MI PRIMA MARISA Y SU ADONIS (1ª PARTE)
El otro día fui a comer a casa de mis padres... no es que esto tenga una importancia tan grande como hacer un artículo sobre ello, pero los hechos ocurridos me dejaron tan marcada que no he podido remediar el hacerlo.
La comida transcurrió con la normalidad en la que suelen hacerse: comemos con la tele puesta e intentamos buscar algo de polémica para dar ambiente al asunto, parece que si no discutimos por algo, ya no es lo mismo, no tiene gracia.
Cuando mi padre se ha comido hasta las patas de la mesa (no he visto en mi vida persona que trague tanto) y ya ha hecho la sobremesa que él cree oportuna, entonces es cuando se retira al salón y se sienta en su sofá a dormitar.
Nosotras nos quedamos en la cocina a charlar. En realidad mi madre se pone a recoger y fregar los cacharros. Yo, desde que no vivo con ellos, me siento una invitada y dejo que sea ella quien lo haga. Mientras hace sus quehaceres, yo me siento en el mayor de mis disfrutes fumándome un piti y ojeando el Diez Minutos (típica revista que ni lees, ni compras y que además criticas a quien lo hace, pero que una no puede evitar empollarse si cae en sus manos). Comento con mi madre la gentuza que sale en esas revistas y pasamos de un tema a otro sin sentido alguno.
En un momento dado, la madre que me parió, sin pudor ni anestesia y sabiendo como me pongo cuando tengo que sociabilizarme con el resto del mundo, va y me suelta que en cuestión de una hora vendrá mi prima Marisa a tomar café.
Yo monto en cólera, juro en arameo, se me hincha la yugular, los ojos se me inyectan en sangre y comienzo a echar algo de espuma por la boca. No soporto a mi prima Marisa desde que tengo uso de razón o mejor dicho, desde que siendo crías le enseñé a jugar a las damas e inmediatamente me ganó catorce veces seguidas.
En cualquier caso y obviando el detalle de las damas, mi prima siempre ha logrado sacarme de mis casillas. Es uno de esos seres grimosos y blanquecinos (ya sé que yo no soy precisamente la mulata de Oklahoma) que siempre andaba lloriqueando, que la adolescencia la pasó en su habitación llena de osos amorosos y que siendo jovencitas, se permitió el lujo de criticarme por llevar minifaldas que enseñaban hasta lo que no estaba escrito, cuando ella, llevaba enormes faldas escocesas con pelotillas que picaban sólo con mirarlas.
Se escandalizaba y santiguaba cuando veía a dos desconocidos besándose y me contaba ruborizada que alguna compañera de su instituto, se había magreado con algún muchachito. Yo, buena de mí, intenté abrirle los ojos y hacerle ver que eso era ley de vida, que su compañera era una afortunada y que yo tenía una lista de novios que llegaba hasta Lima y que ella, por su propio bien, debía de hacer lo mismo. Pero no, se perturbaba muchísimo e incluso, tengo entendido, que hasta llegó a rezar por mí y por el encarrilamiento de mi vida (para mi que no rezó mucho y si lo hizo, lo hizo jodidamente mal).
Gracias a Marisa mis padres se enteraron de que yo fumaba. Maldita la hora que le enseñé el paquete de Fortuna que guardaba en mi mesita de noche. Le faltó tiempo a la muy perra para ir con el cuento a mis padres a los que cuales, les faltó tiempo también para armar el GRAN ESCÁNDALO FAMILIAR.
Ese incidente y alguno que otro más de la misma guisa, me hizo no volver a querer nada de tan insensata criatura que se escandalizaba con lo más mínimo. Aquella con la que no podía compartir nada y que con el paso del tiempo, en bodas, bautizos, comuniones y últimamente funerales, había conseguido revolverme el estómago con esos modelitos de hilo tan estúpidos como ella.
El caso es que cuando ya no me quedaba aliento para seguir criticándola y hasta había implorado al mismísimo diablo para que no se diera lugar la cita, pregunté a mi madre cual era el motivo de tan estimable visita. Mi madre, que aún no había dicho ni palabra, me contestó con voz temblorosa que vendría con su novio (¡SU NOVIO!) para presentárnoslo.
“¡¿Qué Marisa tiene novio?!”. Oh cielos!, esa fue la gota que colmó el vaso, mi prima no podía tener novio, ¡si es el ser más indeseable del mundo!.
- Acabas de arruinarme la vida, mamá. Si Marisa tiene novio, entonces algo muy malo debí de hacer en mi vida anterior para que se me castigue de este modo.
- ¡¡Pero si a ti te duele la boca de decir que no quieres novio!!
- Ya, pero tampoco quiero que ella lo tenga...
La parte buena llegó cuando mi querida madre me contó que al susodicho le había conocido a través de un chat (bueno, creo dijo “chas” o algo así, pero lo entendí perfectamente. Son muchos años ya). Entonces yo me descojoné, me despeloté y me meé de la risa, me di golpes en la barriga e hice como si llorara del carcajeo. Me faltó dar tres vueltas de campana, pero una ya está mayor para eso, me llega a pillar más joven y a Dios pongo por testigo que hasta hago el pino puente en el aire.
Cuando terminé de hacer tan dantesco numerito y comprobé que mi madre me miraba con cara de “Señor, ¿qué he hecho yo para parir ser tan idiota?”, me encendí otro piti e hice que me relajaba sólo para sonsacar algo más de información.
Me contó poco, realmente no sabía casi nada: que se habían conocido chateando, que él era navarro y que se había venido a vivir a Madrid para estar cerca de ella.
