logotipo

img_google
Coolkiku
Os escribo una carta larga porque no tengo tiempo de escribiros una corta.
Sindicación
 
CHUPAR O NO CHUPAR, ESA ES LA CUESTIÓN
Feministas, lesbianas activistas, moralistas coñazo, predicadores, catequistas, defensores de los derechos humanos, reformadores y todo aquel propenso al escándalo: dejad de leer aquí. Éste es un artículo escrito desde mi pensamiento y paso de que me vengáis a dar charlas morales de ningún tipo, no necesito de vuestros consejos gratuitos. Pinchar aquí para pasar un rato entretenido y dejarme a mí con mis lectores que no se echan las manos a la cabeza por nada.


¿Estamos el resto, verdad?. Comencemos pues:


Hace exactamente dos días, en una cena que había organizado una amiga, una de sus invitadas, una chica a la que yo sólo conocía de otras dos o tres ocasiones, nos contó algo… y lo hizo llena de lágrimas. Ése “algo” que nos relató, me ha tenido dando vueltas al asunto y no he podido dejar de pensar en ello ni un solo minuto.


La chica en cuestión (la amiga de mi amiga) es alguien muy formado, habla perfectamente cuatro idiomas, tiene una ingeniería y es, cuanto menos, inteligente. Esta chica trabaja en una multinacional norteamericana…y a ésta chica su jefe, le ha hecho una proposición deshonesta. Resumiendo: el Director General de la empresa donde trabaja, le propuso que a cambio de favores sexuales, ella sería ascendida de forma automática y le daría unas condiciones laborales con las que ahora no cuenta ni por asomo.


Vaya, sinceramente… yo pensaba que este tipo de historias eran leyendas urbanas. Son de esos episodios que oyes que le ha pasado a la prima segunda de la amiga de tu vecina la sorda, pero que a ti nunca te ha ocurrido y tampoco lo has escuchado en primera persona (al menos yo). Lo más parecido que vivo, son los tipos verdes que trabajan conmigo a los que se les cae el hilillo de baba mientras me miran las tetas y hacen que me escuchan. Pero de ahí, a que me prometan el oro y el moro por un favor sexual, no… Nunca me han llegado a eso. Lo máximo que me ofrecen, son las miradas lascivas a mi culo cuando me doy la vuelta.


Esta chica contestó que por supuestísimo no iba a acceder a tal vejación. Se va a despedir de la empresa, pretende tomar medidas legales, va a intentar demostrar lo indemostrable y se va a dejar el pellejo en hundir a ese maldito cabrón. Ésta chica, no para de llorar y lo que le ha ocurrido ha sido, probablemente, lo peor que le ha pasado en la vida.


Pobrecita mía… la verdad es que la veía llorar y a mí se me partía el corazón. Pero que conste que sintiéndolo por ella yo, desde aquí, quiero hacer un llamamiento a ese señor y también al Presidente y Secretario General de mi empresa:


¡YO QUIERO TENER UN JEFE ASÍ!



Sí, yo quiero un jefe así, de hecho ahora mismo es lo que más deseo. No puedo dejar de pensar en ello. ¡Yo le cambio a mi jefe por ese Director General a la voz de ya!.


Veamos, si me pongo a analizar, me doy cuenta de que el día que menos trabajo, hago 9 horas. Lo normal es que me tenga que comer un sandwich o una ensalada en mi puesto de trabajo. Lo más normal es que no pueda bajar a la calle a tomar un café y, el día que lo hago, mi móvil no deja de sonar. Lo normal es que haga 12 horas diarias y queridos, os aseguro que como siga mucho tiempo así, yo acabo con camisa de fuerza y unas gafas de culo de botella de dejarme los ojos frente a un ordenador.


Tengo un trabajo en el que mi teléfono fijo, el tiempo máximo que pasa sin sonar, es de tres minutos (¿sabéis lo que estresa eso?). Me entran una media de ochenta Emails diarios que debo dejar contestados. Mientras, suelo tener una reunión cada dos días de mínimo cuatro horas en las que me suelen caer marrones por doquier que me joden el planning que tenía hecho. Por otra parte, he de hacer viajes relámpagos que me consumen cada vez más; viajes que me hacen estar pringada todas las horas del día salvo en las que estoy durmiendo que, todo hay que decirlo, suelen ser muy pocas.


Hago una media de 25 horas extras al mes que, por supuesto, no me pagan, considero que mi sueldo es bastante miserable y tengo más responsabilidades y disgustos de los que debería. Eso sin contar que las vacaciones las cojo cuando lo decide mi jefe, que mi despacho da a un patio interior lleno de ruidos y si caigo enferma, lo normal es que tenga que ir a trabajar en condiciones deplorables o estar operativa en mi casa.


