni aquel recuerdo. Nada era ya aquella persona. Y, aunque estuvo tentado, no se lavó la cara. Inspiró fuerte, y se armó de valor, y se llenó las manos y los brazos con el ungüento, a modo de terapia de choque, para sobrevivir o morir, pero no para quedarse indiferente. Y su olfato le aseguró que nunca más se dejaría arrebatar por un olor, y que aquella fragancia era sinónimo de futuro, y no de pasado. Sentado, oliendo sus manos, echa de menos un olor de verdad, y no ese tufo a podredumbre y a agua encharcada. La verdad, es preferible oler a Loewe que a miseria; y lo sabe, y ya no se creerá más la publicidad de Titto Bluni, ni las mentiras de seres como aquel, y procurará no olvidar su crema la próxima vez, o comprará dos botes, para tener de repuesto.
 
Comentario:
paisano, pasate por el blog, estamos de cumple.
Mil besos.
 
Comentario:
Cada persona, cada casa tiene un olor, es imposible sustraerse a los recuerdos q se generan cuando lo vuelves a encontrar
 
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sin duda los olores pueden transportarnos muy lejos.. hasta cosas q creíamos enterradas.. besos
 
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Los aromas de las personas...de sus casas, de un lugar, adoro el olor a tarta de manzana y café con canela me lleva a mi infancia, al otoño y a la felicidad de ser niña.

Bikos.
biko azul



 
Comentario:
Queda un buen trecho de colonia en el frasco verde, listo para ser usado.
 
Comentario:
Yo tengo en la memoria el recuerdo del olor de la casa de mi vecina. Siempre que iba a buscarla para ir a natación, se abría la puerta, y ahí estaba ese olor inconfundible. No sé decir si era bueno o malo, era olor a "la casa de Natalia". Y me he dado cuenta, que cada casa tiene un olor particular.
Un abrazote enorme.


 
Comentario:
los olores son un buen estimulo para la memoria, a veces trae recuerdos gratos y otras, recuerdos que aun duelen imposibles de borrar.
Mil besos.
No