SUNTUOSO, MALDITO CHINO CABRÓN

Suntuoso, así se llama el chino cacique de mi barrio. Si conoces Madrid y conoces la calle Pez sabrás de lo que hablo. Suntuoso tiene en esa calle: Alimentación Suntuoso I, Alimentación Suntuoso II, tienda de Fotografía Suntuoso, tienda de Moda Suntuoso y tienda de ¿todo a euro? Suntuoso. Hay otras muchas tiendas en las que sospecho que algo tiene que ver, como por ejemplo una en la que sólo venden fruta y verdura y cierra a las mil y monas (¿quién quiere una lechuga a las doce de la noche?), pero no lo puedo demostrar porque estas tiendas no contienen el nombre de Suntuoso.
He comprado en todas y cada una de las tiendas de Suntuoso salvo en la de Moda, pero he de reconocer que entré para ver qué entendía el chino Suntuoso por “moda”. Ahora que lo pienso, mientras escribo esto, me doy cuenta de que lo que os acabo de decir es completamente falso, también he comprado en la tienda de Moda Suntuoso: un anillo con un pedrusco verde que no puede ser más feo, pero en el momento en el que lo compré, me debió parecer que era lo más bonito sobre la tierra (eso, o tenía un necesidad imperiosa de gastar algo de dinero). El anillo en cuestión yace en una cajita llena de anillos que algún día dejaré en herencia no sé bien a quien.
Suntuoso me salva la vida cada dos por tres. Bien es verdad que fui la primera que renegué y juré en arameo cuando vi que los pequeños comercios de barrio de toda la vida se iban a la mierda y Suntuoso los abría a los dos días de quedar cerrados. Ahora, soy la clienta VIP de Suntuoso (yo es que tengo la fea costumbre de tragar con todo aquello de lo que reniego).
¿Qué a las tantas de la noche quiero chocolate? ahí está Suntuoso. ¿Qué me he quedado un domingo sin comida para los gatos? ahí está Suntuoso. ¿Qué de pronto un día me despierto y decido que lo que más necesito en el mundo es una vinagrera transparente, con pitorro de acero inoxidable y con asa? ahí, una vez más, está Suntuoso. ¿Y si regreso de viaje y tengo 876 carretes para revelar? (sí, yo es que todavía soy de las de carrete, a mí por las digitales aún no me ha dado), pues ahí está Suntuoso haciéndome precio especial y no cobrándome los negativos en CD.
Suntuoso es maravilloso, su propio nombre lo dice. Suntuoso es celestial, tiene todo lo que necesites y a la hora que lo necesites. Es un chino fantástico que si no tienes lo que buscas, te lo consigue. Si le preguntas si tiene tabaco mientras que tiene gente en la tienda, te dice que no, pero cuando comprueba que nadie le escucha, te pregunta qué tabaco es el que quieres y te lo saca de una bolsa de plástico que tiene guardada dentro de una mochila que está debajo de su mostrador.
Suntuoso me perdona dinero. Han sido ya muchas las veces que me han faltado algunos céntimos y me los ha perdonado… y que te haga eso un chino son palabras mayores. A Suntuoso le he dicho que ponga un invento que me lleve comida china a domicilio, porque yo se la estoy pidiendo a Dahua, que aunque me da muchos bonos restaurantes (puntos que luego te sirven para posteriores descuentos), están un poco lejos mi casa y tardan en llegar. Aunque el chino de la moto es rápido (un chino encantador que no habla palabra de castellano), cuando yo necesito comida china a domicilio la quiero ipso facto, no la quiero a la media hora que es cuando me la traen.
Pero hoy Suntuoso ha sido un chino muy malo. Me ha dejado jodida para el resto del día. Suntuoso me ha metido el dedo en la yaga, en la que escuece, en esa yaga en la que no quieres que nadie te meta el dedo… No entiendo muy bien el por qué lo ha hecho. Suntuoso me ha puesto en ridículo delante de un montón de clientes. Suntuoso se ha portado muy mal. Fatal.
