No hizo falta
Mucho rato de ensalibamiento en la punta de mi capullo anoche, para que mutara mis ganas de ser mamado por unas enormes ganas de follar. Es interesante como los más explícitos deseos pueden verse sustituidos al momento por la excitación sexual. Y es que estoy ultimamente con muchas ganas de follar, así, clásicamente. Es verdad que me podría dejar llevar y correrme en la boca disfrutando de mis espamos que dejan salir el semen entre los labios glotones, pero también es cierto que sentir la polla aprisionada por las paredes de un coño es tan dulce, que la pineal se revela ante los instintos.Hacía tiempo que no follaba tumbado encima del cuerpo femenino, tumbado a su vez boca abajo. Es una dulce variante del perrito, pero que al mantener el cuerpo de ella completamente pegado a las sábanas, aprieta la polla dulcemente haciendo más difícil la entrada y por consiguiente más placentera la explosión final.
Como previamente ella se había masturbado dejándome ver su clímax mientras mordía la almohada (joder, putadón de no estar sólos en la casa), no resultó difícil para ninguno llegar al orgasmo. Ella por segunda vez. Yo, con la caída de babita sobre su espalda habitual, por primera.
Un polvo delicado que descorchaba mi líbido con suavidad y que me llevaba a las puertas del sueño más reparador.
Hoy comienzo la orgía de nuevo. No de sexo en esta ocasión, sino de música. Ya hacía semanas que estaba en el dique seco, pero esta noche arrancamos motores viendo a Satyricon, unos malas bestias noruegos, mañana a House of Lords, un poquito más moñas, e irremediablemente el sábado en Alcalá, el Rockzinante. Ultimo festival de la temporada con perlitas como UDO, Doro, Tony Martin, Glen Hughes o las Vixen. Hay que ver, con la de pajas que me hice yo con esas chicas en mi infancia... Mucho Metal ultra clásico para el fin de semana. ¿Se puede pedir una mezcla más excitante?
(Nota: "El Calentón" de hoy es una frikada swinger, que ya hacía tiempo, sólo para morbosillos de verdad y "El Sátiro" es una pajilla femenina, corta, pero super excitante)
El despertar
De mi siesta de hoy ha sido de lo más traumático. Suele ocurrir cuando te zampas tu solo una pizza precocinada (ya se sabe que de lo que se come se cría), y cuando llevas un par de jornadas sin eyacular.
No suelo recordar los sueños. Es lo normal. Aunque hay gente que te cuenta sus vivencias oníricas de una forma deuvedera infame. Yo no. Sueño y según despierto siento como los recuerdos se escapan. Aunque hoy ha sido diferente.
Recuerdo que su pelo era rubio, casi dorado. Y sus tetas se balanceaban rozando mis muslos. Me chupaba la polla con una velocidad insultantemente lenta. Despacio, tan despacio que tenía que empujar su cabeza para que notara que quería que aumentase su ritmo. Pero no lo hacía. Tan sólo bajaba su cabeza hasta casi tocar mi bolsa escrotal con sus labios, para una vez allí retirarse hasta quedarse en la punta, en el agujerito donde todo pugna sin salir.
Hacia arriba y hacia abajo. Con extrema lentitud pero sin parar de mover la cabeza. Dentro. Fuera. Y las tetas azotándome una y otra vez. Y yo diciendo, "como sigas así me voy a correr ya mismo".
Y en ese preciso instante me he despertado. Como una sota de bastos en horizontal, y con una gota de semen que escapaba a duras penas de su escondrijo.
No he llegado a eyacular, pero desde ese momento no he dejado de pensar en las ganas que tengo de una buena mamada...
(Nota: Hoy "El Calentón" y "El Sátiro" se apuntan a mis deseos, hala!)
No suelo recordar los sueños. Es lo normal. Aunque hay gente que te cuenta sus vivencias oníricas de una forma deuvedera infame. Yo no. Sueño y según despierto siento como los recuerdos se escapan. Aunque hoy ha sido diferente.Recuerdo que su pelo era rubio, casi dorado. Y sus tetas se balanceaban rozando mis muslos. Me chupaba la polla con una velocidad insultantemente lenta. Despacio, tan despacio que tenía que empujar su cabeza para que notara que quería que aumentase su ritmo. Pero no lo hacía. Tan sólo bajaba su cabeza hasta casi tocar mi bolsa escrotal con sus labios, para una vez allí retirarse hasta quedarse en la punta, en el agujerito donde todo pugna sin salir.
