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Mi nombre es Elio Delgado Legón y soy un periodista con más de 30 años de ejercicio de la profesión. Me gustaría compartir mis vivencias personales y profesionales con todos los internautas interesados en conocer sobre Cuba, cuya realidad es tergiversada por la gran prensa.
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“APOYA A LOS NIÑOS Y NIÑAS DE LA CALLE” ¿?

Por Elio Delgado

Ese titular, al parecer con una buena intención, aparece varias veces cada día en un spot de televisión que trasmite CNN en español. Vemos niños andrajosos y sucios, de mirada triste y la sugerencia de que cambie ese rostro por el de su hijo o hija y pregunta qué se siente, para sugerir seguidamente: apoya a los niños y niñas de la calle.

Qué vergüenza! Cuánto les costaría a los gobiernos de los países donde existen esos niños, instrumentar un programa para erradicar esa vergonzosa situación? Por qué los países desarrollados, la mayoría de ellos responsables de la enorme pobreza que azota al mundo subdesarrollado, no destinan el 0,7 por ciento de su producto interno bruto para el desarrollo de esos países, como fue aprobado?
Por qué se gasta tanto dinero en armas y en guerras y no se destina lo que está establecido para erradicar la pobreza?
Por qué un país pobre como Cuba, sometido a un férreo bloqueo hace 47 años, no tiene niños de la calle?
En Cuba todos los niños están en las escuelas, estudiando gratuitamente hasta la universidad y cuando se gradúan tienen asegurado su trabajo. Son niños y jóvenes felices. Nunca vemos un rostro triste. Eso quedó en el pasado capitalista.
No dudamos de la buena intención de la CNN al poner ese spot, pero pensamos que debiera, si quiere ayudar a resolver ese problema, ir a la raíz, no a la rama.
 
Iraq: un enorme drama humano


Por Ángel Rodríguez Álvarez

De lo que está ocurriendo en Iraq se habla mucho, aunque la realidad sea otra más grave, pues los datos ofrecidos a los medios de prensa pasan previamente por los cada vez más finos filtros del mando de las tropas de ocupación.

Pero no es preciso aguzar demasiado la imaginación para comprender la magnitud de la tragedia en términos humanos, si se tiene en cuenta, más allá de las escenas casi idénticas mostradas diariamente por las televisoras, que se trata de una guerra cuyos enfrentamientos fundamentales acontecen en ciudades densamente pobladas.

Ello explica por qué la información sobre bajas militares y civiles adquiere categoría estratégica, pues de conocerse la verdad el rechazo a la guerra y las exigencias para retirar las tropas intrusas serían mucho mayores, en primer lugar, entre la población norteamericana.

La manipulación de la información crece en igual proporción en que lo hace la resistencia iraquí, hasta el punto en que resulta difícil formarse una idea aproximada de dónde se encuentra la verdad.

Solo unos datos son suficientes para ilustrar el asunto. La revista médica inglesa Lancet reveló recientemente que desde el comienzo del conflicto bélico -marzo del 2003 - se han acumulado 650 mil bajas civiles iraquíes, cifra muy distante de las 50 mil informadas por los medios oficiales de Washington.

La metodología empleada por Lancet en la investigación fue revisada por cuatro fuentes profesionales independientes, las cuales, de manera unánime aconsejaron su publicación.

Una cifra casi idéntica a la ofrecida por Lancet la daban a conocer en un estudio realizado por especialistas de la universidad John Hopkins, con lo cual se refuerza lo afirmado por la reconocida publicación británica.

En relación con el manejo de las bajas norteamericanas, las estadísticas oficiales se encuentran igualmente a distancia de las ofrecidas por diversas fuentes independientes.

Así, mientras el Pentágono informa este 31 de octubre dos mil 813 muertos entre sus filas y oculta el número de heridos, otras fuentes norteamericanas contabilizan nueve mil soldados que han perecido y una cantidad elevada de jóvenes gravemente mutilados.

En los hospitales militares del Pentágono en Europa y en Estados Unidos está prohibido el acceso a los periodistas, restricción acentuada de manera evidente en las últimas semanas debido a la proximidad de las elecciones legislativas del siete de noviembre.

La censura norteamericana se extiende igualmente al tema de las víctimas de torturas, pues existen evidencias de un número elevado de muertes ocurridas durante los interrogatorios a los sospechosos de pertenecer a la resistencia.

También han convertido en "secreto" la inspección de algunos cadáveres de "enemigos", pues el examen puede revelar el uso de armas prohibidas por las convenciones internacionales, entre ellas, las bombas de fósforo blanco y de racimo, y otras armas de micro ondas y de uranio empobrecido, en fase de experimentación.

Nada o muy poco se conoce acerca de otro aterrador saldo de esta guerra desatada supuestamente para acabar con el terrorismo: el aumento perceptible entre la población iraquí de las zonas beligerantes de enfermedades provocadas por radiación, en particular diversos tipos de cáncer y tumores, extendidos entre los pobladores infantiles, víctimas, además, del natural efecto psicológico provocado por la guerra.

Drama humano del que se conoce cómo comenzó, pero que al cabo de casi cuatro años nadie puede calcular sus efectos y menos predecir cuándo y cómo concluirá.