Hoy es viernes noche, en Madrid llueve y mi teléfono hace cosas muy raras (sospecho que se ha estropeado): sólo recibe llamadas de amigas, padre, madre y hermanas. No sé que le pasa que no entran llamadas ni mensajes de hombres (mi padre no cuenta), algo le pasa a este dichoso teléfono o a Movistar que se han empeñado en joderme la vida. Yo no hago otra cosa que mirarlo, agitarlo e ir a las opciones del teléfono y comprobar una y otra vez que no tengo nada bloqueado que haga que los maromos que están en mi agenda les impida el comunicarse conmigo, pero nada… mi teléfono sólo suena para llamadas sin relevancia.
A eso de las 23:30 hrs he decidido que tenía una urgente necesidad de visitar a Suntuoso y hacer algo de compra, artículos que hasta ese momento no me había dado cuenta que necesitaba y que de pronto he pensando que tengo que adquirir ya que si no lo hago, moriré. Me he bajado con mi traje de noche y unas All Star rosas y verdes preciosas que NO compré a Suntuoso. Algunos de vosotros ya sabéis de esta extraña manía que tengo en bajar en pijama o camisón a la calle (sí Señor, en camisón también he bajado… y bien orgullosa que me siento de ello) pues hoy lo he hecho una vez más: he salido con mi peores pelos, con mi móvil en la mano (por si de pronto le da por funcionar), con mi bolso cruzado, sin paraguas (es que Suntuoso está a la vuelta de la esquina) y me he ido a Alimentación Suntuoso I.
La I es la que más me gusta, es la primera, en la que me sé donde están todas las cosas y es donde está mi Suntuoso o el que yo creo que es… y es que claro, ponte tú a averiguar cual de todos ellos es Suntuoso, yo sola decidí que ese chino en concreto era Suntuoso y no me pienso bajar del carro. Aunque me venga otro chino, con su DNI chino en el que ponga en chino que es él Suntuoso, para mí Suntuoso siempre ha sido y será ese chino bajito, flaco y con el pelo grasiento que siempre tiene una tele puesta en la que dicen cosas en chino.
Pues bien, que como siempre me voy del tema, he bajado con mi pijama último modelo a hacer la compra, he cogido de sus diferentes estanterías todo lo que necesitaba y lo he soltado todo sobre el mostrador sin que se me cayera nada (Suntuoso aún no tiene cestas ni carros como el Carrefour, pero al tiempo…), he sacado la cartera para pagar mis adquisiciones y después de decirme el pastizal que tenía que pagarle y antes de que me lo metiera todo en sus bolsas recicladas de El Corte Inglés, me ha dicho:
Suntuoso: Estás deplimida, ¿eh?
Coolkiku: ¿yo? Pol qué (es que ya hablo algo de chino)
Suntuoso: No, pol nada… ja ja ja ja ja
¿“ja ja ja ja ja”? ¡Maldito chino cabrón! ¡¿por qué tienes que reírte de mí?! ¡¿En qué notas que estoy deplimida?!, ¡¿sólo porque llevo: un bote de agujeros de filipinos en chocolate blanco, otro bote de agujeros de filipinos en chocolate negro, una tarrina de medio litro Häagen Dazs de vainilla con nueces de Macadamia, una tarrina de medio litro de Häagen Dazs de chocolate con trozos de chocolate, un paquete de mini Donuts, un paquete de Donetes, un litro de batido de Okey de fresa y una caja de galletas Fontaneda Hob-Nobs 60% Avena, trigo y chocolate negro pero integrales para no engordar?! ¡¿Sólo porque me lleve todo eso y te haga millonario (es que no veas a que precio vende el Häagen Dazs) me tienes que decir a la cara, sin pudor ni compasión, que estoy deplimida?!.
Suntuoso, eres el chino más malo sobre la faz de la tierra, eso no se hace a tu clienta VIP, no se hace a esa clienta tuya que te recomienda que hagas tarjetas de puntos como hace el VIPS (¡yo ya tengo la oro, por cierto!), la que te anima a que abras un restaurante con comida a domicilio, la que te da de comer, la que te sonríe, la que te preguntas que estás viendo en la tele china, la que te enseña las 31.536 fotos que acaba de revelar en tu otra tienda suntuosa, la que te dice que te eches un champú antigrasa, la que siempre se acuerda de ti cuando tiene algo urgente que comprar… ¡Eso no se me hace! Y menos, maldito chino cabrón, cuando tienes a un montón de gente en tu tienda comprándote cosas y mirándome con cara de “es verdad, pobrecilla, está deplimida”.
