Bola Extra 3!!!
Llevo la mitad del cigarrillo cuando veo salir del hotel a mi nueva musa. Ha debido dejar a mamá cacatúa en el ascensor y ni tan siquiera ha subido a cambiarse. "gueguegue, espagna, fiesta, bebeg gueguegue, alosenfanst, libegté, egalité, frategnité gueguegue" Más o menos suena así lo que dice. Es una pena no entender ni papa, ya que el francés es un idioma que me pone cachondísimo.
Y ahora qué.¿Dónde vamos? Al carajo, "cam güiz mi" No se porque sigo hablando en bárbaro, si tampoco lo entiende, pero parece que queda internacional. ""An Café, pab?" "Sí, más o menos" Estoy aburrido de tanto calor, creo que me está empezando a doler la cabeza, y en cualquier caso ha sido ella la que se ha acercado. Por cierto, nos presentamos y me dice su nombre. Muy francés: "Y". Al darnos dos besos he visto que huele muy bien. Perfume dulzón. De ese que no hay quien se quite por más que te duches. Pero por ahora no me agobia.
Andamos juntos hablando poco. Se ha debido dar cuenta de que la comunicación no es fácil, de forma que hace pocos comentario. Menos mal que en menos de 5 minutos llegamos a la puerta de mi hotel. "An café?" esta vez suena tan irónica como lo haríamos los habitantes de esta piel de toro. "OUI". Entro seguido de ella. Excelente invento ese de las llaves magnéticas. No hay que pasar por recepción y es mucho más discreto. Subimos andando al primer piso. Vaya, parece que al margen del alcohol por ahí abajo algo se despierta.
No hay un prolegómeno erótico. Nada más entrar busco su boca y le meto la lengua hasta dentro. El perfume es algo más cargante ahora, pero ya estoy tan metido en harina que no voy a parar. Llevo als manos a sus tetas mientras ella me saca la camiseta y recorre mi espalda con unas manos finas. Le saco la camiseta y observo un momento su cuerpo. Lleva un sujetador negro que sostiene un pecho caído y no demasiado abundante. Ella misma se lo desabrocha y las tetas se muestran por completo. La cojo de la mano y la tumbo en la cama. Mientras beso sus tetas noto su mano en mi paquete. Me desabrocho el pantalón y me agarra la polla con fuerza. Me la menea un poco más fuerte de lo que me gustaría, aunque reconozco que si sigue así todo se va a ababar demasiado pronto.
He ido a Valencia a comerme un coño, de forma que me arrodillo al borde de la cama y meto la cabeza entre sus piernas. Se sube la falda y veo ante mi unas bragas negras que bajo sin mucho juego. Su coño es peludo. De color amarillento. Empiezo a chuparlo notando que tiene unos labios enormes. Está excitada ya que noto que está muy húmeda. Tiene un clítoris pequeño comparado con los labios. Lo succiono prestando atención a sus gemidos. Parece que le gusta a tenor por lo que me aprieta la cabeza contra el pubis. La aprieta y la mueve, de forma que creo que voy a acabar con sarpullido en la zona del bigote, pero es excitante comerse un coño así. Se corre sin grandes aspavientos pero claramente. La relajación de las piernas es clara. Y es el momento en el que aprovecho para ponerme de pie y bajarme los pantalones. Me tumbo a su lado desnudo, mientras ella se baja la falda del todo. Creo que se va a quedar dormida, y la acaricio las tetas rozándole la aureola de los pezones. No se empitona pero con los ojos cerrados sonríe y tiene cara que muestra que no lo está pasando mal.
Me incorporo y la miro tumbada en la cama. Desnuda. Con un cuerpo muy lejano al ideal de belleza que puedo tener, pero al mismo tiempo con una sensualidad desbordante, tumbada con las piernas entreabiertas, con ese coño pelúdo húmedo todavía de mi saliba. Empiezo a machacármela despacio. Abre los ojos y me mira. Parece que le gusta ver como me pajeo ante ella. Estoy así un rato hasta que decido ponerme un condón. Mientras lo estoy colocando vuelvo a comerle el coño. Vibra y da pequeños botes. Estoy ya dispuesto para follar, así que me incorporo, la subo sus piernas y entro dentro de ella. Es agradable ver como según voy empujando su cara refleja un estado de placer considerable. Aumento el ritmo y veo como sus manos están estimulando el clítoris. Sigo empujando con sus piernas en mis hombros y sus tetas apretadas por mis manos hasta que noto como me llega el orgasmo. No es una gran corrida, aunque desde luego es placentera. Me deja para el arrastre.
Tras terminar me tumbo a su lado. Me besa en el pecho y estamos tranquilos unos minutos. Se levanta y va al baño. Oigo la ducha. Ufff, no me apetece mucho repetir. Al salir veo que coge su ropa y empieza a vestirse. Se acerca a mí y me besa cálidamente en la boca "Megsí amug. Og buaj." Sale por la puerta. Miro el reloj y veo que son las tres menos cuarto. Hay que dormir que mañana toca volver a casa.
Según el sueño me va venciendo me acuerdo de los billares, del sonido de las másquinas de Petaco (ahora horteramente llamadas flippers) y recuerdo que para conseguir bola extra más facilmente sólo tenías que jugar en la apropiada.
Al despertar, miro anoche y creo que ha valido la pena. A veces arriesgarse, merece la pena, incluso para comerse un coño a 400 kilómetros de tu casa.
