"Hay algo en mi
Descontrolado, pienso demasiado en el sexo. Cuando veo una mujer la imagino siempre en la cama conmigo. Es una manera interesante de matar el tiempo en los aeropuertos."
Así pasaba el tiempo el viejo Chinaski, el perdedor alter ego del eterno Charles y el día que le conocí, descubrí que teníamos mucho en común. Bien, yo no viajaba por aquellos tiempos nunca en avión y de hecho, ahora soy un habitante del experanzo-topo madrileño, más que de la novedosa, flamante y poco problemática T-4, pero en cualquier caso hago lo mismo que él.
Y es que la media hora que lleva desde mi cama al cubículo de los guruses da para mucho. Henry las imaginaba en la cama. Yo soy mucho más cerdo. Las veo completamente desnudas, participando en posturas inverosímiles, mezclando varias de ellas, en solitario o con espectadores. Pero al final casi siempre es lo mismo: mujeres deseosas de follar, de sentir una polla taladrando sus carnes, de cubrir un cuerpo de jugos salivares y vaginales, de sexo, en definitiva.
Se produce siempre y con la misma cadencia. Subo en el vagón y saco la parabólica que todos los hombres llevamos unida a nuestra neurona. Una vez con ella avizor me fijo en el target elegido. Da igual su edad, si es bella o rematadamente fea, su procedencia, la forma que tenga de vestir, o si realmente no tiene pinta de haber catado carne no virginal en la vida (las monjitass también metrean, vaya...)
No se trata de fantasear con el Kamasutra. Consiste en imaginar la cara que tendría ella en el momento del orgasmo, el rictus de sus labios si fuera penetrada analmente mientras una polla descargaba su líquido en su garganta, la sinuosidad de sus gemidos.
Es un euro el viaje, y siempre termina de la misma manera, ella fuma su cigarrillo muy lejana al mio. Pero aún así convierte algo cotidiano en importante, en eróticamente arrebatador...
Así pasaba el tiempo el viejo Chinaski, el perdedor alter ego del eterno Charles y el día que le conocí, descubrí que teníamos mucho en común. Bien, yo no viajaba por aquellos tiempos nunca en avión y de hecho, ahora soy un habitante del experanzo-topo madrileño, más que de la novedosa, flamante y poco problemática T-4, pero en cualquier caso hago lo mismo que él.
Y es que la media hora que lleva desde mi cama al cubículo de los guruses da para mucho. Henry las imaginaba en la cama. Yo soy mucho más cerdo. Las veo completamente desnudas, participando en posturas inverosímiles, mezclando varias de ellas, en solitario o con espectadores. Pero al final casi siempre es lo mismo: mujeres deseosas de follar, de sentir una polla taladrando sus carnes, de cubrir un cuerpo de jugos salivares y vaginales, de sexo, en definitiva.Se produce siempre y con la misma cadencia. Subo en el vagón y saco la parabólica que todos los hombres llevamos unida a nuestra neurona. Una vez con ella avizor me fijo en el target elegido. Da igual su edad, si es bella o rematadamente fea, su procedencia, la forma que tenga de vestir, o si realmente no tiene pinta de haber catado carne no virginal en la vida (las monjitass también metrean, vaya...)
No se trata de fantasear con el Kamasutra. Consiste en imaginar la cara que tendría ella en el momento del orgasmo, el rictus de sus labios si fuera penetrada analmente mientras una polla descargaba su líquido en su garganta, la sinuosidad de sus gemidos.
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Comentario:
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Comentario:
Fantasias, fantasias que muchas veces se llevan a la realidad.
Por lo menos sirve para no aburrirse en los horribles trayectos y el imaginar cosas es mas apetecible que ir viendo la cara de aburridos y enojados que ponen algunos.
Si contara todo lo que fantaseo e imagino segurito que el vaticano me excomulga :p
besos
Por lo menos sirve para no aburrirse en los horribles trayectos y el imaginar cosas es mas apetecible que ir viendo la cara de aburridos y enojados que ponen algunos.
Si contara todo lo que fantaseo e imagino segurito que el vaticano me excomulga :p
besos
Comentario:
Jajaja!! Estás realmente salidorro... (vaya sorpresa!!!)...
Lo mejor de todo es que te funciona el órgano sexual más importante: el cerebro.
Lo mejor de todo es que te funciona el órgano sexual más importante: el cerebro.