Ha conseguido que salga de la tienda sintiéndome fatal, casi a punto de que se me ponga los ojos llorosos, cargada como una mula, mojándome, viendo como se lo pasa bien la gente y viendo también, como mi puto móvil sigue sin sonar en forma de llamada o mensaje de hombre… Pero… aja-já… Aún me quedaba algo que decir a ese chino malo, dos palabritas que iba a entender muy bien. Coolkiku nunca se calla y menos cuando ha sido humillada de esa manera. Llena de valor he dado media vuelta, he vuelto a entrar en Alimentación Suntuoso I, he dejado las bolsas en el suelo, me he acercado a Suntuoso y le he dicho en voz baja y al oído para que no nos oyera nadie.
Coolkiku: ¿Tienes tabaco?
Suntuoso: Sí, ¿el de siemple?
Coolkiku: El de siemple
NOTA: Suntuoso, chino malo, este artículo te lo dedico a ti en forma de VENGANZA, que todo el mundo sepa quién eres, donde estás y como tratas a tu mejores clientas.
9 CONSEJOS PARA UNA CITA EXITOSA

Hoy siento que tengo que daros unas cuantas lecciones, llamémoslas de “humanidad” o comportamiento. Cada vez son más las personas que se acercan a mí para pedirme consejos de relaciones con el sexo contrario (de homosexualidad aún no las trabajo, pero supongo que vendrán a ser lo mismo). De algún modo les gusta de qué forma camino por la vida y quieren parecerse a mí… o más que a mí, digamos que quieren ver las cosas desde el prisma en que yo las miró.
Os voy a dar unas cuantas pautas. Cosas que debéis o no debéis hacer en ciertos casos y/o situaciones.
En todo momento voy a hablar de relaciones de más de un día, relaciones que pretendemos tener con alguien que nos gusta más de la cuenta, no para rolletes de una noche. Para cómo tener un rollete de una noche, hablaré otro día, porque ese, es otro tema (no menos interesante, dicho sea de paso).
Pongámonos en situación: hemos conocido a alguien y ese alguien nos ha impactado. Lo ha hecho lo suficiente como para que deseemos verle/a de nuevo. Tanto que los últimos días, nos hemos levantado y acostado pensando en esa persona y en la forma de volver a estar con ella.
Allá van y de nuevo, como otras ocasiones, hacedme caso si lo que queréis es triunfar. Sabios consejos de Coolkiku:
Pauta # 1. Eres el gallo del gallinero: No puedo evitar en este primer punto hablaros en forma de ejemplo personal. No hace demasiado, digamos un par de meses, me las iba y venía con un tipejo que resultó tener la personalidad de una fotocopiadora. En la segunda o tercera cita (no recuerdo bien) me llevó a cenar a un restaurante jordano. El caso es que el camarero que nos atendió se dedicó a tontear conmigo sin ningún tipo de pudor ni disimulo. Todas las atenciones eran para mí, me regaló un CD de música jordana (por cierto, ¿dónde habré puesto yo ese CD?), me invitó en exclusiva a un licor, me soltó una tarjeta con su número “por si un día quería reservar yo sola” e hizo mención de lo guapa que lucía en más de una y dos ocasiones. Mi acompañante, durante toda la cena, se dedicó a mirar atónito al camarero y a hacerse cada vez más y más pequeño. He de señalar (aunque algunos de vosotros no lo creáis) que mi respuesta hacia el camarero siempre fue de desaprobación y protesta. Lo que me molestó de todo eso, no fue ya la actuación poco profesional del camarero (oye, cada uno liga como quiere y puede) sino la falta de actuación de mi pareja; a las mujeres nos gusta sentirnos protegidas y no desamparadas cuando vamos acompañadas de un tiarrón. Recuerda en todo momento, que tú eres el acompañante, el que tiene la sartén por el mango: es tu chica, tu cita y tu noche, eso que no lo cambie nadie; ni un camarero de tres al cuarto, ni un portero de discoteca ni Clive Owene en persona. Si ella ha decidido cenar contigo ese día, por algo será. Una mirada de asesino al camarero, unas palabras adecuadas cuando vayas al lavabo, un gesto de desaprobación o un comentario certero, pueden sacarte de esa incómoda situación. Recuérdalo: tú eres el gallo del gallinero y esa gallina es tuya y solamente tuya, al menos por esa noche.
