Libros
Todo empezó con una carta, a los Reyes Magos. Se ve que harto de las bolsas de indios y de las cajas de coches, y ante la imposibilidad de que nos trajeran una Nintendo, y cansado de compartir los juguetes con mis hermanos, me dio por pedir algo para mí solo. Un libro. Recuerdo los libros que nos mandaban en la escuela, los del Barco de Vapor, que iban catalogados por edades, y que yo, para marcar la diferencia con los demás niños, siempre me cogía de la biblioteca del colegio alguno que fuera para "mayores". Perdidos por alguna caja de recuerdos en el sótano de mi casa tienen que estar mis dos joyas: "El castillo de Irásynovolverás" y "El fabricante de lluvia". Luego mis vecinas me prestaron todito Michael Ende, y recuerdo que me leí dos veces seguidas "Jim Botton y Lucas el maquinista".
En el instituto nos mandaban libros, algunos de lectura obligatoria y otros a elección del personal. Con catorce años me ventilé "Bajo las ruedas" de Hesse, y entonces entendí que lo mío era el masoquismo literario, nada de literatura juvenil, no señor (durante una gripe aquel año cayó en tres días "La pasión turca"). Con el recién estrenado carnet de la biblioteca municipal aquel verano, creo que el primero de adolescencia, me bebí a Agatha Christie, en un sólo día "Asesinato en el Orient Express".
Todo cambió cuando me leí "El extranjero", y se apoderó de mí el existencialismo, esta tendencia a la depresión por dentro. Y me dió por cepillarme todo libro denso, aunque tuviera que releerme páginas enteras varias veces porque no me enteraba de nada. Pero sin duda alguna, en vaticinio de lo que podría pasar después, "Cien años de soledad" dejó una huella endeleble, y por eso me hago poquito a poco con todos los libros de García Márquez. Y luego llegó Madrid, y el transporte público, y Almudena Grandes, y Javier Marías, y Muñoz Molina. Y un día en la estantería de una librería, "El guardián entre el centeno", y con paciencia mi vida se circunscribe a los libros, y a veces pienso que cada libro que termino se queda con un poco de mí. Y no sé si todo está en los libros, pero desde luego (casi) todo lo que me interesa sí. Y leo y leo, y empalmo libros, y a veces llevo encima dos, porque me quedan poquitas páginas de uno, y muchas estaciones de metro por delante. Y he llegado a llorar, y a excitarme, a indignarme, y a sentir miedo. "La insoportable levedad del ser", que no es cuerpo ni es alma, sino una amalgama de letras, que terminan en un libro, en un ejercicio de soledad, como en la "La lluvia amarilla", un ejemplo de lo que a mí me gusta, y que mucha gente no es capaz de terminar.
Tengo tantos pendientes en la estantería, que me produce ansiedad saber que están ahí y yo todavía no puedo leerlos.Regálame un libro y hazme feliz, y dedícamelo, como el que leo ahora, que no extraviaré (aunque debería arriesgarme a vivir más fuera de los libros).
Y termino con el mejor final que he leído (ahora que lo releo para transcribirlo, vuelvo a tener ganas de llorar), porque esa es la condena, y también la delicia: "...pues estaba previsto que la ciudad de los espejos (o los espejismos) sería arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre PORQUE LAS ESTIRPES CONDENADAS A CIEN AÑOS DE SOLEDAD NO TENÍAN UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD SOBRE LA TIERRA".

En el instituto nos mandaban libros, algunos de lectura obligatoria y otros a elección del personal. Con catorce años me ventilé "Bajo las ruedas" de Hesse, y entonces entendí que lo mío era el masoquismo literario, nada de literatura juvenil, no señor (durante una gripe aquel año cayó en tres días "La pasión turca"). Con el recién estrenado carnet de la biblioteca municipal aquel verano, creo que el primero de adolescencia, me bebí a Agatha Christie, en un sólo día "Asesinato en el Orient Express".
