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Cuba para el mundo
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Mi nombre es Elio Delgado Legón y soy un periodista con más de 30 años de ejercicio de la profesión. Me gustaría compartir mis vivencias personales y profesionales con todos los internautas interesados en conocer sobre Cuba, cuya realidad es tergiversada por la gran prensa.
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Desde Cuba
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EN LOS AVANCES DE CUBA NO HAY MILAGROS
Por Ángel Rodríguez Álvarez
Desde el momento de la proclamación del carácter socialista de la Revolución, hace poco más de 44 años, los enemigos de Cuba vaticinan, prácticamente a plazo fijo, el fracaso de su modelo económico.
En el amplio abanico de calumnias y mentiras difundidas de manera sistemática y en tonos tremendistas, el tema ocupa un lugar prominente.
Carácter feroz adquirió en los meses siguientes a la desaparición del campo socialista y el derrumbe de la Unión Soviética. Entonces fijaron fechas exactas para el colapso y alborozados programaron el regreso.
Tal espejismo se comprende, pues para Washington y sus amanuenses de la Florida resulta incomprensible que el pequeño país, víctima de una brutal guerra económica desatada por la nación más poderosa del orbe, pudiera resistir y superar tal embestida, agravada cuando perdió en breve tiempo los vínculos financieros mutuamente ventajosos con sus principales y casi únicos socios comerciales.
Los pronósticos no carecían de lógica. Jamás una nación del Tercer Mundo había sido capaz de soportar tal prueba, en un planeta donde lo habitual es derrocar o doblegar gobiernos con muchísimas menos zancadillas de las puestas a Cuba. Lo ocurrido va mucho más allá de lo que la soberbia y prepotencia del imperio puede permitir y constituye un desafío demasiado peligroso para su dominio mundial. No pocos comienzan a hacer molestas preguntas relacionadas con la vitalidad de una economía que, según los cálculos de los especialistas, debió sucumbir hace décadas. Buena tarea espera a los abanderados del neoliberalismo cuando quieran ocultar y manipular los avances de Cuba, operados en medio de una embestida norteamericana, de la más prolongada sequía de las últimas siete décadas y después de sufrir los embates de varios huracanes en breve tiempo. El presidente Fidel Castro fue muy preciso en su medular intervención pública en ocasión del aniversario 52 del comienzo de la lucha de liberación nacional, el 26 de julio de 1953.
“El sólido incremento que comenzó a mostrar la economía cubana ya desde el pasado año –señaló- se ha visto reforzado en este primer semestre del 2005, lo cual puedo mostrar con datos irrefutables que así lo demuestran...”
La extensa relación de satisfactorios indicadores expuestos a continuación por el líder de la Revolución, se inició con el anuncio de que en los primeros seis meses de este año la economía del país creció alrededor de un 7,3 por ciento y se estima alcance el nueve para diciembre.
Esferas vitales para el desarrollo muestran impresionantes crecimientos. Las construcciones lo hacen en un 8,2 por ciento, las comunicaciones en 7,1 y el comercio y los servicios alcanzan el 13,3.
Similares tendencias son apreciables igualmente en la industria, en particular la farmacéutica, niquelífera y la turística, con un impresionante progreso en su costosa infraestructura; también en la extracción de petróleo y Gas. En la electricidad se acometen importantes inversiones. Ello explica el conjunto de programas en marcha dirigidos a aumentar de manera sensible la calidad de vida de los cubanos, de esos mismos a quienes la guerra mediática desatada contra la Isla, ubica en los limites de la pobreza.
En materias tan importantes para el bienestar del ser humano como salud, educación, empleo, seguridad y asistencia social, lo alcanzado en la mayor de las Antillas no tiene precedentes ni siquiera en un buen número de países desarrollados. Y cuando en la ínsula se señalan indicadores en cualquier esfera de la vida, estos comprenden a todos los ciudadanos, a diferencia de otros sitios donde los per cápita solo sirven para enmascarar las crecientes desigualdades. En sus palabras el Comandante en Jefe Fidel Castro anunció, esta vez para la opinión pública internacional, pues los cubanos están informados y comienzan a recibir los beneficios, la adquisición de tres millones 100 mil ollas de presión, tres millones 500 mil arroceras, tres millones 100 mil ollas eléctricas, tres millones 800 mil hornillas eléctricas y un millón 100 mil ventiladores.
Estos equipos domésticos han comenzado a llegar a la familia a precios módicos y en moneda nacional, gracias al financiamiento estatal de una parte de su costo. Expresión de la creciente vitalidad de la economía cubana y de la tradicional política de trabajar para el pueblo es también el esfuerzo que se realiza en la construcción de viviendas y en la reparación de la mayor parte de las afectadas por el huracán Dennis.
En este sector, donde las necesidades acumuladas son muy elevadas, se trabaja para reponer nunca menos de 10 mil de las destruidas y están contratados los materiales para unas 100 mil en el 2006.
Se trata de realidades que es imposible ocultar. Están a la vista de todos y dicen más que las palabras sobre las posibilidades de realización que solo puede ofrecer un sistema concebido y pensado para el ser humano. Si los ideólogos del imperio, sus secuaces de Miami y la gran prensa, quisieran buscar en serio y honradamente una explicación de lo que ocurre en Cuba, en este medular discurso del jefe de la Revolución lo encontrarán sin dificultad alguna. Verán que no se trata de misterios, fantasías y mucho menos de milagros.














 
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