No dudo
Que el uso de medias con o sin liguero no es precisamente cómodo. Al menos esa es la idea que me han transmitido muchas veces féminas con las que he hablado del tema. Alguna, sí es verdad, se ha salido de la norma y me ha confesado sentirse con ellas más a gusto, e incluso usarlas a diario. Y como es previsible, me he puesto cachondo como un animal.
He follado bastante. Aunque pocas veces la bella con la que lo hacía tenía puesta la seda a la altura del muslo. Al final, es de esas asignaturas pendientes que uno tiene. Follar a cuatro patas agarrando el satén o el encaje del liguero y babear con el negro, o el blanco, o el crema, cortando la pierna. El sexo es visual. Y tiene ese punto de dolor que abre nuestro inconsciente la visión bicolor de la carne apetecible.
Los argumentos contrarios siempre van por el mismo lugar: "Mis piernas no son bonitas para embutirlas en ese tipo de prenda" ¡Por favor! Si con la mera visión de la liga la mayoría de nosotros trempamos como adolescentes.
Medias, ligas y ligueros que me acompañaron en mi paja noctámbula de anoche. El Private destrozado tenía al menos una buena colección de porculizadas vestidas con los zapatos y la seda unicamente.
Y hoy, finalmente pasé por taquilla. Y por el visionado de lo que me temía. Carnes prietas embutidas en ropas cálidas, con el temor en los ojos. El ogro examinador nos imponía a todos. Aunque al entregar los garabatos vomitados en un papel membreteado, al salir del inmenso cubículo sodomizador de mentes, veía escapar el encaje desde una pierna larguísima. Un instante, tan sólo para imaginar que la Matrícula de Honor estaba allí mismo, tan cerca...
(Nota: Actualizados "El Calentón", al loro con el comienzo y veréis lo que pasa, un poco duro, eso sí ;-) y "El Sátiro" con un vídeo ya visto hace unos meses pero que creo que muchos os perdistéis. Excelente clase... masturbatoria, por supuesto!)
He follado bastante. Aunque pocas veces la bella con la que lo hacía tenía puesta la seda a la altura del muslo. Al final, es de esas asignaturas pendientes que uno tiene. Follar a cuatro patas agarrando el satén o el encaje del liguero y babear con el negro, o el blanco, o el crema, cortando la pierna. El sexo es visual. Y tiene ese punto de dolor que abre nuestro inconsciente la visión bicolor de la carne apetecible.Los argumentos contrarios siempre van por el mismo lugar: "Mis piernas no son bonitas para embutirlas en ese tipo de prenda" ¡Por favor! Si con la mera visión de la liga la mayoría de nosotros trempamos como adolescentes.
Medias, ligas y ligueros que me acompañaron en mi paja noctámbula de anoche. El Private destrozado tenía al menos una buena colección de porculizadas vestidas con los zapatos y la seda unicamente.
Y hoy, finalmente pasé por taquilla. Y por el visionado de lo que me temía. Carnes prietas embutidas en ropas cálidas, con el temor en los ojos. El ogro examinador nos imponía a todos. Aunque al entregar los garabatos vomitados en un papel membreteado, al salir del inmenso cubículo sodomizador de mentes, veía escapar el encaje desde una pierna larguísima. Un instante, tan sólo para imaginar que la Matrícula de Honor estaba allí mismo, tan cerca...
(Nota: Actualizados "El Calentón", al loro con el comienzo y veréis lo que pasa, un poco duro, eso sí ;-) y "El Sátiro" con un vídeo ya visto hace unos meses pero que creo que muchos os perdistéis. Excelente clase... masturbatoria, por supuesto!)
No iba a hacerlo
De verdad que no pensaba escribir hoy ni una coma. Y es que bastante tengo con hincar los codos de manera inmisericorde ante lo que se aproxima mañana. Me veré rodeado de bellas jovencitas con ínfulas de escribientes o, más bien, de chupapollas futuras en pos de la fama. En fin, como quiera que sea, pensaba estudiar toda la noche. Alimentar el puto frío que hace en mi casa a base de patxaranes. Si, claro, yo estudio con endrinas, ¿qué pasa?
Pero no va a ser posible. Soy incapaz de meterme este tarugo entre ceja y ceja. Creo que antes permitiría que me sodomizaran algunos de los autores que lo firman. Así que mañana me presentaré agitando los rizos para hacer un ridículo pasmoso ante una cátedra que ni siquiera conozco.
Y es que había pensado no perderme entre los miles de renglones negros plagados de cuadros sinopticos. Entre diagramas que producen una excitación comparable a la que sentiría ahora mismo un watusi en mi terraza. Una magna obra sin figuritas que tan siquiera emulen a clásicos de guarrindongueo escrito o por escribir.
Así que me voy a la cama. Grande y helada. Un colchón que compartiré con el último número de Private comprado hace ya demasiado tiempo. Un número que cada día se parece más a una baraja deconstruída y que a pesar de todo me sigue poniendo cachondo.
Y me la machacaré. Sí, en breves instantes voy a hacerme un pajón a la salud de los que mañana serán capaces de aprobar. Que yo, en mi nueva juventud, comeré Cabello de Angel.
Pero no va a ser posible. Soy incapaz de meterme este tarugo entre ceja y ceja. Creo que antes permitiría que me sodomizaran algunos de los autores que lo firman. Así que mañana me presentaré agitando los rizos para hacer un ridículo pasmoso ante una cátedra que ni siquiera conozco.Y es que había pensado no perderme entre los miles de renglones negros plagados de cuadros sinopticos. Entre diagramas que producen una excitación comparable a la que sentiría ahora mismo un watusi en mi terraza. Una magna obra sin figuritas que tan siquiera emulen a clásicos de guarrindongueo escrito o por escribir.
Así que me voy a la cama. Grande y helada. Un colchón que compartiré con el último número de Private comprado hace ya demasiado tiempo. Un número que cada día se parece más a una baraja deconstruída y que a pesar de todo me sigue poniendo cachondo.
Y me la machacaré. Sí, en breves instantes voy a hacerme un pajón a la salud de los que mañana serán capaces de aprobar. Que yo, en mi nueva juventud, comeré Cabello de Angel.
Intuyo
La cara de retraso mental profundo, enmascarada por granosidades y oculta entre pasamontañas, de varios jovencitos en la tele. "No somos racistas pero estamos hartos". "Somos los NPI, los JVC, los CD-RUM y los TDC y vamos a matar a los Latin King". Ummm, la imbecilidad, como tantas otras cosas, también es contagiosa. "Los culpables de todos sois vosotros, los periodistas". Y creo que esta vez tienen razón. La prensa canallesca y aburrida, tomatera y moña, que en un alarde de chafarderismo arriesgado deciden dar la palabra a semejantes renacuajos descerebrados.
La pubertad es dura. Las chavalas engordan sus tetas mientras chuperretean un helado, y el adolescente granudo sólo puede pajearse compulsivamente esperando que algún día esas tetas estén a su alcance. Mientras tanto tiene dos opciones, visionar porno para que sus pelotas se endurezcan aun más, o trasegar cine serie Z y tratar de emular lo que en la pantalla aparece. Parece que la segunda de las opciones es la que ha estado de moda los últimos años.
¿Racismo? En absoluto. A todos les gustaría que se la chupase una mujer con la piel de color canela. Todos querrían ser follados por un harem de moras lujuriosas. Ninguno evitaría jugar a la sodomía con el culo oscuro de una negra que se les ofreciera tierna y lúbrica. Aunque todos acaban esperando a la Juani, o a la Vane, o a la Jeni, para intentar sacarse la espina de su estupidez ante lo diferente.