Y digo yo…: ¿todo eso puedo solucionarlo con una mamada?. Por favor, lo SUPLICO, que alguien me diga cómo, cuándo y dónde he de hacerlo. Chupo y hago lo que sea necesario. No quiero perder esa grandísima oportunidad de oro a cambio de un ascenso, mejores condiciones y, por descontado, más dinero.


¿Soy más puta ahora que no lo hago o después de hacerlo?. Sinceramente, creo que de hacerlo, sería mucho más inteligente de lo que soy ahora. Que nadie me diga que no me estoy prostituyendo ahora que sólo chupo horas frente a una pantalla. Son cada vez más las veces que hago algo que ni debo, ni quiero, ni tengo que hacer porque no está en mi contrato. Eso sin contar todo lo que me dan por el culo que, os aseguro, es mucho.


Por favor, Secretario General y Presidente de mi empresa, escúchenme bien: hay un señor de una multinacional norteamericana que hace proposiciones muy interesantes y que nada tienen que ver con las tonterías que ofrecen ustedes tipo “apartamentos de verano o clases de idiomas”, ésas ofertas se las pueden meter ustedes por donde les quepa, a mí me interesa infinitamente más lo que ofrece el otro señor.


Yo se las chupo una y tres veces, no me importa, de hecho prometo poner todo mi interés y buen hacer, el mismo que pongo todos los días en este trabajo. Supongo que por mucho que tenga que chupar, va a ser imposible que me tire haciéndolo las 12 horas que normalmente echo aquí.


También pueden darme por el culo como hacen ahora, pero háganlo de una forma literal. ¿O les parece qué no es suficiente forma de dar por el culo el domingo que me llaman mientras estoy en el cine, la llamada urgente de las diez de la noche de un lunes, el viaje que me meten cuando yo ya tenía un fin de semana planeado, el hacerme cambiar mis vacaciones cuando ya las tenía contratadas, el ni si quiera poder ir a comer con mis padres porque siempre que quedo con ellos, me endosan un marrón de última hora?. Por favor, denme físicamente por el culo y cambio, dejen que me vaya de vacaciones cuando quiera, salga a mi hora, pueda ir a un viernes a comer con mi familia y déjenme desconectar mis fines de semana con un sueldo digno.


¿Por abrirme de piernas un rato van a darme mi merecido ascenso?. Ok, perfecto, acepto el trato, me abro de piernas y les hago hasta las piruetas que hacen en El Circo del Sol. Tanto ustedes como yo, nos vamos a ahorrar un montón de trámites y problemas. Cuándo ustedes me digan, quedamos para echar el polvete y firmar mi nuevo contrato. Si tengo que esperar a que me lo den por mis propios méritos, seré ya una anciana que no podrá disfrutar de su cargo, así que hagámoslo por el camino fácil: follando. A mí me parece una idea estupenda.


¿Si se la chupo me darán un despacho mejor?. Yo lo voy a agradecer de por vida porque, en el que estoy ahora, si abro las ventanas me vuelvo loca por el ruido que hacen todos los aires acondicionados del edificio. No sé la de tiempo que hace que no veo luz natural. La calefacción que tengo no se regula y en invierno, o te mueres de calor y se te hinchan las piernas, o te cagas de frío y te sale hasta vaho de la boca. En verano pasa tres cuartos de lo mismo, el aire acondicionado está loco, o me cuesta escribir de lo frías que se me quedan las manos, o trabajo sudando la gota gorda.


¿Consideran que tengo un sueldo digno?. Si tenemos en cuenta que paso tanto tiempo aquí que no me queda tiempo a gastarme mi propio dinero, entonces sí. Pero si por una mamadita a mí me triplican el sueldo, les aseguro que va a ser la mejor mamada que les hayan hecho en la vida. Ya me encargaré yo de gastar mi dinero en psicólogos si hace falta, ustedes no se preocupen por mí. El sueldo que tengo ahora es tan vergonzoso que me llevaré el secreto de lo que cobro a la tumba. Me moriría de la vergüenza si tuviera que hacerlo público.


A mí me parece que ese intercambio de favores es un trámite estupendo y lo tomo como un camino rápido y fácil: una forma de atajar. Yo ya sé cuanto valgo y si yo no pongo en duda mis cualidades e inteligencia para desarrollar un trabajo con un buen cargo y un buen sueldo, que nadie lo haga por mí… y si alguien lo pone en duda, a mi plim, ya me encargaré yo de demostrar mi valía profesional, aunque tenga que ayudarme a base de mamadas.


Yo que ustedes me daría prisa en hacerme la misma proposición que le hicieron a esa chica, más que nada porque no todas, como pueden comprobar, están dispuestas a eso, y porque dentro de unos años dejaré de ser atractiva y ya me habré cansado de demostrarles, durante doce horas, cinco días a la semana, todo lo que valgo. Si no lo hacen ustedes, tendré que echar mi currículo en esa multinacional norteamericana y cruzar los dedos para que me acepten: o arrodillarme y hacer de tripas corazón.