¿Qué tipo de pirado podía hacer algo así por la prima Marisa? Me estaba costando mucho trabajo entenderlo, de hecho, a día de hoy, sigo sin comprenderlo. Algo raro debió de hacer ella... algo muy extraño, de eso estoy segura. Vayan ustedes a saber si no le hizo algún conjuro para que él se quedara a su lado hasta la eternidad (siempre fue un poco bruja). Claro que, tendríamos que ver como era él.. ¡ja!.., la verdad es que según lo iba pensando, la cita iba prometiendo, podía reírme mucho con tan conmovedora historia de chat digna de un reality show de andar por casa.
Cuando sonó el timbre de la puerta, mi madre me dijo de la forma más diplomática que pudo, que me comportara, que sólo iba a ser un rato y que me mostrara lo más amable que supiera y/o pudiera. ¡No sé como se atrevió a darme este tipo de pautas con la edad que tiene una ya!.
Yo, haciendo caso a mi madre, me comporté de la forma más educada con la que supe reaccionar ante tan patético evento: me quedé repanchigada en la silla y subí el volumen de la televisión.
Les estaba oyendo presentarse, besarse, decirse estúpidos cumplidos y me estaban entrando ganas de vomitar. Pero aguanté... aguanté cual campeona y dilaté como pude el saludarles hasta que no me quedó más remedio y les tuve delante.
Mi cara debió de ser todo un poema porque mi madre me lanzó una mirada asesina que me hizo reaccionar, creo que incluso, se me debió de abrir la boca... Delante de mis ojos tenía a EL HOMBRE. Cualquier adjetivo adulador era poco para semejante criatura y yo, con esos pelos.

¡Qué hombre, señores, qué hombre!. Un mortal de ojos verdes, enormes manos, pelo alborotado con toda la gracia del mundo y una barba de tres días que le hacía más encantador aún... Iba perfectamente vestido, yo no hubiera elegido mejor atuendo para él. Para colmo de males, era adorable y lucía una dentadura perfecta, unos labios magistrales y todo eso y más que no quiero mencionar para no parecer que babeo delante de la pantalla de mi ordenador (creerme si os digo que lo estoy haciendo). Estaba viendo al mismísimo Adonis y le amaba, me había enamorado de él sólo con mirarle. Cuando abrió la boca, al amor se le sumó la pasión, la perversión y hasta se me despertó de un golpe mi escondido instinto maternal.

Su cara me resultaba conocida y enseguida caí en la cuenta: era el hombre que mi imaginación siempre utilizó para todo tipo de pensamiento erótico.
¿Qué enorme fallo tendría?, no creo que fuera físico, porque de nuevo, mi poderosa imaginación y mi desvergüenza, dejó que intuyera que lo que escondía entre las piernas era tan grandioso como él (o más).
¿Cómo semejante criatura se había fijado en Marisa teniéndome a mí en la familia que al menos era más simpática que ella?. Creo que, hasta en el lecho de mi muerte, dedicaré una milésima de segundo para hacerme esta misma pregunta.
Ella, tan estúpida como siempre, aprovechaba cualquier oportunidad para descalificarme y ridiculizarme, recordando momentos de nuestra infancia, adolescencia y juventud que hasta yo quería olvidar. Pero había dado con tremendo grano en el culo, porque yo no quise quedarme atrás y me encargué de defenderme de la mejor manera que pude: ridiculizándola a ella también. En cuestión de minutos, el café se había convirtiendo en una lucha de titanes para demostrar quien era la más imbécil de las dos.
“Pues tenéis un tremendo parecido físico” dijo el Adonis, “con esas palabras la has cagado. Vuelve a decir eso y de aquí me voy a Corporación Dermoestética a cambiarme el careto”, pensé. Pero le perdoné semejante insultó, creo que el pobre lo único que quería hacer era apaciguar el ambiente discrepante que había. En cualquier caso, algo tenía que decir ante tremenda barbaridad; sólo fui capaz de pronunciar: “¿estás seguro de lo que dices?, porque mira que cada vez que nos vemos, yo termino pensando que una de las dos es una bastarda”.
Mi madre pegó un grito y me soltó dos insultos que no me atrevo a repetir por respeto a mis lectores. Creo que esta madre mía perdió los papeles y es que, la pobre, nunca se termina de acostumbrar. Hasta ella misma se avergonzó de su comportamiento, porque rápidamente pidió disculpas al Adonis y a su bicho por el lenguaje que había utilizado. Yo, intenté arreglarlo diciendo que era broma, pero la verdad sea dicha: los tres me miraron con bastante mala cara.
Afortunadamente se incorporó mi padre y con su presentación, se pudo distraer un poco el asunto. Al pobre, le hacía tanta gracia como a mí aguantar el petardeo de la prima Marisa. Con lo bien que estaba él en su sofá con la manta por encima...
No sé de que modo el Adonis y mi padre entablaron una conversación que les estaba resultando la mar de interesante. Hablaban de cámaras de fotos, diafragmas, sensibilidades de carretes, objetivos polarizadores... y me di cuenta de los ojitos melosos que ponía mi padre y de la falta que le hacía al pobre mío tener un yerno. “Pero no te preocupes papi, sólo tengo el pequeño inconveniente de la prima Marisa y cuando lo tenga solucionado, me encargo de agenciarnos a este chico de yerno para ti y de pareja para mí”, rumié.
El caso es que, mientras ellos tenían una charla ágil y entretenida, en la cual yo no podía participar ya que para mí, un diafragma no es otra cosa que un método anticonceptivo, la sensibilidad es una capacidad de percibir sensaciones y un carrete es una charla bastate pesada, pues intenté captar la atención de mi madre, la cual me ignoró de una forma bastante cruel. A mi prima Marisa no quería ni mirarla así que decidí irme a otro planeta a imaginar alguna que otra cosa. Tuve una visión: dos tenedores clavados en cada ojo de mi prima y yo haciendo un estupendo favor al Adonis mientras ella, gritaba de dolor y terror con la cara cubierta de sangre. Mis padres no estaban en la quimera: eso ya hubiera sido demasiado degenerado.