Y los otros se esconden esperando su momento. Los que no se enteran de qué va esto. Los que creen que las canchas que salen en las calles pintadas por Hollywood son imitables. Haciendo también sus esporádicas apariciones en unos medios de información que prefieren mostrar al de las ropas anchas y las cadenitas, al gilipollas del reggetón y el orgullo de raza. De una raza que ni existe siquiera, y de un orgullo lumpen y memo.
Ah, y nos faltan los del cerebro capado y la banderita con la garrapata. Los que debieron ser enjendrados en un mal polvo al amanecer, el día que sus orgullosos progenitores miraban al sol. Los que pasean su ciudadanía con orgullo patriota y cuyos brazos hidráulicos no dejan de ser la correa de transmisión de algún bigotito de mal recuerdo y algún lameculos que perdió su sitio en el pesebre. Los que nos van a salvar a base de volver a una inquisición que sodomizaría a entes como ellos primero.
Panorama sin par el de la tarde del sábado. Entretenimiento absurdo para un día que decido ver qué es lo que ocurre con la actualidad. Y cansado de pasamontañas, de chulería de cutri peli, de cretinos balbuceantes, me reafirmo: el aborto es una opción de la madre, pero para unos cuantos cientos de energúmenos debiera haber sido una obligación.
(Nota: Actualizados "El Calentón" con un polvazo en el que ella disfruta a lo grande y "El Sátiro" con una jovencita que usa sus manos y su boca muy que muy bien...)
La pubertad es dura. Las chavalas engordan sus tetas mientras chuperretean un helado, y el adolescente granudo sólo puede pajearse compulsivamente esperando que algún día esas tetas estén a su alcance. Mientras tanto tiene dos opciones, visionar porno para que sus pelotas se endurezcan aun más, o trasegar cine serie Z y tratar de emular lo que en la pantalla aparece. Parece que la segunda de las opciones es la que ha estado de moda los últimos años.
¿Racismo? En absoluto. A todos les gustaría que se la chupase una mujer con la piel de color canela. Todos querrían ser follados por un harem de moras lujuriosas. Ninguno evitaría jugar a la sodomía con el culo oscuro de una negra que se les ofreciera tierna y lúbrica. Aunque todos acaban esperando a la Juani, o a la Vane, o a la Jeni, para intentar sacarse la espina de su estupidez ante lo diferente.Y los otros se esconden esperando su momento. Los que no se enteran de qué va esto. Los que creen que las canchas que salen en las calles pintadas por Hollywood son imitables. Haciendo también sus esporádicas apariciones en unos medios de información que prefieren mostrar al de las ropas anchas y las cadenitas, al gilipollas del reggetón y el orgullo de raza. De una raza que ni existe siquiera, y de un orgullo lumpen y memo.
Ah, y nos faltan los del cerebro capado y la banderita con la garrapata. Los que debieron ser enjendrados en un mal polvo al amanecer, el día que sus orgullosos progenitores miraban al sol. Los que pasean su ciudadanía con orgullo patriota y cuyos brazos hidráulicos no dejan de ser la correa de transmisión de algún bigotito de mal recuerdo y algún lameculos que perdió su sitio en el pesebre. Los que nos van a salvar a base de volver a una inquisición que sodomizaría a entes como ellos primero.
Panorama sin par el de la tarde del sábado. Entretenimiento absurdo para un día que decido ver qué es lo que ocurre con la actualidad. Y cansado de pasamontañas, de chulería de cutri peli, de cretinos balbuceantes, me reafirmo: el aborto es una opción de la madre, pero para unos cuantos cientos de energúmenos debiera haber sido una obligación.
(Nota: Actualizados "El Calentón" con un polvazo en el que ella disfruta a lo grande y "El Sátiro" con una jovencita que usa sus manos y su boca muy que muy bien...)
Fantasías
De cuarto de baño y glamour de zapatillas de gamuza y bata boatiné. Ayer hablaba de lo que supone encontrarse un catálogo de VENCA en el momento de la evacuación. No, no voy a ponerme escatológico. Aquí sólo se habla de sexo, y el catálogo de cutre-ropa a un precio ínfimo siempre me ha atraido. Son de esas parafilias que siempre se me escapa citar cuando contesto memes sobre mi vida, pero que no se acaban de escapar de mis morbos particulares.
Por supuesto que babeo con las páginas de lencería. La ropa interior se usa para ser quitada. Y a la hora de la verdad es un gasto excesivo para el tiempo que está puesta sobre la piel de la fémina. Pero me pone cachondo. Tremendamente bruto. Por supuesto en los colores del deseo para una mente pornográfica como la mía: esto es, negros, rojos y demás tonos de enloquecedores salidorros. Y si a ello se le acompañan los satenes, los cordeles y demás abalorios de horterismo de sex-shop, mucho mejor. Qué se le va a hacer, el Príncipe también folla con los ojos, pornográficamente.
Pero catálogos hay muchos. Lo que no hay tanto son modelos con ese aire de vecina del piso de al lado. Voluptuosas bellas que tienen siempre un aire conocido y ese toque justo a tiempo de arrancarse las bragas tras una mera caída de ojos al encontrarlas en el ascensor.
Me he pajeado decenas de veces con la revistita de marras. Me da igual que para algunos esté en las antípodas del glamour. Total, en España no nos distribuyen el catálogo de Victoria Secret, así que no queda más remedio que retomar a nuestras ibéricas chavalas que posan tan lujuriosas y que nos alegran momentos tan de evasión. Por lo pronto yo seguiré disfrutando con sus curvas...
Por supuesto que babeo con las páginas de lencería. La ropa interior se usa para ser quitada. Y a la hora de la verdad es un gasto excesivo para el tiempo que está puesta sobre la piel de la fémina. Pero me pone cachondo. Tremendamente bruto. Por supuesto en los colores del deseo para una mente pornográfica como la mía: esto es, negros, rojos y demás tonos de enloquecedores salidorros. Y si a ello se le acompañan los satenes, los cordeles y demás abalorios de horterismo de sex-shop, mucho mejor. Qué se le va a hacer, el Príncipe también folla con los ojos, pornográficamente.Pero catálogos hay muchos. Lo que no hay tanto son modelos con ese aire de vecina del piso de al lado. Voluptuosas bellas que tienen siempre un aire conocido y ese toque justo a tiempo de arrancarse las bragas tras una mera caída de ojos al encontrarlas en el ascensor.
Me he pajeado decenas de veces con la revistita de marras. Me da igual que para algunos esté en las antípodas del glamour. Total, en España no nos distribuyen el catálogo de Victoria Secret, así que no queda más remedio que retomar a nuestras ibéricas chavalas que posan tan lujuriosas y que nos alegran momentos tan de evasión. Por lo pronto yo seguiré disfrutando con sus curvas...
Te vienes
A mi casa y te hago algo rico de comer? De postre Fellatio..."
Cuando uno recibe un SMS con ese texto cómo no va a salir pitando. Bajando las escaleras del metro a saltos, con la expectativa cierta de una sobremesa de lo más atractiva. Y si finalmente se cumplen las expectativas, ¿acaso se puede pedir algo más?
Cositas ricas de comer. Excelente merluza a la vasca, en su punto y deliciosa. Copazo de endrinas en su epílogo y la promesa recibida.
