<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/elincordio/rss20.xml"><title><![CDATA[El Incordio]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elincordio/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Sano ejercicio del derecho al pataleo: entrada a saco en la comunión con ruedas de molino.]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[12/12/2004]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hour]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[123]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[BASE]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elincordio/c_25.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elincordio/c_24.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elincordio/c_23.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elincordio/c_22.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elincordio/c_21.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elincordio/c_20.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elincordio/c_19.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elincordio/c_18.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elincordio/c_17.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elincordio/c_16.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elincordio/c_25.htm"><title><![CDATA[«El Incordio» cambia de casa]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elincordio/c_25.htm]]></link><description><![CDATA[A partir del día <b>12 de enero de 2005</b>, «El Incordio» estará en un <i>pisito</i> nuevo muy chulo, con una estructura ampliada y un proyecto remozado. Desde la fecha indicada, nos veremos en: <a target="_blank" href="http://javiercuchi.bitacoras.com">http://javiercuchi.bitacoras.com</a><br/><br/><b>¿Y qué pasa con esta página?</b><br/>No me gusta desperdiciar recursos, aunque sean ajenos, de forma que después de un cierto tiempo, la cerraré. Estará activa -aunque sin contenidos nuevos- durante todo el invierno boreal, pero en algún momento de la primavera desaparecerá.<br/><br/>Hasta ya mismo en la nueva casa]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elincordio/c_24.htm"><title><![CDATA[En tiempos de tribulación no hacer mudanza (de opinión)]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elincordio/c_24.htm]]></link><description><![CDATA[<font size="3" face="Arial"><br/><i>El momento ha llegado. Gracias a la tecnología digital será posible lo que ni la Revolución Francesa, ni la República española, ni el Soviet Supremo, ni el Mayo del 68 hicieron realidad. Nosotros tenemos una nueva oportunidad para materializar la Arcadia soñada.<br/><br/>¿Vamos a ir a por todas o sólo queremos música gratis?</i><br/><br/>Son las palabras finales -en tono sarcástico- del artículo de <b>Jaume Sisa</b> publicado en «La Vanguardia» anteayer, 17 de octubre de 2004.<br/><br/>Jaume Sisa, quien en 1976 cantaba esto:<br/><br/><i>Oh, benvinguts, passeu, passeu!<br/>De les tristors en farem fum.<br/>Que casa meva és casa vostra<br/>si és que hi ha<br/>cases d'algú</i><br/><br/>Lo traduzco:<br/><br/><i>¡Bienvenidos, pasad, pasad!<br/>Convertiremos las penas en humo.<br/>Que mi casa es vuestra casa<br/>si es que hay<br/>casas de alguien</i><br/><br/>Qué pena, hacerse viejo...<br/><font size="1" face="Arial"><br/><CENTER><br/><!-- Creative Commons License --><br/><a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/"><img alt="Creative Commons License" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a><br /><br/>This work is licensed under a <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/">Creative Commons License</a>.<br/><!-- /Creative Commons License --><br/><!--<br/><rdf:RDF xmlns="http://web.resource.org/cc/"<br/>    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"<br/>    xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#"><br/><Work rdf:about=""><br/>   <dc:type rdf:resource="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" /><br/>   <license rdf:resource="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/" /><br/></Work><br/><License rdf:about="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/"><br/>   <permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Reproduction" /><br/>   <permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Distribution" /><br/>   <requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Notice" /><br/>   <requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Attribution" /><br/>   <prohibits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/CommercialUse" /><br/></License><br/></rdf:RDF><br/>--><br/></CENTER><br/><font size="3" face="Arial">]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elincordio/c_23.htm"><title><![CDATA[La Comisión del Monopolio de las Teleoperadoras]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elincordio/c_23.htm]]></link><description><![CDATA[<font size="3" face="Arial"><br/>Llevo desde el viernes aguantándome los dedos. Mejor dicho, dejándolos ir y borrando todo lo que de ellos sale, por miedo, más que por falta de justicia y de razón, a ir de narices ante el juez de guardia acusado de injurias, de más injurias, de venga injurias, de inundación de injurias y de lanzamiento de sapos y culebras a morros tenidos -vaya usted a saber por qué- por honorables. Venía utilizando, además, un lenguaje que, en expresión de <b>Tom Wolfe</b>, calcinaría el cerebro a media ciudadanía y media ciudadanía -bastante más de media- ya está muy quemada con todo lo que acontece en este desgraciado país. Así que necesitaba el transcurso de algunos días para calmar mi incendiaria ira.<br/><br/>La cosa es que el viernes me llegó, a través de una de las listas de correo de Softcatalà, la noticia de que la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (en adelante, CMT, para no desperdiciar bytes estúpidamente) había obligado al Ayuntamiento de Barcelona al cierre de su red WI-FI, es decir, <i>sin cable</i> por suministrar Internet gratuitamente. El Ayuntamiento, precisamente a fin de que no sucediese esto, había limitado el servicio a unas pocas docenas de páginas web, todas ellas de carácter administrativo e, incluso, estaba dispuesto a darse de alta formal como operador de telecomunicaciones. Pero la CMT quería más: quería que el servicio no se financiara con una sola pesetas de dinero público lo que, de hecho, hubiera implicado cobrar al usuario por la prestación de este servicio que el Ayuntamiento entiende como público. No estando dispuesto el Ayuntamiento a darse de alta como operador en estas condiciones, ha cerrado su red. Nada que decir, no podía hacer otra cosa. Me refiero al Ayuntamiento, claro.<br/><br/>Lo de la CMT es distinto. Yo me pregunto si en el conjunto de una Administración del Estado -más la autonómica y la municipal, así en general- que ya de por sí contentos nos tiene a los ciudadanos con su eficacia y, sobre todo, por la nula preeminencia que los intereses cívicos tienen en el ejercicio de sus funciones, habrá organismo más inútil, incompetente, negligente y entregado a intereses ajenos al ciudadano que la CMT la cual, en teoría, es un elemento regulador de un mercado y, en la pràctica, no sirve -aparte de para nada- más que para liarlo, para complicarlo, para asfixiar iniciativas que pueden favorecer al usuario y, en definitiva, para perpetuar la condición de Sierra Morena de ese mercado, en manos de compañías cuyo único servicio es participar activísimamente en la operación de esquilmar al ciudadano, la mayoría de ellas sin tan siquiera la mínima inversión que justificaría el atraco, convirtiéndonos a todos en rehenes y en siervos de la gleba de esas compañías (las peores de Europa en calidad de servicios y en precios) todo ello amenizado por los cantos rituales de los sumos sacerdotes de la CMT sacrificando nuestros desgraciados bolsillos a los crueles dioses timofónicos.<br/><br/>Cada día se suceden las alegres noticias con que nos obsequia ese organismo putrefacto: en poco más de una semana, congela una oferta de <i>Timofónica</i> -no muy buena, es verdad, pero esa es otra cuestión- sólo porque muchas de las demás operadoras no pueden competir con ella (al no haberse molestado en tener una infraestructura propia... ¿para qué, si está la CMT?); a continuación, lo del Ayuntamiento de Barcelona que encabeza y, en cierto modo, motiva, este artículo; y hoy mismo nos enteramos del caso indignante de un ciudadano al que una práctica de <i>slamming</i> realizada por Uni2 (práctica sobre la que la CMT, faltaría más, no se ha cansado tomando medidas que la impidieran) ha llevado a una de esas listas de morosos mafiosas y bandidescas (otra cosa a la que habría que meter mano dentro y fuera de las TIC) sin comerlo ni beberlo. Según <i>Timofónica</i> (para nuestra relativa suerte, principal perjudicada -aparte del usuario- por esa buitresca práctica), estos casos se están dando por miles. Y en la CMT deben pasar el tiempo quitándose barrillos de las nalgas: total, para qué molestarse si este problema sólo afecta a los ciudadanos porque, señor <b>Alierta</b>, hombre, por <i>unos miles</i> de clientes que su cuenta de resultados ni va a notar, no vamos a deteriorar el buen rollo que nos llevamos desde siempre ¿verdad?