No podía más que tener pensamientos macabros con ella y eróticos-festivos con él. Aprovechaba cualquier oportunidad para entablar cualquier pequeña conversación con el Adonis y que la otra no nos molestara, pero estaba siendo muy difícil, con tanta familia incordiando estábamos siendo mucho más que multitud.
Estuve apunto de ponerme delante suya y levantarme la camiseta mientras hacía lo más parecido a un baile brasileño, pero me contuve, no creo que hubiera quedado muy decoroso. Pensé también en la posibilidad de tirarle el café por encima y limpiárselo a lametazos, pero también deseché esa idea, me hubiera tomado por una fresca (ja,ja,ja), así que opté por la posición pasiva: esperaría a recibir mensajes ocultos de él...
Los mensajes parecía que estaban tardando en llegar, de hecho creo que nunca llegaron. Me temo que lo que imaginé que eran guiños, tan sólo eran pestañeos y que sus miradas hacía mi persona no eran otra cosa que miradas de espanto por la cantidad de chorradas que estaba soltando gracias a mi nerviosismo y a la torpeza que me caracteriza cuando alguien me gusta más de la cuenta.
Pero quemé mis últimos cartuchos y me convertí en una especie de fulana cutre-luxe a la que daba pena mirar. Pero que fuera lo que Dios quisiera... y lo que Dios quiso en esos momentos es que yo me sintiera la persona menos deseada del planeta aparte de la más imbécil. Todas mis insinuaciones y patéticos movimientos sólo dieron un resultado: la indiferencia del Adonis y el regocijo de mi prima Marisa que tan estúpida no debe de ser, porque convencida estoy de que se dio cuenta de mi malograda actuación.

Cuando la pareja feliz se marchó y mi padre volvió a su sofá a taparse con la manta, mi madre, sin ningún tipo de compasión por mi bajada de autoestima, soltó todo tipo de improperios por el comportamiento que había tenido.
- ¡Sólo te ha faltado bajarle los pantalones y hacerle...!
- ¿Y hacerle qué, mamá? –me entró la risa, no lo pude evitar, estaba realmente enfadada conmigo-
- ¡Hacerle nada!, me haces perder hasta mis buenos modales...
- Andaaa, picaronaaa, ¡qué hasta tú has pensado lo mismo que yo al ver semejante hombre!, ¿eh?
Ahí se terminó el dialogo, porque a partir de ese momento todo fueron reprimendas y desaprobaciones por mi actuación. En algún momento dado, incluso llegó a mencionar algo de la herencia, pero en ese momento ya estaba yo en el infierno quemándome en mi propia miseria. ¿Dónde está el apoyo de una madre cuando más lo necesitas?.
Camino a mi casa, con el rabo entre las piernas (ya me hubiera gustado a mi que fuera literal) y con la humillación por vestimenta, no pude evitar hacer una parada en PC City para preguntar precios de ordenadores y ya que estaba en el tema, que me informaran cuales eran esos chats donde personas como mi prima, encuentran a tipos guapos y estupendos. El dependiente me miró con cara rara, así que para que no pensara que estaba chiflada, le conté la historia de mi prima Marisa y su Adonis. Me entendió perfectamente, porque dijo algo así como “que mala tu prima, mira que echarse un tío bueno por novio, ¿dónde ha quedado la delicadeza de la gente?...”, “¡eso, eso!, ya veo que tú me entiendes, seguro que a ti te ha pasado algo parecido, ¿verdad?”.
Cuando salí de la tienda, pude ver por el rabillo del ojo como el dependiente había cogido del hombro a su compañero y me señalaba descojonado de la risa.
Sólo me quedó irme a mi casa y llamar a mi amiga la cual sí que me entendió perfectamente. Rápidamente dio con la solución: Aún podía reventarles la boda... y eso iba a hacer.
¡¿Quién dijo que yo era una rabiosa?! ;-)
La comida transcurrió con la normalidad en la que suelen hacerse: comemos con la tele puesta e intentamos buscar algo de polémica para dar ambiente al asunto, parece que si no discutimos por algo, ya no es lo mismo, no tiene gracia.
Cuando mi padre se ha comido hasta las patas de la mesa (no he visto en mi vida persona que trague tanto) y ya ha hecho la sobremesa que él cree oportuna, entonces es cuando se retira al salón y se sienta en su sofá a dormitar.
Nosotras nos quedamos en la cocina a charlar. En realidad mi madre se pone a recoger y fregar los cacharros. Yo, desde que no vivo con ellos, me siento una invitada y dejo que sea ella quien lo haga. Mientras hace sus quehaceres, yo me siento en el mayor de mis disfrutes fumándome un piti y ojeando el Diez Minutos (típica revista que ni lees, ni compras y que además criticas a quien lo hace, pero que una no puede evitar empollarse si cae en sus manos). Comento con mi madre la gentuza que sale en esas revistas y pasamos de un tema a otro sin sentido alguno.
En un momento dado, la madre que me parió, sin pudor ni anestesia y sabiendo como me pongo cuando tengo que sociabilizarme con el resto del mundo, va y me suelta que en cuestión de una hora vendrá mi prima Marisa a tomar café.
