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Mi nombre es Elio Delgado Legón y soy un periodista con más de 30 años de ejercicio de la profesión. Me gustaría compartir mis vivencias personales y profesionales con todos los internautas interesados en conocer sobre Cuba, cuya realidad es tergiversada por la gran prensa.
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Armando Valladares contra el clero católico

En Cuba, la mayoría del pueblo recuerda porque lo vivió en carne propia o conoce porque lo leyó o se lo contaron, las atrocidades cometidas por la dictadura de Batista y sus cuerpos represivos, que asesinaron, torturaron o desaparecieron a más de 20 mil cubanos de lo mejor de nuestra juventud.

El 31 de diciembre de 1958, el pueblo entero levantado en armas terminó con aquella pesadilla, y los asesinos y torturadores se marcharon hacia el norte. Hacia el país que los había protegido y mantenido en el poder en contra de la voluntad de todo un pueblo.

Pero los batistianos, muchos de sus descendientes y sus amos del norte no se resignan a la idea de que el pueblo tomó el poder en Cuba y no se lo dejará quitar jamás.

Todavía, después de 47 años de revolución victoriosa, siguen lanzando al mundo sus diatribas para tratar de confundir a los menos informados.

Entre los que más se destacan en esa delirante e insostenible campaña de mentiras, está el señor Armando Valladares, quien en el Diario Las Américas, de Miami, acaba de publicar un artículo titulado: “Cardenal Martino, ENEC y comunismo cubano”.

Pero, antes de referirme al artículo, debo recordar quien es Armando Valladares. Este sujeto fue miembro de los cuerpos represivos de la tiranía de Batista. En 1960 fue detenido, procesado y sancionado por acciones terroristas en cines y otras instalaciones sociales cubanas.

Condenado a 30 años de privación de libertad, se hizo pasar por un poeta inválido, con lo cual recabó ayuda de organizaciones y personalidades en el exterior, quienes solicitaron su liberación aduciendo causas humanitarias.

Faltándole aún ocho años para cumplir su condena, fue puesto en libertad y viajó a Estados Unidos, luego de haberse hecho pública su farsa.

En el artículo mencionado, la emprende contra la alta jerarquía de la Iglesia Católica, porque esta reconoce que en Cuba no se persigue ni se oprime a los religiosos. Más bien, por el contrario, la Constitución de la República, en su artículo 8 señala: “El Estado reconoce, respeta y garantiza la libertad religiosa”.

El señor Valladares expresa su descontento con el Papa Benedicto XVI porque envió una carta a los católicos cubanos, en la cual los llama a “abrirse mutuamente quienes conviven, creyendo y confiando unos en otros aunque haya diferencias de modos de pensar y creencias”.

Critica al Cardenal Renato Martino, porque en su reciente visita a Cuba fue recibido “con gran cordialidad”, según sus propias palabras, por el Presidente Fidel Castro, y porque a su regreso a Roma declaró a la agencia de noticias ANSA que en Cuba “ya no se persigue a la iglesia”. Aunque más exacto habría sido decir que en Cuba nunca se persiguió a la iglesia.

En Cuba, como en cualquier parte del mundo, excepto en Estados Unidos, se persigue y se condena a los terroristas.

También la emprende contra Martino porque en el año 2000, ante la Asamblea General de la ONU, condenó el llamado “embargo”, léase bloqueo, de Estados Unidos contra Cuba.

El señor Valladares hace referencia a la crítica que le hace en un libro suyo al Cardenal Secretario de Estado del Vaticano “a quien las agencias internacionales le atribuyen las siguientes palabras:” “Los católicos que viven en la isla son felices dentro del sistema socialista y son respetados en sus creencias como cualquier otro ciudadano”.

El expolicía de Batista también critica ácidamente el contenido de un documento aprobado en el Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC), efectuado en La Habana hace 20 años, porque en ese documento el ENEC reconoce que la jerarquía de la iglesia cubana pasó “desde una aceptación de la realidad del carácter socialista de la Revolución”, “sin antagonizar el proyecto socialista como tal” hasta la “coincidencia de objetivos fundamentales” en el campo socioeconómico.

Se refiere además a que en el ENEC se encuentran llamados a “reconocer” que los obispos cubanos habían cometido “errores” al oponerse al régimen en el pasado.

Califica de desoladoras las directrices del ENEC y amenaza con seguir criticando el documento en próximos trabajos.

Aunque parezca insólito, el señor Valladares está en desacuerdo con el Papa, con el Secretario de Estado del Vaticano, con el presidente de la Comisión Pontificia Justicia y Paz, contra la opinión de la alta jerarquía católica cubana y contra los propios fieles, que declararon que viven felices dentro del sistema socialista.

Sólo los que abogan por el regreso al pasado de esclavitud, tortura, desapariciones y asesinatos; sólo los terroristas, de los que forma parte el pseudointelectual Valladares, no ven la realidad. Para él, todos los demás están equivocados. (Elio Delgado Legón).
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