A MÍ NO ME DEJA NI DIOS

Nunca había sido abandonada, dejada o plantada por un hombre y esa vez no iba a ser la primera. Supongo que alguna vez tenía que llegar, pero mientras siga viva y pueda evitarlo, lo haré. Nací con más orgullo y menos moral de la cuenta, por lo que todo esto que me pasa es un problema de proporciones; no es culpa mía si soy así, debe ser algo que va en los genes.
Como son ya muchas las relaciones que llevo a mis espaldas, han sido ya muchas las veces que he visto como la cosa iba decayendo y que todo, más pronto que tarde, se iba a ir al garete. Así que yo, rauda y veloz, y antes de que se me adelantaran, he mandado a freír los espárragos pertinentes antes de que me los hicieran cocinar a mí. Corriendito he soltando algo así como “oye, que te dejo, que mejor lo dejamos aquí, que tú para un lado y yo para otro, que ha sido un placer y que siempre te llevaré en mi corazón, bla bla bla, que he pasado momentos maravillosos contigo bla bla bla y que ale, que ahí tienes la puerta y que adiós muy buenas. Ah! Y oye… que mejor que no me llames nunca más, que yo es que tengo la sana costumbre de no querer saber nada de mis ex parejas. Adiós, good bye, Capri c’est fini…”
Pero el mundo está lleno de descerebrados. No hace demasiado un demente osó en desafiarme: ¿¡Pues no va el pedazo de memo y me deja?! ¡Pero si a mí él me importaba un comino!, ¿quién se había creído este tío tonto que era?, ¿¡cómo puedes dejar a alguien con el que no tienes ningún compromiso?!. ¿¡TÚ dejarme a MÍ?!
Lo que me jodió es que no me dio la oportunidad de decirle que:
1. Estaba con él porque en ese momento no tenía nada mejor
2. Había estado viendo a otros
3. Para mí sólo era entretenimiento
4. No sentía nada por él
5. Para mí siempre fue una alternativa, nunca una pareja
Pero el gilipollas se debió creer que era algo más y por esa misma razón se creyó con derecho a terminar con algo que nunca existió.
Uy no… no hijo no…
Ese día fatídico, el día del abandono, me dejó sentada en la butaca de un bar en la parte de no fumadores (para más inri), mirando hacia un cuadro que no terminaba de comprender, recordando y asimilando cada palabra que me había dicho. Acababa de ser abandonada por alguien que no me importaba en absoluto. Me había dejado, había cortado conmigo, se había ido con la última palabra. Se había, incluso, permitido el lujo de enumerar mis defectos. ¿¡Pero este tío quién se había creído que era?!.
Me dijo que:
1. Le desorientaba
2. Se sentía maltratado emocionalmente
3. Que era impredecible
4. Que era caprichosa
5. Que era variable
6. Que era inestable
7. Que era egoísta
8. Que era incongruente
9. Y que la relación estaba tomando un cariz que no le estaba gustando nada
¿La relación? ¿Un cariz?. Ay madre, lo que había que oír… un majadero duerme en tu cama unas cuentas veces seguidas y ya se cree que tiene una relación contigo… ¡Y yo una vez estuve en Suiza y no por eso tengo ahí una cuenta con diez ceros!. Me pasé más de diez minutos (tampoco merecía más tiempo) asimilando esa sarta de verdades que me había dicho A LA CARA.
Muy bien, vale… puedo aceptar que soy todas esas cosas y muchas más que se le olvidó señalar. De hecho no ha descubierto América ni me ha dicho nada que yo ya no supiera, pero… ¿Quién se lo preguntó? ¿acaso le dije yo lo que pensaba de él?. Que no, que a mí las verdades gratuitas no me van, que a mí eso de que te suelto todo lo que pienso de ti sin que nadie me lo pregunte pues como que tampoco, y mucho menos, muchísimo menos, que corte conmigo como el que no quiere la cosa y se vaya de rositas.