Yo monto en cólera, juro en arameo, se me hincha la yugular, los ojos se me inyectan en sangre y comienzo a echar algo de espuma por la boca. No soporto a mi prima Marisa desde que tengo uso de razón o mejor dicho, desde que siendo crías le enseñé a jugar a las damas e inmediatamente me ganó catorce veces seguidas.En cualquier caso y obviando el detalle de las damas, mi prima siempre ha logrado sacarme de mis casillas. Es uno de esos seres grimosos y blanquecinos (ya sé que yo no soy precisamente la mulata de Oklahoma) que siempre andaba lloriqueando, que la adolescencia la pasó en su habitación llena de osos amorosos y que siendo jovencitas, se permitió el lujo de criticarme por llevar minifaldas que enseñaban hasta lo que no estaba escrito, cuando ella, llevaba enormes faldas escocesas con pelotillas que picaban sólo con mirarlas.
Se escandalizaba y santiguaba cuando veía a dos desconocidos besándose y me contaba ruborizada que alguna compañera de su instituto, se había magreado con algún muchachito. Yo, buena de mí, intenté abrirle los ojos y hacerle ver que eso era ley de vida, que su compañera era una afortunada y que yo tenía una lista de novios que llegaba hasta Lima y que ella, por su propio bien, debía de hacer lo mismo. Pero no, se perturbaba muchísimo e incluso, tengo entendido, que hasta llegó a rezar por mí y por el encarrilamiento de mi vida (para mi que no rezó mucho y si lo hizo, lo hizo jodidamente mal).
Gracias a Marisa mis padres se enteraron de que yo fumaba. Maldita la hora que le enseñé el paquete de Fortuna que guardaba en mi mesita de noche. Le faltó tiempo a la muy perra para ir con el cuento a mis padres a los que cuales, les faltó tiempo también para armar el GRAN ESCÁNDALO FAMILIAR.
Ese incidente y alguno que otro más de la misma guisa, me hizo no volver a querer nada de tan insensata criatura que se escandalizaba con lo más mínimo. Aquella con la que no podía compartir nada y que con el paso del tiempo, en bodas, bautizos, comuniones y últimamente funerales, había conseguido revolverme el estómago con esos modelitos de hilo tan estúpidos como ella.
El caso es que cuando ya no me quedaba aliento para seguir criticándola y hasta había implorado al mismísimo diablo para que no se diera lugar la cita, pregunté a mi madre cual era el motivo de tan estimable visita. Mi madre, que aún no había dicho ni palabra, me contestó con voz temblorosa que vendría con su novio (¡SU NOVIO!) para presentárnoslo.
“¡¿Qué Marisa tiene novio?!”. Oh cielos!, esa fue la gota que colmó el vaso, mi prima no podía tener novio, ¡si es el ser más indeseable del mundo!.
- Acabas de arruinarme la vida, mamá. Si Marisa tiene novio, entonces algo muy malo debí de hacer en mi vida anterior para que se me castigue de este modo.
- ¡¡Pero si a ti te duele la boca de decir que no quieres novio!!
- Ya, pero tampoco quiero que ella lo tenga...
La parte buena llegó cuando mi querida madre me contó que al susodicho le había conocido a través de un chat (bueno, creo dijo “chas” o algo así, pero lo entendí perfectamente. Son muchos años ya). Entonces yo me descojoné, me despeloté y me meé de la risa, me di golpes en la barriga e hice como si llorara del carcajeo. Me faltó dar tres vueltas de campana, pero una ya está mayor para eso, me llega a pillar más joven y a Dios pongo por testigo que hasta hago el pino puente en el aire.
Cuando terminé de hacer tan dantesco numerito y comprobé que mi madre me miraba con cara de “Señor, ¿qué he hecho yo para parir ser tan idiota?”, me encendí otro piti e hice que me relajaba sólo para sonsacar algo más de información.
Me contó poco, realmente no sabía casi nada: que se habían conocido chateando, que él era navarro y que se había venido a vivir a Madrid para estar cerca de ella.
¿Qué tipo de pirado podía hacer algo así por la prima Marisa? Me estaba costando mucho trabajo entenderlo, de hecho, a día de hoy, sigo sin comprenderlo. Algo raro debió de hacer ella... algo muy extraño, de eso estoy segura. Vayan ustedes a saber si no le hizo algún conjuro para que él se quedara a su lado hasta la eternidad (siempre fue un poco bruja). Claro que, tendríamos que ver como era él.. ¡ja!.., la verdad es que según lo iba pensando, la cita iba prometiendo, podía reírme mucho con tan conmovedora historia de chat digna de un reality show de andar por casa.
Cuando sonó el timbre de la puerta, mi madre me dijo de la forma más diplomática que pudo, que me comportara, que sólo iba a ser un rato y que me mostrara lo más amable que supiera y/o pudiera. ¡No sé como se atrevió a darme este tipo de pautas con la edad que tiene una ya!.
Yo, haciendo caso a mi madre, me comporté de la forma más educada con la que supe reaccionar ante tan patético evento: me quedé repanchigada en la silla y subí el volumen de la televisión.
Les estaba oyendo presentarse, besarse, decirse estúpidos cumplidos y me estaban entrando ganas de vomitar. Pero aguanté... aguanté cual campeona y dilaté como pude el saludarles hasta que no me quedó más remedio y les tuve delante.
Mi cara debió de ser todo un poema porque mi madre me lanzó una mirada asesina que me hizo reaccionar, creo que incluso, se me debió de abrir la boca... Delante de mis ojos tenía a EL HOMBRE. Cualquier adjetivo adulador era poco para semejante criatura y yo, con esos pelos.

¡Qué hombre, señores, qué hombre!. Un mortal de ojos verdes, enormes manos, pelo alborotado con toda la gracia del mundo y una barba de tres días que le hacía más encantador aún... Iba perfectamente vestido, yo no hubiera elegido mejor atuendo para él. Para colmo de males, era adorable y lucía una dentadura perfecta, unos labios magistrales y todo eso y más que no quiero mencionar para no parecer que babeo delante de la pantalla de mi ordenador (creerme si os digo que lo estoy haciendo). Estaba viendo al mismísimo Adonis y le amaba, me había enamorado de él sólo con mirarle. Cuando abrió la boca, al amor se le sumó la pasión, la perversión y hasta se me despertó de un golpe mi escondido instinto maternal.