<br/><br/>Viendo lo que es y cómo funciona la CMT, y siendo uno catalán, no sorprende que el gobierno central haya accedido a que se instale en Barcelona. ¡Menudo muerto se quita de encima! Los que estamos apañados somos los catalanes, como <b>Maragall</b> siga obteniendo “logros” como ese... <br/><br/>Yo sugeriría a nuestro <i>President</i> que, en su aparente empeño por revitalizar conjunta y administrativamente los territorios de la Corona de Aragón, propusiera el traslado de la CMT a los Monegros, lugar donde, con todo el respeto para mis queridos aragoneses, daría poco por el culo o, por lo menos, no daría más de lo que da ahora, que ya sería de agradecer, visto lo previsible. Ubicada en la cosa esa barcelonesa del “Distrito 22@”, yo creo que provocaría tal fuga de empresas que el mencionado proyecto municipal sería un fracaso aún mayor que el Forum (camino que, por otra parte, lleva, incluso sin necesidad de la CMT, pero esa es otra historia de la que ya hablaré -y largo- un día de estos). Si no pudiera ser en los Monegros, quizá unas conversaciones con el gobierno foral Navarro permitirían instalarla en las Bardenas Reales, a ver si hubiera suerte...<br/><br/>Por cierto -y como ya he oído por ahí más que insinuaciones-... ¿podría ser que esto de darle cerrojazo al Ayuntamiento fuera una pataleta de los <i>yuppies</i> de la CMT por su deslocalización madrileña hacia Barcelona? Aunque no me sorprendería nada, nada, nada, a beneficio de mis dedos y de mi eventual comparecencia ante el juzgado de guardia prefiero pensar que no, que se trata, simplemente, de otra idiotez más de carácter ordinario.<br/><br/>¡Qué calvario, Señor..!<br/><font size="1" face="Arial"><br/><CENTER><br/><!-- Creative Commons License --><br/><a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/"><img alt="Creative Commons License" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a><br /><br/>This work is licensed under a <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/">Creative Commons License</a>.<br/><!-- /Creative Commons License --><br/><!--<br/><rdf:RDF xmlns="http://web.resource.org/cc/"<br/>    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"<br/>    xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#"><br/><Work rdf:about=""><br/>   <dc:type rdf:resource="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" /><br/>   <license rdf:resource="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/" /><br/></Work><br/><License rdf:about="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/"><br/>   <permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Reproduction" /><br/>   <permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Distribution" /><br/>   <requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Notice" /><br/>   <requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Attribution" /><br/>   <prohibits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/CommercialUse" /><br/></License><br/></rdf:RDF><br/>--><br/></CENTER><br/><font size="3" face="Arial">]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elincordio/c_22.htm"><title><![CDATA[Código penal al mono, que es de goma]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elincordio/c_22.htm]]></link><description><![CDATA[<font size="3" face="Arial"><br/>Recuerdo cuando, hace treinta años, en las clases de Derecho Penal de la Universidad barcelonesa, el sapientísimo profesor <b>Córdoba Roda</b> criticaba la inclusión de nuevas conductas en el Código. Decía que la tendencia había de ser justamente la contraria y que los bienes jurídicamente protegibles debían serlo por vía tan dura muy en última instancia y, sobre todo, teniendo como prioridad la vida, la integridad física y la libertad de las personas; y que, salvo en casos muy extremos, las relaciones sociales y sus distorsiones debían ser reguladas mediante otras vías jurídicas (civil, mercantil, administrativa, etc.). Aún me acuerdo de eso como si tuviera delante los apuntes que tomé en la época, quizá porque decía esto justamente en 1974 y ya sabemos qué director de orquesta conducía la partitura en aquel momento histórico, y aunque la orquesta ya sonaba mortecina y desafinada, aún producía un cierto <i>ruc-ruc</i> en las tripas decir y oir decir según qué cosas.<br/><br/>En los últimos años me he acordado mucho del doctor Córdoba y de sus críticas, quizá porque en estos mismos últimos años el Código penal se va pareciendo cada vez más a la Enciclopedia Espasa. La falta de imaginación, de profesionalidad, de cultura e, incluso, de coeficiente intelectual de los políticos y, además, en su caso, la brutalidad política como criterio para administrar una mayoría absoluta, ha hecho que sobre cada problema nuevo se dé carpetazo a base de añadir un artículo, o grupo de ellos, al ya abultado Código. ¿Que demasiados hombres cascan a las mujeres? Nada de educar a los jóvenes (que suben de un bárbaro inaguantable): Código penal. ¿Que pisamos demasiado fuerte el acelerador? Nada de poner límites a la potencia de los coches: Código penal. ¿Que la gente usa un derecho otorgado por la ley de un modo que disgusta a la $GAE y a la industria discográfica? Código penal. Y así podríamos llegar a la cita que un día encontré en un libro de <b>Vizcaíno Casas</b> («El revés del Derecho», creo recordar, porque cito de memoria), que mencionaba un opúsculo del siglo XVIII o XIX titulado: «Algunas modificaciones que podrían sugerirse a las leyes penales inglesas, efectuadas por un hombre honrado que no está seguro de no ser ahorcado algún día». Y apostillaba Vizcaíno que tan poco seguro estaba el hombre, que se mantuvo en el más absoluto anonimato. Bueno, yo, tanto como la horca, no temo padecerla, a menos que den total satisfacción a los deseos de Teddy Bautista, que el día menos pensado pedirá la pena de muerte para los críticos con la $GAE, pero tampoco estoy completamente seguro -pese a mi acreditada probidad- de no ir a parar, en el futuro, ante un juez de guardia. ¿Acusado de qué delito? Algunos bien posibles, al paso que vamos, podrían ser los de <i>apología del conocimiento libre</i>, <i>apología del “copyleft”</i>, <i>creación musical o literaria sin adhesión a entidad alguna de gestión de propiedad intelectual</i>, <i>importación de soportes digitales sin pago de diezmo a la $GAE</i> y no descarto tampoco una acusación por sedición o rebelión al negarme a adquirir, ni a título oneroso ni gratuito, música sometida a cargas de propiedad intelectual.<br/><br/>En materia de propiedad intelectual (hay que hablar en estos términos y no, desgraciadamente, de <i>derechos de autor</i>) el código penal ha montado un cisco como pocas veces se ha organizado en el mundo forense. Yo no sé si los legsladores del Partido Popular quisieron hacer de propósito algo confuso para quitarse el muerto de encima y, de paso, para utilizar la ley según les conviniera a cada momento, o, simplemente, es que no saben escribir la O con un canuto. Cualquier explicación es plausible. El PSOE se opuso, en trámite parlamentario a esta reforma penal y luego ha experimentado el <i>síndrome “tripartítico”</i> dolencia propia de partidos de izquierda que se caracteriza por hacer malo cuando están en el poder todo lo que era bueno cuando estaban en la oposición y viceversa. En Catalunya estamos empolladísimos de ese síndrome, como he explicado hace breves fechas y no por primera vez. Algunos opinan que el virus se introduce en el organismo cuando el paciente, incapaz de hacer una oposición constructiva y creativa, dedica íntegramente su actividad parlamentaria a echar arena a los cojinetes del partido rival. Víctima, pues, de tan común pero grave enfermedad, el PSOE, pese a haber tenido tiempo sobrado para frenar o enderezar a términos coherentes dicha reforma, pues nada, la ha promulgado como si tal cosa. Y a las pocas horas de hacerlo, ha asegurado que reformaría la reforma, aunque ni pío sobre el sentido de esa nueva recontrareforma, lo que hace temer lo peor y entonar el tradicional y socorrido <i>Virgencita que me quede como estoy</i> dadas, entre otras cosas, la ministra de Cultura y, ostras, doña Carmen Chacón, que está de número dos en la mesa del Congreso, amigas de la $GAE y acreedoras -al menos doña Carmen- de sus agasajos.<br/><br/>Ya es mala suerte: o somos víctimas del partido de la cámara de comercio o somos víctimas del partido deudor de la farándula, pero, los unos por los otros, no salimos del hoyo, si bien vamos modificando nuestra posición; hoy, sin ir más lejos, he leído que ya no somos el tercer país de Europa empezando por la cola en materia de TIC: ahora somos el segundo, con Grecia de farolillo. Hasta Portugal e Irlanda, dos países europeos bastante más desgraciados que el nuestro en cifras socioeconómicas globales, están por delante en materia tecnológica. Lo cual quiere decir que, de sostenerse esta relación, dentro de poco ya no serán países tan desgraciados y nosotros sí lo seremos mucho más que ellos, y no sólo en materia tecnológica. Pero como la gente ya está contenta con el Window$ o con aquello de <i>yo, de informática, no entiendo</i>, pues no hay novedad, señora baronesa y todo será seguir llorando porque tenemos a los chavales entre el paro y el contrato basura.<br/><br/>Sic transit gloria mundi.<br/><font size="1" face="Arial"><br/><CENTER><br/><!-- Creative Commons License --><br/><a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/"><img alt="Creative Commons License" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a><br /><br/>This work is licensed under a <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/">Creative Commons License</a>.<br/><!-- /Creative Commons License --><br/><!