EN EL MALECÓN TEMBLÓ LA INJUSTICIA
Por Ángel Rodríguez Álvarez
El 15 de octubre de 1976, ante un millón de cubanos indignados, concentrados en la Plaza de la Revolución en el sepelio de las víctimas del avión siniestrado frente a las costas de Barbados, el Comandante en Jefe Fidel Castro, expresó: "¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla¡".
Ahora, casi 29 años después, los cubanos hicieron un alto en las lágrimas para decir al imperio y al mundo, con toda su energía, que no desmayarán en este combate hasta hacer temblar la injusticia y verla rendir sus sangrientas banderas.
Todavía con los ecos de la impresionante demostración del Día Internacional de los Trabajadores, la marcha popular de este 17 de mayo, dejó bien claro un mensaje que no debe dejar lugar a dudas.
En Cuba, el dolor por los más de tres mil 400 compatriotas víctimas mortales del terrorismo practicado por el imperio y sus lacayos durante más de cuatro décadas, no provocará jamás autocompasión ni poses plañideras.
Para los revolucionarios de la mayor de las Antillas, forjados en duras y difíciles condiciones y convencidos de la justeza de su obra y del camino libremente escogido, el dolor es un motivo adicional para el combate.
Porque eso fue justamente la pujante demostración de unidad y plena identificación con la dirección política del país protagonizada por más de un millón de capitalinos, quienes en nombre de 11 millones de compatriotas expresaron frente al subversivo símbolo del imperio, sus demandas de paz y justicia y la más enérgica condena al terrorismo.
La marcha fue también un alerta al hermano pueblo norteamericano, víctima también de las mentiras y manipulaciones de que es objeto y de la política aventurera llevada a cabo por la actual administración encabezada por George W. Bush.
El momento no puede ser más oportuno, por coincidir con la celebración del aniversario 60 del colosal derrumbe del fascismo y los diabólicos sueños de Hitler, que tantos sufrimientos y calamidades provocaron a la humanidad, y también al propio pueblo alemán.
Se trata de una historia que mueve inevitablemente a la reflexión. ¡ Ojalá el mensaje llegue, pues la opinión pública norteamericana está llamada a desempeñar un papel decisivo en el enfrentamiento a los elementos neo fascistas apoderados de la Casa Blanca.
El estadounidense común debe saber que los mismos dirigentes que lo han puesto en pie de guerra para enfrentar al terrorismo y enviado a decenas de miles de sus hijos a hacer una guerra y a morir a miles de millas de sus fronteras, con ese pretexto, albergan y protegen a Luis Posada Carriles, el más connotado terrorista del hemisferio occidental.
Y todo debido a una extraña mezcla de odio, de oscuros intereses comunes con la mafia cubano-americana asentada en el Sur de la Florida y por fundados temores a ser víctima del chantaje de esos antiguos socios, conocedores de sucios pecados que quiere mantener ocultos a toda costa. Por esas razones el malecón habanero se estremeció al paso firme de los cubanos, y de ese modo tembló la injusticia, en una batalla que no cesará, será hasta que las cosas en este mundo ocupen su lugar.
El 15 de octubre de 1976, ante un millón de cubanos indignados, concentrados en la Plaza de la Revolución en el sepelio de las víctimas del avión siniestrado frente a las costas de Barbados, el Comandante en Jefe Fidel Castro, expresó: "¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla¡".
Ahora, casi 29 años después, los cubanos hicieron un alto en las lágrimas para decir al imperio y al mundo, con toda su energía, que no desmayarán en este combate hasta hacer temblar la injusticia y verla rendir sus sangrientas banderas.
Todavía con los ecos de la impresionante demostración del Día Internacional de los Trabajadores, la marcha popular de este 17 de mayo, dejó bien claro un mensaje que no debe dejar lugar a dudas.
En Cuba, el dolor por los más de tres mil 400 compatriotas víctimas mortales del terrorismo practicado por el imperio y sus lacayos durante más de cuatro décadas, no provocará jamás autocompasión ni poses plañideras.
Para los revolucionarios de la mayor de las Antillas, forjados en duras y difíciles condiciones y convencidos de la justeza de su obra y del camino libremente escogido, el dolor es un motivo adicional para el combate.
Porque eso fue justamente la pujante demostración de unidad y plena identificación con la dirección política del país protagonizada por más de un millón de capitalinos, quienes en nombre de 11 millones de compatriotas expresaron frente al subversivo símbolo del imperio, sus demandas de paz y justicia y la más enérgica condena al terrorismo.
La marcha fue también un alerta al hermano pueblo norteamericano, víctima también de las mentiras y manipulaciones de que es objeto y de la política aventurera llevada a cabo por la actual administración encabezada por George W. Bush.
El momento no puede ser más oportuno, por coincidir con la celebración del aniversario 60 del colosal derrumbe del fascismo y los diabólicos sueños de Hitler, que tantos sufrimientos y calamidades provocaron a la humanidad, y también al propio pueblo alemán.
Se trata de una historia que mueve inevitablemente a la reflexión. ¡ Ojalá el mensaje llegue, pues la opinión pública norteamericana está llamada a desempeñar un papel decisivo en el enfrentamiento a los elementos neo fascistas apoderados de la Casa Blanca.
El estadounidense común debe saber que los mismos dirigentes que lo han puesto en pie de guerra para enfrentar al terrorismo y enviado a decenas de miles de sus hijos a hacer una guerra y a morir a miles de millas de sus fronteras, con ese pretexto, albergan y protegen a Luis Posada Carriles, el más connotado terrorista del hemisferio occidental.
Y todo debido a una extraña mezcla de odio, de oscuros intereses comunes con la mafia cubano-americana asentada en el Sur de la Florida y por fundados temores a ser víctima del chantaje de esos antiguos socios, conocedores de sucios pecados que quiere mantener ocultos a toda costa. Por esas razones el malecón habanero se estremeció al paso firme de los cubanos, y de ese modo tembló la injusticia, en una batalla que no cesará, será hasta que las cosas en este mundo ocupen su lugar.
Comentario:
querido amigo:
ánimo y a continuar con su weblog, muy necesario interesante. le recomiendo otro que he leído y que tiene "buena pinta", como decimos por aquí. es el siguiente
http://spaces.msn.com/members/manuelmartinezpastor
me pasaré por aquí prçóximamemnte para evr cómo va la cosa por Cuba
un saludo
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un saludo