Pues no me conocía tanto como él creía. Con sus palabras, había sacado lo peor de mí… tenía que elaborar un plan. Al cretino se le había olvidado mencionar que también era vengativa, rencorosa y mezquina.
Sabía donde trabajaba, sabía por donde paraba, conocía alguna que otra debilidad y sabía también, cuales eran sus puntos débiles. A eso tenía que sumarle que teníamos (y aún tenemos) a un amigo en común que podía darme muchas pistas de cómo estaba y cuales eran sus movimientos. Todo eso podía ayudarme muchísimo para mi perversa operación bautizada como ROF (Recuperación Orgullo Femenino).
Estos asuntos de venganza hay que llevarlos con suma cautela, hay que ser extremadamente discreto. Cuanta menos gente sepa lo que te traes entre manos, mejor. También hay que ser paciente, esperar el momento preciso y adecuado, no hay que dejarse llevar por la vehemencia, a veces es tentador pero la venganza juega muy malas pasadas y se puede dar el caso de que se nos escape de las manos. Por esta misma razón, hay que tratar el asunto con suma astucia, alevosía y cuidado.
Tenía de mi lado a la colaboración femenina. Mis amigas estaban dispuestas a ayudarme en todo lo que hiciera falta. En estos asuntos de orgullo femenino las mujeres nos hacemos una piña y se forma lo que se llama Solidaridad Femenina. Nos ayudamos a recuperar nuestro ego y hacemos todo lo necesario como si nos fuera la vida en ello, como si de nuestro propio orgullo se tratara. Así que el día que me enteré por casualidad que mi amigo iba a estar con el cretino en tal lugar a tal hora, corriendo llamé a mí una amiga para poder poner por fin en marcha la Operación ROF. “Prepara todo lo necesario, allí estaremos”, me dijo.
Sabía cuales eran todas aquellas cosas que le gustaron de mí. Mi cuello le volvía loco, por lo que me recogí el pelo y me puse un escote en pico para hacerlo más largo aún. Mi perfume le embriagaba y alguna vez mencionó que el olerme era para él como una droga: me eché doble dosis. En definitiva, no dejé un solo cabo suelto, me puse y acentué todo aquello que recordaba que le gustaba de mí.
Bien, todo eso y mucho más estaba ya preparado (la lencería adecuada, el cuerpo exfoliado, la manicura perfecta…): ya sólo había que esperar el encontronazo.
¡Uy, que sorpresa! ¿Tú por aquí?
Me encanta comprobar lo vulnerables y predecibles que sois tantos y tantos de vosotros. Cuando vi como me miraba mi cuello, cuando comprobé, con el rabillo del ojo, que mientras yo hablaba con otras personas no me quitaba el ojo de encima, cuando me siguió hasta la máquina de tabaco: entonces, me afilé el colmillo y supe que todo estaba saliendo según lo previsto.
Una charla amigable con él, un tono de disculpa disimulada en todo momento, una caidita de ojos, un estiramiento de cuello, cogerle del brazo para poner más énfasis a mis palabras… y en dos horas, ya estaba soltando por su boquita todo lo que yo quería escuchar: Bravo por ti, Coolkiku.
En cuatro horas ya estaba en mi cama…: ¡Olé!.
Al día siguiente, cuando la luz entraba por la ventana, ya le tenía diciendo lo mucho que me había echado de menos…: No esperaba menos de él.
En el desayuno, ya estaba exponiendo como arreglar nuestras diferencias…: Me encanta cuando los planes salen bien.
Y esa misma tarde, por fin, pude decir: “Oye, que mira, que te dejo, que es que eres inaguantable, predecible, aburrido, pelmazo, pesado, tedioso, monótono y un maldito machacón…. Además, esta relación está tomando un cariz que no me está gustando nada…¡ja!”