Me encanta que me chupen la polla. Supongo que esto no es nada novedoso para nadie. Aunque tengo que reconocer que de un tiempo a esta parte me cuesta mucho centrarme en una mamada sin que me apetezca hacer algo más. Tumbado, en una cama grande y fresca, sintiendo una boca experta abrirse y tragar mi polla hasta la garganta, me sentía haciendo la digestión de los dioses. Sin duda por mi cabeza estaba pasando la posibilidad de dejarme llevar. Total, con tantos vídeos de corridas orales saltando por mi pineal, lo extraño es salir del dulce sopor que la hiperventilación te produce.
Pero sentir las tetas rozando mis piernas, notar la piel aterciopelada de la cintura, mientras intuyo una mano jugueteando en un coño tan húmedo como mi capullo me obliga a tumbarla boca arriba y sin ningún tipo de miramientos entrar en su coño.
Desde arriba, jugando con sus piernas en mis hombros. Parando el ritmo para que todo dure más. Llevando la punta de mi polla hasta el borde de un coño cada vez más mojado. Y disfrutando la cara que denota que su corrida está próxima. Tanto que de nuevo vuelvo a recordar la lista de los Reyes Godos, las obras de Madrid, las cabronadas de mi jefe y hasta los enjundiosos debates del concurso de 20 minutos.
Deliciosa distracción mientras sus muslos comienzan a contraerse, sus ojos cerrados y su boca abierta agarrando bocanadas de aire con avaricia, y allí me corro. Eyaculo como un pequeño mulo y me da la impresión de quedarme vacío, de soltar en mi esperma hasta el último de mis cabezones preñadores.
Siesta. Obligada y necesaria. Y al levantarme, empezando a empalmarme de nuevo, voy al baño. Y allí, entre las insustanciales lecturas para entretener el momento más íntimo, reviso el último número del VENCA. Curioso morbo post siestero, al cual habré de volver, pero eso será en otro momento. Ya que el día, la comida y el postre, han sido, simplemente, arrebatadores.
Cuando uno recibe un SMS con ese texto cómo no va a salir pitando. Bajando las escaleras del metro a saltos, con la expectativa cierta de una sobremesa de lo más atractiva. Y si finalmente se cumplen las expectativas, ¿acaso se puede pedir algo más?
Cositas ricas de comer. Excelente merluza a la vasca, en su punto y deliciosa. Copazo de endrinas en su epílogo y la promesa recibida.
Me encanta que me chupen la polla. Supongo que esto no es nada novedoso para nadie. Aunque tengo que reconocer que de un tiempo a esta parte me cuesta mucho centrarme en una mamada sin que me apetezca hacer algo más. Tumbado, en una cama grande y fresca, sintiendo una boca experta abrirse y tragar mi polla hasta la garganta, me sentía haciendo la digestión de los dioses. Sin duda por mi cabeza estaba pasando la posibilidad de dejarme llevar. Total, con tantos vídeos de corridas orales saltando por mi pineal, lo extraño es salir del dulce sopor que la hiperventilación te produce.
Pero sentir las tetas rozando mis piernas, notar la piel aterciopelada de la cintura, mientras intuyo una mano jugueteando en un coño tan húmedo como mi capullo me obliga a tumbarla boca arriba y sin ningún tipo de miramientos entrar en su coño.Desde arriba, jugando con sus piernas en mis hombros. Parando el ritmo para que todo dure más. Llevando la punta de mi polla hasta el borde de un coño cada vez más mojado. Y disfrutando la cara que denota que su corrida está próxima. Tanto que de nuevo vuelvo a recordar la lista de los Reyes Godos, las obras de Madrid, las cabronadas de mi jefe y hasta los enjundiosos debates del concurso de 20 minutos.
Deliciosa distracción mientras sus muslos comienzan a contraerse, sus ojos cerrados y su boca abierta agarrando bocanadas de aire con avaricia, y allí me corro. Eyaculo como un pequeño mulo y me da la impresión de quedarme vacío, de soltar en mi esperma hasta el último de mis cabezones preñadores.
Siesta. Obligada y necesaria. Y al levantarme, empezando a empalmarme de nuevo, voy al baño. Y allí, entre las insustanciales lecturas para entretener el momento más íntimo, reviso el último número del VENCA. Curioso morbo post siestero, al cual habré de volver, pero eso será en otro momento. Ya que el día, la comida y el postre, han sido, simplemente, arrebatadores.
Hasta el nacle
Del frío...

Y anda que no nos queda... Joder, cómo odio el puto invierno....
(Nota: Actualizado "El Calentón" con un polvo diferente, - al loro con la corrida de ella - con una banda sonora excepcional, dedicado a mis nuevos lectores que buscan erotismo moña donde sólo hay cerdadas ;-)
(Nota 2: Nos jodieron "El Sátiro" así que me vengo con una actualización en extremo bizarra, y el que avisa...)

Y anda que no nos queda... Joder, cómo odio el puto invierno....
(Nota: Actualizado "El Calentón" con un polvo diferente, - al loro con la corrida de ella - con una banda sonora excepcional, dedicado a mis nuevos lectores que buscan erotismo moña donde sólo hay cerdadas ;-)
(Nota 2: Nos jodieron "El Sátiro" así que me vengo con una actualización en extremo bizarra, y el que avisa...)
Con una Webcam
Un poquito de morro y algo de paciencia puedes levantarte hasta 3000 pavos al mes. Tan solo a base de mostrarte en pelotas frente al ojo indiscreto, juguetear con los deseos de los pajeros (y pajeras, que también las hay) y, sobre todo, pasártelo chupi usando tu cuerpo limpiamente.
Este es el mensaje que se desprendía del reportaje de ayer noche en Tontuna 3. Tarde, más de las 2 de la madrugada, y con la picardía que se le supone a los chicos de la tele a esa hora golfa. Picardía de cuarto de estar, entre la que se incluían imágenes guarrillas con algunas cam-stars y el plato fuerte, el que no puede faltar al hablar de porno español, el ínclito Nachete y su verbo arrebatador.
Reportaje que se acompañaba con la ayuda de sesudos comecocos del sexo, tratando de caracterizar el nuevo fenómeno social, el sexo virtual como expansión de un constructo virtualizador, bla bla bla... El caso es que 120 millones de internautas buscan diariamente sexo en Internet (¿sólo?) y en el primer lugar de las nuevas apetencias se encuentra la visualización de la pajilla ajena tras la pantalla mientras los resultados de la propia caen sobre el teclado.
En Elixir de Lujuria existe desde hace unos meses la posibilidad de acceder a estos servicios a través de "El Mirón" y del "Elige" aunque más que por un objetivo crematístico del Príncipe, por saciar la curiosidad de los pajeros inmisericordes que habitan este Principado. Lo cierto es que es un auténtico coñazo tener que convencer a una petardilla de cámara para que se meta la alfombrilla del ratón por el culo, o de que eyacule sobre la pantalla. Coñazo y caro. Y total, con la cantidad de porno que hay disponible, no sé yo si vale mucho la pena.
El cibersexo mola. Lo he dicho muchas veces, aunque haya dejado de practicarlo. Eso sí, lo de los 3000 pavos al mes me está haciendo plantearme muy seriamente machacármela on line durante todo el día. Total, ya me la casco todo lo que puedo y lo mismo hasta cambiaba la dictadura de mi porculizador nominero por la de mi capullo inmisericorde.
(Nota: Actualizados "El Calentón" con una pareja que ya son clásicos en Elixir y un 69 fantástico y "El Sátiro" con un vídeo al aire libre de los que harán historia, ¡¡¡imprescindible!!!)