Hacia arriba y hacia abajo. Con extrema lentitud pero sin parar de mover la cabeza. Dentro. Fuera. Y las tetas azotándome una y otra vez. Y yo diciendo, "como sigas así me voy a correr ya mismo".
Y en ese preciso instante me he despertado. Como una sota de bastos en horizontal, y con una gota de semen que escapaba a duras penas de su escondrijo.
No he llegado a eyacular, pero desde ese momento no he dejado de pensar en las ganas que tengo de una buena mamada...
(Nota: Hoy "El Calentón" y "El Sátiro" se apuntan a mis deseos, hala!)
Q Leti ta preña
Interesante el SMS tecnológico y ginecológico que circula en estos momentos por las redacciones de media España. Hala, ya tenemos excusa para hartarnos a ver porno esta noche o para ponernos morados (y rojos, y amarillos) a cervezas esta tarde.

Y es que a los Principitos, en general, no nos van las anoréxicas... Nada... Así que hoy me la machacaré con videos de embarazadas, que seguro que me pone... (hay que ver, con lo gay que decían que era... ;-)
Para que no se diga que este Principado no está al filo de la noticia... que tenga que ver con tocadas de cojones, especialmente
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Y es que a los Principitos, en general, no nos van las anoréxicas... Nada... Así que hoy me la machacaré con videos de embarazadas, que seguro que me pone... (hay que ver, con lo gay que decían que era... ;-)
Para que no se diga que este Principado no está al filo de la noticia... que tenga que ver con tocadas de cojones, especialmente
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Así limpiaba
Así, así, así que yo la ví... Tiene huevos que vengan estas coplas infantiles a mi mente en la primera tarde de domingo en mi casa reconquistada. De acuerdo que el Príncipe en delantal pasando el aspirador y quitando mierda de un castillo un tanto abandonado en los últimos meses puesde ser de lo más friki-excitante, pero en cualquier caso, reconozco que se me ocurren otras formas más sexys de pasar una tarde de domingo, aunque tan sólo sea un mini-castigo de pocos minutos.En estas semanas apenas he podido escribir con todo el ajetreo. Pero supongo que todo irá volviendo a su ser a lo largo de próximas jornadas. Nuevos proyectos, inicio oficial del gurusismo de la temporada y grandes polvos con cuya redacción y posterior lectura me doy cuenta de que la sangre hierve en mis venas de nuevo, llevándome a una situación de cuasi borrachera.
Borrachera similar a la de ayer. Embolingamiento inconmensurable que terminó en polvo a cuatro patas rápido, sin apenas prolegómenos. Tan sólo regodearme en el redondo culo sonriente hacia el cielo, empujar con suavidad y dejarme llevar hasta correrme babeante como un nene de teta. Sí, las tetas siempre aparecen. Aunque la postura las haga tambalear y se alejen de mi mirada, más enfocada en la grupa salvaje que se deja montar y que respira con dificultad en el momento del clímax.
Lo malo de follar tan a menudo es que necesitas hacer un respiro , un alto en el camino, para darte cuenta de que el sexo es una dote maravillosa que a veces no es valorada en su justa medida. Hubo una temporada en la que echar un polvo era algo tan noticiable que decidí publicarlo en Internet. Y hoy, que me parece algo normal, casi me sorprendo releyendo viejos post. En fin, lo que no cambia es lo que me gusta correrme en boca ajena, y lo que disfruto viendo a una mujer alcanzar el orgasmo. Así que, con cambios en mi vida o sin ellos, el Príncipe sigue muy vivo...
(Nota: Actualizado "El Calentón" con una demostración de lo que logra hacer un programa de tele aburrido y "El Sátiro" con una chavala que hace salttar hasta las alarmas de los coches ;-)
La Reconquista
Del castillo ya ha sido terminada. Meses de sinsabores y semanas de tensión, pero creo que al final ha valido la pena. Eso sí, el recaudador del reino va a llevarse las alforjas bien cargadas de maravedíes. Posiblemente para mantenerme en él llegue a ejecutar su derecho de pernada y me vea como las amigas del post anterior, haciendo trabajos manuales en la Casa de Campo al mejor postor durante los próximos 35 años. Para echarse a temblar...