- Eres una hija de puta –me dijo-
- Ya lo sé. Eso es justo lo que te faltó por decirme en su momento. Me alegro de que por fin lo hayas descubierto.
¡Good bye, Lenin!
QUIEN TIENE UNA VECINA, TIENE UN TESORO
Quien tiene una vecina, tiene un tesoro… y más si tienes una vecina como la que tengo yo. Ella es francesa, parisina exactamente, el que sea una francesita instalada en Madrid no es que sea una ventaja… más bien diría yo que es un inconveniente. Sobre todo porque cuando me “alquilo” películas de su casa, no siempre tengo la opción de poder verlas en español. Pero esto algo que contaré más tarde.Yo me instalé en esta comunidad un año antes que ella, el antiguo propietario de la que ahora es su casa, me daba menos juego. El vecino Juan era un aburrimiento, no tenía vida social, por lo que poco le podía cotillear. Se pasaba el día encerrado y tosiendo, por más que lo intenté, no le encontré nada de interesante. Sin embargo mi vecina me ha brindado la oportunidad de pasarme largos y aburridos ratos con la oreja pegada en la pared de mi salón para escuchar las conversaciones que se trae con sus amiguetes y amantes. También para seguir sus orgasmos y la frecuencia con que los práctica. La verdad sea dicha, mucho, lo que se dice mucho, no lo hace la buena mujer.
Mi vecina es la ex novia de mi ex novio. Mucho vivir en una gran ciudad y luego resulta que la que vive al lado tuyo se ha estado tirando al mismo tío que tú, aunque si tenemos en cuenta que vivimos en un ciudad, que por muy grande que sea, está llena de promiscuidad y que ambas alternamos sin salir de nuestro barrio, pues tampoco es tan complicado. El caso es que el que hayamos compartido a un mismo hombre nos ha unido de una forma curiosa. No es el único punto que tenemos en común, también tenemos otros muchos.
Ella también tiene gato, aunque no dos como yo. Ella, por motivos laborales y de placer, también viaja a menudo, así que cuando nos dimos cuenta de la de marronazos que podíamos ahorrar a nuestras amistades teniendo que venir a nuestras casas a dar de comer y cambiar la tierra de nuestros mininos, felices nos dimos las llaves de nuestros palomares y decidimos que cuando una no estuviera, la que se quedara se encargaría de los gatitos de la otra.
A mí, muy lejos de parecerme un incordio el tener que atender a Leo (que así se llama su gato), me siento pletórica cada vez que ella se marcha de viaje. Mi vecina me avisa, me da las llaves y al día siguiente ya estoy en su casa ocupándome del gatito en cuestión.
Ocupándome del gatito, de sus películas, de sus cd’s, de su ropa, de sus zapatos, de sus perfumes, de su sofá, de sus revistas y de todo de lo que pueda arramplar en su ausencia.
Qué interesante es la vida de los demás, sobre todo cuando la cotilleas de un modo clandestino. Si ella me permitiera fisgonear en su casa, ya no tendría tanta gracia y pasaría de hacerlo. Pero es marcharse de viaje y no poder soportar la tentación de entrometerme en su intimidad. El otro día pasé de quedar con unos amigos, porque me encontraba la mar de entretenida grabando y escuchando French Café que le "tomé prestado".
Mi vecina tiene un vibrador que guarda en el segundo cajón de la mesita de noche de la derecha según entras a la habitación, y que curiosamente no se lleva de viaje (a no ser que tenga dos, claro), mi vecina tiene una colección de zapatos bastante exquisita y lo mejor de todo es que calza mi mismo número. Mi vecina tiene buen gusto para la ropa y tiene un vestido verde y negro de Dolce Galbbana que en cuanto no está y se lo deja, yo me lo planto y me queda de miedo. Mi vecina es tan perra como yo o más.