Ya saben donde estoy: al fondo a la derecha, en el despacho interior de la cuarta planta. Espero impaciente sus proposiciones deshonestas.


A sus pies.



 
EL MUNDIAL Y COOLKIKU
Sé tanto de fútbol como de física cuántica y por si alguno tiene alguna duda, os diré que mis conocimientos de física cuántica son CERO PELOTERO.


Para daros algún que otro detalle os diré que soy la misma que ante una inocente pregunta como “¿eres aficionada al fútbol?”, respondí con una inocente respuesta del calibre “uy no, yo no soy de ningún grupo”.


Os diré también que fui la que dijo una frase tal como “¿ha sido gol de Fernando Alonso?”, la que se enteró que empezaba el Mundial el mismo día que comenzó o, como ya os conté en su momento, fui la que dijo al representante de Michel Salgado que no seguía mucho la trayectoria de su representado porque no estaba muy puesta en Fórmula Uno. Eso sin contar lo que también ya sabéis: que mi única asociación a Roberto Carlos, es la de la canción del gato que está triste y azul.


Pero a pesar de todo esto, soy la misma que el otro día, ante el inminente partido de España-Túnez, se empeñó en que se quería unir a la afición. Me dio por ahí como me podía haber dado por otra cosa. De pronto sentí yo en mis carnes que el grupo de España necesitaba de mi apoyo y ánimo futbolero y, supongo también, que ante tanta presión mediática, me aclimaté sin quererlo al “apasionante” mundo del fútbol.


Es por todo esto por lo que ni corta ni perezosa llamé a mi nuevo, enlacado y fornido amante y le propuse ver el fútbol en su casa o en la mía. “¿¡Tú?!, ¿¡el fútbol?!, esto sí que es una novedad, nunca dejarás de sorprenderme”.


El caso es que mi nuevo, enlacado y fornido amante me propuso algo mejor: ver el fútbol en casa de sus amigos. No era lo que yo tenía en mente, yo había pensando en algo más íntimo y privado, pero la idea tampoco me pareció del todo escandalosa, de algún modo me apetecía conocer el ambiente en el que se movía y una presentación en sociedad no me importaba demasiado.


Mi respuesta ante tal proposición fue positiva. “Aún tengo unas cuantas gestiones que terminar, pero a las 20:45 estoy donde me digas”. ¿Gestiones?, ¡ja!, mentira y gorda: lo único que tenía que hacer era ir de compras urgentes para encontrar esas prendas que me iban a vestir en la presentación oficial de sus amistades.


Mi poderosa imaginación hizo que vislumbrara una velada rodeada de gente interesante donde, teniendo el partido de fondo, íbamos a hablar de pintura y literatura contemporánea saboreando exquisitos vinos con exquisitas tapas. Yo creía que las amistades de mi nuevo, enlacado y fornido amante, era gente atrayente e ilustrada que me iba a aportar un montón de cosas interesantes. Yo, sin ayuda de nadie, imaginé que todo iba a transcurrir en un precioso ático con vistas a todo Madrid y que terminaríamos con un Martini Blanco sentados en la terraza de dicho ático alegrándonos de una estupenda victoria o lamentándonos de una terrible derrota. Yo imagina que todo iba a estar lleno de glamour y cultura y es por lo que decidí que en mi atuendo, tenían que estar unos tacones de aguja de nueve centímetros.


Empecé a sospechar lo peor cuando vi llegar a mi nuevo, enlacado y fornido amante en pantalón corto y camiseta roída y desaparecieron todas las dudas cuando entré por la puerta de la casa de sus amigos los ilustrados y me encontré con un equipo de rugby (y esto no es un modo de hablar), cantidades industriales de cerveza, sangría y whisky, y lo único que había de llevarse a la boca, era una bolsa de patatas de dudosa marca comercial.


Sí, me quería morir… y más aún quise morirme cuando, en las presentaciones, sentí tener dos luces naranjas en la cabeza, una sirena de coche de bomberos y luces de neón por todo mi cuerpo que me hacían ser el centro de atención. Ese equipo de rugby no contaba con demasiada delicadeza y mucho menos con conocimientos de literatura contemporánea. Ese equipo de rugby, de forma atropellada, sólo sabía preguntar y afirmar:


- ¿Tú eres Coolkiku la del blog tan gracioso?
- ¿Es verdad que te ponen cachonda los tíos con mucho pelo?
- ¿Es verdad todo lo que escribes?
- ¿Tus amigas están tan buenas como tú?
- Yo no uso laca
- Yo tengo mucho pelo en el pecho y culo y no me depilo: mira, mira.