Su cara me resultaba conocida y enseguida caí en la cuenta: era el hombre que mi imaginación siempre utilizó para todo tipo de pensamiento erótico.
¿Qué enorme fallo tendría?, no creo que fuera físico, porque de nuevo, mi poderosa imaginación y mi desvergüenza, dejó que intuyera que lo que escondía entre las piernas era tan grandioso como él (o más).
¿Cómo semejante criatura se había fijado en Marisa teniéndome a mí en la familia que al menos era más simpática que ella?. Creo que, hasta en el lecho de mi muerte, dedicaré una milésima de segundo para hacerme esta misma pregunta.
Ella, tan estúpida como siempre, aprovechaba cualquier oportunidad para descalificarme y ridiculizarme, recordando momentos de nuestra infancia, adolescencia y juventud que hasta yo quería olvidar. Pero había dado con tremendo grano en el culo, porque yo no quise quedarme atrás y me encargué de defenderme de la mejor manera que pude: ridiculizándola a ella también. En cuestión de minutos, el café se había convirtiendo en una lucha de titanes para demostrar quien era la más imbécil de las dos.
“Pues tenéis un tremendo parecido físico” dijo el Adonis, “con esas palabras la has cagado. Vuelve a decir eso y de aquí me voy a Corporación Dermoestética a cambiarme el careto”, pensé. Pero le perdoné semejante insultó, creo que el pobre lo único que quería hacer era apaciguar el ambiente discrepante que había. En cualquier caso, algo tenía que decir ante tremenda barbaridad; sólo fui capaz de pronunciar: “¿estás seguro de lo que dices?, porque mira que cada vez que nos vemos, yo termino pensando que una de las dos es una bastarda”.
Mi madre pegó un grito y me soltó dos insultos que no me atrevo a repetir por respeto a mis lectores. Creo que esta madre mía perdió los papeles y es que, la pobre, nunca se termina de acostumbrar. Hasta ella misma se avergonzó de su comportamiento, porque rápidamente pidió disculpas al Adonis y a su bicho por el lenguaje que había utilizado. Yo, intenté arreglarlo diciendo que era broma, pero la verdad sea dicha: los tres me miraron con bastante mala cara.
Afortunadamente se incorporó mi padre y con su presentación, se pudo distraer un poco el asunto. Al pobre, le hacía tanta gracia como a mí aguantar el petardeo de la prima Marisa. Con lo bien que estaba él en su sofá con la manta por encima...
No sé de que modo el Adonis y mi padre entablaron una conversación que les estaba resultando la mar de interesante. Hablaban de cámaras de fotos, diafragmas, sensibilidades de carretes, objetivos polarizadores... y me di cuenta de los ojitos melosos que ponía mi padre y de la falta que le hacía al pobre mío tener un yerno. “Pero no te preocupes papi, sólo tengo el pequeño inconveniente de la prima Marisa y cuando lo tenga solucionado, me encargo de agenciarnos a este chico de yerno para ti y de pareja para mí”, rumié.
El caso es que, mientras ellos tenían una charla ágil y entretenida, en la cual yo no podía participar ya que para mí, un diafragma no es otra cosa que un método anticonceptivo, la sensibilidad es una capacidad de percibir sensaciones y un carrete es una charla bastate pesada, pues intenté captar la atención de mi madre, la cual me ignoró de una forma bastante cruel. A mi prima Marisa no quería ni mirarla así que decidí irme a otro planeta a imaginar alguna que otra cosa. Tuve una visión: dos tenedores clavados en cada ojo de mi prima y yo haciendo un estupendo favor al Adonis mientras ella, gritaba de dolor y terror con la cara cubierta de sangre. Mis padres no estaban en la quimera: eso ya hubiera sido demasiado degenerado.
No podía más que tener pensamientos macabros con ella y eróticos-festivos con él. Aprovechaba cualquier oportunidad para entablar cualquier pequeña conversación con el Adonis y que la otra no nos molestara, pero estaba siendo muy difícil, con tanta familia incordiando estábamos siendo mucho más que multitud.
Estuve apunto de ponerme delante suya y levantarme la camiseta mientras hacía lo más parecido a un baile brasileño, pero me contuve, no creo que hubiera quedado muy decoroso. Pensé también en la posibilidad de tirarle el café por encima y limpiárselo a lametazos, pero también deseché esa idea, me hubiera tomado por una fresca (ja,ja,ja), así que opté por la posición pasiva: esperaría a recibir mensajes ocultos de él...
Los mensajes parecía que estaban tardando en llegar, de hecho creo que nunca llegaron. Me temo que lo que imaginé que eran guiños, tan sólo eran pestañeos y que sus miradas hacía mi persona no eran otra cosa que miradas de espanto por la cantidad de chorradas que estaba soltando gracias a mi nerviosismo y a la torpeza que me caracteriza cuando alguien me gusta más de la cuenta.
Pero quemé mis últimos cartuchos y me convertí en una especie de fulana cutre-luxe a la que daba pena mirar. Pero que fuera lo que Dios quisiera... y lo que Dios quiso en esos momentos es que yo me sintiera la persona menos deseada del planeta aparte de la más imbécil. Todas mis insinuaciones y patéticos movimientos sólo dieron un resultado: la indiferencia del Adonis y el regocijo de mi prima Marisa que tan estúpida no debe de ser, porque convencida estoy de que se dio cuenta de mi malograda actuación.

Cuando la pareja feliz se marchó y mi padre volvió a su sofá a taparse con la manta, mi madre, sin ningún tipo de compasión por mi bajada de autoestima, soltó todo tipo de improperios por el comportamiento que había tenido.