--<br/><rdf:RDF xmlns="http://web.resource.org/cc/"<br/>    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"<br/>    xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#"><br/><Work rdf:about=""><br/>   <dc:type rdf:resource="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" /><br/>   <license rdf:resource="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/" /><br/></Work><br/><License rdf:about="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/"><br/>   <permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Reproduction" /><br/>   <permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Distribution" /><br/>   <requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Notice" /><br/>   <requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Attribution" /><br/>   <prohibits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/CommercialUse" /><br/></License><br/></rdf:RDF><br/>--><br/></CENTER><br/><font size="3" face="Arial">]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elincordio/c_21.htm"><title><![CDATA[El poder de las bitácoras]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elincordio/c_21.htm]]></link><description><![CDATA[<font size="3" face="Arial"><br/>Me anima las pajaritas, en este día de “puente” que, por no serlo para mí, me resulta soporífero, un artículo de mi admirado <b>Antonio José Chinchetru</b> en «Libertad Digital», titulado “<a target="_blank" href="http://www.libertaddigital.com/opiniones/opi_desa_20906.html">Pecados blogosféricos</a>”, por el que, inevitablemente, me siento aludido. No personalmente o a título individual, por supuesto: no creo gozar del alto honor de merecer la atención de don Antonio José (y conste que lo digo sin el menor ánimo sarcástico); pero sí como parte de un colectivo que reivindica para sí una cierta trascendencia en el reparto del, llamémosle, <i>poder mediático</i>. En mi caso concreto, esa reivindicación no se ha limitado simplemente a las bitácoras (Chinchetru sí ciñe a ellas sus críticas) sino que las he extendido a los foros, a las listas de correo y grupos de noticias e incluso -lo asevero ahora por primera vez- a algunas comunidades basadas en mensajerías instantáneas (Yahoo, ICQ, MSN, etc.).<br/><br/>Naturalmente, estoy de acuerdo con que no hay apenas bitácoras que por sí solas tengan alguna influencia, y las pocas que la tienen petenecen a autores consagrados de la prensa ordinaria (en papel o digital), aunque la cosa cambia con la <i>blogosfera</i> considerada en su conjunto; también es desgraciadamente cierto que, en comparación con las de los Estados Unidos, nuestras bitácoras locales no levantan ni el polvo; pero es que en cualquier comparación tecnológica y mediática con los Estados Unidos los pobres españoles mordemos estrepitosamente ese polvo que no levantamos, claro que eso incluye también a los medios comerciales (en papel y digitales).<br/><br/>A mí no deja de sorprenderme lo deprisa que se ponen de acuerdo los medios comerciales de todo el arco ideológico y empresarial, cómo desde «El País» de don <b>Juan Luis</b> hasta la «Libertad Digital» de don <b>Federico</b> se vapulea al independiente con rara unanimidad. Para ser nuestras bitácoras y nuestros <i>confidenciales</i> tan poco influyentes y tan amarillos, hay que ver lo que estamos molestando a los que hasta ahora tenían la exclusiva de la información y hacían de ella mangas y capirotes. Pero todo hay que relativizarlo: también hace poco ponían a parir a los medios comerciales gratuitos (en papel), incluso llegaron a amenazar de boicot a los kioskos que los distribuyeran, y ahora los más poderosos tiburones mediáticos del papel (Polanco y Zeta) ya preparan los suyos propios. Y es que, amigo, o se corre o se pierde el tren.<br/><br/>Lo único que no harán los medios comerciales (o no harán públicamente) es una profunda autocrítica, un análisis de por qué el ciudadano huye de lo que, en definitiva, son fotocopias con distintas presentaciones, formatos y colorines, y busca la información diferente, busca lo que quiere saber y no le dicen, busca poder opinar debajo de un artículo sin la censura del responsable de la sección de <i>cartas al director</i>.  Internet ha hecho realidad lo que hasta hace muy pocos años sólo era una falacia: la libertad de expresión. Libertad de expresión que debería consistir -y al fin consiste- no sólo en poder decir lo que se quiera sin acabar en comisaría, sino en tener la posibilidad de ser escuchado por todo el mundo; y luego que sea cada cual quien decida libremente si quiere escuchar o no. Nuestra presunta <i>libertad de expresión</i> no era sino un sarcasmo constitucional reducido a la oficina, al bar y al comerdor de casa. La verdadera libertad de expresión estaba secuestrada por los medios convencionales,  y lo que ha logrado Internet es el fin de ese secuestro y eso es lo que trae de cabeza a más de cuatro que hasta hace bien poquito tenían el monopolio de la información... y del silencio. Sobre todo del silencio: aquello de lo que no se habla (de lo que no hablan <i>ellos</i>), no existe. Y de pronto... hay espacio suficiente y sobrante para que todo el mundo hable de lo que le dé la gana. Duros son los tiempos para los manipuladores: ya no hay que tener el gran capital a que obliga un periódico, una emisora de radio o una cadena de televisión (o todo junto) para poder hablar y que otros puedan escuchar. Se resiente el poder... y se resiente el negocio, quizá.<br/><br/>Juan Luis Cebrián, por ejemplo, acusaba hace pocos días a los <i>confidenciales</i> de lanzar al tuntún información sin contrastar. ¿Y quién nos garantiza el contraste en «El País», en «ABC», en «El Mundo» o en «El Periódico»? ¿Él? ¿PedroJota? ¿Los dos juntos (y demás colegas)? Pues estamos apañados... Precisamente, no hace muchas semanas, varios redactores de «El País» se quejaban de la imposición de criterios pro-socialistas sobre su trabajo por parte de la dirección y del editor. Magnífica garantía en materia de <i>contrastes</i>: la liquidación de lo único de lo que aún nos podíamos -más o menos y por casos medidos- fiar: la ética de los profesionales. Por no hablar del tango mediático a que ha dado lugar la piscina pública/privada de PedroJota en clave no del interés público eventualmente lesionado sino de puñaladas traperas entre <i>rigurosísimos y contrastadísimos</i> tiburones disputándose la carnaza.<br/><br/>Yo sigo sosteniendo que, más de una vez, la opinión cívica manifestada a través de Internet ha suscitado tal debate que ha <b>obligado</b> a los medios comerciales (sobre todo, a los de papel, en este caso) a entrar en la poémica suscitada: y me reitero en que el más claro ejemplo de ello fue el noviazgo de Felipe de Borbón con la señora sueca aquella. Bien es cierto que, a partir de ese obligatorio afloramiento del asunto a la superficie mediática convencional, y ya puestos, varios factótums de intereses diversos aprovecharon para arrimar el ascua a su sardina, pero esa ya sería una cuestión que atañe, precisamente, al problema de manipulación permanente a que nos someten, desde un campo ideológico u otro (o de interés económico o fáctico) los diversos medios de comunicación comerciales.<br/><br/>También ha causado indisimulado pánico entre la clase política y mediática lo que ocurrió el 13-M, el famoso «<b>¡Pásalo!</b>», aunque fuera a través de otro tipo de medio de comunicación, pero medio libre e incontrolable, a fin de cuentas: el teléfono móvil. En la evidencia de que una oleada de SMS pudo muy bien derrumbar la expectativas electorales de un partido, y aunque en esta ocasión el gran perjudicado fuera el PP, nadie, en ningún partido de izquierdas o de derechas, dormirá tranquilo ya: el día menos pensado, en el momento menos pensado, el «¡Pásalo!» puede ser su sentencia de muerte electoral y reducir a escombros discursos, mítines, campañas, gastos inconmensurables y demagogias; los esfuerzos de la prensa comercial, al servicio de este o de aquel, pueden resultar baldíos en cuestión de unas pocas horas vespertinas y nocturnas y sin respuesta ni reequilibrio posible. Y esto, señores, aunque ya sé que no les gusta nada, lo que se dice nada, es <b>democracia</b>. La prueba es que, paulatinamente, el Partido Popular ha ido apagando la cantinela contra <i>la noche de los SMS largos</i> porque, no pudiendo acusar de ella al PSOE (no puede probarlo, sencillamente porque no hay tal culpabilidad, ya le gustaría al PSOE tener ese poder), dar en público el debido aprecio a la fuerza del medio es contraproducente: para ellos y para todos. Por eso van callando mientras Cebrián y Losantos se angustian en la misma medida.<br/><br/>Al igual que le ha pasado a Micro$oft con el software libre, que adoptando la táctica de silenciarlo <i>para que no existiera</i>, podría haber colaborado decisivamente (y muy a su pesar, por supuesto) en su crecimiento hasta lo irreversible y ahora es causa  de los dolores de cabeza de don <b>Guillermo</b> y de los ataques de histeria de don <b>Esteban</b>, los medios convencionales han ninguneado a la opinión en la red hasta que ésta les ha atizado en la cara. Ahora ya es tarde, pero, si les sirve de consuelo, nada hubieran podido hacer aunque hubieran tomado cartas desde el principio. Lo sabe muy bien el admirado Chinchetru, buen conocedor de Internet, y por eso es mayor mi sorpresa ante su artículo (porque, desde luego, me niego a creerlo fruto de una presión corporativa o empresarial).<br/><br/>Claro que, en esto de bitácoras que se miran el ombligo sin ir a más, Chinchetru opone una excepción: las del <a target="_blank" href="http://redliberal.com">ámbito liberal</a>, que ésas sí son muchas, buenas e influyentes.<br/><br/>Acabáramos.