Lo que los otros ven
La reflexión que Errantus ha hecho en su blog sobre las buenas personas, me ha recordado una anécdota que guardo en mi memoria como si me la hubieran grabado con un buril incandescente, tan a fondo me ha marcado.
Hace muchos años, cuando contaba apenas 23 años, tuve el privilegio de acompañar a mi abuelo en su agonía. Estuvo tres meses muriéndose lentamente de un cáncer, aunque según decía él, morirse de cáncer a los 91 años es casi un retruécano, porque ya está uno bastante podrido a esas alturas.
Recuerdo a toda la familia ajetreándonos a su alrededor procurando facilitarle el trago, y a él dando guerra y haciendo sus bromas como siempre, y entre chiste y chiste, intentando despedirse de cada uno a su modo.
También se despidió de mí. Me dijo que cuánto iba a sufrir en la vida, pero que no le daba lástima por eso, porque tenía buena madera, según él, y resistiría de algún modo. Sin embargo le preocupaba mucho más que nadie me despidiera de la vida como yo lo estaba haciendo con él, pasando noches eternas de conversación, masajeandole los pies, trayendole agua, simplemente estando despierta a su lado para que no estuviera solo ni un minuto. Yo le contesté a eso, que esperaba en ese momento, haberme merecido igual que él toda esa atención y ese afecto.
Entonces me miró de una manera muy seria. Y me contó algo que le había pasado cuando aún vivía en nuestro pueblo, donde era secretario de ayuntamiento, en Doña Mencía. Muy cerca se encuentran las paredones del torcal de Cabra, donde se contaba que en ciertas condiciones atmosféricas se veía reflejada, boca abajo, la Giralda de Sevilla. En una de esas ocasiones, el fue y sólo vió un juego de colores bastante impreciso, pero no la Giralda que los demás parecían ver.
Me miró otra vez, y como para sí mismo, dijo: "Lo cierto es que no sé si he sido tan bueno, porque yo no recuerdo eso, ni creo que lo que tengo me lo haya merecido. Al fin de todo, cuando miras hacia atrás, tu vida es la torre de la Giralda que los otros ven y sólo tú no ves".
Saludos, abuelo, si estás en alguna parte y si no, aquí estás de todos modos, para que no mueras otra vez en el olvido.
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Mi abuela tiene 96 años y tengo el privilegio de pasar con ella algunas tardes de los fines de semana. Es la matriarca de la familia alrededor de la cual nos reunimos todos los años dos o tres veces una cuarentena larga de descendientes. LLeva despiéndose desde que cumplió 90 años y espero que lo siga haciendo. Es hermoso cumplir una vida así.
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Gracias por compartir ese entrañable recuerdo final. Y la reflexión de tu abuelo relativa a la Torre de la Giralda lo cierto es que da que pensar,creo que siempre es asi,nunca llegamos a saber que han visto los otros sobre nosotros...Besos y un abrazo
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Gracias a todos por vuestros comentarios y haber compartido esto conmigo.
Sois un lujo de compañía, la verdad.;)
Un abrazo a todos.
Sois un lujo de compañía, la verdad.;)
Un abrazo a todos.
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Muy sentido. Yo no tuve esas oportunidades de depedirme. Fue algo mas lejano y desagradable.
Al menos tienes ese recuerdo agradable, yo tengo el sentimiento de no haber estado allí y de llegar tarde, que fue lo que ocurrió.
Al menos tienes ese recuerdo agradable, yo tengo el sentimiento de no haber estado allí y de llegar tarde, que fue lo que ocurrió.
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Curioso que un post tan personal desencadene tal multitud de emociones y recuerdos a los que lo hemos leido, esta es una de las bondades de la red :) A mi abuelo me enseño a no querer vivir deprisa, a saborear cada etapa de la vida sin la angustia de querer ser mayor, o querer volver atrás, ya que nuestra memoria es flaca y lo que recordamos no coincide con la realidad de ese momento. Y nada fue tan sumamente bueno y maravilloso, ni tan sumamente nefasto.
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Se me olvidó decirte que gracias también, por ser tan generosa. Muaaaasss
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Mira Von:
Solo por tu post un beso.
Solo por pensar que acompañarle en su adios, para tí fué un privilegio, te adoro.
Solo por masajearle los pies y por provocar en él esa reflexión de vida que te hizo... Un enorme abrazo.
PD: Ya sé como eres, ya me lo has demostrado otras veces. Gracias por tener esa gran capacidad de amar y de agradecer. Besin
Solo por tu post un beso.
Solo por pensar que acompañarle en su adios, para tí fué un privilegio, te adoro.
Solo por masajearle los pies y por provocar en él esa reflexión de vida que te hizo... Un enorme abrazo.
PD: Ya sé como eres, ya me lo has demostrado otras veces. Gracias por tener esa gran capacidad de amar y de agradecer. Besin
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Gracias por tu visita animo.
Tienes un diseño de blog precioso.
Tienes un diseño de blog precioso.
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Mas que una tristeza, depedirse así de una persona que está en el proceso de irse, y que además es tu abuelo le da a uno una fortaleza que muchos quisieran tener.
Y además la anecdota es muy enriquecedora.
Y además la anecdota es muy enriquecedora.
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Un relato conmovedor y cercano, tambien tengo un recuerdo profundo de mi abuelo.
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Mi abuelo también era un personaje parecido, aunque callado, muy callado, como buen montañés de Santander, dedicado más a la reflexión que a la comunicación. Sin embargo, él me enseñó la lección fundamental (al menos para mí), que me ha ayudado bastante en la vida: no confíes en nadie. Es duro, es casi deshonesto, pero la existencia me ha demostrado que no por ello es menos verdad.
El abuelo Antonio murió diciendo que el hombre jamás había pisado la Luna, por poner un ejemplo, que todo era un engaño de los gringos. El tiempo ha pasado (durante un tiempo le tuve un poco de rencor por echar por tierra mis fantasías astronáuticas infantiles), pero, al final, parece que tenía razón... Lo bueno es que a él no le engañaron.
Muy bonito, Star, realmente conmovedor por lo cercano. Seguramente es en esos lechos de pueblos y ciudades casi desconocidas donde se encuentran las verdaderas tumbas de los héroes.
Saludetes.
El abuelo Antonio murió diciendo que el hombre jamás había pisado la Luna, por poner un ejemplo, que todo era un engaño de los gringos. El tiempo ha pasado (durante un tiempo le tuve un poco de rencor por echar por tierra mis fantasías astronáuticas infantiles), pero, al final, parece que tenía razón... Lo bueno es que a él no le engañaron.
Muy bonito, Star, realmente conmovedor por lo cercano. Seguramente es en esos lechos de pueblos y ciudades casi desconocidas donde se encuentran las verdaderas tumbas de los héroes.
Saludetes.
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Una linda memoria, Star. Si, coincido con tu abuelo, lo que uno ve poco o nada tiene que ver con lo que los demás aprecian.
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Una ternura tu relato, un bonito recuerdo y buen final para tu abuelo.
Me has emocionado.
Me has emocionado.