Pauta # 2. Más bonita que ninguna: Estás deseando quedar con él, por fin te ha llamado y por fin vais a quedar. Pues haz de esa noche algo especial y como tú eres el 50% del protagonismo, haz que esa mitad luzca como una verdadera estrella de Hollywood. Bien sé que no lo eres, yo tampoco lo soy, pero para asemejarse a ello, al menos tienes que creértelo. Prepárate para la cita y hazlo a conciencia. Empieza a arreglarte con hora y media de antelación, sal antes del trabajo (seguro que alguna compañera puede hacerte “la gamba”), vete en taxi a casa u organiza tu día como creas conveniente, pero haz lo que sea necesario para poder tener tiempo en prepararte para la ocasión. Seguro que él lo merece (tú también). Date un baño o ducha con toda la tranquilidad del mundo, prepara todos tus potingues, saca todas esas cremas y sales de baño que te han regalado y que siempre te ha dado pena usar “porque se te gastan”. ¡No seas roñosa!, esa es una ocasión especial como cualquier otra, además, ¿quién te dice que vas a volver a tenerla?. Prepara tu piel para que sea la más suave, mezcla el aceite de baño con el body milk y envuélvete en un albornoz para que chupe bien. Quítate todo los pelos necesarios y hazte una mascarilla para tener un rostro reluciente (te recomiendo una máscara facial mineral del mar muerto, ahora las consigues incluso en monodosis). Píntate, péinate y no escatimes en tiempo y esfuerzo. Lo que queremos conseguir es que, cuando te vea, vea en ti esplendor por los cuatro costados. No quiero que llegues fatigada y ojerosa a tu cita, quiero que vayas con tu mejor cara. Ah, intenta que todas tus citas con él, en la medida de lo posible, sean siempre así. Recuerda siempre que tú eres la más bonita y con la que ha decidido estar y si tú no te quieres y te ves preciosa, querida, no te van a querer los demás y mucho menos te van a ver “más bonita que ninguna”.
Pauta # 3. Habla de lo que haga falta: Harta estoy de leer en revistas femeninas y de diferentes índoles que en la primera cita no se hablen de temas escabrosos. No señor, una vez más, todos ellos están equivocadas. Es justo en la primera o primeras citas donde hay que hablar de esos temas arduos y comprometidos. Imagina que tú eres más facha que Don Pelayo y ella más roja que un Bolchevique, ¡pues tendrás que saberlo cuanto antes!, vamos… digo yo. Luego la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida y las cosas, malas o buenas, que se sepan cuanto antes mejor. Luego no me vengáis con lloros de que si él es tal o cual cosa y no lo sabías, o que si ella me resultó ser de tal o cual partido. No tengas miedo a proclamar tus ideales, digo yo que por algo los tienes. No repares en preguntar, en saber, en conocer que pretende o quiere de la vida. Si estáis hechos el uno para el otro, cualquier cosa la vais a poder superar (ejem, quizá cualquier cosa es mucho decir) y si no estás por la labor de superarla porque no te salga de ahí o porque no te trae cuenta, es el momento de no seguir perdiendo el tiempo. Cuanto más tarde te enteres de “el problema”, peor será y eso te habrá hecho perder dinero y un tiempo precioso que podías haber dedicado a otra persona o menester.