- ¡Sólo te ha faltado bajarle los pantalones y hacerle...!
- ¿Y hacerle qué, mamá? –me entró la risa, no lo pude evitar, estaba realmente enfadada conmigo-
- ¡Hacerle nada!, me haces perder hasta mis buenos modales...
- Andaaa, picaronaaa, ¡qué hasta tú has pensado lo mismo que yo al ver semejante hombre!, ¿eh?
Ahí se terminó el dialogo, porque a partir de ese momento todo fueron reprimendas y desaprobaciones por mi actuación. En algún momento dado, incluso llegó a mencionar algo de la herencia, pero en ese momento ya estaba yo en el infierno quemándome en mi propia miseria. ¿Dónde está el apoyo de una madre cuando más lo necesitas?.
Camino a mi casa, con el rabo entre las piernas (ya me hubiera gustado a mi que fuera literal) y con la humillación por vestimenta, no pude evitar hacer una parada en PC City para preguntar precios de ordenadores y ya que estaba en el tema, que me informaran cuales eran esos chats donde personas como mi prima, encuentran a tipos guapos y estupendos. El dependiente me miró con cara rara, así que para que no pensara que estaba chiflada, le conté la historia de mi prima Marisa y su Adonis. Me entendió perfectamente, porque dijo algo así como “que mala tu prima, mira que echarse un tío bueno por novio, ¿dónde ha quedado la delicadeza de la gente?...”, “¡eso, eso!, ya veo que tú me entiendes, seguro que a ti te ha pasado algo parecido, ¿verdad?”.
Cuando salí de la tienda, pude ver por el rabillo del ojo como el dependiente había cogido del hombro a su compañero y me señalaba descojonado de la risa.
Sólo me quedó irme a mi casa y llamar a mi amiga la cual sí que me entendió perfectamente. Rápidamente dio con la solución: Aún podía reventarles la boda... y eso iba a hacer.¡¿Quién dijo que yo era una rabiosa?! ;-)

Comentario:
Ahora mismo estoy "rabiosa". Lo has contado tan bien que me he puesto dentro del papel y Marisa me cae mal. El chico deber ser un gran dios.. pero seguro que hay algo escondido.. seguro..
Comentario:
¿Hay algo más absurdo que las reuniones familiares? Y no digo que deban prohibirse por nocivas para nuestra integridad psicológica (que también, a veces) pero no hay nada más sin sentido que este tipo de encuentros en los que debes comportarte de manera educada y amable sólo por "obligación familiar". Y es que no falla, siempre hay alguna prima más decente, más responsable, más rica, más guapa, más educada...
Me parece muy correcto tu comportamiento con tu prima (¿quién le manda traer a tu casa tal especímen masculino?). Esperaré con ansia noticias sobre el rebentón del bodorrio.
Me encanta tu estilo, si quieres leer algo modesto sobre cine pásate por mi web.
Saludos desde Rod@ndo!!
Me parece muy correcto tu comportamiento con tu prima (¿quién le manda traer a tu casa tal especímen masculino?). Esperaré con ansia noticias sobre el rebentón del bodorrio.
Me encanta tu estilo, si quieres leer algo modesto sobre cine pásate por mi web.
Saludos desde Rod@ndo!!
Comentario:
Quiero que sepas que tu prima Marisa, mi novia, es la genuina "tigresa". Es de esas que llevó falda de franela hasta muy tarde pero luego decidió recuperar el tiempo perdido (conmigo, afortunadamente).
En realidad decimos que nos conocimos a través de un "chas" pero no es del todo cierto. ¿Conoces esos canales nuevos de TV a los que puedes enviar un mensaje "amoroso" que saldrá publicado compartiendo pantalla con una buena penetración? Pues ese canal andaba viendo tu virginal prima Marisa. Es mejor que no desvele el contenido del mensaje que escribí y al que ella respondió.
La velada en casa de tus padres estuvo estupenda. Trataré de que se repita ahora que sé que estuviste pensando en bajarme los pantalones.
Adonis.
En realidad decimos que nos conocimos a través de un "chas" pero no es del todo cierto. ¿Conoces esos canales nuevos de TV a los que puedes enviar un mensaje "amoroso" que saldrá publicado compartiendo pantalla con una buena penetración? Pues ese canal andaba viendo tu virginal prima Marisa. Es mejor que no desvele el contenido del mensaje que escribí y al que ella respondió.
La velada en casa de tus padres estuvo estupenda. Trataré de que se repita ahora que sé que estuviste pensando en bajarme los pantalones.
Adonis.
Comentario:
¿¿¡¡cómo!!?? ¿que por el chat se pueden conseguir chic@s buen@s (quiero decir, que estén buen@s)? ¡¡¡IMPOSIBLE!!! o son unos paranoic@s y no quieren quedar contigo, o son fe@s como... hum.... yo mismo... ¡eh!, pero soy simpát... no, espera, ¿cómo era? ¡ah, sí! "majo y servicial" (¡eso es!) un chollo, vamos (esta vez dejo e-milio por si hay alguna desesper... estooooo... alguna friki por ahí suelta, a ver si hay suerte y no es otra prima tuya. no, no creo que haya peligro, tu familia no puede ser tan rara)
bueno, a lo que iba, ¡¡exijo confirmación de esta historia!! igual podemos hacer un apaño, tu prima y yo (¡ejem! ya puestos, habrá que sacar partido ¿no?), y así descubres el defecto de tu Adonis, y todo queda en familia. (¿que cómo voy a convencer a tu prima para que lo deje? ¿tú sabes lo estrasante que es que todas las tías en cincuenta metros a la redonda baboseen y pierdan fluidos cuales caracoles en cuanto posan sus ojitos sobre el Adonis en cuestión? y no creo que sean tan lentas como un caracol en acercarse al "pobre" muchacho, hundiendo su codo en la jeta de tu afectada prima hasta que la nariz le salga por el cogote. "uy, perdona, me he caido sin querer. ¡¡uyyyyy!! ¡qué daño me he hecho en el codo!, seguro que este chico sabe de primeros auxilios", que hay mucha lagarta suelta, que lo sé yo. pero nada, chico, ni las bizcas se me acercan, qué trauma)
desvarío
volviendo al tema, algún defecto ha de tener el Adonis. como alguien comenta por ahí, alguien así no puede meterse en el chat, que queda relegado para los mundanos mortales: nada de semi-dioses de ojos verdes y conversación inteligente y fluida... salvo que tenga algún pequeño defectillo.