La celebración hubo de ser en castillo ajeno, al estar todavía sin lecho en el propio. Pero tras una opípara cena en una Posada Aquitana, fastuosamente decorada y con delicados caldos vertidos en nuestras gargantas, este Principito se dedicó a disfrutar del placer ajeno como hacía algún tiempo que no lo hacía
Comencé comiendo su coño con suavidad y obteniendo un orgasmo denso. Húmedo y ruidoso, aunque mesurado en su duración. Orgasmo que nos apetecía tanto repetir que nos lanzamos a por el segundo con la ayuda de bolas anales, para ir preparando el terreno y un juego de tres vibradores perfectamente sincronizados.
Ah, la bala.... Hacía tiempo que no la ponía a bucear entre una vagina deseosa. Si una bala es el mejor sacaorgasmos, qué decir de 2 al mismo tiempo. Una pequeñita y otra mediana, metidas en el coño con toda la suavidad que me fue posible, mientras mi lengua se deleitaba en un clítoris que crecía más y más.
Se corrió como una loca. Esta vez sí. Con gritos que llegaron a todos los vecinos, aunque entiendo que supieron diferenciar a qué se debían, ya que nadie llamó a la puerta. Gritos salvajes, como sólo una mujer puede lanzarlos cuando siente deshacerse por dentro. Y me puso aun más dura la polla, mucho más.
Queríamos follar por el culo. Pero ni su culo ni mi polla estuvieron por la labor. Apretando contra el ano lubricado. Empujando con suavidad para evitar el punzante dolor, al final aprovechamos la postura de su culo hacia el techo para follar por el agujero de la tradición. No importó. Empujé como si me fuera la vida en ello hasta sentir el arranque de su nuevo clímax y dejar que mi semen saliera escopetado.
Reconquista y celebración. Sexo jubiloso que es como mejor se rubrican los cambios...
(Nota: Por lo que sea han vuelto a aparecer publicidad en el blog. Espero que desaparezca lo antes posible ya que no debería estar ahí, ni el Adult Warning tampoco. Actualizado "El Calentón" con una larga mamada interracial y "El Sátiro" con una núbil universitaria estudiando para el examen de gimnasia)
La celebración hubo de ser en castillo ajeno, al estar todavía sin lecho en el propio. Pero tras una opípara cena en una Posada Aquitana, fastuosamente decorada y con delicados caldos vertidos en nuestras gargantas, este Principito se dedicó a disfrutar del placer ajeno como hacía algún tiempo que no lo hacía
Comencé comiendo su coño con suavidad y obteniendo un orgasmo denso. Húmedo y ruidoso, aunque mesurado en su duración. Orgasmo que nos apetecía tanto repetir que nos lanzamos a por el segundo con la ayuda de bolas anales, para ir preparando el terreno y un juego de tres vibradores perfectamente sincronizados.Ah, la bala.... Hacía tiempo que no la ponía a bucear entre una vagina deseosa. Si una bala es el mejor sacaorgasmos, qué decir de 2 al mismo tiempo. Una pequeñita y otra mediana, metidas en el coño con toda la suavidad que me fue posible, mientras mi lengua se deleitaba en un clítoris que crecía más y más.
Se corrió como una loca. Esta vez sí. Con gritos que llegaron a todos los vecinos, aunque entiendo que supieron diferenciar a qué se debían, ya que nadie llamó a la puerta. Gritos salvajes, como sólo una mujer puede lanzarlos cuando siente deshacerse por dentro. Y me puso aun más dura la polla, mucho más.
Queríamos follar por el culo. Pero ni su culo ni mi polla estuvieron por la labor. Apretando contra el ano lubricado. Empujando con suavidad para evitar el punzante dolor, al final aprovechamos la postura de su culo hacia el techo para follar por el agujero de la tradición. No importó. Empujé como si me fuera la vida en ello hasta sentir el arranque de su nuevo clímax y dejar que mi semen saliera escopetado.
Reconquista y celebración. Sexo jubiloso que es como mejor se rubrican los cambios...
(Nota: Por lo que sea han vuelto a aparecer publicidad en el blog. Espero que desaparezca lo antes posible ya que no debería estar ahí, ni el Adult Warning tampoco. Actualizado "El Calentón" con una larga mamada interracial y "El Sátiro" con una núbil universitaria estudiando para el examen de gimnasia)
De putas
Por la Calle Montera madrileña. Lo que no significa que haya pagado por sus servicios, sino que simplemente dirigía mis pasos por allí y una vez más me sorprendía de cómo cambia nuestro dulce mundo globalizado.
