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Cuba para el mundo
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Mi nombre es Elio Delgado Legón y soy un periodista con más de 30 años de ejercicio de la profesión. Me gustaría compartir mis vivencias personales y profesionales con todos los internautas interesados en conocer sobre Cuba, cuya realidad es tergiversada por la gran prensa.
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Desde Cuba
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Combate diario de la Batalla de Ideas
Por Ángel Rodríguez Álvarez
Este martes la Asamblea General de Naciones Unidas discute el proyecto de Resolución 59/11 presentado por Cuba y titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.”
Todo indica que ahora, tal como ha ocurrido de manera consecutiva durante los últimos 13 años, la abrumadora mayoría de los países se pronuncie a favor del documento.
Diversas son las motivaciones entre los 179 Estados que el pasado año condenaron el brutal cerco imperialista.
Muchos votan a favor por considerar que se trata de una política arbitraria, totalmente injustificada y violatoria de las leyes y normas de convivencia internacionales.
Otros lo hacen debido a la afectación de sus intereses económicos, provocados por las medidas contenidas en la Ley Helms-Burton, de alcance extraterritorial y devenida por ende limitación de la libertad de comercio y peligroso precedente que puede volverse contra cualquiera, cuando Washington así lo estime conveniente.
Ello explica las razones por las cuales Estados Unidos, a pesar de las brutales presiones que ejerce cada año, incluso entre países tradicionalmente aliados, no logra imponer su voluntad.
No son pocos los esfuerzos norteamericanos para impedir la aprobación de la Resolución, pues aunque ellos hacen caso omiso del acuerdo, no pueden desconocer que desde el punto de vista ético y moral constituye una derrota de su política exterior, a la vez que un respaldo para quienes mantienen relaciones comerciales normales con la mayor de las Antillas.
Muchos empresarios y legisladores estadounidenses, interesados en el levantamiento del bloqueo, aducen entre los argumentos para presionar a la Casa Blanca, la Resolución de la ONU.
El desconocimiento de la 59/11 de la Asamblea General por parte de Washington es un ejemplo más para desenmascarar la política agresiva contra la Isla y crear conciencia en el mundo acerca de la prepotencia del Norte, del irrespeto a las leyes internacionales y del desprecio por la comunidad de naciones representada en la ONU.
Tal conducta desnuda cada día más a los círculos de poder en EE.UU. y hacen evidente la necesidad de crear un frente común, capaz de frenar la arrogancia y prepotencia de quienes se han asignado la misión de ejercer el dominio del mundo.
La batalla constante contra el bloqueo, acrecentada cada año alrededor de la presentación del informe y del proyecto de Resolución de Cuba ante el máximo organismo mundial, resulta parte importante del combate ideológico de estos tiempos contra el imperio.
El descrédito norteamericano y las presiones de la opinión pública internacional en este tema han alcanzado tales proporciones, que solo la Administración Bush se pronuncia en el mundo a favor del bloqueo.
La condena unánime a tal política en la reciente Cumbre Iberoamericana celebrada en Salamanca, España, donde se sustituyó por primera vez el edulcorado término de embargo por el verdadero de bloqueo, constituye el ejemplo más elocuente del nivel alcanzado en este combate, que solo podrá terminar con la victoria.

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