<br/><font size="1" face="Arial"><br/><CENTER><br/><!-- Creative Commons License --><br/><a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/"><img alt="Creative Commons License" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a><br /><br/>This work is licensed under a <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/">Creative Commons License</a>.<br/><!-- /Creative Commons License --><br/><!--<br/><rdf:RDF xmlns="http://web.resource.org/cc/"<br/>    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"<br/>    xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#"><br/><Work rdf:about=""><br/>   <dc:type rdf:resource="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" /><br/>   <license rdf:resource="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/" /><br/></Work><br/><License rdf:about="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/"><br/>   <permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Reproduction" /><br/>   <permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Distribution" /><br/>   <requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Notice" /><br/>   <requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Attribution" /><br/>   <prohibits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/CommercialUse" /><br/></License><br/></rdf:RDF><br/>--><br/></CENTER><br/><font size="3" face="Arial">]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elincordio/c_20.htm"><title><![CDATA[Puntualizaciones a "Cuidados paliativos para un enfermo sanísimo"]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elincordio/c_20.htm]]></link><description><![CDATA[<font size="3" face="Arial"><br/>Parece que en mi artículo podría haber cometido dos errores. Bueno, uno, seguro. Éste, el seguro, es al hablar de la intervención de <b>Òscar del Pozo</b> en el que yo ponía en su boca que la responsabilidad de que haya más software en catalán es, primeramente, de las empresas. Me matiza Òscar en un <i>emilio</i> privado que, efectivamente, dijo esto, pero en un contexto ideal -aún no producido- (<i>en una situación normalizada</i>, en exacta expresión de Òscar) en el que la Generalitat hubiera intervenido al respecto sobre la base de dos vectores, uno hacia el empresariado local y otro hacia el multinacional para que trabajasen en esta línea. Matizado y rectificado queda. Gracias, Òscar, y mil disculpas.<br/><br/>Para saber si, efectivamente, el segundo error es tal, tendremos que esperar a los archivos sonoros del acto, que fue grabado en su integridad. Según puede verse en el comentario que <b>Quim Gil</b> ha insertado en el artículo, parece ser que no está claro que don Ferran Ruiz, subdirector general de Tecnologías de la Información del Departament d'Educació,  hubiera mencionado que los extremeños hayan pedido ayuda a los técnicos catalanes. Bueno, aquí dejo la posibilidad del error, pendiente de confirmación o no. Si es cierto que no lo dijo, rectificaré, sin duda, no faltaría más. Pero estas cosas pueden pasar cuando se utiliza vergonzantemente el <i>método Urdaci</i> y se va a los sitios a hablar para cubrir el expediente y no sin un cierto -y evidenciado- desprecio previo hacia algunos de los asistentes o de sus entidades de adscripción.<br/><br/>Póngame, don Ferran, a los pies de doña Rosa.<br/><font size="1" face="Arial"><br/><CENTER><br/><!-- Creative Commons License --><br/><a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/"><img alt="Creative Commons License" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a><br /><br/>This work is licensed under a <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/">Creative Commons License</a>.<br/><!-- /Creative Commons License --><br/><!--<br/><rdf:RDF xmlns="http://web.resource.org/cc/"<br/>    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"<br/>    xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#"><br/><Work rdf:about=""><br/>   <dc:type rdf:resource="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" /><br/>   <license rdf:resource="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/" /><br/></Work><br/><License rdf:about="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/"><br/>   <permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Reproduction" /><br/>   <permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Distribution" /><br/>   <requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Notice" /><br/>   <requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Attribution" /><br/>   <prohibits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/CommercialUse" /><br/></License><br/></rdf:RDF><br/>--><br/></CENTER><br/><font size="3" face="Arial">]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elincordio/c_19.htm"><title><![CDATA[Cuidados paliativos para un enfermo sanísimo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elincordio/c_19.htm]]></link><description><![CDATA[<font size="3" face="Arial"><br/>Hace cosa de una semana fui invitado por la Secretaria de Telecomunicacions i Societat de la Informació de la Generalitat de Catalunya a un acto que se ha celebrado esta mañana para que administraciones públicas, educadores, empresas, gente de la sociedad civil, mundo asociativo y demás hierbas, reflexionáramos en común sobre el tuturo del software libre en Catalunya y, de paso, para presentar el recién nacido ¿portal? ¿comunidad? del software libre catalán «<a target="_blank" href="http://www.lafarga.org">La Farga</a>» (en castellano, «La Forja»). Después de mi poco amigable artículo «<a target="_blank" href="http://www.internautas.org/article.php?sid=1792&mode=thread&order=0">Las TIC administrativas y educativas catalanas a bandazos</a>» que publiqué a principios de julio pasado, me sorprendió -y agradezco- tal invitación. ¿Que por qué me sorprendo? Ciertamente, la cosa no debería causarme esa admiración porque la democracia es precisamente así, pero es que en época aún no demasiado antigua (unos meses, en realidad), por la mitad de eso hubiera sido declarado enemigo de Catalunya y hasta de la civilización cristiana. O sea que algo hemos avanzado.<br/><br/>Bien, después de este justo y necesario homenaje al buen rollo, vamos a la menos elegante tarea de comentar los hechos y dichos que han acontecido en tan brillante jornada. La reunión se ha estructurado sobre la base de un breve parlamento de diez minutos a cargo de un invitado seguido de otros diez minutos de turno abierto de intervenciones. En lo que respecta a los parlamentos por parte de invitados prefijados, ha habido de todo. Veamos...<br/><br/>En primer lugar, ha intervenido <b>Eduard Elias</b>, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Informáticos de Catalunya, cuyas líneas esenciales han consistido en defender que el software libre es una oportunidad para las PYMES y para el desarrollo de aplicaciones en catalán. También ha pedido que el software libre se venda, no que <i>se predique</i>, ya que las empresas no son ONG y compran productos o servicios para su negocio y que, por lo tanto, de lo que hay que convencerles es de la calidad de ese producto o servicio y no de filosofías filantrópicas. Es, en mi opinión, un argumento muy plausible, que no es la primera vez que oigo y que debería significar el abandono de las actitudes tipo “grupo parroquial” para ir a la expansión definitiva del SL en el mundo empresarial.<br/><br/>Tras el turno libre de intervenciones se dio paso a <b>Sergio Talens-Oliag</b>, desarrollador del proyecto Debian, que describió unas sencillas normas para establecer, de acuerdo con las necesidades concretas, las características ideales de una distribución; y de ahí pasó a describir someramente metodologías para elegir las aplicaciones a adoptar. Específicamente sostuvo que las administraciones públicas deberían acogerse prácticamente siempre a las licencias GPL, pero sin rechazar, para casos concretos y excepcionales, las licencias libres BSD que permiten ulteriores desarrollos bajo licencia privativa.<br/><br/>Seguidamente, <b>David Poblador</b>, administrador de <a target="_blank" href="http://puntbarra.com">Puntbarra.com</a>, habló de la calidad, haciendo hincapié en que el libre acceso al código fuente es un hecho que, ya por sí mismo, garantiza la calidad del software libre (hay que decir que de esta idea se discrepó en algunos casos, tanto en las intervenciones libres como en los parlamentos de otros invitados). Se lamentó de que fuera cierta, cuando menos parcialmente, la objeción de que el tejido empresarial para dara las PYMES servicio técnico y de apoyo en el ámbito del software libre es aún muy rudimentario y de que las pocas empresas existentes sean aún muy pequeñas y no ofrezcan suficientes garantías comerciales (que no es lo mismo que técnicas).<br/><br/><b>Òscar del Pozo</b>, uno de los más caracterizados factótums de <a target="_blank" href="http://www.softcatala.org">Softcatalà</a> y su portavoz habitual, protestó por el hecho de que el catalán fuera aún desproporcionadamente minoritario en las TIC catalanas. Explicó que la adaptación lingüística no consiste solamente en “parchear” al catalán una aplicación en castellano o en inglés sino en realizar en catalán otros elementos como la documentación y la asistencia técnica. Responsabilizó del déficit del catalán a las empresas desarrolladoras puesto que son ellas quienes tienen la obligación primera de desplegar el catalán en sus productos, siendo la única obligación de la administración pública procurar un marco legal adecuado.