Montera siempre fue calle de putiferio. En pleno centro de España, el mayor escaparate turístico de la capital, ha mostrado desde que tengo recuerdos carnes generosamente expuestas a cambio del óbolo del putero. Putas viejas y baratas. En el final de su profesión, agotando los días hasta la jubilación forzada, llenas de adiposidades y no más apetecibles que una vieja pasa arrugada, hace casi veinte años. Putas que apenas escandalizaban y que parecían ser un elemento más de la Red de San Luis, como el burguer rococó o los Guerrilleros.
En los finales de los 80´ las viejas meretrices fueron sustituidas por las hijas del SIDA. Putas de dientes inexistentes, cicatrices externas y ojos desvaídos, sin más futuro que el que marcaba la mamada por dos mil pelas. Rameras que asustaban y que fueron desapareciendo ante el empuje de la enfermedad y la competencia de las sudamericanas de finales de los 90´. Volvían las carnes prietas y gruesas, y Montera y sus aledaños comenzaban a luchar contra el mercado de carne que siempre estuvo allí. El negocio florecía, pero poco. Tal vez porque el putero está dispuesto a follar pagando, pero el escrúpulo ante los kilos y las pieles canela seguía existendo.
Ayer recorría los metros que van desde el dichoso burguer hasta la Puerta del Sol sorprendido por el nuevo cambio. Nuevas putas. Jóvenes. Bellas. Impresionantes en su mayoría.
La heroína y las carnes se han sustituido por los cabellos rubios, las figuras esculturales y sobre todo por la juventud fémina insultante que se vende, y no al mejor postor.
Los Guerrilleros: "No compre aquí, vendemos muy caro". Y frente al almacén de zapatos "niungi" una morena preciosa. Una de las mujeres más guapas que he visto en mucho tiempo. Pelo corto. Tez blanca mínimamente maquillada. Labios gruesos y sonrisa mostrando dientes perfectos. Vestida con un breve trapo rojo fogoso que muestra unas piernas con las que soñaría cualquier modelo. No creo que tenga ni 20 años.
Está apoyada en una farola y sus ojos acarician a los que embobados no podemos dejar de mirar semejante hembra. Mujer que perdería a cualquier incauto, independientemente de su sexo, que tuviera ojos en la cara.
2 chavales se la acercan. Escucho la propuesta disimulando mi interés por unas botas country de calidad dudosa. "¿Cuanto?" "Cincuenta" "¿Los dos?" "No, uno solo" "¿60 y los dos?" "No los dos 100" "Vamos, 70 y los dos" "No".
Ellos se alejan maldiciendo que la ninfa que comercia con su cuerpo no les deje más que atisbar unas tetas tan breves como duras en un escote que deseásemos más generoso. Marchan mientras ella es consciente de que a través del reflejo del cristal valoro su cuerpo, su cara, su porte. Y sonríe burlona mientras se acerca sinuosa a sus compañeras y yo siento que cualquiera podría follar con ella pagando no 50, ni 5000, sino lo que ella pidiera.
Me alejo con un prurito de deseo ahogado pensando en quién soy yo para atisbar en su vida, en sus razones, en su profesión, todo lo más que no sea ser cliente. Pensando en lo que son 50 pavos...
(Nota: Actualizados "El Calentón" con una parejita amante de los juegos manuales faciales y "El Sátiro" con una bella conductora que maneja bien la palanca...)
Montera siempre fue calle de putiferio. En pleno centro de España, el mayor escaparate turístico de la capital, ha mostrado desde que tengo recuerdos carnes generosamente expuestas a cambio del óbolo del putero. Putas viejas y baratas. En el final de su profesión, agotando los días hasta la jubilación forzada, llenas de adiposidades y no más apetecibles que una vieja pasa arrugada, hace casi veinte años. Putas que apenas escandalizaban y que parecían ser un elemento más de la Red de San Luis, como el burguer rococó o los Guerrilleros.
En los finales de los 80´ las viejas meretrices fueron sustituidas por las hijas del SIDA. Putas de dientes inexistentes, cicatrices externas y ojos desvaídos, sin más futuro que el que marcaba la mamada por dos mil pelas. Rameras que asustaban y que fueron desapareciendo ante el empuje de la enfermedad y la competencia de las sudamericanas de finales de los 90´. Volvían las carnes prietas y gruesas, y Montera y sus aledaños comenzaban a luchar contra el mercado de carne que siempre estuvo allí. El negocio florecía, pero poco. Tal vez porque el putero está dispuesto a follar pagando, pero el escrúpulo ante los kilos y las pieles canela seguía existendo.
