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para abrirte el corazón
Trocitos de mí mismo, jirones de lo que llevo dentro.
Acerca de
Hoy no hace ni frío ni calor, no corre fuerte el viento, no hay nada especial que me haga reintentar esta aventura, sólo el deseo de volcarme... y cada verso es un jirón de piel.
Sindicación
 
Corazón
Un profesor (en clase de metafísica) sentenció: "en la vida del ser humano lo (y remarcaba con la entonación) Afectivo es lo (volvía a remarcar) Efectivo". Aquellas palabras se me quedaron grabadas, siendo en muchas ocasiones una máxima para entenderme yo, y para comprender a los otros. A Descartes quizá le sentara como un tiro, pero yo he adaptado muchas veces su famosa frase, y sé que "siento, luego existo". Y en aquella triple división del alma platónica, nunca entendí por qué llamó irascible a la que se ocupa de los asuntos del corazón.

Situado en el tórax, en el centro de nosotros mismos, encargado de darnos la vida (y en ocasiones de restárnosla), se enseñorea el corazón. No sé si los filósofos y pensadores estarían de acuerdo conmigo, pero más allá de todos los dualismos, y de todos los sistemas de pensamiento, el corazón marca cada minuto, tic (sístole)-tac (diástole), y aunque avisan de que hay que tener la cabeza fría y los píes en la tierra, el corazón lleva su propio ritmo, a contra corriente, contra natura, contra todo lo que uno quiere, planea y espera, porque escuché muchas noches de verano sentado al fresco, que el corazón tiene razones que no entiende la razón. Y es verdad. Por eso no es fácil poner en palabras un sentimiento, porque siempre se queda corto, menguado y estrecho. Por que no existen adjetivos que califiquen lo que uno siente cuando ve una sonrisa, y una sonrisa no da beneficios ni a corto ni a largo plazo, como mucho deja un buen sabor de boca. No existen verbos suficientes para expresar lo que a veces se siente, y cada sustantivo que nombra la realidad, a la vez. le quita la esencia.

Yo no puedo explicar con palabras lo que me dice el corazón, si lo intento caigo en los lugares comunes y trillados de las películas de Meg Ryan. Pero sé lo que necesito, porque no es la primera vez que siento cosas, y sé donde radican las diferencias, porque puedo mentir a cualquiera, pero por mucho que lo intente, no tiene sentido mentirme a mí mismo. Por eso el corazón tiene su propia voz, tan distinta de la que nace de la glotis, de la que surge de la conciencia. Por eso al corazón se le puede poner esparadrapo, pero no se calla, aunque a veces no sepa expresarse.

Cantaba Bosé aquello de que "...hay corazones que van despacio, locos y ciegos, buscando su espacio, hay corazones y corazones, y cada cual latirá sus pasiones...". Y el mío late su pasión a veces de forma torpe, a veces como un torbellino, según le place, porque es algo que yo no domino. Y no sé si el corazón es razón suficiente, o si debería tener preparado un arsenal de pequeños raciocinios para convencer, pero supongo que una sonrisa, una mano, una caricia o un abrazo no computan en la balanza. También diré que el corazón es lo primero que se rompe, lo que primero enferma y deja de crecer, y por eso, si un día ves que alguien te regala un nuevo latido y una mano para levantarte, quizá no sean razones de peso pero sí motivos suficientes, intentas que las pasiones vuelvan a latir. Y respetando el silencio que el corazón a veces impone (y como canta Carlos Chaouen), sólo puedo decir "...y tú, ¿qué dices corazón qué me tiendes en sol en plena calle?, y tú, ¿qué dices corazón?, ¡qué te calles, qué te calles, qué te calles!"
 
Comentario:
Puedes intentar ponerle un esparadrapo al corazón, pero no sólo no se callará sino que además el siguiente latido será tan fuerte que el esparadrapo caerá y él seguirá hablando tan alto que sólo el tiempo hará que se calle.
Bss
 
Comentario:
Mi corazón va estupendo...pero a ratos se detiene sin razón....de tanto que siento.

Bikos.
 
Comentario:
Yo creo que con este blog pones palabras a tus sentimientos y a lo que te dice tu corazón mejor de lo que tú crees.
Me encanta leerte.
No