Pauta # 4. El escenario de un club: De un club o de lo que haga falta. Al final, todo pensamos en lo mismo, da igual que seas hombre, mujer o hermafrodita. Todos, para finalizar, queremos poner la guinda al pavo, terminar como deben terminar esas noches: sucumbiendo al placer y al amor. Tenemos nuestros cuerpos para usarlos y para hacer buen uso de ellos… pues prepara el escenario para que todo resulte perfecto. A veces las cosas no salen como nosotros queremos, puede que ella nos salga estrecha o puede que todo se tuerza según pasan las horas, pero por si acaso, ten el escenario preparado. Si vives solo o sola, deja tu casa preparada por si, si dios quiere, tienes visita esa noche. Déjala recogida, echa en la lavadora toda la ropa sucia que tengas por medio, que la casa se vea ordenada y pulcra. Pon sábanas limpias y perfumadas, deja el baño recogido y sin nada desagradable a la vista… pero sobre todo, déjalo higiénico. Al baño, tu acompañante, tendrá que ir antes o después, y es en ese lugar donde todos aprovechamos para mirar que hay alrededor. No tengas platos sucios en el fregadero, da mal aspecto, mal olor y da la sensación de que eres un completo desastre. No dejes nada por el suelo, con un poco de suerte entráis en la casa con un calentón y a oscuras y no queremos que ella o él pisen algo que le haga desnucarse. Si no tienes casa, mal asunto, pocos consejos puedo darte, quizá lo único que pueda decirte es que empieces a ahorrar para comprarte una chocita o que te alquiles algo, ya va siendo hora de dejar de ser un parásito y salgas de casa de tus padres. ¿Ves como en ocasiones como ésta prefieres estar independizado?. Pues eso.
Pauta # 5. Pon todos tus sentidos: Estamos hablando en todo momento de que esta persona te gusta más de lo normal, en cualquier caso, que te gusta más de lo que te han gustado tus últimas citas o al menos lo suficiente como para plantearte algo con es alguien. Pues bien, cualquier detalle es digno de tener en cuenta. Hay pequeñas particularidades y gestos; señales del cielo o terrenales, que nos pueden decir mucho de esa persona que tanto nos interesa. Si vais por la calle y él camina con un paso tan firme que pisa la cabeza, los pies o cartones a un pobre mendigo, eso nos puede decir mucho… y no precisamente nos está diciendo que camina por la vida con paso seguro, sino que es un valiente cabrón sin miramientos. Vamos, que no estoy diciendo que deje toda su herencia al homeless, sino que tenga un poco de cuidado y compasión. O por ponerte otro ejemplo: si en tu casa tienes animales de compañía y él o ella trata al gato, perro, canario o anaconda de una manera digamos, “poco cariñosa” (ojo que no estoy diciendo que trate a tu animalito con la misma dulzura que a ti) pues toma buena nota. No te olvides que ese animal de compañía es un ser vivo como otro cualquiera y que tú también lo eres. Lo que le haga a ese pobre animal, bien podrá hacértelo a ti cualquier día de estos. Lo que te quiero decir es que te andes avispado con ciertos comportamientos que en un momento dado, puedes hacer la vista gorda y creer que tienen poca importancia. Esos pequeños detalles pueden advertirte de muchas cosas que te pueden resultar más que interesantes.
Pauta # 6. Háblame en la cama: Pues sí, habla en la cama como ya cantó María Jiménez, pero mucho cuidadito con lo que dices. Si lo que te gusta es insultar o que te insulten, ten prudencia con esto la primera vez que copulas con esa persona. Hay tiempo para todo y con estas cosas es mejor andar poquito a poco (no como en la pauta # 3). Como con todo esto lo que pretendo es que tengáis otras ocasiones para volver a veros y que no quede todo en lo que pudo ser y no fue, vamos a comportarnos con suma cautela. A ti te gusta insultar y decir obscenidades, me parece genial, pero no le pongas de hojita perejil el primer día que te lo haces con él porque probablemente las posibilidades en volveros a encontrar van a ser mínimas. Imagínate la escena: os estáis conociendo, todo ha ido bien durante vuestra cita y a la primera de cambio, una vez en la cama, vas y le sueltas “maldito cabrón dame duro” o “huumm, eres un cerdo hijo de puta”, pues oye, como que se nos puede acojonar un poco. O pongámonos en el caso inverso, no debes olvidar que las mujeres somos muy sensibles con este tipo de cosas y hay quien se lo puede tomar a tremenda y por el lado que no es; recuerda que la muchacha se ha pasado hora y media arreglándose para ti para que, sin previo aviso de lo que te gusta hacer, le sueltes “pedazo de guarra, como me gusta que seas tan cerda”, pues chico, lo más normal es que acabe pensando que no huele del todo bien o que se haya olvidado de echarse desodorante. En resumidas cuentas: está muy bien lo de los insultos y obscenidades, pero con tiempo y una caña. Según os sigáis viendo iréis tomando confianza y, si todo marcha bien, al mes ya os podéis insultar con toda la tranquilidad y sin que nadie se eche las manos a la cabeza.