Ayer recorría los metros que van desde el dichoso burguer hasta la Puerta del Sol sorprendido por el nuevo cambio. Nuevas putas. Jóvenes. Bellas. Impresionantes en su mayoría.
La heroína y las carnes se han sustituido por los cabellos rubios, las figuras esculturales y sobre todo por la juventud fémina insultante que se vende, y no al mejor postor.
Los Guerrilleros: "No compre aquí, vendemos muy caro". Y frente al almacén de zapatos "niungi" una morena preciosa. Una de las mujeres más guapas que he visto en mucho tiempo. Pelo corto. Tez blanca mínimamente maquillada. Labios gruesos y sonrisa mostrando dientes perfectos. Vestida con un breve trapo rojo fogoso que muestra unas piernas con las que soñaría cualquier modelo. No creo que tenga ni 20 años. Está apoyada en una farola y sus ojos acarician a los que embobados no podemos dejar de mirar semejante hembra. Mujer que perdería a cualquier incauto, independientemente de su sexo, que tuviera ojos en la cara.
2 chavales se la acercan. Escucho la propuesta disimulando mi interés por unas botas country de calidad dudosa. "¿Cuanto?" "Cincuenta" "¿Los dos?" "No, uno solo" "¿60 y los dos?" "No los dos 100" "Vamos, 70 y los dos" "No".
Ellos se alejan maldiciendo que la ninfa que comercia con su cuerpo no les deje más que atisbar unas tetas tan breves como duras en un escote que deseásemos más generoso. Marchan mientras ella es consciente de que a través del reflejo del cristal valoro su cuerpo, su cara, su porte. Y sonríe burlona mientras se acerca sinuosa a sus compañeras y yo siento que cualquiera podría follar con ella pagando no 50, ni 5000, sino lo que ella pidiera.
Me alejo con un prurito de deseo ahogado pensando en quién soy yo para atisbar en su vida, en sus razones, en su profesión, todo lo más que no sea ser cliente. Pensando en lo que son 50 pavos...
(Nota: Actualizados "El Calentón" con una parejita amante de los juegos manuales faciales y "El Sátiro" con una bella conductora que maneja bien la palanca...)
Se me está pasando
El mes a toda velocidad. Quién lo iba a decir. Con lo que yo aborrezco septiembre. Pero la conquista del castillo principesco tras la odisea de tanto tiempo hace que casi ni me dé cuenta de que los días pasan y que ya mismo estaré a punto de un nuevo matrimonio, con el usurero que tendrá mi vivienda en sus manos durante más años de los que yo nunca pude pensar.
Eso significa cambios. Algunos ilusionantes. Como la compra de un nuevo colchón sobre el que follar. En estas dos semanas me he hecho un master en colchonería aplicada. Los hay de muelles bicónicos, de muelles encapsulados, de latex, de viscolatex, de viscoelástica, también llamados Tempur por los ladrones que cobran el doble de su precio... Y los soportes sobre los que ponerlos: canapés, tablas, somieres... Sin duda hacer la horizontal tiene su aquel, aunque para hacerlo de una forma mínimamente digna, los 1000 pavos suelen volar del bolsillo.
Sí, estoy sin cama en mi casa. Lo cual es una putada, aunque tampoco me quejo. Las opciones de horizontalidad se mantienen en niveles más que óptimos. Por lo pronto me contentaré con esperar a que esto se solucione, y después... ya veremos...
Y follo, claro. Aunque apenas tenga tiempo para relatarlo aquí. Anoche, sin ir más lejos. Practicando esa filia mia del "Reverse Cowboy", que hacía tiempo no disfrutaba. Y es que ver la espalda de ella y su culo saltando sobre mi polla sigue llevándome al límite. Da igual el número de copas-vinos-cervezas-patxaranes que pueda cargar. Notar como mi polla empuja las paredes de la vagina mientras agarro las caderas y me concentro en la cascada de pelo moviéndose arriba y abajo exige que recite mentalmente la tabla períodica de los elementos para no correrme antes de tiempo. Ayer no lo hice. Pude aguantar hasta que me me pidió que follásemos de rodillas. Durante tan largo rato que hubo un instante que pensé que de tanto aguantar acabaría perdiendo mi propio orgasmo.
No ocurrió así. Nos corrimos casi al tiempo. Agarrando sus caderas mientras empujaba mi polla hasta sentir el cuello de su útero y mi babilla caía por la comisura de mis labios en un nirvana suave y al mismo tiempo encantador.