Este es el mensaje que se desprendía del reportaje de ayer noche en Tontuna 3. Tarde, más de las 2 de la madrugada, y con la picardía que se le supone a los chicos de la tele a esa hora golfa. Picardía de cuarto de estar, entre la que se incluían imágenes guarrillas con algunas cam-stars y el plato fuerte, el que no puede faltar al hablar de porno español, el ínclito Nachete y su verbo arrebatador.
Reportaje que se acompañaba con la ayuda de sesudos comecocos del sexo, tratando de caracterizar el nuevo fenómeno social, el sexo virtual como expansión de un constructo virtualizador, bla bla bla... El caso es que 120 millones de internautas buscan diariamente sexo en Internet (¿sólo?) y en el primer lugar de las nuevas apetencias se encuentra la visualización de la pajilla ajena tras la pantalla mientras los resultados de la propia caen sobre el teclado.En Elixir de Lujuria existe desde hace unos meses la posibilidad de acceder a estos servicios a través de "El Mirón" y del "Elige" aunque más que por un objetivo crematístico del Príncipe, por saciar la curiosidad de los pajeros inmisericordes que habitan este Principado. Lo cierto es que es un auténtico coñazo tener que convencer a una petardilla de cámara para que se meta la alfombrilla del ratón por el culo, o de que eyacule sobre la pantalla. Coñazo y caro. Y total, con la cantidad de porno que hay disponible, no sé yo si vale mucho la pena.
El cibersexo mola. Lo he dicho muchas veces, aunque haya dejado de practicarlo. Eso sí, lo de los 3000 pavos al mes me está haciendo plantearme muy seriamente machacármela on line durante todo el día. Total, ya me la casco todo lo que puedo y lo mismo hasta cambiaba la dictadura de mi porculizador nominero por la de mi capullo inmisericorde.
(Nota: Actualizados "El Calentón" con una pareja que ya son clásicos en Elixir y un 69 fantástico y "El Sátiro" con un vídeo al aire libre de los que harán historia, ¡¡¡imprescindible!!!)
Secretillos
Preguntados una y otra vez en la memesfera. Sigo insistiendo en lo curioso de los memes. Hay toda una literatura al respecto y prometo tratarlo en esa Tesis doctoral, porno mediante, que en breve será presentada por un Principito cada vez más agobiado. En cualquier caso, la capacidad de mimetismo, y por qué no decirlo, de memetismo, del mundo blog, me hace sentirme con ganas de escribir sobre el que se plantea en estos días. Especialmente si tengo una copa destilada de endrinas entre los labios antes de mutar en Gurú inmisericorde.
Pocos secretos hay que los lectores de este vomitorio diario no conozcáis. Así que no me queda más remedio que escribir acerca de aquellas cuestiones inconfesables en el mundo off line. Aquellos secretos que me llevarían al perjurio si tuviera que ponerme frente a las togas, pero que son tan reales como mi existencia, como vuestra existencia. Muchas ya las conoceréis, así que podéis aprovechar el tiempo para revisar “El Calentón” o “El Sátiro”, sin duda mucho más interesantes, o para votarme en el concurso ese de medirnos la polla (anda, que yo también pido mamadas…)
1.- Inconfesable fuera de la Red es que el Príncipe conoce la mayoría de locales swingers de Madrid. Clubs en los que he estado tanto como corresponsal del fornicio compartido como participante de juegos lúbricos multiplicadores. En base 3, 4 y hasta “n”. Y de los que no me queda más remedio que reconocer que las mejores experiencias han sido con parejas-grupos de los considerados “maduritos”. Sí, los mejores polvos, las mejores corridas, no han sido con la parejita emuladoresporno que decide probar con un tercero, sino con la voz experta y el morbo experimentado que desea integrar novedades y picante a su profusa vida sexual.
2.- En una de esas salidas tuve mi primera y única experiencia homosexual. No cambió mi orientación sexual, pero tampoco fue desagradable. Chupé y fui chupado. Follé por el culo y fui sodomizado. A un hombre con tetas grandes y duras, olor a perfume femenino, hembra en sus movimientos y macho en su virilidad. Tal vez fuera el alcohol, tal vez el morbo de esperar una experiencia diferente, pero en cualquier caso lo viví, lo disfruté y salvo aquí, nunca lo he contado.
3.- Fui adicto al Messenger en fechas muy cercanas. No tanto por lo que de comunicación tiene (más bien insustancial y en exceso veloz, por aquello de lo mediado) sino por obtener sexo virtual. Absurda nomenclatura a las pajas compartidas ante el teclado, con el simple testigo del ojo de una cámara. Cibersexo con conocidas y desconocidas que me dejaba algo vacío pero incluía la dulce frescura de lo inmediato, seguro y sin compromisos. Y todo hay que decir, recomendable para aquellos que sueñan con hacer realidad el onanismo compartido, a veces tan difícil.
4.- He follado gracias a Internet. O rectificando, gracias a Elixir de Lujuria. Grandes y deliciosos polvos. Incluso con momentos agrios y tristes. El Príncipe Lujurioso que se tira a sus comentadoras. Un argumento mucho más de peso y más sencillo que la etílica pérdida de tiempo en un garito en pos del coño que calienta en la distancia y se mantiene inalcanzable. Polvos que quedan como demostración palpable de que la virtualidad no es más que la cara digital del mundo real. Y sigo agradeciendo a este, mi Principado, el haberme procurado algo cercano a la Felicidad (si es que esta existe).
5.- Tengo un blog y lo quiero. Sin llegar a ser adicto a él. Pero sabiendo que es parte de mi vida. De esa cara oculta que todas mantenemos. Sin compromisos y sin cortapisas. Sin mentiras y sin tapujos. En el que cuento mis intimidades, mis deseos, mis apetencias. Un diario de mis orgasmos y de mi mala hostia. Una bitácora de mis sentimientos ante lo más maravilloso que puede generar nuestra diferencia de los animales: follar, disfrutar y ser conscientes de ello. Sólo un puñado de elegidos sabe quién es el Príncipe. Y todos, sin excepción, han sido o son, lectores de este espacio, vivo, real, y lejano (al menos en su filosofía) a gilipolleces y versos de septimo de EGB (o lo que sea su traducción en ese coño mal afeitado que parece ser la ESO…)
Pocos secretos hay que los lectores de este vomitorio diario no conozcáis. Así que no me queda más remedio que escribir acerca de aquellas cuestiones inconfesables en el mundo off line. Aquellos secretos que me llevarían al perjurio si tuviera que ponerme frente a las togas, pero que son tan reales como mi existencia, como vuestra existencia. Muchas ya las conoceréis, así que podéis aprovechar el tiempo para revisar “El Calentón” o “El Sátiro”, sin duda mucho más interesantes, o para votarme en el concurso ese de medirnos la polla (anda, que yo también pido mamadas…)
1.- Inconfesable fuera de la Red es que el Príncipe conoce la mayoría de locales swingers de Madrid. Clubs en los que he estado tanto como corresponsal del fornicio compartido como participante de juegos lúbricos multiplicadores. En base 3, 4 y hasta “n”. Y de los que no me queda más remedio que reconocer que las mejores experiencias han sido con parejas-grupos de los considerados “maduritos”. Sí, los mejores polvos, las mejores corridas, no han sido con la parejita emuladoresporno que decide probar con un tercero, sino con la voz experta y el morbo experimentado que desea integrar novedades y picante a su profusa vida sexual.