En el primer y único gol del equipo contrario yo aún estaba sentadita y con las piernas cruzadas, poco rato después ya empecé a animarme y haciendo alarde de mi cancionero popular, canturreé “y si somos los mejores bueno y qué, ¡bueno y qué!” sin saber, hasta que me lo advirtió mi nuevo, fornido y enlacado amante, que esa canción era de la época de “para ser conductor de primera, acelera, acelera” y que mejor me actualizara si no quería que se descojonaran de mí.


Más tarde, después de beberme el Nilo para soportar el bochorno, todo dio un giro de 360º.


No sé cual es exactamente el mililitro de alcohol que me hace perder la compostura, desconozco cual fue el cubata que me hizo perder la razón, yo sólo sé que en algún momento pensé que para sobrellevar esa velada, iba a tener que beberme todo lo que me ofrecieran y que tenía que hacerlo a la misma velocidad que ellos. Craso error: nunca volveré intentar ingerir nada a la misma velocidad que un tío que es tres veces más ancho y que yo, y dos veces más alto. En el segundo gol de “Fernando Alonso” yo ya tenía un pedo que no lo vendía.


Quince minutos después del partido, a mí me estaban echando tequila por un artilugio en forma de casco de albañil del que le salía una pajita que iba a parar a mi boca. Dos horas después del partido, un equipo de Rugby vitoreaba “Coolkiiiiiiii-ku, Coolkiiiiiii-ku, Coolkiiiiiii-ku”. Tres horas después del partido, yo estaba a hombros de un jugador de rugby en plena Cibeles y saludando a una cámara del Canal Cuatro.


Mi nuevo, enlacado y fornido amante, no daba crédito a lo que veía (yo aún tampoco doy crédito a lo que hice) y el pobre sólo se dedicaba a sujetarme el bolso y a recordarme que al día siguiente tenía que ir a trabajar. Mi nuevo, enlacado y fornido amante, me llevó a su casa porque yo había perdido las llaves de la mía. Mi nuevo, enlacado y fornido amante, me dejó vomitar en su váter hasta que eché todo lo que había bebido. Mi nuevo, enlacado y fornido amante, después de sujetarme la frente durante media hora, me tuvo que llevar en brazos hasta su cama mientras se preguntaba en voz alta qué cómo se me había ocurrido tal cosa, con lo que yo era, que cómo había podido beber tanto y que si ahora tenía a un club de fans que me iban a poner una estatua al lado de la Cibeles.


Yo sólo sé que en un momento dado me puse a llorar, no sé si de vergüenza o si fue fruto del alcohol. También recuerdo que le pedí disculpas una y mil veces y sé, que cuando se me pasó la llantina, le dije a mi nuevo, enlacado y fornido amante que le juraba por lo más sagrado que iba a escribir un artículo contando todo lo sucedido. Él me ha recordado además, que me dormí canturreando “y sli somogs los mlejores blueno y qué, ¡blueno y qué!”


Y hoy os escribo porque no puedo hablaros. Aún me dura la afonía, pero eso no es tan grave como el bochorno que aún soporto a mis espaldas y como la vergüenza que tardaré en olvidar.

Ahora que ya estoy metida en esta secta no me queda más remedio que ver el partido de España-Arabia Saudí, pero creo que ése lo veré en casa de mis padres, en el sofá de toda la vida y comiendo de la tortilla de patatas tan rica que hace mi mami.

 
MI LICUADORA Y YO



Este artículo no va de hombres ni de mujeres, tampoco trata de relaciones personales. No os voy a dar sabias instrucciones sobre nada; este artículo no es de venganzas, ni es un artículo sexual… Este artículo lo voy a dedicar a mi última gran adquisición: MI LICUADORA (Álvaro para los amigos).


No hace demasiado me invitaron a cenar a un restaurante vegetariano. No, no soy vegetariana, pero últimamente mi cuerpo está muy sabio y me pide que elimine de mi alimentación sustancias de origen animal… y yo a mi cuerpo le doy lo que me pide, no puedo llevarle la contraria, es él quien manda y el único que me da toques de atención en mis excesos.


Pues eso, que el otro día, estando yo disfrutando de una estupenda velada y mientras mantenía una interesantísima conversación (cosa difícil en estos tiempos que corren), tuve la feliz idea de tomarme un exquisito zumo de manzana y zanahoria. Ese zumo cambió mi vida. Y tanto que la ha cambiado.


Fresquito, sano, natural… ummm, todo eso me gusta. Y como todo lo que me gusta, he de repetirlo, tomarlo y hacerlo todas las veces que sean necesarias hasta que le saque todo el jugo (nunca mejor dicho) y disfrute de todas sus posibilidades, formas y colores.