<br/><br/><b>Andreu Ibáñez</b>, director comercial de IWS (y compañero de pro en las tareas de Hispalinux, añado por mi cuenta) habló de la estructura de las empresas desarrolladoras de software libre como poco diferenciada de las que trabajan bajo licencias privativas y recordó la existencia del <a target="_blank" href="http://www.libroblanco.com">Libro Blanco del Software Libre</a> (promovio por el amigo Alberto Abella) como <i>vademecum</i> que incluye una lista -que intenta ser exhaustiva- de las empresas que prestan servicios bajo SL.<br/><br/>A don <b>Raimon Dalmau</b>, director del Centro de Competencia Open Source de T-Systems de nuestro dolores, le tocó convencernos de que, tras un buen porrón de años -no menos de seis o siete, desde que Debis se hizo con el Centre Informàtic de la Generalitat- de no querer saber nada del software libre, ahora están enamoradísimos de esta genialidad para la cual van a desarrollar proyectos sin cuento; ahora, eso sí, no en exclusiva, que el software privativo es lo de toda la vida, el <i>tortellet</i> de los domingos, como si dijésemos... También propone <i>joint ventures</i> con microempresas al estar éstas muy especializadas y ser muy solventes técnicamente pero (¡ooooooohhhh!) ser poco potentes a nivel de proyectos. Si esto llega a suceder, ya veremos el reparto, pero yo estoy casi seguro de que ya lo sé  ;-)<br/><br/><b>Xavier Drudis</b>, de l'Associació Caliu, nos hizo una breve e ilustradora disertación sobre el siniestro cocido de las patentes de software, en la que aportó algunos datos curiosos y alarmantes: por ejemplo, que en la lucha por defender las patentes, las compañías se compensan las unas a las otras: “lo que tú me des, yo te lo daré; lo que tú me propines, yo te lo propinaré”; un poco la teoría MAD de la guerra fría: disuasión y contención por vía de «mutua destrucción asegurada». El problema es que empieza a haber quienes coleccionan patentes (siendo como es tan fácil patentar gilipolleces pergeñadas en una noche de cogorza) sin intervenir para nada en proceso alguno técnico ni comercial del software, con lo que se rompe el equilibrio: pueden dañar sin temor a ser dañados. Simples especuladores del conocimiento, en definitiva. No sé si habrá sido prudente escribir esto, sabiendo que los soplones de Teddy Bautista están por todas partes poniendo la oreja...<br/><br/>Después de Xavier, nos habla <b>Alain Jordà</b>, concejal-delegado de Presidencia y Tecnologías de la Información del Ayuntamiento de Manresa, quien nos explica que las administraciones públicas pueden dar al software libre una credibilidad en los mercados y a ojos del público común que, hoy por hoy, le falta. Apuesta por la Administración de la Generalitat para ir motivando a los ayuntamientos catalanes hacia el SL aunque -objeta y se lamenta- dentro de la propia Generalitat hay mucha división de opiniones.<br/><br/>Es, efectivamente, así porque tras Alain comparece el más preclaro ejemplo del sector reticente, es decir, don <b>Ferran Ruiz</b>, subdirector general de Tecnologías de la Información del Departament d'Educació (sí, sí: los de la foto con Rosa de España; bueno, no la que canta: la otra, la de Micro$oft). A don Ferran le ha tocado -se nota a veinte metros- comerse el marrón; no sé a quién le habrá pisado el juanete, pero da talmente la impresión de que lo han echado a las fieras. Así que adopta el acreditado método <b>Urdaci</b>: se sienta, empieza a hablar a cien por hora (no dice -a tanto no llega- lo de “ce-ce-o-o”, pero juro que es la única diferencia) y habla de dificultades ciclópeas, cósmicas, para la implantación del software libre en la enseñanza catalana. En un momento determinado (si fuera una parturienta diría que el ginecólogo se ha pasado con la oxitocina y casi nos la mete en la sala de partos vía urgencias) llega a anunciar (así lo ha recogido esta misma tarde «La Farga») que se está cociendo una distro propia y catalanísima para la enseñanza de nuestros <i>xicots</i> pero que -no seamos impacientes- no la esperemos hasta dentro de un año. Largo me lo fiáis, y conste que lo ha dicho él mismo.<br/><br/>Cuando llega el turno de intervenciones libres, aparece -no podía faltar- el inevitable rojo incordiante para refregarle por la cara a don Ferran que los de Extremadura han hecho virguerías sin tanta tragedia trascendental; y don Ferran le hace una manoletina mirando al tendido sobre la base de que, por un lado, el invento que se han montado los extremenos es «muy rígido» (sic) y, por otra parte, Extremadura ha pedido ayuda a los técnicos catalanes para salir de no se sabe muy bien qué problemas y atolladeros al respecto.<br/><br/>Llegados a este punto, uno tiene que remitir al lector a «Asterix en los Juegos Olímpicos». En este episodio del ilustre galo, recordarán sus seguidores que los atletas espartanos se rebelan por la frugalidad de su comida mientras sus vecinos romanos se meten entre pecho y espalda unos banquetes la mar de suculentos. El entrenador les responde: «¡Son unos decadentes!» y el líder de la rebelión le espeta al entrenador: «¡Pues, por Artemisa, yo también quiero ser decadente!». Así que el malogrado Goscinny me va a permitir que lo parafrasee y le diga a don Ferran: «Pues, por los calcetines incorruptos de Richard Stallman, yo también quiero que mis hijas estudien inmersas en una estructura tecnológica “rígida” como la de los extremeños».<br/><br/>Respecto al SOS de los extremeños a los técnicos catalanes, desconozco completamente la cuestión, no tenía la menor noticia de ella y, por tanto, me limito a certificar aquí lo dicho por don Ferran por si alguien quiere recogerlo a los oportunos efectos; yo, me lavo las manos...<br/><br/>Tras venir a decir don Ferran,  a preguntas de Joan de Gràcia, presidente de la <a target="_blank" href="http://www.aeic.es">Associació d'Ensenyants d'Informàtica de Catalunya</a>, otro incordio masónico, que el manifiesto sobre el uso del software libre en la educación publicado por dicha asociación le importaba aproximadamente un pimiento, caló el chapeo, requirió la espada, fuese... y no hubo nada.<br/><br/>Cerró esta parte de la sesión la intervención de <b>David Megias</b>. codirector del Máster internacional en Software libre impulsado por la Universitat Oberta de Catalunya, quien nos ha explicó que, en términos estrictamente científicos, no hay diferencia entre el software libre y el software de licencia privativa, pero que sí hay diferencias fundamentales en lo que se refiere a la implementación empresarial y en materia de seguridad.<br/><br/>Finalmente, llegó la intervención de los políticos, por mí muy esperada porque un pajarito me había “confidenciado” que se iban a decir cosas importantes y sustanciales.<br/><br/>Habló, en primer lugar, <b>Oriol Ferran</b> secretario de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información quien, entre otras, enunció las siguientes intenciones de su Secretaria:<br/><br/>· Ratificar el «Acord del Tinell». El acord del Tinell, para los no avisados, es el que suscribieron los tres partidos que componen el tripartito catalán (PSC-PSOE, ERC y IC-EU-EV) a modo de programa de gobierno y en el que las muy parcas líneas en materia de TIC son, eso sí, muy progresistas.<br/><br/>· Realizar en software libre todos los programas promovidos por el DURSI (el Departament d'Universitats, Recerca i Societat de la Informació).<br/><br/>· Ir liberando progresivamente los programas y aplicaciones realizados por la Generalitat o de los que ésta sea propietaria.<br/><br/>· Analizar la política industrial respecto del SL mediante la colaboración CIDEM-CIRIT (los organismos autónomos de carácter promocional de los departamentos de Treball i Indústria y de Universitats, Recerca i Societat de la Informació, respectivamente).<br/><br/>· Equipar la red de telecentros al 100 por 100 con software libre.<br/><br/>· Poner en marcha, también sobre base de SL el plan de alfabetización digital que se espera aparezca en el boletín durante la próxima semana.<br/><br/>· El famoso supercomputador de la Universitat Politècnica de Catalunya funcionará con Linux.<br/><br/>· El <i<Campus Virtual</i> de la Universitat Oberta de Catalunya se libera y pasa a ser abierto.<br/><br/>· Apoyo a la creación y desarrollo de la Cátedra de Software Libre de la Politècnica.<br/><br/>· Incremento de las actuaciones conjuntas con el consorcio Localret.<br/><br/>Tras él, intervino, para clausurar el acto, el <i>conseller</i> del DURSI, <b>Carles Solà</b>, quien añadió a lo dicho por Oriol Ferran lo siguiente:<br/><br/>· El Gobierno de la Generalitat se plantea como prioridad la lucha contra la fractura digital, apoyándose en vectores como el software libre y las licencias de Creative Commons.<br/><br/>· El Gobierno también se ha impuesto como objetivo que todas las páginas web de la Generalitat se realicen con estándares libres validables por la W3C de modo que todos los ciudadanos puedan acceder a las aplicaciones de la Generalitat sea cual sea el programario que utilicen para ello.<br/><br/>· El Gobierno de la Generalitat se ha adherido a la Red Internacional de Administraciones Públicas por el Software Libre establecida en la Declaración de Barcelona.<br/><br/>Y así transcurrió la jornada. Seamos claros: la gente no salió contenta y, de verdad, no tengo la menor intención de ser <i>destroyer</i> cuando digo que si hubiera que utilizar una única palabra para describir el sentir general de la concurrencia al finalizar el acto, yo me inclinaría por «escepticismo». Alguno salió triste y decepcionado; hombre, no había para tanto, pero tampoco ha dado la cosa como para saltos de alegría.