¿COMUNICACIÓN CON DIOS O CON EL DIABLO?
Por Elio Delgado Legón
Desde hace algunos años, cada día me hago la misma pregunta: ¿Cómo es posible que el presidente de un país poderoso se considere cristiano, vaya a la iglesia y asegure que recibe mensajes de Dios, y al mismo tiempo ordene bombardear ciudades densamente pobladas, donde mueren por miles, niños, jóvenes, mujeres, ancianos y pobladores pacíficos, cuyo único delito es haber nacido en un país rico en petróleo?
Al ver por la televisión el documental “El rap de Bagdad”, que muestra cómo vivía, trabajaba y hasta reía ese pueblo, y cómo fue bombardeado criminalmente destruyéndolo todo; al ver el sufrimiento causado a ese pacífico pueblo, no puedo menos que pensar que quien ha ordenado esa masacre no puede tener vínculo con religión alguna.
Todas las religiones, sean cristianas o no, están contra la violencia, contra la guerra, Están a favor de la solidaridad, de la paz, del amor.
No concibo que un devoto religioso envíe a los jóvenes de su país a asesinar y a morir en una guerra basada en la mentira, contra un lejano país que no era amenaza para nadie.
No puedo creer, incluso, que una persona en su sano juicio desate guerra tras guerra y amenace con seguir por ese camino, usando todas las armas de destrucción masiva que están prohibidas por las convenciones internacionales, e incluso disparando proyectiles de uranio empobrecido, que contaminan la tierra, las aguas, las plantas, los animales y las personas, incluyendo a los propios soldados que las disparan.
Según opinan los científicos, las secuelas de esas armas pueden llegar a destruir la especie humana. Sólo un loco peligroso puede producir tanto daño a la humanidad y quedarse tan tranquilo.
El señor George W. Bush afirma que esas guerras son contra el terrorismo; pero no es posible combatir el terrorismo con más terrorismo, porque se entra en una espiral que nunca termina.
Si se quiere combatir el terrorismo hay que eliminar las causas que lo generan, no incrementarlas. La ocupación de países y territorios, los asesinatos de dirigentes, las masacres contra pueblos indefensos, no acabarán nunca con ese flagelo.
Por otro lado, la protección en territorio norteamericano de peligrosos terroristas y las injustas condenas a cinco jóvenes cubanos por luchar contra el terrorismo, ponen al descubierto la gran mentira de la guerra contra el terrorismo.
Bush asegura que él está cumpliendo un mandato divino, pues él se comunica con Dios; pero sus acciones más bien parecen cosas de Satanás. ¿No será una comunicación equivocada?
Armando Valladares contra el clero católico
En Cuba, la mayoría del pueblo recuerda porque lo vivió en carne propia o conoce porque lo leyó o se lo contaron, las atrocidades cometidas por la dictadura de Batista y sus cuerpos represivos, que asesinaron, torturaron o desaparecieron a más de 20 mil cubanos de lo mejor de nuestra juventud.
El 31 de diciembre de 1958, el pueblo entero levantado en armas terminó con aquella pesadilla, y los asesinos y torturadores se marcharon hacia el norte. Hacia el país que los había protegido y mantenido en el poder en contra de la voluntad de todo un pueblo.
Pero los batistianos, muchos de sus descendientes y sus amos del norte no se resignan a la idea de que el pueblo tomó el poder en Cuba y no se lo dejará quitar jamás.
Todavía, después de 47 años de revolución victoriosa, siguen lanzando al mundo sus diatribas para tratar de confundir a los menos informados.
Entre los que más se destacan en esa delirante e insostenible campaña de mentiras, está el señor Armando Valladares, quien en el Diario Las Américas, de Miami, acaba de publicar un artículo titulado: “Cardenal Martino, ENEC y comunismo cubano”.
Pero, antes de referirme al artículo, debo recordar quien es Armando Valladares. Este sujeto fue miembro de los cuerpos represivos de la tiranía de Batista. En 1960 fue detenido, procesado y sancionado por acciones terroristas en cines y otras instalaciones sociales cubanas.
Condenado a 30 años de privación de libertad, se hizo pasar por un poeta inválido, con lo cual recabó ayuda de organizaciones y personalidades en el exterior, quienes solicitaron su liberación aduciendo causas humanitarias.
Faltándole aún ocho años para cumplir su condena, fue puesto en libertad y viajó a Estados Unidos, luego de haberse hecho pública su farsa.
En el artículo mencionado, la emprende contra la alta jerarquía de la Iglesia Católica, porque esta reconoce que en Cuba no se persigue ni se oprime a los religiosos. Más bien, por el contrario, la Constitución de la República, en su artículo 8 señala: “El Estado reconoce, respeta y garantiza la libertad religiosa”.
El señor Valladares expresa su descontento con el Papa Benedicto XVI porque envió una carta a los católicos cubanos, en la cual los llama a “abrirse mutuamente quienes conviven, creyendo y confiando unos en otros aunque haya diferencias de modos de pensar y creencias”.
Critica al Cardenal Renato Martino, porque en su reciente visita a Cuba fue recibido “con gran cordialidad”, según sus propias palabras, por el Presidente Fidel Castro, y porque a su regreso a Roma declaró a la agencia de noticias ANSA que en Cuba “ya no se persigue a la iglesia”. Aunque más exacto habría sido decir que en Cuba nunca se persiguió a la iglesia.
En Cuba, como en cualquier parte del mundo, excepto en Estados Unidos, se persigue y se condena a los terroristas.
También la emprende contra Martino porque en el año 2000, ante la Asamblea General de la ONU, condenó el llamado “embargo”, léase bloqueo, de Estados Unidos contra Cuba.
El señor Valladares hace referencia a la crítica que le hace en un libro suyo al Cardenal Secretario de Estado del Vaticano “a quien las agencias internacionales le atribuyen las siguientes palabras:” “Los católicos que viven en la isla son felices dentro del sistema socialista y son respetados en sus creencias como cualquier otro ciudadano”.
El expolicía de Batista también critica ácidamente el contenido de un documento aprobado en el Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC), efectuado en La Habana hace 20 años, porque en ese documento el ENEC reconoce que la jerarquía de la iglesia cubana pasó “desde una aceptación de la realidad del carácter socialista de la Revolución”, “sin antagonizar el proyecto socialista como tal” hasta la “coincidencia de objetivos fundamentales” en el campo socioeconómico.
Se refiere además a que en el ENEC se encuentran llamados a “reconocer” que los obispos cubanos habían cometido “errores” al oponerse al régimen en el pasado.
Califica de desoladoras las directrices del ENEC y amenaza con seguir criticando el documento en próximos trabajos.
Aunque parezca insólito, el señor Valladares está en desacuerdo con el Papa, con el Secretario de Estado del Vaticano, con el presidente de la Comisión Pontificia Justicia y Paz, contra la opinión de la alta jerarquía católica cubana y contra los propios fieles, que declararon que viven felices dentro del sistema socialista.
Sólo los que abogan por el regreso al pasado de esclavitud, tortura, desapariciones y asesinatos; sólo los terroristas, de los que forma parte el pseudointelectual Valladares, no ven la realidad. Para él, todos los demás están equivocados. (Elio Delgado Legón).