Por ahora sigo sin catre en mi castillo, pero ¿quién lo necesita tanto?...
(Nota: Actualizados varios enlaces del blogroll, "El Cantentón" con un polvazo simple pero hipnótico, que me da que gustará a las blogueras más que a los blogueros, y "El Sátiro" con algo sáfico, que ya tenía ganillas....)
Eso significa cambios. Algunos ilusionantes. Como la compra de un nuevo colchón sobre el que follar. En estas dos semanas me he hecho un master en colchonería aplicada. Los hay de muelles bicónicos, de muelles encapsulados, de latex, de viscolatex, de viscoelástica, también llamados Tempur por los ladrones que cobran el doble de su precio... Y los soportes sobre los que ponerlos: canapés, tablas, somieres... Sin duda hacer la horizontal tiene su aquel, aunque para hacerlo de una forma mínimamente digna, los 1000 pavos suelen volar del bolsillo.
Sí, estoy sin cama en mi casa. Lo cual es una putada, aunque tampoco me quejo. Las opciones de horizontalidad se mantienen en niveles más que óptimos. Por lo pronto me contentaré con esperar a que esto se solucione, y después... ya veremos...Y follo, claro. Aunque apenas tenga tiempo para relatarlo aquí. Anoche, sin ir más lejos. Practicando esa filia mia del "Reverse Cowboy", que hacía tiempo no disfrutaba. Y es que ver la espalda de ella y su culo saltando sobre mi polla sigue llevándome al límite. Da igual el número de copas-vinos-cervezas-patxaranes que pueda cargar. Notar como mi polla empuja las paredes de la vagina mientras agarro las caderas y me concentro en la cascada de pelo moviéndose arriba y abajo exige que recite mentalmente la tabla períodica de los elementos para no correrme antes de tiempo. Ayer no lo hice. Pude aguantar hasta que me me pidió que follásemos de rodillas. Durante tan largo rato que hubo un instante que pensé que de tanto aguantar acabaría perdiendo mi propio orgasmo.
No ocurrió así. Nos corrimos casi al tiempo. Agarrando sus caderas mientras empujaba mi polla hasta sentir el cuello de su útero y mi babilla caía por la comisura de mis labios en un nirvana suave y al mismo tiempo encantador.
Por ahora sigo sin catre en mi castillo, pero ¿quién lo necesita tanto?...
(Nota: Actualizados varios enlaces del blogroll, "El Cantentón" con un polvazo simple pero hipnótico, que me da que gustará a las blogueras más que a los blogueros, y "El Sátiro" con algo sáfico, que ya tenía ganillas....)
Paja difícil
En el congelador. Pero paja feliz a fin de cuentas, que es lo que importa. La masturbación más dura del año siempre genera tensión y ayer no lo fue menos. Y eso que iba acompañado. Esta vez no hubo asalto al quiosco de periódicos en búsqueda de nueva pornografía. Esta vez llevaba compañía para hacer más llevadero el trance.
La cutre sala de "extracciones" se nos muestra a mi compañera y a mí con toda su frialdad. Realmente es un servicio preparado para las pajillas menos placenteras, pero a ninguno de los que nos dejamos caer por allí nos importa demasiado, y hasta ahora, a mí tampoco.
Ella se sienta sobre la tabla del inodoro y se introduce mi polla flácida en su boca. La chupa delicadamente, sabiendo que esta vez no me va a ser posible empalmarme facilmente, mientras agarro sus tetas rotundas y cierro los ojos notando su lengua despertar mi pequeño juguete.
Comienza a masturbarse. Se baja las bragas y se abre de piernas dejándome observar su coño sin un pelo mientras me mira lujuriosa, para que yo, con la polla castigada entre mis dedos, me masturbe salvajemente.
Su mano derecha corre cada vez más rápido, y su clítoris aparece entre los labios de un coño húmedo que me encantaría taladrar en estos momentos. Querría follarla allí mismo. Darla por el culo hasta que mi polla no entrase más. Palmear sus nalgas y en el último momento sacar mi polla y correrme en su cara. Todas estas imágenes pasan raudas por mi mente al tiempo que observo que ella va a llegar al orgasmo. Lo hace mordiéndose los labios y aguantando a duras penas sus gemidos, mientras siento que estoy a punto del gatillazo más infame, en el peor día, el peor momento.
Me imagino follando al aire libre. Chupado. Derramando torrentes de un semen del que no estoy seguro, entre labios anhelantes. Pienso en culos rotundos, colorados por haber sido palmeados en el momento del éxtasis. Oteo en mi fantasía corridas compartidas de miles de personas, de animales, de salvajes sexualmente activos.