Todo cambió cuando me leí "El extranjero", y se apoderó de mí el existencialismo, esta tendencia a la depresión por dentro. Y me dió por cepillarme todo libro denso, aunque tuviera que releerme páginas enteras varias veces porque no me enteraba de nada. Pero sin duda alguna, en vaticinio de lo que podría pasar después, "Cien años de soledad" dejó una huella endeleble, y por eso me hago poquito a poco con todos los libros de García Márquez. Y luego llegó Madrid, y el transporte público, y Almudena Grandes, y Javier Marías, y Muñoz Molina. Y un día en la estantería de una librería, "El guardián entre el centeno", y con paciencia mi vida se circunscribe a los libros, y a veces pienso que cada libro que termino se queda con un poco de mí. Y no sé si todo está en los libros, pero desde luego (casi) todo lo que me interesa sí. Y leo y leo, y empalmo libros, y a veces llevo encima dos, porque me quedan poquitas páginas de uno, y muchas estaciones de metro por delante. Y he llegado a llorar, y a excitarme, a indignarme, y a sentir miedo. "La insoportable levedad del ser", que no es cuerpo ni es alma, sino una amalgama de letras, que terminan en un libro, en un ejercicio de soledad, como en la "La lluvia amarilla", un ejemplo de lo que a mí me gusta, y que mucha gente no es capaz de terminar.
Tengo tantos pendientes en la estantería, que me produce ansiedad saber que están ahí y yo todavía no puedo leerlos.Regálame un libro y hazme feliz, y dedícamelo, como el que leo ahora, que no extraviaré (aunque debería arriesgarme a vivir más fuera de los libros).
Y termino con el mejor final que he leído (ahora que lo releo para transcribirlo, vuelvo a tener ganas de llorar), porque esa es la condena, y también la delicia: "...pues estaba previsto que la ciudad de los espejos (o los espejismos) sería arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre PORQUE LAS ESTIRPES CONDENADAS A CIEN AÑOS DE SOLEDAD NO TENÍAN UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD SOBRE LA TIERRA".
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Mi afición a la lectura comenzó cuando estudiaba, luego tube la suerte de trabajar entre libros, aún hoy conservo el recuerdo de sus olores al recibir las cajas de las editoriales.
La lista de mis lecturas es interminable, pero en ella como inolvidables estan los que has nombrados además de Vargas Llosa, Tabucchi, Sampedro, Moix......y tantos otros que nos llenan a diario de hermosas fantasias.
La lista de mis lecturas es interminable, pero en ella como inolvidables estan los que has nombrados además de Vargas Llosa, Tabucchi, Sampedro, Moix......y tantos otros que nos llenan a diario de hermosas fantasias.
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El mío de Barco de Vapor fue "Al otro lado de la alambrada". Siempre me encantaron los libros que hablan de un mundo paralelo, un mundo aislado y aparte.
Besos.
Besos.
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Hola Luar !!!
Me encanta leer...ya se a quién preguntar para que me aconseje el próximo libro ;)
Abrazos !!!
Me encanta leer...ya se a quién preguntar para que me aconseje el próximo libro ;)
Abrazos !!!
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Tenemos trayectorias muy similares en cuanto a lectura o eso me parece
Y tienes mucha razon, el final d Cien años d soledad, es de los mejores que hay, es un libro genial
Un besazo
Y tienes mucha razon, el final d Cien años d soledad, es de los mejores que hay, es un libro genial
Un besazo
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Oh, que gran libro "Jim Botón Y Lucas el maquinista" A mi lo que me ocurría era que cuando estaba leyendo un libro, y coincidía que mandaban otro en clase, me indignaba, y seguía leyendo el mío, tanto si me daba tiempo a entregar los resúmenes del suyo, como si no... Probablemente esa actitud es la que me haya impulsado a seguir leyendo un buen montón de libros, y sin retos como los “libros a partir de…” cuya advertencia ignorábamos, nunca hubiéramos llegado a libros como “Road to reality” que es una de mis actuales lecturas (va para meses y obviamente la compagino...)
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Tú y los libros. Espero que me puedas dejar pronto el último de almudena...
Yo odiaba los de barco de vapor, me parecían insulsos y hacía lo mismo que tú. Además también me pasó lo mismo con El extranjero, con Muñoz Molina, Almudena Grandes, Cien años de soledad, y con Ágata Christie.. Ahora entiendo porqué nos llevamos tan bien...
Yo odiaba los de barco de vapor, me parecían insulsos y hacía lo mismo que tú. Además también me pasó lo mismo con El extranjero, con Muñoz Molina, Almudena Grandes, Cien años de soledad, y con Ágata Christie.. Ahora entiendo porqué nos llevamos tan bien...
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Tu me lees el pensamiento ? jajajaja...pensaba en el próximo post hablar sobre este libro y ahora que hago? :P
Tendré yo una segunda oportunidad? la tendrán ellos en mi vida niño?
Un biko siempre... :)
Tendré yo una segunda oportunidad? la tendrán ellos en mi vida niño?
Un biko siempre... :)