Y ahora qué.¿Dónde vamos? Al carajo, "cam güiz mi" No se porque sigo hablando en bárbaro, si tampoco lo entiende, pero parece que queda internacional. ""An Café, pab?" "Sí, más o menos" Estoy aburrido de tanto calor, creo que me está empezando a doler la cabeza, y en cualquier caso ha sido ella la que se ha acercado. Por cierto, nos presentamos y me dice su nombre. Muy francés: "Y". Al darnos dos besos he visto que huele muy bien. Perfume dulzón. De ese que no hay quien se quite por más que te duches. Pero por ahora no me agobia.Andamos juntos hablando poco. Se ha debido dar cuenta de que la comunicación no es fácil, de forma que hace pocos comentario. Menos mal que en menos de 5 minutos llegamos a la puerta de mi hotel. "An café?" esta vez suena tan irónica como lo haríamos los habitantes de esta piel de toro. "OUI". Entro seguido de ella. Excelente invento ese de las llaves magnéticas. No hay que pasar por recepción y es mucho más discreto. Subimos andando al primer piso. Vaya, parece que al margen del alcohol por ahí abajo algo se despierta.
No hay un prolegómeno erótico. Nada más entrar busco su boca y le meto la lengua hasta dentro. El perfume es algo más cargante ahora, pero ya estoy tan metido en harina que no voy a parar. Llevo als manos a sus tetas mientras ella me saca la camiseta y recorre mi espalda con unas manos finas. Le saco la camiseta y observo un momento su cuerpo. Lleva un sujetador negro que sostiene un pecho caído y no demasiado abundante. Ella misma se lo desabrocha y las tetas se muestran por completo. La cojo de la mano y la tumbo en la cama. Mientras beso sus tetas noto su mano en mi paquete. Me desabrocho el pantalón y me agarra la polla con fuerza. Me la menea un poco más fuerte de lo que me gustaría, aunque reconozco que si sigue así todo se va a ababar demasiado pronto.
He ido a Valencia a comerme un coño, de forma que me arrodillo al borde de la cama y meto la cabeza entre sus piernas. Se sube la falda y veo ante mi unas bragas negras que bajo sin mucho juego. Su coño es peludo. De color amarillento. Empiezo a chuparlo notando que tiene unos labios enormes. Está excitada ya que noto que está muy húmeda. Tiene un clítoris pequeño comparado con los labios. Lo succiono prestando atención a sus gemidos. Parece que le gusta a tenor por lo que me aprieta la cabeza contra el pubis. La aprieta y la mueve, de forma que creo que voy a acabar con sarpullido en la zona del bigote, pero es excitante comerse un coño así. Se corre sin grandes aspavientos pero claramente. La relajación de las piernas es clara. Y es el momento en el que aprovecho para ponerme de pie y bajarme los pantalones. Me tumbo a su lado desnudo, mientras ella se baja la falda del todo. Creo que se va a quedar dormida, y la acaricio las tetas rozándole la aureola de los pezones. No se empitona pero con los ojos cerrados sonríe y tiene cara que muestra que no lo está pasando mal.
Me incorporo y la miro tumbada en la cama. Desnuda. Con un cuerpo muy lejano al ideal de belleza que puedo tener, pero al mismo tiempo con una sensualidad desbordante, tumbada con las piernas entreabiertas, con ese coño pelúdo húmedo todavía de mi saliba. Empiezo a machacármela despacio. Abre los ojos y me mira. Parece que le gusta ver como me pajeo ante ella. Estoy así un rato hasta que decido ponerme un condón. Mientras lo estoy colocando vuelvo a comerle el coño. Vibra y da pequeños botes. Estoy ya dispuesto para follar, así que me incorporo, la subo sus piernas y entro dentro de ella. Es agradable ver como según voy empujando su cara refleja un estado de placer considerable. Aumento el ritmo y veo como sus manos están estimulando el clítoris. Sigo empujando con sus piernas en mis hombros y sus tetas apretadas por mis manos hasta que noto como me llega el orgasmo. No es una gran corrida, aunque desde luego es placentera. Me deja para el arrastre.Tras terminar me tumbo a su lado. Me besa en el pecho y estamos tranquilos unos minutos. Se levanta y va al baño. Oigo la ducha. Ufff, no me apetece mucho repetir. Al salir veo que coge su ropa y empieza a vestirse. Se acerca a mí y me besa cálidamente en la boca "Megsí amug. Og buaj." Sale por la puerta. Miro el reloj y veo que son las tres menos cuarto. Hay que dormir que mañana toca volver a casa.
Según el sueño me va venciendo me acuerdo de los billares, del sonido de las másquinas de Petaco (ahora horteramente llamadas flippers) y recuerdo que para conseguir bola extra más facilmente sólo tenías que jugar en la apropiada.
Al despertar, miro anoche y creo que ha valido la pena. A veces arriesgarse, merece la pena, incluso para comerse un coño a 400 kilómetros de tu casa.
Comentario:
Yo tambien fui a Valencia en el mismo fin de semana y con el mismo proposito, y casi con los mismos resultados, porque tu al final... mojaste, yo ni eso.
Saluditos.
Saluditos.
Comentario:
Miraló por el lado positivo, fuiste a lo que fuiste, pero en vez de montartelo con una pija ñoña e imbecil, te montaste algo mas cosmopolita a la par que edípico, lo pasaste bien y la otra se lo perdió, supongo que pronto te mandará correos con disculpas y excusas...cosas del intenné