y digo yo, ¿tu prima no lo habrá alquilado o algo así? esto huele a chamusquina.
esto requiere investigación y seguimiento (muy de cerca por tu parte)
mantennos informados...
bueno, a lo que iba, ¡¡exijo confirmación de esta historia!! igual podemos hacer un apaño, tu prima y yo (¡ejem! ya puestos, habrá que sacar partido ¿no?), y así descubres el defecto de tu Adonis, y todo queda en familia. (¿que cómo voy a convencer a tu prima para que lo deje? ¿tú sabes lo estrasante que es que todas las tías en cincuenta metros a la redonda baboseen y pierdan fluidos cuales caracoles en cuanto posan sus ojitos sobre el Adonis en cuestión? y no creo que sean tan lentas como un caracol en acercarse al "pobre" muchacho, hundiendo su codo en la jeta de tu afectada prima hasta que la nariz le salga por el cogote. "uy, perdona, me he caido sin querer. ¡¡uyyyyy!! ¡qué daño me he hecho en el codo!, seguro que este chico sabe de primeros auxilios", que hay mucha lagarta suelta, que lo sé yo. pero nada, chico, ni las bizcas se me acercan, qué trauma)
desvarío
volviendo al tema, algún defecto ha de tener el Adonis. como alguien comenta por ahí, alguien así no puede meterse en el chat, que queda relegado para los mundanos mortales: nada de semi-dioses de ojos verdes y conversación inteligente y fluida... salvo que tenga algún pequeño defectillo.
y digo yo, ¿tu prima no lo habrá alquilado o algo así? esto huele a chamusquina.
esto requiere investigación y seguimiento (muy de cerca por tu parte)
mantennos informados...
Comentario:
La mala pécora de Afrodita consiguió que naciera Adonis, fruto del “pecado”. Pero claro, detrás de cada mujer pasional (sea diosa, semi-diosa o la más vulgar de las mortales) hay algo (no mucho) de culpabilidad (aunque sin muchos remordimientos, dicho sea de paso), por lo mismo que detrás de cada pecado hay mucho de placer y, ya sabemos, las cosas hechas con gusto salen mejor: así surgió Adonis (atlético, guapo), quien, salvado por la propia Afrodita, se rindió a sus pies (vamos, que como loca andaba por cepillárselo!!)… El problema estuvo en que muchas otras lo hicieron también (lo que rendirse a sus pies) y, o querida amiga, él, a pesar de todo: ¡ERA HOMBRE! Vamos, que da igual si dios o mortal, tenía colita entre las piernas y un estrés de la leche repartiéndose a intervalos diferentes entre muchas: “jartito” quedó el pobre de menearse entre tanta entrepierna; tanto, que se fue al infierno (vamos, dicen que murió accidentalmente, pero yo creo que decidió poner fin a su vida: versiones, ya sabemos, hay muchas).
Supongo que algo similar le tiene que pasar al novio de tu prima Marisa: pero por favor, ¿CÓMO TE PUEDES IMAGINAR QUE UN TIO TAN ESTUPENDO COMO EL QUE PINTAS DEDICARA HORAS A CHATEAR POR INTERNET PARA CONSEGUIR NOVIA? Pero, vamos a ver ¿Cómo se puede ser tan soso y tan poco glamuroso? ¿Es que un tio de esas características necesita el anonimato de una falta escocesa para tener novia? Claro, que así ha acabado, con “Dª Perfecta” (la prima Marisa): no es por nada, pero tiene que ser ¡TAN ABURRIDO, EL POBRE! Es que me lo imagino como uno de esos con los que “te quedas dormida con su cola en la mano”… Y eso, querida amiga, no es lo que quieres, ¿verdad? Piénsatelo bien antes de actuar. De todos modos, si te animas, más que nada por sacar esa diablesa tan traviesa que llevas dentro, podrías reventarles la boda; eso sí, querida amiga, recuerda siempre que ADONIS FORMA PARTE DE LA MITOLOGÍA, no es real y ya sabemos lo que eso significa: no arderá en el infierno… Ni puede que entre tus piernas ;-) No hay nada (y menos un hombre) perfecto!!!
Por cierto, ¡NO NOS DEJES ASÍ, SIN MÁS CAPÍTULOS! NI SE TE OCURRA. Queremos más del “hombrelaca.com”
Supongo que algo similar le tiene que pasar al novio de tu prima Marisa: pero por favor, ¿CÓMO TE PUEDES IMAGINAR QUE UN TIO TAN ESTUPENDO COMO EL QUE PINTAS DEDICARA HORAS A CHATEAR POR INTERNET PARA CONSEGUIR NOVIA? Pero, vamos a ver ¿Cómo se puede ser tan soso y tan poco glamuroso? ¿Es que un tio de esas características necesita el anonimato de una falta escocesa para tener novia? Claro, que así ha acabado, con “Dª Perfecta” (la prima Marisa): no es por nada, pero tiene que ser ¡TAN ABURRIDO, EL POBRE! Es que me lo imagino como uno de esos con los que “te quedas dormida con su cola en la mano”… Y eso, querida amiga, no es lo que quieres, ¿verdad? Piénsatelo bien antes de actuar. De todos modos, si te animas, más que nada por sacar esa diablesa tan traviesa que llevas dentro, podrías reventarles la boda; eso sí, querida amiga, recuerda siempre que ADONIS FORMA PARTE DE LA MITOLOGÍA, no es real y ya sabemos lo que eso significa: no arderá en el infierno… Ni puede que entre tus piernas ;-) No hay nada (y menos un hombre) perfecto!!!
