Shemales
Como fínamente se denominan en las webs pornos, Drag Queens, con su aureola divertida o símplemente travestis, con un aire algo más trite o vulgar. La palabra es lo de menos. Quién no ha visto alguna vez una persona de género masculino transmutada a la femineidad y se ha sentido intrigado e incluso atraido por lo que podría significar follar con una de ellas (Hablaré en femenino ya que la única que conozco me dejó muy claro que ella se sentía mujer, no un hombre disfrazado).
Hará como unos cinco meses, tras una serie de correrías nocturnas y bastante alcohol, decidí dejarme caer ya a última hora por un club liberal que frecuento a veces (esta vez no diré el nombre, aunque al estar en Madrid...). No había demasiada gente, y de parejas estaba especialmente escaso. En principio parecía que iba a quedar la noche en blanco cuando, y tras volver de una visita al servicio, ví que acababa de aparecer una chavala que no estaba mal. Vestida con un vestido negro ajustado, mostraba un par de estupendas tetas, redondas, grandes, que pugnaban por salir del escote. Buenas piernas, delgadas, envueltas en unas medias negras y torneadas por el efecto de un gran tacón.
Durante al menos dos martinis con vodka (que como Bond, es lo que suelo beber habitualmente) estuve haciendo ojitos con ella. Me sorprendía que se entretuviera en la barra y me imaginé que había salido un momento para coger una copa y que su chico estaría en el interior del club follando con alguna pareja. Ella miraba a hurtadillas, así que renació la esperanza de que tal vez su chaval al aparecer desease compartirla.
Al poco rato la relaciones del local se me acercó. Supuse que una noche más la suerte estaba echada y he de reconocer que me quedé helado cuando me dijo: "No hay nada más salvo el travesti. Pero, ¿te apetece subir con él?". Juraría que no estaba tan borracho como para no saber distinguir una mujer de un hombre, pero el caso es que allí estaba, frente a un tio con grandes tetas y polla que esperaba follar conmigo.
Como dice mi buen amigo Agua deberíamos inventar un nuevo género, el asteriscosexual. Es decir, yo creo que podría encajar en el arquetipo hetero, ya que me gustan las mujeres, nunca me he sentido atraido por un hombre y prefiero follarme una mujer que un ser de mi mismo sexo. Pero del mismo modo, metido en harina, ha habido muchas veces que jugando con una pareja no me hubiera importado chuparle la polla a él o a la inversa. Incluso había fantaseado muchas veces pensando en qué sentiría mi culo al ser penetrado por un rabo, si disfruto cuando me meten el dedo.
Pues ahí tenía la respuesta. Debido al alcohol, o no, el caso es que dije que sí. Que vale. Y para uno de los reservados que nos fuimos.
La situación era extraña. Ahora que la tenía cerca me daba cuenta que era un hombre, aunque sus rasgos tampoco se alejaban demasiado del ideal que cualquiera puede tener de una mujer. No hablamos. Nos abrazamos y empecé a besarla el cuello. Olía bien. Perfume caro, y no demasiado enervante. Más bien fresco. Mis manos se fueron casi inmediatamente a aquellas tetas estupendas. Eran falsas, aunque como no era la primera vez que tocaba unas similares me sorprendió lo suave del busto. Abrí un poco la cremallera del vestido y las tuve frente a mí. Empecé a chuparlas, a mordisquear el pezón mientras su mano me palpaba la polla por encima del pantalón. Empalmado. Salvajemente empinada, decidí hacer lo propio. Y al meter la mano bajo el vestido me encontré lo que no podía ser de otra manera. Una polla, no demasiado gruesa, totalmente depilada y que empezaba a iniciar el proceso de erección.
Tras un susurrante "¿tienes condón?", le deslicé uno que llevaba ya preparado en el bolsillo de mi camisa mientras ella se sentaba meneándome la polla suavemente. La visión del vestido subido, las medias, la polla en el centro, las tetas durísimas, y sus manos poniéndome la goma, era tan excitante que cuando empezó a chupármela tuve que recordar la declinación de los verbos lapones para no correrme a la primera de cambio.