2.- En una de esas salidas tuve mi primera y única experiencia homosexual. No cambió mi orientación sexual, pero tampoco fue desagradable. Chupé y fui chupado. Follé por el culo y fui sodomizado. A un hombre con tetas grandes y duras, olor a perfume femenino, hembra en sus movimientos y macho en su virilidad. Tal vez fuera el alcohol, tal vez el morbo de esperar una experiencia diferente, pero en cualquier caso lo viví, lo disfruté y salvo aquí, nunca lo he contado.
3.- Fui adicto al Messenger en fechas muy cercanas. No tanto por lo que de comunicación tiene (más bien insustancial y en exceso veloz, por aquello de lo mediado) sino por obtener sexo virtual. Absurda nomenclatura a las pajas compartidas ante el teclado, con el simple testigo del ojo de una cámara. Cibersexo con conocidas y desconocidas que me dejaba algo vacío pero incluía la dulce frescura de lo inmediato, seguro y sin compromisos. Y todo hay que decir, recomendable para aquellos que sueñan con hacer realidad el onanismo compartido, a veces tan difícil.4.- He follado gracias a Internet. O rectificando, gracias a Elixir de Lujuria. Grandes y deliciosos polvos. Incluso con momentos agrios y tristes. El Príncipe Lujurioso que se tira a sus comentadoras. Un argumento mucho más de peso y más sencillo que la etílica pérdida de tiempo en un garito en pos del coño que calienta en la distancia y se mantiene inalcanzable. Polvos que quedan como demostración palpable de que la virtualidad no es más que la cara digital del mundo real. Y sigo agradeciendo a este, mi Principado, el haberme procurado algo cercano a la Felicidad (si es que esta existe).
5.- Tengo un blog y lo quiero. Sin llegar a ser adicto a él. Pero sabiendo que es parte de mi vida. De esa cara oculta que todas mantenemos. Sin compromisos y sin cortapisas. Sin mentiras y sin tapujos. En el que cuento mis intimidades, mis deseos, mis apetencias. Un diario de mis orgasmos y de mi mala hostia. Una bitácora de mis sentimientos ante lo más maravilloso que puede generar nuestra diferencia de los animales: follar, disfrutar y ser conscientes de ello. Sólo un puñado de elegidos sabe quién es el Príncipe. Y todos, sin excepción, han sido o son, lectores de este espacio, vivo, real, y lejano (al menos en su filosofía) a gilipolleces y versos de septimo de EGB (o lo que sea su traducción en ese coño mal afeitado que parece ser la ESO…)
200 y pico
visitas diarias en mi blog no suelen reflejarse en el número de comentarios. No es que nunca me haya importado demasiado, ya que estos suelen ser de buenos amigos blogueros, que sé que me siguen diariamente y que disfrutan con el fornicio tanto como yo. Pero de todas formas uno se sorprende cuando ve la escasa afluencia de comentadores. Digo esto porque, al margen de comidas de polla mutuas, que es en lo que suelen convertirse los comentarios, puede servir para descubrir blogs interesantes, y además, en ocasiones, para acercarse a temas que uno ni recordaba.
Hace un rato me comentaba Olértelo, desconocido hasta el momento, y que desde su joven espacio lanza unos argumentos que requieren más de una reflexión: los olores del sexo.
Recuerdo la primera vez que olí un coño. Y digo oler porque el cunnilingus tantas veces atisbado en miles de revistas porno, tuvo más que ver con un descubrimiento de efluvios en la pituitaria que con un desayuno de humedades. Estríctamente fue mi primera experiencia sexual. Y a día de hoy todavía no sé como conseguí que "A" consintiera subir a mi casa. Incluso no entiendo bien cómo se me ocurrió hacerlo, ya que si mis señores padres hubieran regresado a la hora prevista, mi líbido habría sido cortada de raiz, vaya, tanto como aquello de cortarme los cojones.
Nada más entrar, en el hall, tras unos morreos de aprendiz y sobeteo de unas tetas en avanzado proceso de crecimiento, ya rotundas y excelsas, empecé a desabrochar el cinturón que apretaba unos pantalones de pana. Eran marrones y se ajustaban bastante a un exceso de carnes que por aquellos tiempos me intrigaban y llevaban a que mi polla reventase cada vez que me la machacaba pensando en ella.
Me puse de rodillas y ante mi ví el pequeño triángulo de unas bragas blancas oscurecidas por el interior. Enmarcadas por la cremallera del pantalón. Y de allí venía un olor diferente. Mi primera sensación fue de desagrado. Recordaba al pescado, sí. La ambrosía prometida no parecía serlo tanto.
Aún así bajé sus pantalones hasta la rodilla y las bragas a la altura de los muslos. Ella no protestó. Pero tampoco parecía estar demasiado por la labor. Más bien asintió con total pasividad al momento. Supongo que sorprendida por aquel pervertido que estaba muy lejos de la mayoría de edad y que acercaba la nariz a su triángulo de Venus, desconocedora sin duda de lo que podría pasar.
Y yo olí. Arremetí mi nariz y mi boca contra un matojo de pelo que pese a lanzar una fragancia tan fuerte, me excitaba, me atraía como un imán. Durante unos minutos chuperreteé lo que pude de aquel pubis rizado, sin apenas avanzar a territorios más húmedos. No podía retirarme de aquel olor que me tenía enganchado. Fue sin duda la peor comida de coño de mi vida, pero desde el momento en el que ella salía por la puerta, un día antes de que cortásemos nuestra relación para siempre, supe que aquel aroma me acompañaría de por vida. Tal vez por ello disfruto tanto con el sexo oral. Eso sí, menos mal que el tiempo ayuda al aprendizaje ;-)
(Nota: Actualizado "El Calentón" con una chica que disfruta con Aerosmith y "El Sátiro" con una parejita que sabe hacer videos caseros)
Hace un rato me comentaba Olértelo, desconocido hasta el momento, y que desde su joven espacio lanza unos argumentos que requieren más de una reflexión: los olores del sexo.
Recuerdo la primera vez que olí un coño. Y digo oler porque el cunnilingus tantas veces atisbado en miles de revistas porno, tuvo más que ver con un descubrimiento de efluvios en la pituitaria que con un desayuno de humedades. Estríctamente fue mi primera experiencia sexual. Y a día de hoy todavía no sé como conseguí que "A" consintiera subir a mi casa. Incluso no entiendo bien cómo se me ocurrió hacerlo, ya que si mis señores padres hubieran regresado a la hora prevista, mi líbido habría sido cortada de raiz, vaya, tanto como aquello de cortarme los cojones.
Nada más entrar, en el hall, tras unos morreos de aprendiz y sobeteo de unas tetas en avanzado proceso de crecimiento, ya rotundas y excelsas, empecé a desabrochar el cinturón que apretaba unos pantalones de pana. Eran marrones y se ajustaban bastante a un exceso de carnes que por aquellos tiempos me intrigaban y llevaban a que mi polla reventase cada vez que me la machacaba pensando en ella.Me puse de rodillas y ante mi ví el pequeño triángulo de unas bragas blancas oscurecidas por el interior. Enmarcadas por la cremallera del pantalón. Y de allí venía un olor diferente. Mi primera sensación fue de desagrado. Recordaba al pescado, sí. La ambrosía prometida no parecía serlo tanto.
Aún así bajé sus pantalones hasta la rodilla y las bragas a la altura de los muslos. Ella no protestó. Pero tampoco parecía estar demasiado por la labor. Más bien asintió con total pasividad al momento. Supongo que sorprendida por aquel pervertido que estaba muy lejos de la mayoría de edad y que acercaba la nariz a su triángulo de Venus, desconocedora sin duda de lo que podría pasar.