El día siguiente a la cena, pasé un día muy productivo en la oficina buscando en google cosas como “licuadora”, “zumos naturales”, “recetas de zumos”, “frutas”, “zumos y salud”… Un mundo maravilloso, sano y multicolor me estaba esperando: salí de trabajar y me fui directa a comprarme una licuadora, no podía esperar ni un minuto más. Compré también un montón de manzanas Granny Smith y una enorme bolsa de zanahorias.


Mi licuadora es preciosa. Es de color naranja y beige. Mi licuadora es de la marca Solac y dice llamarse “Fruit Cocktail” aunque yo la llamo Álvaro desde que me hice un riquísimo zumo de albaricoques (lo pilláis, ¿no?) el cual, por cierto, es riquísimo en vitamina A y C, calcio, vitaminas B2 y B3, potasio, magnesio, sodio y fósforo. Y no sólo eso, también he de señalar que el albaricoque es rico en betacaroteno, cuyos efectos contra el cáncer se están estudiando en varias universidades. Es estupendo en caso de alteraciones del aparato circulatorio como la arteriosclerosis. El albaricoque resulta muy beneficioso en la digestión. Cura la anemia, regenera los tejidos y equilibra el sistema nervioso. Resulta un eficaz antialérgico y es un buen remedio contra el asma, anorexia, retrasos en el crecimiento, menopausia, menstruaciones dolorosas, insomnio y estados depresivos. El zumo de albaricoque es un regalo de los dioses.


Álvaro ha cambiado mi vida, ahora pasamos largos ratos juntos y de vez en cuando le beso en su contenedor de pulpa. Le lavo con amor y agua tibia y le tengo, sólo para él, un cepillo de dientes que utilizo para limpiar con esmero su filtro. Todo es maravilloso desde que he puesto a Álvaro en mi vida.


Álvaro ha hecho de mí una chica sana, fresca y natural (aunque aún no ha conseguido que deje de fumar) y me ha hecho descubrir un mundo totalmente desconocido para mí: la frutería.


Antes no hacía cola en las fruterías, me daba vergüenza porque yo no sabía pedir como lo hace el resto de mujeres y expertas amas de casa. Como no sé hacer la compra por pesos, directamente cogía las bandejas de frutas ya preparadas de los frigoríficos. No sabía hacerlo como ellas, pero escuchaba atónita cómo compraban esas mujeres que, llenas de razón y sabiduría, decían altivas: “dame 2 kilos de manzanas, 2 de tomates para ensalada y 1/4 y mitad de picotas… ¡y qué estén bien dulces!” (¿no es 375 grs de fruta una cantidad muy rara?, eso me cuesta aún entenderlo).


La verdad es que sigo sin saber pedir por peso y aún sigo diciendo “8 manzanas, 6 tomates y una bolsa grandota de zanahorias”, estoy segura de que acabaré aprendiendo a hacerlo igual de bien que ellas. Aunque el hacer la compra de ese modo es para mí un camino inescrutable, intentaré convertirme en una experta que irá a la frutería con la cabeza bien alta y dirá bien de forma convincente y para que todo el mundo me oiga “ponme 3 kilos de peras conferencia, 2 de manzanas golden y un buen melón… y a ver que me das, ¿eh?, ¡qué el que me llevé el otro día era puro pepino y aún me está repitiendo!”.


Álvaro ha hecho que ya tenga hasta mi propia frutería. Se llama Frutería “Los Chicos” (joder, si es que me lo ponen a huevo… ¿cómo no iba a entrar en una frutería con ese nombre?). La regentan dos muchachotes fornidos que visten una bata verde con el logo de “Los Chicos” bordado en el bolsillo. Beben de morro de una botella de agua mineral y me tratan como a una reina mora.


Me dan para comer picotas mientras les hago la compra, me cortan trocitos de melón y sandia para que los pruebe, me regalan albaricoques, me dan ideas para hacer zumos, servilletas de papel para que me limpie y además, son simpatiquísimos y amabilísimos. “Los Chicos” son dos muchachos a los que acabaré amando como sigan tratándome así de bien.


Me llaman “rubia” (aunque no sé de donde se han sacado que sea rubia, la verdad) y dan golpes a los melones y me dicen que escuche. Yo solo oigo “toc toc” pero si ellos me dicen que me lo lleve, yo me lo llevo. “Los Chicos” saben bien lo que dicen.


Ya me he encargado muy mucho de decirles que vivo sola (algunos detalles siempre está bien que sepan, nunca se sabe) y que por tanto, no puedo llevarme un melón y una sandía al día si no quieren que reviente y me salga fruta por las orejas. Así que, como son tan amables y atentos, dejan que me lleve medio melón o el cuarto de una sandía.