Me tumbé en el camastro y decidí que ya era momento de quitarse todos los miedos. Total, estaba allí porque quería probar, y tampoco lo estaba pasando tan mal. Así que, tras que él se pusiera otro condón, me metí su polla en la boca. Nunca había tenido un mango en mi boca, y al estar embutido en el preservativo era como chupar algo un poco falso, como un juguete de goma... No se, pero traté de mamarle la polla lo mejor que pude, tragándomela todo lo que daba de sí, moviendo la lengua, y a tenor de sus suspiros y de como movía la cabeza haciendo lo propio, creo que no lo debí hacer muy mal.
Cuando ya pensé que se iba a correr me sacó la verga de la boca, y mirándome con ojos de vicio me dijo, "ahora, ¿quieres follarme?" Mientras yo asentía, me dí cuenta que cogía un botecito que estaba encima del camastro y en el que no había reparado. Lubricante. Se puso un poco en la mano y se embadurnó todo su culo antes de ponerse de rodillas.
Entré despacio, agarrando la cintura, tocando las tetas que se movían colgosas. Mis manos pasaban del pecho a su polla, que parecía haber menguado en su excitación. Pero yo estaba como una máquina. Me encantaba escuchar sus gemidos algo roncos, pero con una diferencia palpable entre lo que creía que pudiera ser un hombre o una mujer. Algo indefinido pero excitante, que me llevaba a metera más y más al fondo.
No me había corrido todavía aunque ya había hecho amago un par de veces cuando me preguntó: "¿Te apetece probarlo?". Y lo dijo en el momento indicado. Como el mayor de los ingenuos le respondí: "Ok, pero va a ser la primera vez, así que como me duela corto". "No te preocupes, creo que vas a disfrutar". Puso algo de lubricante en su mano y me empujó levemente para que me pusiera de rodillas. Mientras lo aplicaba por mi ano por mi cabeza parecía que pasara una tempestad. "Te van a dar por culo como a un maricón" decía Pepito Grillo. "Vas a probar el placer de los griegos" decía Mariquita Pérez.
Sentí su polla empezar a entrar en mi culo suavemente y la verdad es que sin pizca de dolor. Iba metiéndola poco a poco y por contra era mi cuerpo el que casi necesitaba que la metiese más al fondo. No dolía, al revés, sentía un placer totalmente diferente de lo que había sentido hasta la fecha. Noté como mi polla había perdido su erección en parte, de forma que me arranqué el condón. Si tenía que volverme a poner otro no importaba, pero al empezar a estar flácida, la goma me molestaba. Pero pese a no estar erecta, al rozármela me di cuenta que seguí excitada como si tuviera el tamaño de un bastón. Mientras, su polla seguía entrando y saliendo de mi ano. Cada vez que entraba y tocaba mi próstata me daba la impresión de poder ver el cielo, con un placer que hasta entonces no había vivido.
Por sus gemidos me di cuenta de que estaba a punto de correrse y entonces, agarrandome mi polla con su mano, y con una par de sacudidas sentí como me derramaba en cantidades salvajes. Con la cara apoyada en el colchón, el culo en pompa notando su orgasmo y mi polla flácida, ahora así ya totalmente descargada.
Tras terminar todo fue más que correcto. "¿Te ha gustado? Espero no haberte hecho daño, pero no me ha parecido?" "Pues la verdad es que ha sido un placer y para ser la primera vez, he disfrutado". Nos vestimos rápidamente y abandonamos el local tras una corta despedida a la relaciones.
Al llegar a casa, me sentía un poco raro. Era mi primer polvo con un hombre, por mucho cuerpo de mujer que tuviera. Pero en cualquier caso me sentía tan satisfecho que decidí no darle ni una vuelta más.
No he vuelto a estar con un travesti ni con un hombre solo. Las mujeres me vuelven loco y me obsesionan hasta el punto de que sólo leer algún post de alguna bloggera hace que tenga una erección superlativa. Pero sin embargo, he de reconocer que esta experiencia (que por cierto no sabía hasta hora absolutamente nadie) fue placentera hasta niveles de absoluto Nirvana.