Y yo olí. Arremetí mi nariz y mi boca contra un matojo de pelo que pese a lanzar una fragancia tan fuerte, me excitaba, me atraía como un imán. Durante unos minutos chuperreteé lo que pude de aquel pubis rizado, sin apenas avanzar a territorios más húmedos. No podía retirarme de aquel olor que me tenía enganchado. Fue sin duda la peor comida de coño de mi vida, pero desde el momento en el que ella salía por la puerta, un día antes de que cortásemos nuestra relación para siempre, supe que aquel aroma me acompañaría de por vida. Tal vez por ello disfruto tanto con el sexo oral. Eso sí, menos mal que el tiempo ayuda al aprendizaje ;-)
(Nota: Actualizado "El Calentón" con una chica que disfruta con Aerosmith y "El Sátiro" con una parejita que sabe hacer videos caseros)
Dicen
Que se está poniendo de moda, cuando la gente sale de copas, enchufarse ViaGra, CYalis y demás cositas de esas que te anuncian por email todo los días. La verdad es que yo nunca lo he probado, puesto que creo no haberlo necesitado. Es cierto que en alguna ocasión no me habría importado mantener mi pito empinado durante un par de horas más, para hacer del fornicio algo compatible con las olimpíadas, pero como soy vicioso por naturaleza me imagino permanentemente chutado de azules, y parece que no estaría del todo bien visto en Gurulandia. Aparte que el priapismo no deja de ser doloroso e incómodo. Vaya, que follar es divertido, pero también lo es quedarse frito después de hacerlo. E incluso lo del polvete rápido. Ese de aquí te pillo aquí te mato, cigarrito y a otra cosa, también tiene su encanto.
Supongo que será efecto del ambiente nocturno que dicen existe. Algo que a veces es difícil encontrar en nuestro gruyere urbano que obliga a cerrar los locales a las 3 de la mañana. De todas formas, de tanto oirlo me da la impresión de vivir en otra ciudad. No es que uno no haya triunfado en una noche fiestera. De hecho ocurrió una vez y todo. Pero de ahí a que salir de copas y acabar follando con la primera que soporta tu balbuceo y tu satiriasis sea uno, me temo que hay un gran trecho.
Y es que, o yo me estoy perdiendo algo o sigue siendo tan difícil follar cuando te hacen ojitos en un bareto como hace años. Es algo que siempre he admirado de los gays. Supongo que como su esencia masculina acaba saliendo por algún lado, esta se traduce en que se dejan de monsergas a la hora de echar un polvo. Si a las dos miradas hay buen rollo, se puede follar, que es divertido y quema energías. Ahora, que me cuenten cuantas señoritas están dispuestas a cambiar conscientemente de comportamientos de encamamiento.
Comparto con cada vez más gente un odio ancestral a los popies, esa gentucilla al tanto de tendencias y pastosos consumidores de lo más in. Y por si fuera poco hasta conozco a una. Hoy hablaba con dicha interfecta sobre lo divertido que sería un tsunami en Benicassim. "S" toda indignada me retaba, "Es que los jevis no podéis soportar que la moda os sobrepase". "Ummm, vaya, ¿la moda? la de zampar Viagra?" "Por ejemplo, es algo diferente..." (sic)
Así que ahí tenía frente a mí, el público, que no púbico, exponente del cambio sexual. ¡Por fin! "Coño, osea que tu eres de las que estás dispuesta a echarte un polvete sin mucho más, ¿no?". "Hombre, de eso nada, primero nos conocemos, y si tenemos cosas en común y eso, pues a lo mejor. Eso sí, no me importa su sexo... (Tb. sic)"
En fin, que con ViA6ra o sin ella, resulta que la gente sigue follando de manera tradicional. Es decir, tras conocerse, conocerse, conocerse... Como si el sexo no implicase una forma de conocimiento interesante. Unos pocos pescan lo que el resto espera, a veces casi eternamente. "Si es que en eso no nos diferenciamos, tanto los jevis como ´ellos´ pensáis solo en el tema".
Vaya, osea que pintándolo de azul, o simplemente de color caramelo litrona, el objetivo es el mismo. Follar. Pues nada, seguiré a base de patxaranes mi dieta sexual. Total, seguro que mi estómago me lo agradecerá.
(Nota, actualizado "El Calentón" con un polvazo de porno casero y muy bizarro y "El Sátiro" con un buen recuerdo a los tiempos del coche...)
Supongo que será efecto del ambiente nocturno que dicen existe. Algo que a veces es difícil encontrar en nuestro gruyere urbano que obliga a cerrar los locales a las 3 de la mañana. De todas formas, de tanto oirlo me da la impresión de vivir en otra ciudad. No es que uno no haya triunfado en una noche fiestera. De hecho ocurrió una vez y todo. Pero de ahí a que salir de copas y acabar follando con la primera que soporta tu balbuceo y tu satiriasis sea uno, me temo que hay un gran trecho.
Y es que, o yo me estoy perdiendo algo o sigue siendo tan difícil follar cuando te hacen ojitos en un bareto como hace años. Es algo que siempre he admirado de los gays. Supongo que como su esencia masculina acaba saliendo por algún lado, esta se traduce en que se dejan de monsergas a la hora de echar un polvo. Si a las dos miradas hay buen rollo, se puede follar, que es divertido y quema energías. Ahora, que me cuenten cuantas señoritas están dispuestas a cambiar conscientemente de comportamientos de encamamiento.Comparto con cada vez más gente un odio ancestral a los popies, esa gentucilla al tanto de tendencias y pastosos consumidores de lo más in. Y por si fuera poco hasta conozco a una. Hoy hablaba con dicha interfecta sobre lo divertido que sería un tsunami en Benicassim. "S" toda indignada me retaba, "Es que los jevis no podéis soportar que la moda os sobrepase". "Ummm, vaya, ¿la moda? la de zampar Viagra?" "Por ejemplo, es algo diferente..." (sic)
Así que ahí tenía frente a mí, el público, que no púbico, exponente del cambio sexual. ¡Por fin! "Coño, osea que tu eres de las que estás dispuesta a echarte un polvete sin mucho más, ¿no?". "Hombre, de eso nada, primero nos conocemos, y si tenemos cosas en común y eso, pues a lo mejor. Eso sí, no me importa su sexo... (Tb. sic)"
En fin, que con ViA6ra o sin ella, resulta que la gente sigue follando de manera tradicional. Es decir, tras conocerse, conocerse, conocerse... Como si el sexo no implicase una forma de conocimiento interesante. Unos pocos pescan lo que el resto espera, a veces casi eternamente. "Si es que en eso no nos diferenciamos, tanto los jevis como ´ellos´ pensáis solo en el tema".
Vaya, osea que pintándolo de azul, o simplemente de color caramelo litrona, el objetivo es el mismo. Follar. Pues nada, seguiré a base de patxaranes mi dieta sexual. Total, seguro que mi estómago me lo agradecerá.
(Nota, actualizado "El Calentón" con un polvazo de porno casero y muy bizarro y "El Sátiro" con un buen recuerdo a los tiempos del coche...)
Cotilleando
A mis competidores del concursito de 20 minutos (en el cual estoy teniendo muchos más votos de los que pensaba) estaba el sábado por la tarde mientras me encontraba la horma de mi zapato, o tal vez debiera decir de mis calzoncillos.
Había revisado algún que otro blog guarrete (que alguno hay) cuando empezaba a estar cachondón. Incluso estaba dispuesto a escribir un post sobre lo que veía en los colegas blogueros y, sobre todo, lo que dejaba de ver, cuando de repente tuve que dejar de leer.