<br/><br/>Como podemos ver unos pocos párrafos más arriba, las intenciones son buenas, incluso interesantes, pero les falta concreción a las más importantes. Seguimos sin saber en qué estado está la implantación del SL en la administración de la Generalitat y seguimos desconociendo la planificación de la misma: desde dónde se va a partir, a dónde se quiere llegar, qué mínimos y qué máximos se han establecido, qué plazos... continúa el misterio.<br/><br/>Recogemos la promesa de que se va a emprender la limpieza técnica de CAT365 (no efectuada hoy, pero sí hace pocos días) aunque tampoco conocemos más detalles ni sabemos si los dirigentes del invento seguirán siendo los mismos o el aire fresco se los llevará por delante. Se ha hablado de un operador neutral de telecomunicaciones para que el servicio universal alcance al 100 por 100 de la población catalana, pero no tenemos tampoco un perfil medianamente claro de cómo va a ser ese operador en un ámbito que Bruselas va a mirar con lupa.<br/><br/>En el ámbito negativo, tenemos a Rosa de España (ya digo, no la que canta: la otra) haciéndose demasiadas fotos en nuestros edificios públicos y, atención, tenemos a la práctica totalidad de los empleados públicos de la Generalitat (sobre todo los de los cuerpos de administración general, los burocráticos, para entendernos) en la más total y absoluta ignorancia de lo que -parece- se está proyectando, y lo que se está proyectando es el cambio de su herramienta básica de trabajo.<br/><br/>¿«La Farga»? No es una mala idea, en principio y stricto sensu; pero la pregunta es: ¿va a generar el DURSI los polos de atracción suficientes como para llevar a «La Farga» a las comunidades catalanas de desarrolladores y promotores de software libre? No sería imposible, pero para ello, y en primerísimo lugar, hay poner sobre la mesa proyectos concretos y estructurados -o la propuesta de realizarlos desde esta nueva <i>megacomunidad</i>- porque no van a bastar los términos generales, los anuncios globales o las grandes declaraciones.<br/><br/>Y hay que meter en cintura a los discordantes. Aquí la fiesta no puede ir por barrios: o estamos hablando de TODA la Generalitat o nos vamos a jugar al parchís y dejamos de perder el tiempo, pero lo que no se puede tolerar son espectáculos como el que nos dio Educació a principios de este verano por más que luego, aprovechando una media jornada de trabajo, echen a los leones a un subdirector general sin farol al que agarrarse.<br/><br/><font size="1" face="Arial"><br/><CENTER><br/><!-- Creative Commons License --><br/><a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/"><img alt="Creative Commons License" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a><br /><br/>This work is licensed under a <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/">Creative Commons License</a>.<br/><!-- /Creative Commons License --><br/><!--<br/><rdf:RDF xmlns="http://web.resource.org/cc/"<br/>    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"<br/>    xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#"><br/><Work rdf:about=""><br/>   <dc:type rdf:resource="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" /><br/>   <license rdf:resource="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/" /><br/></Work><br/><License rdf:about="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/"><br/>   <permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Reproduction" /><br/>   <permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Distribution" /><br/>   <requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Notice" /><br/>   <requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Attribution" /><br/>   <prohibits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/CommercialUse" /><br/></License><br/></rdf:RDF><br/>--><br/></CENTER><br/><font size="3" face="Arial">]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elincordio/c_18.htm"><title><![CDATA[Liberales y botarates]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elincordio/c_18.htm]]></link><description><![CDATA[<font size="3" face="Arial"><br/>Desde que, a mediados y finales de los ochenta el imperio comunista se desmoronó, la geopolítica ha dado muchas vueltas; no sólo por el hundimiento del bolchevismo sino también por otros fenómenos como las ahora llamadas TIC (tencologías de la información y de la comunicación). No todas estas vueltas han sido positivas. La expansión del <i>unilateralismo</i> americano (en mis tiempos le llamábamos <i>imperialismo</i>, pero se ve que eso no es ya <i>modelno</i>) nos ha traído, aparte de los horrores de la “Zona 0” y de Atocha (podemos añadir Grozni, a cargo del zar postsoviético) el renacimiento de una serie de antiguallas ideológicas que, como los <i>zombies</i> de película barata, han irrumpido en nuestras vidas: el neoliberalismo (también calificable de ultraliberalismo o, simplemente, de liberalismo a secas) y el neoanarquismo (también llamado <i>kaleborrokismo</i>, acracia o, simplemente, anarquismo a secas). Cuesta establecer cuál de los dos es más ridículo aunque, sin duda, el que más sufrimos es el neoliberalismo (los ácratas nos cuestan una pastita en contenedores de basura incendiados, pero aparte de eso, puede uno vivir perfectamente ignorándolos).<br/><br/>Lo cierto es que, en su origen más honorable, cada ideología ha hecho aportaciones positivas a la Humanidad, y me cuesta encontrar alguna, por execrable que sea, a la que no se le pueda encontrar la mínima cosa buena. Algo así como lo que pensaba Cervantes de los libros, de los que decía que no podía existir uno tan malo que no se pudiera obtener de él siquiera un simple párrafo de sabiduría. El liberalismo, en su momento preciso (en la Historia, como en el transporte público que no sea barcelonés, todo funciona bien cuando todos los factores confluyen en el lugar y momento precisos y exactos) trajo al mundo conceptos que han sido un verdadero orgullo para la civilización occidental y por los que aún suspiran demasiadas sociedades mucho menos occidentales: los derechos individuales, la protección del hombre frente al Estado, el fomento de la iniciativa privada, el libre mercado, la libertad de conciencia, de culto y de pensamiento, etc. Todo ello es, conceptualmente, loable. Y que no falte.<br/><br/>El problema -entre otras aberraciones más antiguas de la idea primigenia, como el capitalismo monopolístico- surge cuando esto se exagera y se intenta llevar hasta sus últimas consecuencias por encima de todo lo demás. Y, sobre todo, cuando esa exageración es sospechosamente parcial. Por ejemplo, los megaliberales actuales tienden a la utopía del mercado total y absolutamente libre y desregulado; en cambio, en algo en la misma medida puramente liberal como los derechos cívicos y la protección individual frente al Estado no sólo no pretenden avanzar sino que invierten grandes medios y esfuerzos en subvertir el principio y retroceder de sus avances invocando terrorismos diabólicos y ejes del mal sin cuento. Para muestra, el mandato de ese alcohólico analfabeto y psicópata que tienen por presidente en los EE.UU. (y que me parece que vamos a tener para cuatro años más; y digo <i>vamos</i> y digo bien) que yo creo que debería ser nominado (y, consecuentemente, perseguido) como el terrorista más buscado del mundo, y lo digo en la total convicción de que no estoy cometiendo ningún exceso verbal ni cayendo en ningún extremismo político propugnando tal cosa (aunque, por supuesto, los mega-neo-liberales -o liberales a secas- me estarán calificando, tan pronto lean estas líneas, poco menos que de cuñado favorito de Bin Laden).<br/><br/>Las consecuencias sociales y políticas que estamos viviendo como resultado de ese renacimiento -que yo creo que será fugaz, pero no por ello menos dañino- del mega-ultra liberalismo, o liberalismo a secas, son tremendas: derrumbamiento del estado del bienestar en el entorno noroccidental, empobrecimiento grave de los países en vías de desarrollo, entrada en la miseria más abyecta de los países que ya eran pobres antes, quiebras en los principios sociales de medio mundo, agresión constante a las creencias religiosas más tradicionales del otro medio, subversión de las estructuras sociopolíticas no para crear sistemas más justos sino para someter con más eficiencia a pueblos enteros a los designios no ya de una potencia dominante sino de una empresa hegemónica (Nigeria, por ejemplo, depende práctica e íntegramente de la Shell Oil, sin alternativa posible por evolución política normal) y un largo etcétera que prefiero no hacer exhaustivo en bien de mis transaminasas.<br/><br/>Sensorial e individualmente, ese mega-neo-liberalismo -o liberalismo a secas- es, sencillamente vomitivo, porque impregna toda la cotidianidad y convierte al personal, ya de por naturaleza insolidario, en una monstruosidad ciega sólo pendiente de la satisfacción de su propio hedonismo, sin mayores ni ulteriores consideraciones.<br/><br/>Me producía arcadas, hace ya unos pocos años, una carta al director de «La Vanguardia» publicada en la época en que estaba en la cresta de la ola el debate sobre si el pequeño comercio -en el caso concreto, las panaderías- debería abrir <i>o no debería abrir</i> los domingos y festivos. La carta estaba escrita por un basilisco que clamaba, con el perentorio dramatismo de quien intenta evitar la ejecución de una pena de muerte, por su <i>derecho a comer pan tierno</i> si había alguien dispuesto a vendérselo. Para ese capullo, doscientos años de conquistas sociales deberían haberse desplomado (bien, de hecho lo ha conseguido, al menos parcialmente) sólo porque el muy soplapollas exige su derecho no a <i>comer</i> (que ése es sagradísimo), sino a <i>a comer pan tierno</i>. Sobran los comentarios.