Todo es genial desde que tengo a Álvaro en mi cocina y he descubierto que cualquier oportunidad es buena para hacer un riquísimo zumo natural. Antes, cuando mi fornido muchacho (que no frutero) se quedaba a dormir en mi casa y por la mañana nos despertábamos con un hambre voraz, le ofrecía un Actimel y dos tristes galletas digestivas. Ahora, desde que tengo a Álvaro, le hago un zumo de frutas y hasta le doy a elegir entre diferente variedades:


- Melón, piña, fresa
- Manzana, fresa, melón
- Melocotón, pera, fresa
- Manzana, melocotón, sandía
- Sandía, fresa, melocotón
- Pera, mango, zanahoria
- Etc…


He pensando incluso en la posibilidad de hacer una bonita carta de diferentes zumos para elija el que quiera.


Sirvo mis zumos en un bonito vaso cuadrado de cristal de bohemia, lo adorno con pajitas de colores, tengo mi nevera repleta de diferentes frutas y he comprado un frutero naranja que combina perfectamente con los colores de Álvaro.


Ahora me hago la chula entendida, hablo con las mujeres en la frutería y digo cosas como “llévate esos melocotones, yo las probé ayer y te aseguro que son buenísimos”, compro piñas naturales y no de bote (bien es verdad que “Los Chicos” me la parten por la mitad y me explicaron como quitar el tronco de una forma fácil y segura para no cortarme). Ahora mi cocina es multicolor y me levanto media hora antes para hacerme un zumo de sandía que he leído, en dos de los tres libros que me he comprado sobre licuadoras y zumos, que tomarlo en ayunas es un fantástico rejuvenecedor de tejidos.


Mis conversaciones últimamente se centran en licuadoras y zumos y me he convertido en una experta en vitaminas, sales minerales, enzimas y aminoácidos. Hablo de zumos y me traslado a los albores de la historia; amo a la madre naturaleza y me alimento y sacio mi sed. Me pego tremendos monólogos sobre las sustancias básicas que tienen y lo beneficiosas que son para nuestro organismo… Ya sólo me falta dar una conferencia sobre los poderes curativos que tienen que, os aseguro, son un montón.


No sé cuanto me va a durar esta moda (conociéndome le doy máximo mes y medio o cuarto y mitad) y aparcaré en el trastero a Álvaro junto con Pedro (el picador de hielo), con Ramón (el robot de cocina), con Aurora (la bicicleta estática) y con el guapo de Antonio (la sangüichera), pero de lo que sí estoy segura es que hoy por hoy Álvaro es el gran amor de mi vida y con el que quiero pasar todo momento de ocio. Álvaro, es el único que me hace salir corriendo del trabajo para exprimirle, el que está consiguiendo que deje mi sueldo en frutas y verduras y no en yogures líquidos. Álvaro me tiene loquita perdida.


Espero que Álvaro no se vaya nunca de mi vida… o al menos que no lo haga antes de sus dos años de garantía.



 
MI EMBARAZO PSICOLÓGICO
¿Y qué voy a hacer yo con un bebé si no sé cuidar ni de mí misma?


Bueno, creo que podría llegar a hacerlo más o menos bien, en peores me he visto (¿peores?, no.. creo que no). Tendré que cambiar muchos hábitos de mi vida. No me imagino dando el pecho a un adulto y a un bebé a la vez. Los dos van a querer ser el centro de mi atención y no sé como voy a poder complacer a ambos. Tendré que hacer un planning.


Esto es un desastre, no sé como he podido meterme en este embrollo. Por de pronto voy a mirar los aspectos positivos, eso siempre ayuda:


- Durante unos meses tendré unas tetas enormes
- Tendré cuatro meses de baja
- Podré cogerme una jornada reducida


Ahora voy a mirar los puntos negativos:


- Todos los demás


¿Y dónde te voy a meter, criaturita de mis entrañas?. Vamos a tener que comprarnos una casa más grande. Si vendo todos mis zapatos estoy segura de que podré alimentarte durante, al menos, dos años… ¿pero quién querrá un montón de zapatos, que aunque muy bonitos, están usados? Si no nos llega para comprarnos otra casa porque te da por comer muy a menudo, puedes apañarte en el armario zapatero. ¡No te quejes, ya les gustaría a muchos dormir en un sitio tan bien acondicionado!. Me gasté un dineral en hacer ese espacio un sitio perfecto para que descansaran todos mis zapatitos. No veo el problema en que duermas ahí durante una (larga) temporada. Ojala salgas canijo.


Estoy pensando cómo hacer para poder seguir viendo a mis hombres y cuidar de ti. Supongo que no existen guarderías de 24 hrs., ¿verdad?.