Yo cuando miro la pantalla soy muy obsesivo. Cojo el ratón como si fuera mi polla en plena paja, lo mimo, le doy cariñitos y no suelo soportar las interrupciones. Pero que se le acerquen a uno silenciosamente, se arrodillen a su lado, le saquen la polla y comiencen a chuparla, así como el que no quiere la cosa, hace que la actividad más absorvente pierda su sentido.
Durante un ratín aguanté mirando la pantalla, pero una boca sabia no suele tener problemas para conseguir que el ordenador deje de tener importancia. "J" me decía una vez que estaba harta de que su marido no la hiciera ni puñetero caso. Que por eso prefería buscarse amantes. Que al menos ellos no perdían el tiempo con el ratón. De acuerdo, pero tal vez con lo que no contaba "J" es que trabajándoselo de una manera mucho más expeditiva, quizá su pareja obviase los cederrones y los ratones.
Intenté abrir la cámara, pero al parecer la falta de uso la había dejado fuera de juego. De forma que no me pude grabar. Una pena, ya que grabarse a uno mismo cuando le chupan la polla es una experiencia de lo más excitante. Eso de verse en la pantalla, observando el bálano entrar desde otro punto de vista hasta donde es posible, seguir el juego de la lengua a través del monitor, me vuelve loco. Tanto que casi me alegro de que no funcionara, y así poder jugar un rato más.
Rato en el que con ella sentada ya en mi silla y yo observando sus tetas bailar al compas del movimiento de su cabeza, me sentí en la gloria. Podría decir que me corrí entre sus labios leyendo un boboblog, pero a decir verdad todo fue mucho más corriente. Acabamos follando en la cama y corriéndonos como becerros al estilo clásico.
Eso sí, ya he arreglado la cámara. Y es que para la próxima vez que tenga una sorpresa así, debe quedar inmortalizado.
(Nota: Actualizado "El Calentón" una forma de mamarla que siempre me ha maravillado y "El Sátiro" con un polvazo en la ducha que no os podéis perder)
Había revisado algún que otro blog guarrete (que alguno hay) cuando empezaba a estar cachondón. Incluso estaba dispuesto a escribir un post sobre lo que veía en los colegas blogueros y, sobre todo, lo que dejaba de ver, cuando de repente tuve que dejar de leer.
Yo cuando miro la pantalla soy muy obsesivo. Cojo el ratón como si fuera mi polla en plena paja, lo mimo, le doy cariñitos y no suelo soportar las interrupciones. Pero que se le acerquen a uno silenciosamente, se arrodillen a su lado, le saquen la polla y comiencen a chuparla, así como el que no quiere la cosa, hace que la actividad más absorvente pierda su sentido.
Durante un ratín aguanté mirando la pantalla, pero una boca sabia no suele tener problemas para conseguir que el ordenador deje de tener importancia. "J" me decía una vez que estaba harta de que su marido no la hiciera ni puñetero caso. Que por eso prefería buscarse amantes. Que al menos ellos no perdían el tiempo con el ratón. De acuerdo, pero tal vez con lo que no contaba "J" es que trabajándoselo de una manera mucho más expeditiva, quizá su pareja obviase los cederrones y los ratones.
Intenté abrir la cámara, pero al parecer la falta de uso la había dejado fuera de juego. De forma que no me pude grabar. Una pena, ya que grabarse a uno mismo cuando le chupan la polla es una experiencia de lo más excitante. Eso de verse en la pantalla, observando el bálano entrar desde otro punto de vista hasta donde es posible, seguir el juego de la lengua a través del monitor, me vuelve loco. Tanto que casi me alegro de que no funcionara, y así poder jugar un rato más.Rato en el que con ella sentada ya en mi silla y yo observando sus tetas bailar al compas del movimiento de su cabeza, me sentí en la gloria. Podría decir que me corrí entre sus labios leyendo un boboblog, pero a decir verdad todo fue mucho más corriente. Acabamos follando en la cama y corriéndonos como becerros al estilo clásico.
Eso sí, ya he arreglado la cámara. Y es que para la próxima vez que tenga una sorpresa así, debe quedar inmortalizado.
(Nota: Actualizado "El Calentón" una forma de mamarla que siempre me ha maravillado y "El Sátiro" con un polvazo en la ducha que no os podéis perder)
Las fantasías
que uno escribe, aunque sean fáciles de llevar a la práctica, como antes de ayer no acaban siendo del todo exactas. Es cierto que tras mi último post me desnudé completamente, a pesar del frio que hace en mi casa (con calefacción y todo) y aparecí por el salón en pelota picada. También es cierto que ella trató de resistirse brevemente a la sorpresa, pero que en pocos instantes se vio superada por mis sobonas manos que la pusieron de pie masajeando sus tetas.
Pero no me chupó la polla. Así que la foto no es del todo correcta. Ni conseguimos follar apoyados en la mesa. Lo intentamos, es verdad, pero al final optamos por que yo me sentara en una silla y ella a horcajadas me montara cual amazona salvaje. El problema es que si llevas varios días sin eyacular tu hombría y aguante quedan siempre en un segundo plano. Rios de esperma se desbordaron casi antes de que ella comenzara a acercarse al orgasmo. Menos mal que existe la masturbación, y finalmente ella acabaría corriéndose.
Ayer hubo más sexo. Y es que últimamente no paro. Sexo glotón. De pubis depilado y devorado. Y una faena bastante más correcta que la del día anterior. Está comprobado que cuando uno utiliza la lengua a discrección, el momento cumbre siempre mejora.
Suena el reloj y toca ir a gurulandia. Paseo por la Universitaria para comprobar que la cercanía de los exámenes hace florecer la líbido de las jovencitas de mochila en ristre y carpeta con pegatinas. Frio, mierda de frio invernal. Y calor, calor mañanero en la entrepierna.
Zona CEU. Hacía tiempo que no me solazaba viendo el pijerío de Julián Romea. La estulticia representada por el rímel de las 9 de la mañana y el croasán en el VIP´s mientras el Principito babea con los ojos perdidos en un escote imposible de una estudiante que espera aprobar Mercantil. Pego la antena y entre las rebajas se cuela el tema de la semana. "Yo a esta no voy. Estuve en las otrash, pero esta la organizan los rojosh". Vaya, seguro que las tres futuras ejecutivas hablan de la orgía del fin de semana. "Es que las otrash molaban muchisísimo, pero en esta solo habrá guarrosh". Evidentemente se trata del cancaneo que alguno ha debido fastidiar. Todo por no cambiarse de calzoncillos.
En fin, dado que ellas no van, creo que tendré que buscarme otra orgía. Por lo pronto me voy a un concierto de un grupo macarra y asquerósamente sexual, a ver si allí se apuntan...
(Nota: Actualizado "El Calentón" con una mamada tan maravillosa que hace obviar la penosa musiquita de fondo y "El Sátiro" con un poquito de voyeurismo...)
Pero no me chupó la polla. Así que la foto no es del todo correcta. Ni conseguimos follar apoyados en la mesa. Lo intentamos, es verdad, pero al final optamos por que yo me sentara en una silla y ella a horcajadas me montara cual amazona salvaje. El problema es que si llevas varios días sin eyacular tu hombría y aguante quedan siempre en un segundo plano. Rios de esperma se desbordaron casi antes de que ella comenzara a acercarse al orgasmo. Menos mal que existe la masturbación, y finalmente ella acabaría corriéndose.Ayer hubo más sexo. Y es que últimamente no paro. Sexo glotón. De pubis depilado y devorado. Y una faena bastante más correcta que la del día anterior. Está comprobado que cuando uno utiliza la lengua a discrección, el momento cumbre siempre mejora.