<br/><br/>Pero es que hoy mismo me he topado con otra cosa parecida. Estaba viendo la tele mientras cenaba (o sea que, para empezar, la culpa es mía) y han ofrecido la noticia de turistas españoles atrapados en Haití. No he salido de mi asombro. En primer lugar, hay que ser imbécil para embarcarse hacia allá sabiendo que hay un huracán por los alrededores (en algún caso han ido allá cuando <b>ya</b> había pasado el huracán en cuestión). Lo hacían, según parece, por no perder el importe del viaje. O sea, imbécil y medio. Seguidamente han aparecido escenas de ellos mismos <i>in situ</i> o sea, en Haití, protestando por la situación. Hasta aquí he llegado. Cambio de canal, mira, aunque salga el gran fraterno de las narices, porque demasiadas veces los telediarios son la peor telebasura o, mejor, oye, cierra la tele y así hablamos en familia más a gusto.<br/><br/>No me ha sentado mal la cena, hasta ahí podíamos llegar, que esos cretinos me revolvieran las peptinas, pero me ha parecido notar hasta mal olor. ¿Qué clase de perfecto animal hay que ser para quejarse porque el alojamiento no está en buenas condiciones, la carretera tenía un palmo de agua y el ambiente huele a cadáver y a mierda mientras se está rodeado de gente que, sobre tener poco, lo ha perdido absolutamente todo? ¿Cómo puede uno quejarse porque no se sabe muy bien qué le ha fastidiado un viaje, unas vacaciones que, previamente, los elementos se habían encargado de joderle, mientras a dos metros de la protesta gilipollesca hay montones de personas buscando no a sus familiares sino a los cadáveres de esos familiares (y hablar de <i>familiares</i> es hablar de esposas, padres, hijos, hermanos...)? ¿Quién les (¡nos!) ha untado la sensibilidad de mierda de esa manera? No, el haitiano que se joda, de todas maneras hace una semana ya era un desgraciado pero, coño, ¿qué pasa con los setecientos euros que me ha costado ese viaje, joder, que igual son mi sueldo de medio mes? Si el viaje ya era de escasa y dudosa ética, al aprovechar unos precios bajos basados en la especulación laboral, inmobiliaria, política y económica de la población, si ya era de dudoso decoro ir de potentado (de patético potentado, ser reina por una semana antes de volver a casa a ser el <i>pringao</i> de siempre, como todos) rodeado de tanta miseria, zamparse en una sola comida mucho más de lo que la mayoría de los que hay a menos de treinta metros del plato ingerirá en una semana entera... ¿que decir ante la brutalidad de esa protesta por la incomodidad en medio de la catástrofe?<br/><br/>En otros tiempos en los que estaba más en contacto con ONGs, he conocido voluntarios y cooperantes que han trabajado en países económica y socialmente deprimidos y algunos me explicaban que una de las cosas más duras (hasta que se acostumbra uno, que a todo se acostumbra uno) es comer cada día rodeado de tantísima hambre. Muchos -me contaban- se escondían no tanto por compasión, no tanto para que el hambriento no viera al que comía, sino para poder soportar el simple y sencillo hecho de comer (y no precisamente el menú del Hilton) en medio de ese drama.<br/><br/>Y en medio del desastre, otros se quejan porque la habitación tiene humedades y el agua les llega a los tobillos (incluso alguno ha pillado diarreas, vaya por Dios,porque ha comido o bebido algo infectado o en malas condiciones).<br/><br/>Indemnización, sí señor. Igual que a las víctimas del terrorismo o del aceite de colza. Indemnización, reparación de daños y perjuicios, sobre todo. Para los haitianos, el arrocito que les reparte la Cruz Roja (cuando les llega) y van que arden. A mí que me devuelvan los setecientos euros de mis vacaciones y otros tantos por el sufrimiento que me han hecho pasar.<br/><br/>Hay veces que barrunto que no estaría mal volver a instaurar la pena de trabajos forzados, de verdad. Hay a quien cinco años picando piedra con dos mil calorías diarias y doce horitas de trabajo les aclararían bastante las ideas, el raciocinio y la sensibilidad.<br/><br/>Pan tierno en domingo y buen tiempo por obligación reglamentaria: este es el liberalismo de la pequeña sociología vecinal.<br/><br/>Vamos bien.<br/><font size="1" face="Arial"><br/><CENTER><br/><!-- Creative Commons License --><br/><a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/"><img alt="Creative Commons License" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a><br /><br/>This work is licensed under a <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/">Creative Commons License</a>.<br/><!-- /Creative Commons License --><br/><!--<br/><rdf:RDF xmlns="http://web.resource.org/cc/"<br/>    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"<br/>    xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#"><br/><Work rdf:about=""><br/>   <dc:type rdf:resource="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" /><br/>   <license rdf:resource="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/" /><br/></Work><br/><License rdf:about="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/"><br/>   <permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Reproduction" /><br/>   <permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Distribution" /><br/>   <requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Notice" /><br/>   <requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Attribution" /><br/>   <prohibits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/CommercialUse" /><br/></License><br/></rdf:RDF><br/>--><br/></CENTER><br/><font size="3" face="Arial">]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elincordio/c_17.htm"><title><![CDATA[¿Elecciones en Bananalandia? ¡No! Empieza el curso en España...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elincordio/c_17.htm]]></link><description><![CDATA[<font size="3" face="Arial"><br/><a target="_blank" href="http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=6&idioma=CAS&idnoticia_PK=148130&idseccio_PK=132&h=040915">Que el autor del titular de esta noticia tenga un puesto de trabajo, me parece un insulto a los buenos periodistas que estan en el paro</a>. No hago más comentarios. ¿Hace falta?<br/><br/><i><b>Gracias al aviso de algunos amables lectores, acabo de ver que el enlace ya no lleva a ninguna parte. Pudiera ser que «El Periódico» no conserve sus noticias en web mucho tiempo, o pudiera ser que, a la vista de la parida, lo hayan retirado por vergüenza torera. Ante la eventualidad de que estemos ante el segundo caso, rectificar es de sabios y no voy a hurgar en la herida reproduciendo por mi cuenta el titular. Además, más gorda la ha montado «El País».<br/><br/>Simplemente, eso sí, me reitero en el fondo de la cuestión: el tremendismo y la truculencia sin sentido no le hacen ningún bien al idioma y son los medios quienes a diario construyen ese idioma, lo cual es una responsabilidad adicional. Hay que poner más cuidado.</i></b><br/><br/>(Nota añadida a las 12:25 LMT del 17 de septiembre de 2004)<br/><font size="1" face="Arial"><br/><CENTER><br/><!-- Creative Commons License --><br/><a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/"><img alt="Creative Commons License" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a><br /><br/>This work is licensed under a <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/">Creative Commons License</a>.<br/><!-- /Creative Commons License --><br/><!--<br/><rdf:RDF xmlns="http://web.resource.org/cc/"<br/>    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"<br/>    xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#"><br/><Work rdf:about=""><br/>   <dc:type rdf:resource="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" /><br/>   <license rdf:resource="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/" /><br/></Work><br/><License rdf:about="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/"><br/>   <permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Reproduction" /><br/>   <permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Distribution" /><br/>   <requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Notice" /><br/>   <requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Attribution" /><br/>   <prohibits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/CommercialUse" /><br/></License><br/></rdf:RDF><br/>--><br/></CENTER><br/><font size="3" face="Arial">]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elincordio/c_16.htm"><title><![CDATA[Futuro incierto, pero... ¿imperfecto?]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elincordio/c_16.htm]]></link><description><![CDATA[<font size="3" face="Arial"><br/>Nuevamente me mueven al comentario algunas lecturas de esta semana. Por una parte, un artículo del profesor <a target="_blank" href="http://jorge.cortell.net">Jorge Cortell</a>, «La rebelión de los libros», que puede encontrarse en la página web de la <a target="_blank" href="http://www.internautas.org/article.php?sid=1893&mode=thread&order=0">Asociación de Internautas</a>. Otro de <a target="_blank" href="http://www.ciberpunk.net">David de Ugarte</a>, «La invasión de los ladrones de gremios» aparecido recientemente en la <a target="_blank" href="http://www.lasindias.com/articulos_2/cibercultura_septiembre.html">Bitácora de Las Indias</a>. Y otro más que no es tal artículo sino una intervención del abogado Roberto Inchausti en <a target="_blank" href="http://barrapunto.com/ciberderechos/04/09/12/0145223.shtml">Barrapunto</a>, sobre las patentes de software, que ha llegado a ser citado incluso en la delirante página de <a target="_blank" href="http://barcelona.indymedia.org">Indymedia Barcelona</a>, donde apenas ha generado polémica (ninguna, al momento de escribir estas líneas) muy probablemente porque los críos estos de mega-ultra-tope-izquierda-anarco-super-independentista y vete a saber qué más, son igual de deliberadamente ignorantes en materia de TIC que los políticos del sistema a quienes tan despiadadamente critican -con su razón- y a los que tanto se parecen.