Y siento llegar mi eyaculación. No se escapa apenas una gota. Todo en el tubito de marras. Todo para poder saber si se abre un nuevo ciclo o todavía no se ha cerrado el existente.
Media hora. Sin resuello apenas. Con la cabeza en otro lado. Y la resolución final. ¡¡¡¡APTO!!!! No hay lugar a dudas. El círculo se ha cerrado por fin, y mi polla, que nunca dejó de estar viva, parece sonreir de nuevo apretada en sus gallumbos. A partir de ahora todo es diferente. Un nuevo Príncipe ha renacido...
(Edito: Ya que la tormenta inmensa que cae en Madrid en estos momentos me obligará a llegar tarde, al menos actualizo "El Calentón" con un pajote maravilloso, este sí, y "El Sátiro" con algo que hará las delicias de los más... esos...)
La cutre sala de "extracciones" se nos muestra a mi compañera y a mí con toda su frialdad. Realmente es un servicio preparado para las pajillas menos placenteras, pero a ninguno de los que nos dejamos caer por allí nos importa demasiado, y hasta ahora, a mí tampoco.
Ella se sienta sobre la tabla del inodoro y se introduce mi polla flácida en su boca. La chupa delicadamente, sabiendo que esta vez no me va a ser posible empalmarme facilmente, mientras agarro sus tetas rotundas y cierro los ojos notando su lengua despertar mi pequeño juguete.Comienza a masturbarse. Se baja las bragas y se abre de piernas dejándome observar su coño sin un pelo mientras me mira lujuriosa, para que yo, con la polla castigada entre mis dedos, me masturbe salvajemente.
Su mano derecha corre cada vez más rápido, y su clítoris aparece entre los labios de un coño húmedo que me encantaría taladrar en estos momentos. Querría follarla allí mismo. Darla por el culo hasta que mi polla no entrase más. Palmear sus nalgas y en el último momento sacar mi polla y correrme en su cara. Todas estas imágenes pasan raudas por mi mente al tiempo que observo que ella va a llegar al orgasmo. Lo hace mordiéndose los labios y aguantando a duras penas sus gemidos, mientras siento que estoy a punto del gatillazo más infame, en el peor día, el peor momento.
Me imagino follando al aire libre. Chupado. Derramando torrentes de un semen del que no estoy seguro, entre labios anhelantes. Pienso en culos rotundos, colorados por haber sido palmeados en el momento del éxtasis. Oteo en mi fantasía corridas compartidas de miles de personas, de animales, de salvajes sexualmente activos.
Y siento llegar mi eyaculación. No se escapa apenas una gota. Todo en el tubito de marras. Todo para poder saber si se abre un nuevo ciclo o todavía no se ha cerrado el existente.
Media hora. Sin resuello apenas. Con la cabeza en otro lado. Y la resolución final. ¡¡¡¡APTO!!!! No hay lugar a dudas. El círculo se ha cerrado por fin, y mi polla, que nunca dejó de estar viva, parece sonreir de nuevo apretada en sus gallumbos. A partir de ahora todo es diferente. Un nuevo Príncipe ha renacido...
(Edito: Ya que la tormenta inmensa que cae en Madrid en estos momentos me obligará a llegar tarde, al menos actualizo "El Calentón" con un pajote maravilloso, este sí, y "El Sátiro" con algo que hará las delicias de los más... esos...)
Unos cuantos grados
Aumentaba mi temperatura este mediodía. En plena crisis de posteos, aquejado por el síndrome postvacacional ese, esperaba el vagón que me traería a casa a, por lo menos, holgar un buen rato tras una siesta necesaria. No se de que me quejo, la verdad. Por lo menos yo me puedo seguir escaqueando para hacer la horizontal después de comer, pero en cualquier caso, sindrómico sí que estoy...
El relojito indicaba que el próximo metro pasaría en 11 minutos. Una nueva gentileza de la rapidez de nuestro sistema de comunicación. Cuando me he fijado en una estampa realmente dulce: en la pared la marquesina de la nueva campaña por el uso del preservativo, rotunda en su enumeración de infiernos dantescos a lo que todos podemos condenarnos. Y debajo, justo debajo, sentados casi tapando la "O" del chubasquero del falo, el target del anuncio... en acción.