Suena el reloj y toca ir a gurulandia. Paseo por la Universitaria para comprobar que la cercanía de los exámenes hace florecer la líbido de las jovencitas de mochila en ristre y carpeta con pegatinas. Frio, mierda de frio invernal. Y calor, calor mañanero en la entrepierna.
Zona CEU. Hacía tiempo que no me solazaba viendo el pijerío de Julián Romea. La estulticia representada por el rímel de las 9 de la mañana y el croasán en el VIP´s mientras el Principito babea con los ojos perdidos en un escote imposible de una estudiante que espera aprobar Mercantil. Pego la antena y entre las rebajas se cuela el tema de la semana. "Yo a esta no voy. Estuve en las otrash, pero esta la organizan los rojosh". Vaya, seguro que las tres futuras ejecutivas hablan de la orgía del fin de semana. "Es que las otrash molaban muchisísimo, pero en esta solo habrá guarrosh". Evidentemente se trata del cancaneo que alguno ha debido fastidiar. Todo por no cambiarse de calzoncillos.
En fin, dado que ellas no van, creo que tendré que buscarme otra orgía. Por lo pronto me voy a un concierto de un grupo macarra y asquerósamente sexual, a ver si allí se apuntan...
(Nota: Actualizado "El Calentón" con una mamada tan maravillosa que hace obviar la penosa musiquita de fondo y "El Sátiro" con un poquito de voyeurismo...)
Más de 300
páginas es lo que ocupan lo textos hasta ahora publicados en Elixir de Lujuria. Hoy he decidido practicar un poco el onanismo intelectual y hacer una copia de todas estas aventuras por si algún día van y me las cierran, y la verdad es que me ha sorprendido. 300 páginas de sexo es lo que da de sí un año y medio de polvos realizados, deseados o intuidos. Miles de palabras para definir el estado perfecto del ser humano, que es ese de solazarse con el placer carnal y sexual.
Llevo unos días a dieta follatística, y es que entre catarros y agujeros negros de tiempo (jamás os compréis una PlayStation) apenas he tenido tiempo de disfrutar el sexo como se debe. Tanto que empiezo a notar una sensación de priapismo extraña. Tanta, que en cuanto termine este post, voy a echar un polvo. Así, como aperitivo de cena.
Ella todavía no lo sabe. De hecho espero que la sorpresa sea lo suficiente divertida como para cubrir todas mis expectativas: como está leyendo, voy a aparecer por la habitación con mi polla al aire. Intentando que no se me ponga tiesa hasta llegar a su altura. Cosa difícil pero necesaria. Y directamente meteré mi pequeño capullo entre sus labios. Me encanta empalmarme en la boca, aunque con el tiempo que llevo sin follar tendré que contenerme para no correrme en un par de emboladas.
Y es que quiero follarla de pie y por detrás, apoyándonos en la mesa y correrme dando cachetes en su culo mientras sus grandes tetas se bambolean al compás de la salida de mi semen. Correrme dentro de su coño, notando al mismo tiempo sus jugos deslizarse por nuestros muslos.
Vaya, ya estoy empalmado, así que creo que es momento...
(Nota: Actualizado "El Calentón" con un primer plano delicioso y "El Sátiro" con un poco de porno "mainstream" nipón, muy bueno, aunque con un final acojonante...)
Llevo unos días a dieta follatística, y es que entre catarros y agujeros negros de tiempo (jamás os compréis una PlayStation) apenas he tenido tiempo de disfrutar el sexo como se debe. Tanto que empiezo a notar una sensación de priapismo extraña. Tanta, que en cuanto termine este post, voy a echar un polvo. Así, como aperitivo de cena.Ella todavía no lo sabe. De hecho espero que la sorpresa sea lo suficiente divertida como para cubrir todas mis expectativas: como está leyendo, voy a aparecer por la habitación con mi polla al aire. Intentando que no se me ponga tiesa hasta llegar a su altura. Cosa difícil pero necesaria. Y directamente meteré mi pequeño capullo entre sus labios. Me encanta empalmarme en la boca, aunque con el tiempo que llevo sin follar tendré que contenerme para no correrme en un par de emboladas.
Y es que quiero follarla de pie y por detrás, apoyándonos en la mesa y correrme dando cachetes en su culo mientras sus grandes tetas se bambolean al compás de la salida de mi semen. Correrme dentro de su coño, notando al mismo tiempo sus jugos deslizarse por nuestros muslos.
Vaya, ya estoy empalmado, así que creo que es momento...
(Nota: Actualizado "El Calentón" con un primer plano delicioso y "El Sátiro" con un poco de porno "mainstream" nipón, muy bueno, aunque con un final acojonante...)
Ya estoy
De vuelta en Madrid, y se acabó lo bueno. Es verdad que lo bueno es fornicar sin parar, cual perrito en celo, sin pensar en nada más. Y, en su defecto, ver porno para imaginar como hacerlo. Pero también lo bueno es hincharse a zampar de puta madre y tumbarse a la bartola, aunque la bartola se deje poco, hasta sentir los huesos del cuerpo doloridos.Se terminan las navidades y su epílogo de Melochas y Gasparas no ha sido todo lo excitante que de este Principito podría esperarse. Una abstinencia semiobligada por las circunstancias de esta última semana, alejado de la llave del Principado y sin tan siquiera ganas de ejercer el sexo con la alemana parecían haber dado al traste con la líbido de este escribidor.
Es posible que nuestro queso gruyere particular, habitado por tantos capullos con ganas de joder a los demás, acabe influyendo. Es llegar a nuestras agujereadas calles, ver la cara de estulticia de tantos de sus habitantes, escuchar los ruidos tan imprescindibles como pesadillescos, y sentir la líbido a flor de piel. ¿Por qué será que este Madrid ejerce de ingrediente lujurioso imprescindible? ¿Acaso la lujuria de sus gentes tiene algún componente vírico que nos toca a todos?
En cualquier caso, de nuevo habrá que ponerse manos a la obra en la labor del gruú follador. Y visto que que los de Oriente no han sido capaces de renovarme mi colección de porno manoseado, no quedará más remedio que vivir el propio. A partir de ahora, y en los próximos días... a follar a follar, que 2007 acaba de empezar...
(Actualizado "El Calentón" con un estupendo polvazo al aire libre y "El Sátiro" con una nenita a la que la han regalado el último modelo de Nokia estas Navidades ;-)
Me avisan
Mis estadísticas de que llegamos a CIEN MIL. Cien Mil visitas para revisar los polvos y los orgasmos del Príncipe no son ninguna tontería. Año y medio de desbarres que han servido para desnudarme delante de todos, y que me motivan a seguir contando lo que pasa por mi vida. En unos minutos superaremos esa cifra de guarretes mirones, aunque por desgracia no voy a poder verlo en directo. No estoy en mi Palacio, y si bien la abstinencia a la que me creía iba a estar obligado en esta semana se solución ayer por la tarde, tampoco puedo contar mucho ni escribir demasiado por ahora.
Tan sólo pues, daros a todos muchas gracias por estar ahí durante todos estos meses y deciros que en el 2007 los orgasmos compartidos nos llegarán a todos.
Por cierto, impagable el "Manual del Swinger Perfecto" disponible por un módico precio en los Carrefour de Andalucía, no digo más, pero parece que sabían que el Principito estaría por estos lares...