Tengo un retraso de dos horas y media, así que estoy segura de que estoy embarazada. Ya, ya sé que te parece muy vehemente por mi parte, pero cariño, tu mami es un reloj. Siempre me viene la regla en el día veintiocho y a la mima hora, por eso estoy segura de que me he quedado preñada. No sé si los chinos venderán pruebas de embarazo, dentro de un rato bajaré a la calle a por una. Tengo miedo de la respuesta, porque como me diga que sí, de lo cual estoy bastante segura, no sé que voy a hacer contigo y con mi vida.


¿Y quién crees que es tu papi, bonito mío? Sinceramente, tu madre no tiene ni puta idea. He estado mirando mi agenda y lo que he hecho durante estos últimos veintiocho días. Me he tirado a seis posibles padres para ti…y no sé cual de ellos puede ser el que dio en la diana. Para serte sincera, no tengo ni la más remota idea.


Creo que te voy a dar elegir a ti a cual de ellos quieres como padre, o también podemos hacernos los locos y no decirles a ninguno nada de tu existencia. Aunque esto último nos va a resultar bastante complicado, ya te darás cuenta de lo pesados que son, vamos a tenerlos encima todo el santo día. Ya comprobarás tú mismo y con tus propios ojos, que aunque les demos con una cacerola en la cabeza, ellos siguen y siguen estando siempre ahí.


¿Y si aceptamos a los seis como padres para ti? ¿y si hacemos creer a cada uno de ellos que es tu papi?. Cariño, podríamos forrarnos, esto puede ser una idea genial, tenemos que madurarla, aunque por otro lado creo sería muy estresante…


Tu posible padre nº 1 es un fiestas. Es muy buena gente pero le gusta más la calle que a un tonto un lápiz. La parte buena es que podrías pasarte el día entero con él en el parque. La parte mala es que se olvidaría de ti y de que te tiene en un columpio vomitando como un aspersor. Hay importantes posibilidades de que sea él tu papi, porque hay que tener en cuenta que la última vez que follamos yo me había bebido el Nilo y no recuerdo el acto. Esta posibilidad de padre tuyo tiene de bueno que siempre ve la vida por el lado positivo, así que estoy segura de que hará de su paternidad algo bonito. No nos podemos olvidar de tenerle siempre regadas sus plantas de marihuana y ya nos cuidaremos muy mucho de que siempre estén al sol. Mientras eso siga existiendo, feliz le tendremos de su paternidad. También aprenderás a tocar la batería, como ves esto es algo muy provechoso para tu futuro… y te sabrás todos los conciertos y festivales del país (más provechoso aún).


Tu posible padre nº 2 es un poco plasta. Eso sí, saldrías muy inteligente y nacerías hablando cinco idiomas. Pero prepárate, te va a hacer estudiar un montón, te va a tener todo el santo día leyendo y haciendo deberes, te va a meter en el mejor colegio y te va a apuntar a todo tipo de actividades extraescolares. Es de estos que todo lo sabe y que te va dando lecciones continuamente. Cualquier momento es bueno para soltarte un rollo. A veces resulta entretenido, pero mi niño, he de decirte que a veces, muchas veces, aburre a un muerto. Yo juraría que este no tiene demasiadas posibilidades de ser tu papi, siempre tiene mucho cuidado de no hacer locuras propias que puedan llegar a finalizar en una existencia como la tuya, pero todo es posible. Tu mami tiene la memoria de un pez y ya no me acuerdo cómo fue la última vez que follamos. Pero haré un esfuerzo mental, no te preocupes. Si hace falta yo misma me hipnotizo.


Tu posibilidad de padre nº 3 está como un cañón. Vas a ser un lerdo si sales a él, porque muchas luces no podemos decir que tiene, pero guapo vas a salir como el que más. Vas a tener el padre más divino de toda la guardería y vacilarás un montón gracias a él. Te va a llevar hecho un pincel y además, te va a aconsejar con mucho gusto que conjuntos ponerte. Pero no esperes que te lleve a museos y que te lea muchos cuentos, primero tendremos que enseñarle a leer a él y luego podréis leer juntitos. Si pasas con él los fines de semana lo vas a pasar genial, porque con este posible padre tendrás piscina y una casa muy bonita y muy grande. Pero mi niño, cuando abras la nevera te vas a echar a llorar seguro, no vas a encontrar cosas ricas como en nuestra casa, sólo vas a ver productos bajos en calorías y verduras, muchas verduras. Un asquito.