Hará como unos cinco meses, tras una serie de correrías nocturnas y bastante alcohol, decidí dejarme caer ya a última hora por un club liberal que frecuento a veces (esta vez no diré el nombre, aunque al estar en Madrid...). No había demasiada gente, y de parejas estaba especialmente escaso. En principio parecía que iba a quedar la noche en blanco cuando, y tras volver de una visita al servicio, ví que acababa de aparecer una chavala que no estaba mal. Vestida con un vestido negro ajustado, mostraba un par de estupendas tetas, redondas, grandes, que pugnaban por salir del escote. Buenas piernas, delgadas, envueltas en unas medias negras y torneadas por el efecto de un gran tacón.Durante al menos dos martinis con vodka (que como Bond, es lo que suelo beber habitualmente) estuve haciendo ojitos con ella. Me sorprendía que se entretuviera en la barra y me imaginé que había salido un momento para coger una copa y que su chico estaría en el interior del club follando con alguna pareja. Ella miraba a hurtadillas, así que renació la esperanza de que tal vez su chaval al aparecer desease compartirla.
Al poco rato la relaciones del local se me acercó. Supuse que una noche más la suerte estaba echada y he de reconocer que me quedé helado cuando me dijo: "No hay nada más salvo el travesti. Pero, ¿te apetece subir con él?". Juraría que no estaba tan borracho como para no saber distinguir una mujer de un hombre, pero el caso es que allí estaba, frente a un tio con grandes tetas y polla que esperaba follar conmigo.
Como dice mi buen amigo Agua deberíamos inventar un nuevo género, el asteriscosexual. Es decir, yo creo que podría encajar en el arquetipo hetero, ya que me gustan las mujeres, nunca me he sentido atraido por un hombre y prefiero follarme una mujer que un ser de mi mismo sexo. Pero del mismo modo, metido en harina, ha habido muchas veces que jugando con una pareja no me hubiera importado chuparle la polla a él o a la inversa. Incluso había fantaseado muchas veces pensando en qué sentiría mi culo al ser penetrado por un rabo, si disfruto cuando me meten el dedo.
Pues ahí tenía la respuesta. Debido al alcohol, o no, el caso es que dije que sí. Que vale. Y para uno de los reservados que nos fuimos.
La situación era extraña. Ahora que la tenía cerca me daba cuenta que era un hombre, aunque sus rasgos tampoco se alejaban demasiado del ideal que cualquiera puede tener de una mujer. No hablamos. Nos abrazamos y empecé a besarla el cuello. Olía bien. Perfume caro, y no demasiado enervante. Más bien fresco. Mis manos se fueron casi inmediatamente a aquellas tetas estupendas. Eran falsas, aunque como no era la primera vez que tocaba unas similares me sorprendió lo suave del busto. Abrí un poco la cremallera del vestido y las tuve frente a mí. Empecé a chuparlas, a mordisquear el pezón mientras su mano me palpaba la polla por encima del pantalón. Empalmado. Salvajemente empinada, decidí hacer lo propio. Y al meter la mano bajo el vestido me encontré lo que no podía ser de otra manera. Una polla, no demasiado gruesa, totalmente depilada y que empezaba a iniciar el proceso de erección.Tras un susurrante "¿tienes condón?", le deslicé uno que llevaba ya preparado en el bolsillo de mi camisa mientras ella se sentaba meneándome la polla suavemente. La visión del vestido subido, las medias, la polla en el centro, las tetas durísimas, y sus manos poniéndome la goma, era tan excitante que cuando empezó a chupármela tuve que recordar la declinación de los verbos lapones para no correrme a la primera de cambio.
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Cuando ya pensé que se iba a correr me sacó la verga de la boca, y mirándome con ojos de vicio me dijo, "ahora, ¿quieres follarme?" Mientras yo asentía, me dí cuenta que cogía un botecito que estaba encima del camastro y en el que no había reparado. Lubricante. Se puso un poco en la mano y se embadurnó todo su culo antes de ponerse de rodillas. Entré despacio, agarrando la cintura, tocando las tetas que se movían colgosas. Mis manos pasaban del pecho a su polla, que parecía haber menguado en su excitación. Pero yo estaba como una máquina. Me encantaba escuchar sus gemidos algo roncos, pero con una diferencia palpable entre lo que creía que pudiera ser un hombre o una mujer. Algo indefinido pero excitante, que me llevaba a metera más y más al fondo.
