Detalles
Rezan las guías de viajes que el encanto de la ciudad radica en sus detalles. La suma de cada uno de sus rincones, de sus espacios, de las tonalidades de la luz, de la originalidad de su trazado, hace que el conjunto sea mágico. Cada detalle se une a otro, con el que se concatena para hacerte disfrutar. Nada más llegar puedes sentirte decepcionado, llena de gente, de coches, incómoda. Pero cuando los turistas se marchan, y antes de que vengan otros nuevos, esas horas son cruciales para maravillarse por una ciudadela compuesta de pequeñas joyas: una escalera de madera tejada, donde la luz debe pelearse con los listones para hacerse ver, una torre desconchada coronada por tejas de colores, que con el último sol brillan de forma especial, una plaza tranquila donde desde muy temprano ya no queda nadie, un mirador con una escuela y un cementerio.
Cada pincelada suelta quizá no diga mucho, todo unido es un recuerdo sólido. Los detalles dan la magia, posibilitan el enamoramiento. El detalle de los rostros previos al sueño, a veces cansados, otras a punto de estallar, nada tienen que ver con los pelos revueltos y las marcas de la sábana al despertar. Ambos son necesarios. El detalle de las galas que se eligen para decorar y agradar, el propio ojo y la mirada ajena, muestra un mundo mínimo de pequeñas cosas que hacen placentero el camino a tu lado. El detalle de la risa, de la cara amplia, del disfrute y la sorpresa, hacen que a veces mi estómago esté a punto de reventar, de una sensación extraña, mezcla de agradecimiento y felicidad. La impotencia que genera el detalle de la voz a punto de llover, cuando el mundo se confabula para raptarte la esperanza, ese momento, lo siento, pero tampoco me lo quiero perder. El detalle del abrazo buscando consuelo ante una preocupación, o sólo como descanso, necesario para olvidar, imprescindible para seguir aferrado, hacen que el abrazado se pueda sentir cimiento, consciente aún de la fragilidad de la que está hecho.
La ciudad, y tú, y yo, tenemos el encanto en la suma de cada detalle. Pero la ciudad, y tú, y yo, a pesar de la belleza que exhibimos, tenemos un mundo de pobreza detrás de las ventanas, pero ese detalle también es necesario para enamorarse del conjunto. La ciudad, en el corazón mismo de aquel país, un país roto, desconchado, asfixiado, pero pletórico de belleza. Me quedo con cada detalle, los que se ven, los que se ocultan. Me quedo con tu conjunto.

Cada pincelada suelta quizá no diga mucho, todo unido es un recuerdo sólido. Los detalles dan la magia, posibilitan el enamoramiento. El detalle de los rostros previos al sueño, a veces cansados, otras a punto de estallar, nada tienen que ver con los pelos revueltos y las marcas de la sábana al despertar. Ambos son necesarios. El detalle de las galas que se eligen para decorar y agradar, el propio ojo y la mirada ajena, muestra un mundo mínimo de pequeñas cosas que hacen placentero el camino a tu lado. El detalle de la risa, de la cara amplia, del disfrute y la sorpresa, hacen que a veces mi estómago esté a punto de reventar, de una sensación extraña, mezcla de agradecimiento y felicidad. La impotencia que genera el detalle de la voz a punto de llover, cuando el mundo se confabula para raptarte la esperanza, ese momento, lo siento, pero tampoco me lo quiero perder. El detalle del abrazo buscando consuelo ante una preocupación, o sólo como descanso, necesario para olvidar, imprescindible para seguir aferrado, hacen que el abrazado se pueda sentir cimiento, consciente aún de la fragilidad de la que está hecho.
La ciudad, y tú, y yo, tenemos el encanto en la suma de cada detalle. Pero la ciudad, y tú, y yo, a pesar de la belleza que exhibimos, tenemos un mundo de pobreza detrás de las ventanas, pero ese detalle también es necesario para enamorarse del conjunto. La ciudad, en el corazón mismo de aquel país, un país roto, desconchado, asfixiado, pero pletórico de belleza. Me quedo con cada detalle, los que se ven, los que se ocultan. Me quedo con tu conjunto.

Comentario:
cuantas veces vemos el lado lindo de las ciudades y no vemos lo que se esconde por detras...
Comentario:
Es cierto que es bueno quedarse con el conjunto, lo bueno, lo malo y lo regular.
Un abrazo.
¡A ver si finalmente podemos ir al cine juntos!
Un abrazo.
¡A ver si finalmente podemos ir al cine juntos!
Comentario:
Estoy cerca del núcleo misterioso de las cosas así como en la noche nos hallamos, en ocasiones, cerca de un corazón.
Comentario:
Hay ciudades que invitan al amor....y fuera o dentro de sus muros e historias nos llenan de emociones.
Bikos!!
Bikos!!