Ayer fui a casa de mi vecina para ver que me “alquilaba” de su videoteca. Me llené de alegría y júbilo cuando comprobé que ya se había hecho con la 3ª, 4ª y 5ª temporada de Sexo en Nueva York. No creías que soy tan fresca como para tumbarme en su sofá y ver los mil capítulos en su casa, no… Me bajé a la calle para preparar lo que iba a ser una sesión dura de cine: compré un litro de helado Häagen-Dazs Strawberries & Cream en Suntuoso, luego me di un baño relajante, me planté el pijama de los domingos y organicé lo que iba a ser la mejor velada de los últimos tiempos.
Ya estaba preparada, me tiré en mi sofá y cual fue mi desgracia al comprobar que el menú de todos y cada unos de los DVD’s de Sexo en Nueva York sólo me daba las siguientes opciones de idioma:
- Český
- Dansk
- Deutsc
- E۸۸hnika
- English
- Françai
- Nederlands
- Norks
- Português
- Svenska
¿Y el español? ¡¿dónde cojones está el español?! ¡¿Qué puto idioma es el E۸۸hnika?!. Creía morirme, menuda mala pasada me había jugado la maldita de mi vecina, no sé a que francesa de tres al cuarto se le ocurre comprar todas esas temporadas de Sexo en Nueva York en unos formatos que no te dejen ver los capítulos en mi idoma. Mi domingo echado al traste.
Pasé del inglés, no estaba yo para pensar… y teniendo en cuanta que sólo iba a entender los nombres de las protagonistas y a duras penas, opté por verme la serie en portugués. Fue un coñazo, no era lo mismo y aunque entendía bastantes cosas, así no tenía ninguna gracia.
Me volví a su casa para devolver las películas y para ver si tenía otras opciones interesantes en su videoteca y que tuviera como opción el español, pero no, nada interesante, el resto de las pelis ya se las había “alquilado”.
De la forma más tonta me encontré en pijama, tumbada en su sofá y viéndome todos y cada uno de sus álbumes de fotos.
No sólo descubrí que el valiente cabrón de nuestro ex nos había llevado al mismo pueblo de mierda de Badajoz, que tiene una madre que se conserva muy bien, una hermana menor que es más mona que ella (tiene que ser su hermana porque tienen exactamente la misma nariz) sino que además comprobé ¡qué la jodia de ella asistió a una fiesta con un vestido mío!.
¡Já!, ¡lo sabía!, ¡sabía que ella hacía exactamente lo mismo que yo!, ¡sabía que yo no era la única descerebrada de esta comunidad!. Si ya sospeché la última vez que me marché de viaje que alguien había andado husmeando entre mis cosas; pero una de mis amigas me convenció diciéndome que no todo el mundo era igual de fresca y descarada que yo y que si se creía el ladrón que todos eran de su misma condición. Sí, sí… ya veo que el descaro no entiende de nacionalidades.
Evitaros el pensar que soy una histérica y que el vestido que me había robado para asistir a esa fiesta bien podía ser uno igual que hubiera comprado en la misma tienda que yo…¡no, no y rotundamente no!. Ese vestido lo mandé a hacer a una modista. Es único y sin igual y a la cabrona de ella le queda bastante mejor que a mí porque tiene mucho más canalillo (¿sería eso lo que realmente me dolío?). Me pasé dos días diseñando ese vestido, pagué a la modista como si lo estuviera haciendo al mismísimo Valentino, compré la tela de encargo e invertí todo ese tiempo y dinero para asistir a un evento que, dicho sea de paso, me llevó a conocer al que luego fue mi pareja durante, exactamente, 99 intensos días... y va ella y se lo planta sin ningún tipo de pudor ni compasión.
El domingo que prometia ser un domingo tedioso y de capítulos en portugués se puso harto interesante. Una vez comprobado que se había plantado uno de mis vestidos, me llevó a hacer un exhaustivo examen de cada una de las fotos de su colección. Comprobé atónita, que en otra ocasión se había puesto mis sandalias negras de Farrutx. Una verdadera y sorprendente desgracia.
