PERDÓN, ANDABA OCUPADA
No he podido actualizar el blog porque mi gato tiró una Coca Cola Light encima de mi portátil y se estropeó. Soy consciente de que esto suena igual a “mi perro se comió los deberes” o “mi casa se quemó con mi abuela dentro”, pero os juro que es una verdad como un templo... y si no, preguntar al cabrón de mi gato.Yo escribía en mi casa con un portátil que me prestó mi ex cuando ya éramos ex. La vedad es que nunca tuve la menor intención de devolvérselo: siempre acepté el portátil como un estupendo regalo que me hizo como recompensa de la tortura sentimental que le había hecho pasar, y por todos mis esfuerzos en hacerle un desgraciado (creerme si os digo que ése es un trabajo realmente duro y al que hay que dedicar mucho tiempo y esfuerzo). Él siempre tuvo la esperanza de que se lo devolviera. Lo que no sabía, es que iba a recuperar el dichoso portátil en estado vegetativo.
A los dos días mi ex me llamó:
- El portátil no funciona
- ¿¡Cómo que no funciona?! ¿¡Ya te lo has cargado?!. Dos años conmigo y nunca le pasó nada; tú lo tienes dos días y ya lo estropeas. Siempre fuiste un manazas
- Yo no lo he roto
- ¡¿Me estás queriendo decir que lo he roto yo?!
- Quiero decir que el portátil funcionaba cuando te lo presté y que ahora ni si quiera se enciende
- Sé leer entre líneas querido, y me está dando toda la impresión de que me estás acusando de haberte estropeado el dichoso portátil…
- No te ofendas, pero es que…
- ¡¡Pero es que nada!! –dije gritando-. Te devolví el portátil porque no quería seguir abusando de tu generoso préstamo, pero ya veo que sigues siendo el acusador y malpensado de siempre. Si crees de verdad que yo te estropeé el portátil, mándalo arreglar y te pagaré ipso facto la factura –en este momento, un sudor frío recorre mi espalda con el miedo de que diga que sí-… yo no estoy para chiquilladas ni miserias.
- No mujer, no hay que llegar a eso… supongo que habrá sido el traslado o quizá le he dado algún golpe sin querer. De todos modos el portátil ya estaba algo viejo y…
Afortunadamente no me ha mandado la factura… y más vale que no lo haga, por su propia salud mental.
El caso es que también he andando fatal de tiempo gracias a mi maravilloso trabajo. Alguien que me quiere mucho mandó mi artículo “Chupar o no chupar, esa es la cuestión” a mi querido y amado jefe y he tenido que demostrar una y otra vez que lo que me ocurre es que tengo la boca como un buzón, que nada de lo que digo aquí lo pienso de verdad y que yo lo que quiero es trabajar a destajo, seguir haciendo horas extras, malcomer en mi despacho, chuparme todos los viajes que haga falta y no chupar nada más que no sea eso y que, ante todo, soy una profesional que esta encantada con su maravilloso sueldo.
Por otro lado, volverse mística (es lo que tiene dedicar las vacaciones a irse a un lugar espiritual) también roba mucho tiempo: no puedo ver la tele (es que los místicos no ven nada de tele), he de pensar continuamente como se viste, como se peina y que lugares frecuenta una mística. También me he vuelto una intelectual y eso sí que roba tiempo. Todo el día en seminarios, jornadas, conferencias… En fin, que queréis que os diga, me he adentrado en un infierno terrible de misticismo e intelectualidad del que es difícil salir y, lo peor, es que aún no tengo claro como se viste, peina y camina una mística que a la vez es una intelectual. Que esto no salga de aquí, pero en este mundillo hay mucha progre catalana que no se tiñe las canas y a mí eso no me gusta ni un poquito.
A todo esto mi nuevo (o no tan nuevo) amante me está durando más de lo habitual y me roba un montón de tiempo. Mejor dicho: me roba el poco tiempo libre que tengo. Como también es un místico-intelectual pues tampoco ve la tele, así que dedica su tiempo libre y el mío a otros menesteres: el sexo. Y es que la gente se cree que los místicos-intelectuales no practican el sexo… ¡ja!, es prácticamente lo único que hacen. Yo os aseguro que esa gente son como mandriles.
Cuando me deja las manos y la boca libre, yo aprovecho para volverme un poco loca y me dedico a registrar los cajones de su cuarto de baño. Por una extraña razón me fastidia soberanamente que haya tenido otras relaciones y que alguna que otra cerda haya estado instalada en su casa y usado su cuarto de baño. ¿Qué me trae toda esta locura? Pues nada bueno y una absoluta perdida de tiempo.
Encontré:
- Un támpax súper
- Un támpax regular
- Un caja de salva slips
- Una goma del pelo
- Dos horquillas
- Una lima de uñas
Lo cogí todo y lo tiré a la basura…. No contenta con eso quise buscarme algún que otro problema más y seguí inspeccionando y registrando. Aproveché los pequeños ratos que me quedaba sola en su casa para ponerla patas arriba. Abrí cada uno de sus libros para encontrar alguna nota de amor, miré todos sus álbumes de fotos, revisé todos sus cajones, armarios, etc. Abrí todas las cajas que me encontré y hasta miré dentro de sus maletas….¿y qué encontré? Nada digno de mención… salvo un “pequeño” problema laboral con su asistenta.
- ¿Por qué estará toda la librería descolocada?
- Sí tesoro, justo iba a decírtelo yo ahora mismo… yo también lo he notado. Creo que deberías hablar muy seriamente con tu asistenta.
- ¿Con Gloria?, ¿qué tiene que ver Gloria?
- Creo que te registra todo. El otro día la pillé mirando entre tus libros
- Estaría limpiando
- Sí, sí… limpiando… ¿entonces por qué miraba como una desaforada entre tus cajones?
- ¡Gloria lleva conmigo cinco años! Nunca he tenido un solo problema con ella… además, es muy discreta
- Ya cariño, pero la gente cambia… No quería decirte nada, pero el otro día olía a alcohol que casi me caigo de culo
- ¿A alcohol? ¡pero si es abstemia!
- Ya, ya… la gente es abstemia hasta que deja de serlo… Yo no digo nada mi niño, pero yo que tú me andaba con ojo… ¿es que acaso no notas como últimamente no deja nada en su sitio?.. y esto tampoco quería decírtelo: pero me han desaparecido unas horquillas y unos tampax que dejé en tu baño…
- ¿En serio? Tendré que hablar con ella.
La siguiente mañana que me topé con Gloria, los buenos días me los dio soltándome una frase en rumano que no me gustó ni un poquito. Yo, por si las moscas, me fui a una santería a comprarme un amuleto contra el mal de ojo… Nunca se sabe.
Ha sido muy duro para mí compaginar todas estas cosas y la falta de tiempo me crea una ansiedad tremenda. Buscar un hueco para ver a escondidas la tele, grabarme el Diario de Patricia sin que nadie se entere y verlo de madrugada cuando todos duermen, es mucho más estresante de lo que nadie se puede imaginar. Amén de que tengo que idear algo para que mi ex se sienta culpable por la acusación que me hizo y me devuelva el portátil arreglado… eso, o que me de uno nuevo.
¿Son o no son motivos más que suficientes para no actualizar?