No me había corrido todavía aunque ya había hecho amago un par de veces cuando me preguntó: "¿Te apetece probarlo?". Y lo dijo en el momento indicado. Como el mayor de los ingenuos le respondí: "Ok, pero va a ser la primera vez, así que como me duela corto". "No te preocupes, creo que vas a disfrutar". Puso algo de lubricante en su mano y me empujó levemente para que me pusiera de rodillas. Mientras lo aplicaba por mi ano por mi cabeza parecía que pasara una tempestad. "Te van a dar por culo como a un maricón" decía Pepito Grillo. "Vas a probar el placer de los griegos" decía Mariquita Pérez.
Sentí su polla empezar a entrar en mi culo suavemente y la verdad es que sin pizca de dolor. Iba metiéndola poco a poco y por contra era mi cuerpo el que casi necesitaba que la metiese más al fondo. No dolía, al revés, sentía un placer totalmente diferente de lo que había sentido hasta la fecha. Noté como mi polla había perdido su erección en parte, de forma que me arranqué el condón. Si tenía que volverme a poner otro no importaba, pero al empezar a estar flácida, la goma me molestaba. Pero pese a no estar erecta, al rozármela me di cuenta que seguí excitada como si tuviera el tamaño de un bastón. Mientras, su polla seguía entrando y saliendo de mi ano. Cada vez que entraba y tocaba mi próstata me daba la impresión de poder ver el cielo, con un placer que hasta entonces no había vivido.Por sus gemidos me di cuenta de que estaba a punto de correrse y entonces, agarrandome mi polla con su mano, y con una par de sacudidas sentí como me derramaba en cantidades salvajes. Con la cara apoyada en el colchón, el culo en pompa notando su orgasmo y mi polla flácida, ahora así ya totalmente descargada.
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Comentario:
yo también he tenido hace poco una experiencia con un shemale (me gusta más en inglés) y fue una experiencia muy agradable. dos de las cosas que más me gustan cuando estoy con una mujer es el sexo oral y el anal, por lo que en ese aspecto disfrute como siempre, o más, porque su polla me daba un morbo tremendo. y como tu dices, cuando me folló, lo único que sentí es placer.
la visita a tu blog ha sido muy interesante. volveré
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yo también he tenido hace poco una experiencia con un shemale (me gusta más en inglés) y fue una experiencia muy agradable. dos de las cosas que más me gustan cuando estoy con una mujer es el sexo oral y el anal, por lo que en ese aspecto disfrute como siempre, o más, porque su polla me daba un morbo tremendo. y como tu dices, cuando me folló, lo único que sentí es placer.
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Comentario:
Fue una experiencia interesante, si, y aunque ahora mismo no sé si repetiría, al menos no puedo decir que no disfrutase con ella.
Mi querida pareja de Jerez seguro que me ganáis en muchas otras cosas (al menos en belleza y glamour, por descontado) y será sólo algo de tiempo lo que os falta para probarlo, si bien Jose ya conoce lo que es el placer anal, y en eso desde luego que llevas ventaja.
Beppo, como ya te he dicho en tu Blog, lo único que espero es que vuelvas con historias y anécdotas de prmera mano de esas vacaciones. Todos disfrutaremos leyéndolas.
Mi querida pareja de Jerez seguro que me ganáis en muchas otras cosas (al menos en belleza y glamour, por descontado) y será sólo algo de tiempo lo que os falta para probarlo, si bien Jose ya conoce lo que es el placer anal, y en eso desde luego que llevas ventaja.
Beppo, como ya te he dicho en tu Blog, lo único que espero es que vuelvas con historias y anécdotas de prmera mano de esas vacaciones. Todos disfrutaremos leyéndolas.
Comentario:
muy bueno príncipe. sigo identificándome contigo y tengo claro que algún día probaré el comerme una polla y el sentirla en el culo, es cuentión de tiempo.
ahora me voy x vacaciones, gracias x tus visitas y x tus historias. seguiré leyéndote desde los webs de europa.
ahora me voy x vacaciones, gracias x tus visitas y x tus historias. seguiré leyéndote desde los webs de europa.
Comentario:
bueno...no pareces arrepentido...probar siempre es bueno, así sabes realmente si te pierdes algo...en esa experiencia nos ganas de mano, jose, hace años, también entre delirios alcoholicos, estuvo cerca de llegar hasta donde tu, pero el mismo alchool impidió la consecución, hemos estado con parejas, hombres, mujeres...todavía nos queda esa espinita de los transexuales...envidia, hay que reconocer que te tenemos envidia...
Comentario:
pues es muy interesante...pareces experto en todo ;)