Por cierto, ¡NO NOS DEJES ASÍ, SIN MÁS CAPÍTULOS! NI SE TE OCURRA. Queremos más del “hombrelaca.com”
Comentario:
Estupenda historia, me he reido con ganas ,has reflejado muy bien lo que piensan muchas mujeres pero a pocas se les ocurre contarlo tan bien y con tanto humor.Espero con impaciencia el reventon de la boda
Comentario:
Conste que hago este comentario porque si no, recibiré un correo cargado de sutilezas contra mi persona por no cumplir con mis obligaciones amigo-blogianas. Lo cierto es que el único comentario posible comienza por "ja, ja, ja" y termina con "OOoooooooootra! Ooooootra!" Por favor, no nos dejes así, termina la historia, solo hay una cosa que me joda más que una "prima Marisa" (esta no se si será de verdad, pero haberlas....) y es un "to be continued" que nunca "continued" o que me pierdo el "continued", así que apresúrate!!
Comentario:
¿Y quién no ha tenido una prima o pariente de esas características? Buena, formal y que parece llevarse tan bien con los papis. Puede que no, pero lo escribes con un realismo, metiendonos tan dentro del personaje que terminamos por odiar a la prima y desear con pasión al novio. Está fenomenal, otra de tus múltiples facetas hasta ahora desconocida. Te imaginas la cantidad de cosas bonitas que puedes hacer, solo queda acompañarlas con algunas de tus pinturas y al mundo de la celebridad por el arte. ¡Yo quiero el final!
Comentario:
Lo has hecho muy bien; trasmites muy bien eso tan cotidiano de las madres de quererte "meter en sociedad y hacer charleta" con ese invento del diablo que son algunas primas, en realidad, casi todas las decentes (inefable definición materna).
Fijate, tú, que a mí que peino canas bajo el vegetal que me pone mi Paco, me sigue organizando esas trampas para que vea a unas primas sesentonas ya, con unos hijos, como Dios manda, que trabajan en el BBV de superjefazos y viven (Dios nos libre de las barbacoas de los venios pedorros) mas pá llá de Pozuelo en sus chalets acosaos. Menos mal que alguno de esos hijos ya van divorciándose y no queda tan mal que mi Sarota tenga mil novios, haga esgrima, teatro y se pirre por tios raros que hacen lo mismo que ella y además llevan tres camisetas, unas encima de las otras.
Muy bien, Merce. Escribes muy bien. Sigue con esa mezcla Rosa Montero-Maruja Torres tan graciosa y, sin embargo, tan tuya. Besotes.PH
Ah! Yo si tengo una prima Marisa, casada con un Adonis que resultó medio bobo, se gastó todo su dinero y al final resultó ser más marica que un palomo cojo. Hasta mi madre dijo: "Tanto que presumía ella de chico bien, de toda la vida, no como los vuestros que eran todos divorciables..."
Fijate, tú, que a mí que peino canas bajo el vegetal que me pone mi Paco, me sigue organizando esas trampas para que vea a unas primas sesentonas ya, con unos hijos, como Dios manda, que trabajan en el BBV de superjefazos y viven (Dios nos libre de las barbacoas de los venios pedorros) mas pá llá de Pozuelo en sus chalets acosaos. Menos mal que alguno de esos hijos ya van divorciándose y no queda tan mal que mi Sarota tenga mil novios, haga esgrima, teatro y se pirre por tios raros que hacen lo mismo que ella y además llevan tres camisetas, unas encima de las otras.
Muy bien, Merce. Escribes muy bien. Sigue con esa mezcla Rosa Montero-Maruja Torres tan graciosa y, sin embargo, tan tuya. Besotes.PH
Ah! Yo si tengo una prima Marisa, casada con un Adonis que resultó medio bobo, se gastó todo su dinero y al final resultó ser más marica que un palomo cojo. Hasta mi madre dijo: "Tanto que presumía ella de chico bien, de toda la vida, no como los vuestros que eran todos divorciables..."
Comentario:
Recomponiendo mi mandíbula a duras penas, recogiendo muelecillas, trozos de lengua (cuando mordemos sin pensar, descubrimos la potencia de nuestros dientecitos) y esperando que la espasmódica vibración del pecho se serene, he de decir que otro relato más como este y muero de la risa LITERALMENTE.
Quedamos a la espera de reventón de boda... u otro tipo de reventones, sean cuales fueren, especialmente del tipo macabro-erótico-festivo, que todo tiene relación (tenedores, sangre, lametones, incestos, imaginaciones desbocadas...).
¡Todos queremos más! ¡Todos queremos mááááááás! (etc, etc.)
Quedamos a la espera de reventón de boda... u otro tipo de reventones, sean cuales fueren, especialmente del tipo macabro-erótico-festivo, que todo tiene relación (tenedores, sangre, lametones, incestos, imaginaciones desbocadas...).
¡Todos queremos más! ¡Todos queremos mááááááás! (etc, etc.)
Comentario:
Rabiosa tú...? Todos mis ánimos para levantarle el novio a esa mala pécora. No lo merece
Me ha parecido una historia genial...
Me ha parecido una historia genial...