Un sólo pensamiento en mi cabeza: ¿Cuántos cosas se había puesto sin mi permiso?. Por un lado me sentía orgullosa de mi armario, por otro, dolida y estafada; pero sobre todo me sentía impotente por no poder demostrarle mi resquemor. A ver quién era la guapa que le decía cómo había descubierto la engañifa.
Una cosa me llevó a la otra, y sin darme cuenta me sorprendí mirando en sus joyeros para ver que encontraba.
¿Qué creéis que encontré? Pues, buscando buscando, di con un par de pendientes míos. La verdad es que lo pendientes en cuestión me costaron cuatro perras y ni si quiera los había echado en falta… pero por el amor de los Dioses, son mis pendientes, yo al menos le devolvía las cosas...
Mi vecina volvió de viaje y yo tardé poco y menos en llamar a su puerta. Ahí estaba yo; sonriente, con MIS pendientes en mis lindas orejitas, con sus llaves en la mano y dándola la bienvenida a su dulce hogar. Me faltó la tarta de manzana para ser la perfecta vecina cínica americana que tantas veces hemos visto en las películas, pero no estaba dispuesta a cocinar para ella (amén de que no tengo ni puta idea de cómo se hace una tarta de manzana). Comprobé como, sorprendida y sin decir ni mu, miró los pendientes... yo me regodee en silencio. Hizo mutis por el foro, yo también.
Ahora sé que tenemos un pacto tácito. Nos “robamos” con permiso y lo consentimos, y como hay que cuidar al vecindario y a la mano que da de comer a tus gatos cuando tú no estás, he comprado la 6ª temporada de Sexo en Nueva York para que se la “alquile” de mi casa dentro de dos semanas que seré yo la que esté de viaje. Además, he limpiado detenidamente todas y cada una de mis sandalias para que se las ponga en mi ausencia.
Que disfrute de mi casa (y amantes) con salud, eso haré yo también de la suya (y suyos).
LOS AMIGOS DE MIS AMIGAS, SON MIS AMIGOS

Queridos míos, hoy quiero presentaros a unas amigas, a tres mujeres excepcionales en todos sus aspectos. Me gustaría que me imaginaran haciéndoles la presentación como a una Madame de clase y estampa, como a una alcahueta que muestra a sus chicas, orgullosa de ellas, para conseguir un beneficio que aunque aún no sé cual es, estoy segura que podré sacar algún tipo de tajada. Estoy abierta a todo tipo de negociaciones.
Me fantaseo en un diván de terciopelo rojo estilo Luís XV, insinuando mis encantos, fumando de un largo cigarrillo y bebiendo en pequeños sorbos una copa de Moët Chandon. Mientras hago las presentaciones, mis chicas posan y pasean para ustedes, enseñando sus mejores armas, sus mejores galas, sus más excitantes y poderosas miradas.
Quiero que hagan sus apuestas, todas y cada una de ellas están a su merced, yo también lo estoy, siempre lo he estado, ya saben que vivo por y para ustedes. Mi precio es caro, ya me conocen, pero voy a ahorrarme las presentaciones de mi persona porque hoy no quiero ser yo la protagonista; no pretendo ser más pretenciosa de lo que normalmente soy. En este blog ya tienen toda la información necesaria de Coolkiku. Si alguno de ustedes estuviera interesado en esta Madame seudo escritora, debéis entender que mi precio es más caro, mis expectativas son más altas y mis intereses, atenciones y cuidados se les pueden hacer infinitos.
Cuando hablo de precio, no hablo de dinero, hablo de posibilidades. Si mis amigas tienen sexo, de alguna manera lo tengo yo también. Quiero estar siempre al tanto de lo que practican, quiero detalles escabrosos, quiero que me cuenten cómo fue, cómo se hizo, en qué lugar y cuánto fue de placentero. Quiero que me detallen los cuerpos, que me describan cada centímetro de la piel, necesito saber cuanto gozaron, en qué fallaron si es que hubo algún error y cual fue el momento cumbre y qué les hizo llegar a el.