Pauta # 7. Controla tus impulsos: Esta es una continuación de la pauta anterior, quiero insistir mucho en esto porque considero que en la cama es donde se decide si vamos o no a volver a ver a esa persona. Digan lo que digan, el sexo es el gran pilar de las relaciones (vaaale, añadiendo alguna que otra cosilla más) y hasta que nuestro cuerpo y edad nos lo permita, vamos a querer seguir disfrutando de ese bien tan preciado con el que nos ha gratificado la madre naturaleza (aunque yo creo que es más cosa de dioses). De nuevo os voy a poner un ejemplo personal: me presentaron a un maromo con el sólo me hizo falta una pequeña conversación, para darme cuenta de que entre nosotros saltaban chispas. Yo soy alguien muy pasional y no sé que carajo desayuno por las mañanas que cada día lo soy más (pasional es una bonita forma de decir “cachonda”). Mi buen olfato me hizo ver que él lo era tanto o más que yo, pero sólo me hizo falta darle unos besos para decidir que se iba a acostar con él Rita Pavone, porque lo que era yo, desde luego no iba a ser. El maldito cabrón me pegó un mordisco en la lengua que aún me está doliendo. Primero la succionó con todas sus fuerzas hasta que pude lamer su intestino delgado, luego la mordió con tanto vigor, que me pasé dos días a base de líquidos y tomando los alimentos con pajita… y esto no es una exageración, podéis preguntar al médico de mi empresa que, atónito y sin preguntar, me recetó Betadine Oral. Me viene a la mente otro tipo con el que sí que llegué a sucumbir, éste capullo, en un ataque de pasión, me levantó con tanto brío e ímpetu que me dio en la cabeza con una de las vigas de mi dormitorio (vale que sea un poco abuhardillado): me hizo un chichón de tres centímetros. Por supuesto que no volví a quedar con él. Aún me pregunto si no me ha causado un importante daño cerebral irreparable. Pues eso, que lo que os quiero decir con toda esta parrafada, es que dominéis vuestros impulsos y fuerzas. Algo desmedido puede que os haga no volver a ver a la persona que tanto deseáis.
Pauta # 8. Una retirada a tiempo: Habéis conseguido pasar una velada fantástica y habéis logrado superar la gran prueba de fuego en la cama. Os habéis despertado llenos de amor y con cara de lelos mirándoos el uno al otro, os sentís bien, todo ha marchado según lo previsto, pero la luz de la mañana entra a raudales y algo hay que hacer. Después de echar el/los polvote/s mañanero/s (de suma obligación) y otra vez quedaros extasiados y con carita angelical, os podéis estar un buen rato en la cama retozando y recordando en lo que pensaste la primera vez que le viste o lo que sentiste cuando la viste llegar más bonita que un San Luís, pero no te estés en la cama hasta que te salgan yagas, llega un momento en que algo hay que hacer. Puede ser un desayuno con algo que haya en la nevera, puede que bajéis a la calle a por una barritas de tomate y aceite que tanta energía da o puede incluso que llaméis a un tele chino porque os ha dado la hora de comer y hace hambre; pero lo que está claro es que llega un momento en que hay que hacer un retirada. No te instales como si hubieras decidido, sin ayuda de nadie, que estás tan a gusto que te quedas ahí hasta que te echen. No, esa persona tiene una vida y tú tienes otra. Sé de uno que sacó un pantalón de chándal de la mochila y encendió la televisión porque corría el cansino de Fernando Alonso. Si quieres ver la tele vete a tu puta casa que para eso la tienes. Si la otra persona quiere que te quedes más tiempo, te lo hará saber (y si no, peor para él/ella) y en cualquier caso, la sinceridad nos puede sacar de muchas dudas, no pasa nada porque preguntes “¿quieres que me quede?”, “¿tienes algo que hacer?” a lo mejor hasta podéis hacer un completo y esa misma tarde ir al cine, pero no te olvides de que en algún momento tendrás que marcharte (y cambiarte de muda). Como todo ha ido bien, tenéis una vida por delante para volver a veros, hay tiempo para todo. Ya te cansarás de ver su careto.