Tu posibilidad de padre nº 4 va a parecer tu abuelo. Lo siento, vas a tener que soportar mucho eso de “uy, ¿ha venido tu abuelito a buscarte?”, pero no mi niño, tu abuelo por parte de padre murió hace lo menos cien años. Él no se va a poner muy contento de que nazcas, entre otras cosas porque tiene hijos más mayores que yo y esto de la paternidad como que se le queda muy atrás. Pero hay que buscar el lado bueno de este posible padre y es que, aunque tengas que compartir la herencia con dos más, te va a tocar tan gran pellizco que no te va a importar que tu padre se apellide Matusalén. Siento comunicarte que tienes muchas posibilidades de que el longevo sea tu papi, así que tendré que ir pensando en como decírselo. Tú no te preocupes por nada, el pater-abuelo al final siempre acaba haciendo lo que yo digo.


Tu posibilidad de padre nº 5 es un amor. Este sería el perfecto padre para ti y además, va a ser el que más contento se va a poner. Me ama con locura así que por ende, te querrá tanto o más que a mí. Han sido ya muchas las veces que se le ha escapado las ganas que tiene de ser padre, así que es el más concienciado. Pero éste nos va a traer un montón de problemas: querrá que me case con él, que me vista de blanco, querrá que conozca a sus padres (a tus abuelitos), te bautizará por todo lo alto, planeará nuestras vacaciones de familia feliz con once meses de antelación, comprará una casa con jardín en un chalét adosado y lo siento, pero tengo que decirte que nos vamos a parecer un montón a la familia de Ned Flanders. Todo va a ser estupendito con tu posibilidad de padre número cinco. Ya te adelanto (para que te vayas haciendo a la idea y luego no me vengas con traumas infantiles) que cuando aún no hayas llegado al año, vas a tener a unos padres divorciados. A este padre tuyo sólo le aguanto con dosis moderadas. Estoy segura de que si estoy preñada como creo que lo estoy y él es el padre, lo ha hecho aposta el muy cabrón. Seguro que me inyectó su semen mientras dormía.


Tu posibilidad de padre nº 6 es tan pequeño como tú. Así que ya me veo todas las mañanas llevándole a él a la universidad y a ti a la guardería. Por no tener no tiene ni carnét de conducir y si quieres pasar algún fin de semana con él, tendrás que hacerlo en un piso compartido lleno de hormonas. Os tendré que dar una paga a cada uno y de este no podemos esperar grandes cosas y mucho menos lujo y esplendor. Eso sí, te va a encantar como te va a hacer reír, es genial para eso, es el más divertido de todos. Ya te adelanto que cuando vayamos al parque los tres juntos vamos a ser bastante esperpénticos: él con los pantalones caídos y enseñando el calzoncillo, yo con mis sandalias de tacón intentando no pisar la arena para no ensuciarme los dedos y tú, llorando porque querrás algo que no sabremos qué es y maldiciéndonos por haberte traído a este mundo. He de confesarte, que hay muchas posibilidades de que él sea tu padre… para desgracia de todos.




Tres horas de retraso… esto es un embarazo inminente: Tres horas de retraso que parecen mil.. ¡Ay dios mío, qué nervios!. Siento que mi estómago empieza a hacer cosas raras, creo que lo que tengo es hambre… Sí, era hambre: me he comido tres mini donuts y las cosas raras de mi estómago han desaparecido.


Tres horas y veinte minutos de retraso: Voy a empezar a hacer llamadas telefónicas.


Tres horas y media de retraso: No he llamado a ninguno de los seis, no me atrevo. ¿Por qué no naces ya y eres tú el que lo comunicas?, yo no me siento capaz.


Cuatro horas de retraso: He hecho una lista de nombres…no sé por qué en todo momento he decidido que eras un niño. Espero que no me salgas niña, me darías un disgusto enorme. Estos son los nombres que más me gustan, ¿cuál prefieres?: Rodrigo, Guillermo, Álvaro y Dámaso. No sé por cual decidirme. Elígelo tú mismo.


Cinco horas y quince minutos de retraso: A mí jefe casi le da un patatús cuando le he dicho que no puedo ir a trabajar porque estaba embarazada. Que se vaya haciendo a la idea… no está de más. He tenido que colgarle porque me he puesto a llorar. ¿Ves? Este es un claro síntoma de que estoy preñeitor.


Seis horas de retraso: ¡No puedo con esta angustia!. Voy a comerme los tres mini donuts que quedan para ver si reacciona mi cuerpo de alguna manera.


Vaya, los mini donuts han funcionado. No, no estaba embarazada, lo que debía de tener era hambre. Me ha bajado la regla con seis horas de retraso, han sido las seis horas peores de mi vida. Si tuviera que volverlas a pasar, no sé que sería de mí.


Se me ocurre algo: voy a llamar a los seis en discordia y voy a ponerles a prueba diciendo a cada uno de ellos que estoy embarazada. Hoy han sido seis horas, pero el mes que viene pueden ser ocho y tengo que estar preparada para sus reacciones.


Dámaso es un nombre precioso, ¿verdad?. Me quedo con ése para que en mi próximo embarazo psicológico pueda llamarte de algún modo.