Como no había visto todavía el anuncio de marras he llegado a pensar que se trataba de parte del mismo. Aunque a tenor de las caras de los que nos íbamos sumando en el andén, no era el único: Una parejita. Con unos veinte por cumplir, pegándose un filete de campeonato, y haciendo que valorásemos en toda su medida el mensaje del Ministerio de Sanidad.
El llevaba unos pantalones vaqueros de esos que se sostienen mágicamente y una camiseta deportiva. Ella un conjunto de tops de colores irrecordables y una falda vaquera de tamaño ínfimo. Aunque lo que menos importaba era el tamaño, sino el color de la braguita: fucsia ardoroso que relucía entre la mano de él, que no paraba de jugar mostrando caminos ardorosos.
Han sido apenas 4 minutos de espera hasta que el dichoso tren del otro andén ha decidido a llegar, pero 4 minutos en los que la voracidad del beso y la fuerza de la mano acariciando el coño rosa fuerte ha resecado el ambiente como nunca lo había vivido. Ellos se metían mano con fruición: nosotros, los mirones que salibábamos, disimulábamos con las noticias de Tele-Expe de fondo. Mientras que no dejábamos de mirar, de desear saltar la vía, de anhelar lanzarnos contra ellos y de follar allí mismo, a la vista de todos, sin tener que mantenernos hipócritamente cachondos, absurdamente embobados.
Llegó el tren y se metieron en él. Ella se bajó un poquito la falda, aunque tampoco consiguió tapar mucho. Y a través del cristal observé como no parecían haber sido conscientes de nada, ya que, sentados en un par de sitios libres, siguieron dándole juego a sus lenguas.
Y allí hemos quedado, con una frase lanzada al viento por alguien que no ha podido resistir: "Joder con los niños, montándoselo así harán falta algo más que carteles para que no pase lo que pase". Bueno, al menos ellos demostraban que el calor lleva a divertirse allá donde se esté...
(Nota: Actualizado "El Calentón" con un facial muy bien grabado, y "El Sátiro" con una excursión por el mar de lo más productiva...)
El relojito indicaba que el próximo metro pasaría en 11 minutos. Una nueva gentileza de la rapidez de nuestro sistema de comunicación. Cuando me he fijado en una estampa realmente dulce: en la pared la marquesina de la nueva campaña por el uso del preservativo, rotunda en su enumeración de infiernos dantescos a lo que todos podemos condenarnos. Y debajo, justo debajo, sentados casi tapando la "O" del chubasquero del falo, el target del anuncio... en acción.
Como no había visto todavía el anuncio de marras he llegado a pensar que se trataba de parte del mismo. Aunque a tenor de las caras de los que nos íbamos sumando en el andén, no era el único: Una parejita. Con unos veinte por cumplir, pegándose un filete de campeonato, y haciendo que valorásemos en toda su medida el mensaje del Ministerio de Sanidad.
El llevaba unos pantalones vaqueros de esos que se sostienen mágicamente y una camiseta deportiva. Ella un conjunto de tops de colores irrecordables y una falda vaquera de tamaño ínfimo. Aunque lo que menos importaba era el tamaño, sino el color de la braguita: fucsia ardoroso que relucía entre la mano de él, que no paraba de jugar mostrando caminos ardorosos.Han sido apenas 4 minutos de espera hasta que el dichoso tren del otro andén ha decidido a llegar, pero 4 minutos en los que la voracidad del beso y la fuerza de la mano acariciando el coño rosa fuerte ha resecado el ambiente como nunca lo había vivido. Ellos se metían mano con fruición: nosotros, los mirones que salibábamos, disimulábamos con las noticias de Tele-Expe de fondo. Mientras que no dejábamos de mirar, de desear saltar la vía, de anhelar lanzarnos contra ellos y de follar allí mismo, a la vista de todos, sin tener que mantenernos hipócritamente cachondos, absurdamente embobados.
Llegó el tren y se metieron en él. Ella se bajó un poquito la falda, aunque tampoco consiguió tapar mucho. Y a través del cristal observé como no parecían haber sido conscientes de nada, ya que, sentados en un par de sitios libres, siguieron dándole juego a sus lenguas.
Y allí hemos quedado, con una frase lanzada al viento por alguien que no ha podido resistir: "Joder con los niños, montándoselo así harán falta algo más que carteles para que no pase lo que pase". Bueno, al menos ellos demostraban que el calor lleva a divertirse allá donde se esté...
(Nota: Actualizado "El Calentón" con un facial muy bien grabado, y "El Sátiro" con una excursión por el mar de lo más productiva...)