Me gustaría organizar una recepción, una especie de fiesta donde nos encontremos ellas, ustedes y yo. Una velada donde la diversión y el placer estarán asegurados. Una reunión de erotismo, lujuria y vicio. No se preocupen de la organización, eso corre de mi cuenta; cuando tengo la oportunidad de ver el goce y el amor en su estado puro, no escatimo en gastos. Eso sí, sólo admitiré pujantes con clase. La ordinariez y el mal gusto nunca estuvieron presentes en este blog, por lo que esta vez, por ser un día especial, lo está aún menos. Hoy es fiesta nacional, hoy nos vestimos todos de Gran Gala.
Antes de comenzar la presentación, quiero dejar claro algunos unos puntos de interés: estas mujeres son mujeres de bien, mujeres de recursos, liderazgo; damas de destacada actuación. Son amigas mías, ¿qué podían esperar?. Son féminas cultas, educadas y exquisitas. Desalmadas en algunas ocasiones, bondadosas y complacientes en otras. Pero son mujeres, nunca lo olviden, por lo que tienen su dosis de cordura mezclada con su parte de locura. Tienen corazón, no se crean que no les afectan las cosas. Son sensibles, tiernas y todas y cada una de ellas se me han enamorado. Pueden volver a hacerlo en cualquier momento. Desgraciadamente, ninguno estamos libres de eso.
Ellas, como yo, siempre se encuentran abiertas a cualquier tipo de sarao en el que el amor, el goce y los hombres sean los protagonistas absolutos. Estamos deseosas de comprobar el resultado de ese artículo. Yo, personalmente, ya me estoy afilando el colmillo.
Pónganse cómodos y por favor, no se corten, pregunten lo que sea necesario, siempre y cuando lo hagan con educación, estaremos a su disposición y les daremos cada detalle que quieran saber.
Éstas son mis chicas…
EML. Psicóloga. Treinta y tantos. Tiene las piernas más largas, más delgadas y más bronceadas que jamás hayan visto. EML tiene una fantasía sexual que a día de hoy, no ha sido realizada (bueno, digamos que lo fue pero no resultó del todo satisfactoria), necesita, para poder seguir viviendo, a un secreta. Me explico: quiere hacérselo con un tipo que si no es de la policía secreta (si lo fuera, ya sería el súmmum), que al menos adopte el papel de una forma totalmente creíble. Le gustan fuertes, fornidos y altos (ella mide 1,70 por lo que, evidentemente, tendrá que superar esta estatura). Si la sube en un coche y de pronto pone una sirena azul sobre el techo, arranca a toda velocidad, hace como si estuviera recibiendo información por un pinganillo y la hace creer que está viviendo una situación límite, la tiene cachonda por los siglos de los siglos. A EML no le van las cursiladas, pueden evitarse con ella las bonitas palabras bajo la luz de la luna aunque, ojo, no se olviden de su corazón. Quiere acción, emociones fuertes, quiere a un guerrillero que la monte sin quitarse la cartuchera. Detalle a tener en cuenta: para ella el tamaño sí que es importante, puede mandarles a paseo, sin ningún tipo de mano izquierda, si al bajarse los pantalones descubre que lo que ve, no le resulta suficiente. Es una amante experimentada y es como una sirena: donde más disfruta es en el agua, un jacuzzi le resulta más que perfecto. Apostaría todo mi dinero a que un encuentro sexual con ella, puede ser la mar de excitante. Decídanse por EML si creen que pueden saciar a semejante criatura marítima.
