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El hilo de Ariadna
Burbujas de aire y sol arrastradas por el viento, caen los minutos lentamente
Acerca de
Mis aficiones son muy variadas, me gusta la literatura de género (fantástico, histórico, policíaco, romántico, etc), la historia militar y el arte, sobre todo la arquitectura y la pintura. También me gusta la fotografía, aunque de esto ya no practico, y sí mi marido, del que subiré algunas fotos. La música por supuesto, escucho de todo, desde flamenco y clásica, hasta los Smashing Pumpkins. Me fascina el Japón medieval, leo todo lo que puedo sobre él, como puede verse también por el diseño que he escogido para el blog. Otro tema que me fascina es la historia y problemática de la mujer y sí, pese a quien le pese, me confieso feminista.
Sindicación
 
¿Ucronías o nueva fantasía histórica?
La historia está de moda. No hay más que ver la buenísima salud de la que disfruta el género histórico, en ventas y títulos. Por otro lado, lo que está de primerísima actualidad es el thriller mal llamado histórico, porque en realidad debería llamarse esotérico, que es lo que realmente es, por su incorporación de elementos de este tipo. Aún así, utiliza elementos históricos o hace el intento al menos aunque termine confundiendo las más de las veces. No pierdo la esperanza de que esto sea útil al menos para que a la gente le pique la curiosidad y busque los datos auténticos por su cuenta. Este thriller es la vertiente comercial y para “mayorías” del género, aunque en el género histórico, se está dando también una especie de libros más “sencillitos” como los de Simoney y Jacq sobre el antiguo Egipto, que buscan un público menos comprometido con la historia y más en búsqueda del entretenimiento.

Parece que la fantasía está viviendo una etapa de “contagio” de este otro género, y la nueva fantasía, si es que se la puede llamar así, busca elementos históricos en los que apoyarse para desarrollar sus argumentos. Por poner ejemplos, tenemos varios, y de diverso signo. Podríamos citar La estación de la calle Perdido, de Miéville, donde hay un fondo de teoría histórica mil veces reseñado. Pero yendo a textos donde las alusiones sean más directas, tenemos el de Mary Gentle, Ash, la historia secreta, primer tomo de una serie donde se plantea una alternativa a la historia “oficial” de finales de la Edad Media, que más allá de la pura ucronía, integra elementos fantásticos claros, como el Golém y el oscurecimiento del cielo y se incardina en otro mundo totalmente distinto. Algo así podría haber hecho también Lois McMaster Bujold en su serie de Chalion, aunque optó por usar los hechos históricos sólo como un motivo argumental y concentrarse en los factores fantásticos propiamente dichos.

No sé hasta que punto esto es algo circunstancial o síntoma de un movimiento de más largo alcance. No cabe duda de que toda la fantasía a poco que se rasca en la superficie, exuda materiales tomados de la historia, pero esto nunca había sido tan claro ni tan evidente como parece serlo ahora, con los libros que se mueven en el mercado español en la actualidad. La ucronía como tal, es uno de los temas típicos de la ciencia ficción, pero con esta incorporación de elementos no realistas nos saltamos a la fantasía sin duda ninguna. Esto es lo que sucede por ejemplo con Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos de Rodolfo Martínez, donde esto es bien evidente, y también en Elemental, querido Chaplin de Rafael Marín. En libros extranjeros, lo tenemos claro en El año de Drácula de Kim Newman y de forma menos evidente, y más tangencial en El amuleto de Samarcanda de Jonathan Stroud, más los mencionados arriba.

La cuestión que muchas veces me he planteado es si en la ucronía, sobre todo cuando se alude a mundos paralelos donde las leyes físicas son distintas que en este, no estamos ya entrando en los terrenos propios de la fantasía. No cabe la menor duda, creo, de que los límites entre ambos subgéneros son mucho más tenues de lo que podría parecer a primera vista. Hoy día, el viaje en el tiempo, es cuestión de fantasía, y no de posible extrapolación del avance científico al futuro como si podría ocurrir, por ejemplo con los viajes estelares. ¿Cuánta modificación de las leyes físicas de la realidad tenemos que considerar para pasar de la ciencia ficción a la fantasía? Pregunta bastante difícil de contestar a mi entender.


 
Lou von Salome


Supe de Lou por primera vez hace más de veinte años, leyendo una biografía de Nietzsche, donde como no, aparecía como la "amante de". Cada día que pasa asumo con más claridad la frase central del libro de Irving "En este mundo eres la esposa o la puta de alguien"...

En un principio mi curiosidad no fue más lejos hasta que me cayó a las manos su propia biografía, donde lejos de ser "la amante de" Rilke, Rée y el mentado Nietzsche, se descubría la persona que fue, el personaje que fue.

Estudió filosofía en una habitación paralela al aula de una universidad alemana, donde le dejaban la puerta entreabierta para que pudiera escuchar. Rusa, hija consentida del general von Salome, su madre la siguió por media Europa mientras ella completaba su formación de forma voluntariosa e inspirada, siempre persiguiendo el conocimiento por sí mismo..

Cuando ya voló con sus propias alas tuvo buen cuidado de mantenerse fuera de las manos masculinas para no convertirse en la chica fácil de turno de la bohemia intelectual de la época. Esto provocó un matrimonio extraño con el doctor Andreas, uno más de los muchos episodios atormentados de su vida. El matrimonio jamás fue consumado, y Lou no descubrió el sexo hasta que su sed de saber se calmó lo suficiente y pudo parar y reflexionar sobre otros aspectos de su vida.

Entre sus intereses se encuentra el psicoanálisis, donde se convirtió pronto en una figura destinguida hasta el punto de ser digna de ser considerada por el mismo Freud heredera de su pensamiento, recibiendo uno de los cinco anillos que dio a los que consideró portadores puros de su pensamiento.

Escribo de memoria, no recuerdo todos los detalles, aunque el que destaca por encima de todos es el nombre que puso a sus sabias memorias Mirada retrospectiva, donde pasó revista a su vida con la entereza, la pasión y la dignidad que la caracterizaron.

Como decían de ella quienes la conocieron, era oceánica, una fuerza de la naturaleza, una mujer irrepetible, como otras que nos han llegado brillando a través de los años y el rechazo a su sexo.

Si ellas pudieron, nosotras no tenemos derecho a perder la esperanza. Se lo debemos a su memoria.