Pauta # 9. El día después: ¿Qué hacer el día después de la gran cita? Esta pregunta es la que oigo una y otra vez y no me canso de repetir siempre lo mismo: LO QUE REALMENTE TE APETEZCA. Hasta las mismísimas narices estoy de la gente que se hace la interesante, hasta las narices por no decir hasta el coño que en realidad es lo que me dan ganas de decir. No queridos, dejar eso para la gente que en realidad lo es, nosotros somos de andar por casa (aunque algunas lo disimulemos mejor), nos mueven las pasiones y por esa misma razón hay que dejarse guiar por nuestros instintos animales. Son tantas, tantísimas las personas que se quedan con ganas de algo porque les puede el hacerse el interesante o importante, que por esa misma razón, son muchísimas las personas que se quedan con ganas de todo. Veamos, si lo que te apetece es poner un mensaje a la otra persona para preguntarle cómo está, ¡hazlo!. Vivimos en la era de la comunicación, tienes mil y una maneras de ponerte en contacto con él o ella. Manda un email, haz una señal de humo, envía una paloma mensajera, llama por teléfono o simplemente pon un sms, pero si realmente te apetece ponerte en contacto, no entiendo que te impide el hacerlo. Eso sí, un poquito de mesura, ¿eh? que luego nos volvemos locos y nos dedicamos a llamar cada cinco minutos para preguntar que estás haciendo, que eso también me lo sé y lo único que consigues con eso es que te quedes como “El Paranoico” y te contesten que está haciendo exactamente lo mismo que hace cinco minutos: trabajar... y que si no le dejas en paz lo que va a hacer es ir en tu busca para asesinarte por ser un puto y maldito pesado.
Y esto es todo por ahora. No me deis las gracias, lo he hecho de sumo placer. Si necesitáis alguna aclaración, no dudéis en preguntarme, si puedo contestaros porque no me esté arreglando para una gran cita, lo haré encantada. Eso sí, como os pongáis muy pesado os empezaré a cobrar dinero. Todos estos consejos valen su peso en oro y cualquier día de estos me planteo el ganar dinero con ellos.
Saludos cordiales,
SIMPLEMENTE... ALGO DISTINTO

¿Quién mejor que una página que se hace llamar algodistinto puede hacer una crítica de este blog? No se me ocurre nadie mejor… o al menos nadie con mejor nombre para lo que se lee y cuece aquí.
Gracias a la gente de algodistinto.net por hacer una estupenda crítica de este blog (para más información, pincha aquí) y gracias a todos vosotros por seguir dejándoos ver por este espacio.
Coolkiku, personajillo completamente visceral (o personaja, como bien dijo alguien por ahí), ha conseguido en este tiempo levantar alguna que otra ampolla, suspicacias, enfados y alabanzas. Coolkiku ha recibido críticas buenas, otras no tan buenas, se ha llevado algún que otro insulto y dicho sea de paso, alguna que otra proposición deshonesta (muy deshonesta, créanme). Todas y cada una de estas cosas, ha hecho que Coolkiku se crezca un poquito más y que no deje de escribir (aunque no tanto como ella quisiera) para contar lo primero que se le pasa por la cabeza y para haceros ver la vida desde otro punto de vista: desde uno bien distinto.
Gracias por saber entender que esto es ALGO DISTINTO.