<br/><br/>¿Que relación tienen entre sí? Superficialmente, poca.<br/><br/>Cortell dispara sapos y culebras contra la anunciada -y después de la publicación del artículo, reculada- supresión de las rebajas de los libros de texto por la vía de la apropiación del conocimiento que ello supone para llegar a proponer que digitalicemos (<i>escaneemos</i> en ese estrambótico <i>pichinglis</i> que usamos con excesiva frecuencia, por más que lo haya admitido la Real) los libros de texto para su difusión en archivo informático de forma gratuita y desinteresada, al modo de una guerra contra tanto abuso en el ámbito de la sacrosanta, delicadísima y tan maltratada enseñanza. Recomiendo la lectura íntegra del artículo porque este párrafo es insuficiente para comprenderlo en su íntegro y recto sentido, aunque baste a los efectos de este mío.<br/><br/>David de Ugarte se hace eco de la alarma creciente en el corporativismo periodístico por tanto “periodista aficionado” a que están dando lugar las bitácoras, calificando el fenómeno de intrusismo profesional.<br/><br/>Y, finalmente, Roberto Inchausti mueve ficha, en cierto modo provocativamente, respecto de las patentes de software, un tema en el que Europa se está jugando su futuro tecnológico (o sea, <b>todo su futuro</b>) en medio de la indiferencia de los ciudadanos que, en su ignorancia, pagarán carísimo (no sé si con su sangre, pero seguro, seguro, que con su pan) su <i>menfoutisme</i> tecnológico.<br/><br/>Pero, en realidad, los tres confluyen en lo mismo, intencionadamente o no: los grandísimos cambios a los que va a llevar (está llevando ya) la Red. Cuando hace unos años algunos dijimos (me incluyo modestamente) que la informática e internet iban a suponer una verdadera revolución industrial muchísimo más importante que las anteriores pocos nos creyeron; cuando por fin nos creyeron, tuvimos que cambiar el argumento, a la vista de la evolución del asunto, para decir, muy poquitos años después, que las TIC no iban a ser una simple revolución política o económica, sino un verdadero punto de inflexión en la Historia y, desde luego, en los modelos sociales, políticos y económicos y no nos creyeron y seguirán sin creernos hasta que la realidad los haga bajar del burro.<br/><br/>No estamos ante un cambio ideológico como el que supuso el cristianismo al sustituir a la cultura romana, según el humanismo histórico; no estamos ante un cambio económico, como el paso de un modo de producción feudal a un modo de producción capitalista, según el materialismo histórico; no estamos ante un cambio geopolítico como el que supuso la Conferencia de Yalta o la caída del Muro de Berlín y del aparato comunista: estamos ante un cambio tal que las expresiones “ideología dominante”, “modo de producción” o las palabras como “geopolítica”, pueden incluso caer en la obsolescencia.<br/><br/>En un entorno más inmediato, esto está afectando a los derechos de autor y a la llamada (mal llamada) propiedad intelectual que se defiende no como gato, sino como tigre panza arriba, pero también, como vamos viendo, a algunas profesiones (y paulatinamente, a muchas más), todos ellos en una guerra tan dramática como para ellos perdida.<br/><br/>La propiedad intelectual sólo fue posible aprovechando la existencia material y de propiedad restringida y censable de la maquinaria necesaria para la reproducción: la imprenta, la estampación de discos, etcétera, todo ello perfectamente controlable. En el momento en que la maquinaria necesaria para la reproducción se convierte en un electrodoméstico y, por tanto, no es censable (no hay que matricular al ordenador como si fuera un vehículo), su posesión es, por tanto masiva, y es apta para reproducir y retransmitir material sujeto, por fuerza e imperio de la ley, a propiedad privada.<br/><br/>La discusión que aún no se ha iniciado, que convendría iniciar y que seguramente no llegará a iniciarse porque la realidad dejará atrás esa necesidad, es la oposición -si la hay- entre la naturaleza democrática de la ley y su naturaleza ética, es decir, si una ley que <b>de hecho</b> está siendo contestada por una gran masa social por vía de su incumplimiento más olímpico debe decaer o, por el contrario, cabe sobreponer el imperativo ético del bien protegido por la norma al imperativo democrático. Pero, claro, entonces la discusión se llevaría a cuál es la naturaleza y origen de la ética que da lugar a la norma, lo que cerraría nuevamente el círculo en torno a la democracia y a la mayoría como fuentes de mandatos morales, además de como fuentes originarias del derecho.<br/><br/>Un debate filosófico, ético y jurídico de altísimos vuelos que la ciudadanía ha obviado por vía de hecho y ha podido hacerlo porque, al contrario que derechos como la vida o la integridad física, la propiedad del conocimiento está cuestionada, guste o no a quienes disfrutan de dicha propiedad, digan lo que digan los códigos civil y penal y ese cagallón denominado Ley de la Propiedad Intelectual. En estos momentos, la sociedad está viendo cualquier obstáculo legal al libre acceso al conocimiento como un acto de tiranía. Y no sólo el ciudadano individual: cuando Sudáfrica anunció que iba a fabricar por la cara medicación patentada para luchar contra el SIDA y ahí se las dieran todas, y obligó a los laboratorios farmacéuticos a negociar precios a la baja, estaba participando muy planificadamente en esa rebelión contra la propiedad del conocimiento.<br/><br/>Los músicos ven su obra divulgada y compartida (¡¡y se quejan!!); a los escritores les pasará otro tanto tan pronto existan medios técnicos fiables y cómodos para la lectura electrónica; los periodistas ven que los aficionados, poco profesionales académicamente, pero garantes de una mayor honestidad al no estar extorsionados por sus editores, les estamos comiendo el terreno a través de la red porque, carentes de condicionamiento alguno, vamos directos y descarnadamente, sin la menor censura editorial, a lo que interesa al común de los ciudadanos; y si yo digo imbecilidades, no las dirá el de la bitácora de al lado, pero eso, lo imbécil o no de un contenido, queda al exclusivo juicio del lector, lo que no le permite la prensa convencional en la que un medio parece fotocopiado de otro salvo en el servicio a tal partido o a tal interés económico, corporativo, ideológico o fáctico. Sólo los foros y las bitácoras en internet han podido, por ejemplo, obligar a los medios de comunicación del sistema a divulgar noticias críticas o negativas sobre la familia real española, práctica considerada anatema hasta hace no más de tres o cuatro años. Pero los foristas, los bitacoristas, los abonados a listas de correo, no estamos trabados por pactos de reptiles suscritos en las alcantarillas gubernamentales y en las mediáticas. Además, somos gratuitos. Y aquí, en la red, no hay censura posible o, por lo menos, fácil.<br/><br/>El número de profesiones afectadas por reconversiones radicales o que incluso pueden llegar a desaparecer es grandísimo, y eso a medio plazo, mucho, muchísimo antes de culminarse ese vuelco histórico anunciado.<br/><br/>Si las previsiones de cambio son tremendas, a la vista de lo visto y de lo previsto, produce escalofríos de vértigo pensar a dónde se podrá llegar con lo ahora imprevisible e inimaginable. Muchos estudiosos de la red sostienen -y yo tiendo, en general, a creerlos- que estamos en su Edad de Piedra.<br/><br/>¿Qué pasará cuando se invente el fuego?<br/><br/><font size="1" face="Arial"><br/><CENTER><br/><!-- Creative Commons License --><br/><a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/"><img alt="Creative Commons License" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a><br /><br/>This work is licensed under a <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/">Creative Commons License</a>.<br/><!-- /Creative Commons License --><br/><!--<br/><rdf:RDF xmlns="http://web.resource.org/cc/"<br/>    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"<br/>    xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#"><br/><Work rdf:about=""><br/>   <dc:type rdf:resource="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" /><br/>   <license rdf:resource="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/" /><br/></Work><br/><License rdf:about="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/"><br/>   <permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Reproduction" /><br/>   <permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Distribution" /><br/>   <requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Notice" /><br/>   <requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Attribution" /><br/>   <prohibits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/CommercialUse" /><br/></License><br/></rdf:RDF><br/>--><br/></CENTER><br/><font size="3" face="Arial">]]></description></item></rdf:RDF>