MBD. Abogada. Treinta y tantos. Las mejores tetas que he visto y veré. Un busto de impresión, la envidia de cualquier mujer: un tamaño considerable sin llegar a lo exagerado, unos pechos realmente bonitos para los que no existe la edad ni la ley de la gravedad, pero sobre todo, lo que no existe para sus senos, son los sujetadores. Poner un sujetador a MBD sería como amortajarla. Tiene un precioso desnudo por el que un pintor del renacimiento, hubiera dado sus ojos (podéis dejar de masturbaros, si la he visto desnuda ha sido porque las circunstancias nos han hecho que durmamos juntas en múltiples ocasiones y porque hemos sido asiduas a un Hammam). Que no les engañe su bella carita angelical, los dioses la dotaron con un rostro inocente y cándido, pero puede ser la más perversa sin duda alguna. Si algo no le gusta o le molesta, lo va a decir sin que un solo pelo de la lengua se lo impida. Le gusta el romanticismo y su acompañante ideal es alguien leído y culto. Le gusta que la hablen, pero que la hablen de cosas interesantes, la palabrería barata no va con ella. Es otra amante experimentada a la que físicamente le gustan los tipos muy altos, extremadamente delgados y sin pelos en el cuerpo. Tiene una extraña manía y es que no soporta la palabra “pecho/s”, ya la he dicho que no me queda más remedio que emplearla en su descripción y que no encuentro más sinónimos que me gusten, pero es imposible con ella. Tengan en cuenta lo siguiente: si terminan observando esa octava maravilla, empleen cualquier palabra menos “pechos”, puede perder los papeles y se llenará de ira. Apuesten por ella si creen que pueden dominarse.
MCE. Economista. Veintimuchos. Es la benjamina, pero no por ello la más inexperta. Es una enamorada del amor y del romanticismo. Busca a un hombre mayor que ella y experimentado en lo que a los placeres carnales se refiere. Tiene un grandísimo sentido del humor y si le cae en gracia, puede hacerle sentir que usted es lo mejor que le ha pasado, es una aduladora nata. Una vez alguien dijo de ella que su piel era de una calidad excepcional, algo nunca visto, yo me muero de la envidia, porque aunque invierto todo mi dinero en toda clase de cremas, sospecho que nunca tendré la suavidad que tiene su epidermis. Su erotismo se centra en su pelo: brillante, largo, lacio y cuidado así como en sus hombros y clavículas huesudas. Posee unos ojos y una boca totalmente pornográfica. Tiene lo que yo llamo el “canto de una sirena”, cuando menos se lo espere y sin darse cuenta, estará enredado en una historia de amor sin fin. No sabrá si viene o va y ella, aunque no lo parezca, llevará las riendas de todo y hará de usted un pelele que sólo puede pensar en volver a verla. Si usted es más joven que MCE, no tiene nada que hacer, se reirá en su cara y le mandará a donde el viento da la vuelta, pero ya será demasiado tarde porque habrá quedando prendado de esa mirada y esa boca lujuriosa. MCE es un imán. Elíjanla si se sienten capaces de adentrase en la aventura pasional que con ella tendrán garantizada.
Ahora pueden elegir, hacer sus apuestas. Yo recomiendo que no opten por una sola, a no ser que entre todas estas palabras hayan encontrado lo que buscan. Dejen sus datos, pidan más detalles si lo creen necesario, ellas mismas o yo, contestaremos a sus dudas y preguntas. Juntémonos, amémonos pero hagámoslo todo con el buen gusto que caracteriza a este blog. Fijemos el día de la fiesta nacional, el día de la bacanal y del amor, les estoy ofreciendo algo que no les volverá a ser ofrecido. Oportunidades como esta, sólo hay una en la vida.
Por lo que a mi lectoras se refiere, no se preocupen, que aunque sé que la mayoría de ustedes están felizmente emparejadas, próximamente habrá una segunda parte donde “venderé” a mis amigos: esos hombres que usan más laca que yo y que están deseosos de féminas dulces que hagan de sus días, nubes de azúcar y algodón.
Besos de Madame para todos